Antecedentes


En la comunidad acuícola y en el sector de alimentos balanceados para animales hemos identificado la importancia de abordar de manera preventiva el tema de la inocuidad alimentaria. Este aspecto resulta fundamental debido a la problemática que representa tanto para la salud animal como, de manera más significativa, para la salud humana.
 

Dentro de los temas analizados, destaca el cambio climático, en particular desde la aparición del 'Fenómeno El Niño' en las costas del océano Pacífico, hace ya varias décadas. Este impulsó la necesidad de sustituir proteínas marinas por proteínas de origen terrestre.
 

En el caso de la sardina, se observó la variación en su composición nutricional según la especie:
 

  • Sardina Monterrey: alta en proteína cruda y baja en aceite.
  • Sardina Crinuda: menor porcentaje de proteína cruda y mayor contenido de aceite.
     

Esta combinación resultaba favorable; sin embargo, el aumento de la temperatura del océano Pacífico generó cambios en la disponibilidad y calidad de estos recursos. Ante esta situación, la ciencia marina y la nutrición animal iniciaron investigaciones con el fin de identificar alternativas terrestres (aves, cerdos y bovinos) que ofrecieran alta digestibilidad y perfiles de aminoácidos similares. El objetivo fue garantizar la eficiencia alimenticia según la especie y etapa de desarrollo, sin comprometer la calidad nutricional.
 

Situación actual: crisis climáticas, contaminación ambiental e inocuidad alimentaria


Hoy en día, frente a los retos del cambio climático, la contaminación ambiental y la creciente exigencia en inocuidad alimentaria, es indispensable evolucionar hacia un enfoque preventivo. Esto implica actualizar las normas y mecanismos de control, tanto dentro de nuestras instalaciones como en la cadena de suministro externa.
 

Es prioritario conocer y aplicar las normas de inocuidad alimentaria vigentes a nivel mundial, nacional y regional, considerando además el contexto actual de mercado, economía global y escenarios geopolíticos.
 

Normas internacionales relevantes:

  1. Codex Alimentarius (FAO/OMS).
  2. ISO 22000.
  3. HACCP.
  4. Global Food Safety.

 

Normas nacionales (México):

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  • COFEPRIS.
  • SENASICA.

 

Normas Oficiales Mexicanas (NOM):

  • NOM-251-SSA1-2009: Prácticas de higiene en el proceso de alimentos.
  • NOM-127-SSA1-1994: Calidad del agua para uso y consumo humano.
     

Además, resulta indispensable fortalecer los sistemas de:
 

  • Trazabilidad de materias primas.
  • Control de producción de alimentos.
  • Certificaciones de calidad nutricional para alimentos balanceados y de consumo humano.
  • Certificaciones bacteriológicas (libres de bacterias patógenas).
  • Certificaciones de ausencia de metales pesados y radioactividad.
     

La vigilancia debe ir más allá de las plantas productivas y extenderse a toda la cadena alimentaria.

 

Conclusiones


La inocuidad alimentaria ya no puede limitarse únicamente al ámbito interno de las instalaciones o al marco de cada país. Es necesario adoptar una visión ecosistémica y preventiva, que abarque toda la cadena de valor.
 

La disponibilidad de alimentos enfrenta cada vez más problemas, lo que afecta tanto su costo como su calidad nutricional. Estos cambios obligan a realizar modificaciones en las formulaciones, lo cual impacta negativamente la eficiencia alimenticia en la nutrición animal y, en consecuencia, en el consumo humano.

 


Por Lilia Marín
Fuente: Panorama acuícola


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