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Residuos del procesamiento del camarón en alimentos acuícolas: Valor nutricional, aplicaciones, desafíos y perspectivas
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Residuos del procesamiento del camarón en alimentos acuícolas: Valor nutricional, aplicaciones, desafíos y perspectivas

La producción mundial de animales acuáticos alcanzó las 178 millones de toneladas métricas en 2020 y se prevé que siga aumentando debido al crecimiento de la población, el incremento de los ingresos, la urbanización y la evolución de los hábitos alimenticios de las personas. Dado que la pesca de captura se ha mantenido estable durante décadas, esta demanda debe satisfacerse principalmente mediante la expansión de la acuicultura basada en la alimentación, lo que aumenta la necesidad de alimentos acuícolas y de materias primas para su elaboración.
  La harina de pescado ha sido la principal fuente de proteínas en los alimentos acuícolas debido a su calidad nutricional, pero los altos precios y las preocupaciones sobre la sostenibilidad han impulsado la búsqueda de alternativas. La harina de soya se usa ampliamente, pero tiene limitaciones relacionadas con la salud de los peces y el impacto medioambiental, como la deforestación. Tales retos han impulsado la investigación de fuentes alternativas de proteínas alineadas con los principios de la economía circular, como los residuos generados en el procesamiento del camarón.
  Estos residuos, que consisten en cabezas, exoesqueletos y colas, representan entre el 35% y el 65% de la biomasa del camarón y son ricos en proteínas y compuestos bioactivos. En 2020, la producción mundial de camarón generó entre 3.5 y 6.5 millones de toneladas métricas de estos residuos, gran parte de los cuales se desecharon. A pesar de las numerosas investigaciones sobre los compuestos bioactivos, su uso en alimentos acuícolas no se ha explorado lo suficiente.
Productos derivados del camarón
En 2020, la producción mundial de camarones alcanzó aproximadamente los 10 millones de toneladas métricas (peso húmedo), de los cuales casi el 70% procedía de la acuicultura. Durante la última década, la producción ha dependido en gran medida de una sola especie: el camarón blanco del Pacífico (Litopenaeusvannamei), que representó alrededor de 6.8 millones de toneladas métricas en 2022. La pesca y la acuicultura del camarón se concentran en Asia y, en menor medida, en América del Sur, donde a menudo se procesa el camarón de manera inmediata después de su captura debido a los bajos costos laborales.
  El procesamiento se puede realizar a bordo de los buques pesqueros o en tierra en el caso del camarón de cultivo. El proceso inicial incluye lavado, cocción, clasificación y selección, lo que genera grandes volúmenes de aguas residuales que en la actualidad no son aptas para su uso en alimentos acuícolas (Figura 1).  
El camarón que no cumple los estándares de calidad se destina a otros usos, mientras que el camarón listo para el mercado se vende entero, sin cabeza o pelado. El camarón sin cabeza y el pelado generan una cantidad considerable de residuos sólidos que representan entre el 35% y el 65% del peso total del camarón, principalmente cabezas (Figura 2).
 
La proporción de residuos varía en función de la especie y de la eficiencia del procesamiento. Para su uso en alimentos acuícolas, estos residuos deben procesarse para obtener productos como harina de camarón, hidrolizados o ensilados.   Harina de camarón
El término 'harina de camarón' se utiliza a menudo en la literatura para describir tanto la harina de cabezas de camarón como la harina de residuos de camarón, que contiene cabezas, exoesqueletos abdominales y colas. Independientemente del tipo de harina, es posible aplicar el siguiente proceso en su producción: lavado, secado, triturado/molienda y tamizado (Figura 3).  
A menudo, se realiza una etapa de lavado para eliminar las impurezas presentes. Es necesario secar el material en proceso para obtener una harina con un bajo contenido de humedad que prolongue su vida útil y mejore su formulación para alimentación acuícola. El secado solar, por congelación y en horno son ejemplos de métodos de secado utilizados en la industria. Luego, se puede realizar el triturado o molienda, posiblemente seguida de un tamizado, para obtener un tamaño de partícula uniforme que favorezca la formación de un alimento granulado de alta calidad.   Hidrolizado de camarón
El hidrolizado de camarón se obtiene mediante la hidrólisis de los residuos sólidos resultantes del procesamiento del camarón, en la que los aminoácidos unidos a las proteínas se solubilizan en agua. El proceso de producción involucra las siguientes etapas: lavado, triturado o molienda, hidrólisis, filtración y centrifugación (Figura 4).  
Antes de la hidrólisis, se puede incluir una etapa de lavado para eliminar las impurezas o de triturado/molienda para aumentar la superficie de hidrólisis. Luego, se puede aplicar una hidrólisis química o enzimática para descomponer las proteínas en péptidos más cortos y aminoácidos. La hidrólisis química consiste en utilizar soluciones altamente ácidas o alcalinas, por lo general, en combinación con alta presión y/o alta temperatura.
  Debido a los grandes volúmenes de residuos químicos que se producen durante la hidrólisis química, recientemente se ha optado por emplear la hidrólisis enzimática, la cual se basa en enzimas proteolíticas, como la quimotripsina, la papaína y la subtilisina, para descomponer las proteínas. Dado que las enzimas proteolíticas son muy específicas, la hidrólisis enzimática permite un mayor control sobre la calidad de los productos finales. A diferencia de la hidrólisis química, no da lugar a la descomposición de la quitina a menos que se añadan enzimas quitinolíticas.
  Tras la hidrólisis, se realiza una filtración que da como resultado una fracción sólida y otra líquida. La fracción líquida se procesa posteriormente mediante centrifugación para obtener el hidrolizado, mientras que el precipitado se desecha. Para poder incluir el hidrolizado en los alimentos acuícolas, podría ser necesario un paso de concentración adicional para reducir el contenido de humedad.   Ensilaje de camarones
El ensilaje es un método tradicional para prolongar la vida útil de los residuos sólidos resultantes del procesamiento del camarón y, en ciertos casos, mejorar su valor nutricional. El proceso de producción de ensilado de camarón, abarca las etapas de: lavado, triturado o molienda, adición de ácido, carbohidratos fermentables o bacterias del ácido láctico (LAB, por sus siglas en inglés), mezcla, licuefacción y centrifugación (Figura 5).  
El lavado y triturado o molienda son pasos opcionales con funciones similares a las descritas anteriormente. Para producir ensilado, el pH debe ser inferior a 4.5, lo que se puede conseguir añadiendo ácidos (ensilado ácido) o mediante fermentación anaeróbica con bacterias lácticas (ensilado fermentado). En este último caso, las bacterias lácticas pueden convertir los carbohidratos fermentables en ácido láctico.
  Dado que los residuos sólidos resultantes del procesamiento del camarón contienen una cantidad baja de carbohidratos fermentables, a menudo se añaden a la mezcla fuentes suplementarias de estos (por ejemplo, melaza, tapioca, etc.), a veces en combinación con un cultivo iniciador de bacterias del ácido láctico. Los ácidos que se añaden o que producen las bacterias del ácido láctico reducirán el pH, lo que dará lugar a la inhibición de microorganismos indeseables y a la conservación de la calidad nutricional.
  Para garantizar un ensilado homogéneo, es necesario mezclar las materias primas con ácidos, azúcares fermentables y/o bacterias del ácido láctico. Durante la licuefacción tienen lugar diferentes procesos, como la producción de compuestos lipofílicos, la desnaturalización de proteínas y la solubilización de minerales. Después, los componentes líquidos y sólidos se pueden separar mediante centrifugación, lo que da como resultado una fracción sólida compuesta principalmente por quitina y minerales insolubles, y una fracción líquida que contiene proteínas, lípidos y carotenoides. La fracción líquida puede secarse para producir un concentrado más adecuado para la alimentación acuícola.   Composición nutricional
  Los productos derivados del camarón tienen una composición nutricional diversa que respalda su uso potencial como ingredientes alternativos en alimentos acuáticos. En base seca, estos productos contienen entre un 33% y un 74% de proteína bruta, entre un 10% y un 28% de cenizas, entre un 1% y un 16% de quitina y entre un 4% y un 8% de lípidos brutos (Tabla 1). También aportan una variedad de compuestos bioactivos, como aminoácidos esenciales, ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, polisacáridos, minerales y carotenoides, que aumentan su valor nutricional y funcional.
 
El contenido de proteínas y la composición de aminoácidos son fundamentales para evaluar los productos derivados del camarón como sustitutos de fuentes convencionales, como la harina de pescado y la harina de soya. Entre los productos derivados del camarón, los hidrolizados presentan la mayor calidad proteica, mientras que el ensilado suele contener niveles más bajos de proteína bruta debido a la degradación y dilución de las proteínas durante este proceso. Sin embargo, los métodos estándar basados en el nitrógeno que se utilizan para estimar el contenido de proteínas tienden a sobreestimar los niveles reales, ya que estos productos contienen cantidades significativas de nitrógeno no proteico, principalmente de quitina.
  Los estudios sugieren que la aplicación de un factor de conversión universal de nitrógeno a proteína de 6.25 sobreestima el contenido de proteína y que son más apropiados factores específicos del producto más bajos. A pesar de esta limitación, los hidrolizados de camarón presentan perfiles de aminoácidos favorables, con proporciones de aminoácidos esenciales y no esenciales dentro del rango óptimo para las especies acuícolas, lo que favorece un uso eficiente del nitrógeno.
  Los productos derivados del camarón contienen niveles moderados de lípidos, superiores a los de la harina de soya, pero inferiores a los de la harina de pescado. Su perfil de ácidos grasos incluye compuestos importantes desde el punto de vista nutricional, como el ácido eicosapentaenoico y el ácido docosahexaenoico, que están ausentes en los ingredientes de origen vegetal y son esenciales para muchas especies de cultivo. Además, las fracciones de residuos de camarón ricas en material de la cabeza proporcionan fosfolípidos y colesterol, nutrientes particularmente importantes para los crustáceos debido a su limitada capacidad de síntesis de novo y su papel en el crecimiento, la muda y la reproducción.
  La quitina es el principal polisacárido presente en los productos derivados del camarón y varía mucho en función de los métodos de procesamiento. Las condiciones extremas de pH y temperatura pueden degradar parcialmente la quitina y alterar su contenido. Por último, los productos derivados del camarón son ricos en minerales, en especial calcio, mientras que los niveles de fósforo son más bajos y, en parte, no están disponibles. En general, los productos derivados del camarón combinan nutrientes valiosos y compuestos funcionales, lo que justifica su inclusión estratégica en los alimentos acuícolas, en particular para las especies de crustáceos.
Aplicaciones en la alimentación acuícola
Los productos derivados del camarón se han estudiado ampliamente como fuentes alternativas de proteínas en los alimentos acuícolas, ya que el camarón forma parte de la dieta natural de muchas especies acuáticas carnívoras y omnívoras. La investigación se ha centrado en la harina y el hidrolizado de camarón, ya que se dispone de poca información sobre el ensilado.
  En general, la mayoría de los estudios no muestran efectos significativos en el crecimiento cuando los productos derivados del camarón sustituyen de manera parcial a la harina de pescado o de soya, aunque los resultados varían en función de la especie y del porcentaje de inclusión. Los crustáceos suelen responder de manera más positiva que los peces, probablemente porque los productos derivados del camarón se ajustan mejor a sus necesidades nutricionales. Los niveles de inclusión elevados pueden afectar negativamente al crecimiento debido al menor contenido de aminoácidos esenciales, los altos niveles de cenizas, que diluyen la energía de la dieta, y la presencia de quitina.
  Diversos estudios indican que los productos derivados del camarón pueden aumentar la ingesta de alimento, lo que sugiere una mayor palatabilidad y propiedades atrayentes potencialmente relacionadas con compuestos como aminoácidos libres, ácidos grasos, péptidos y esteroles. Aunque la digestibilidad de los nutrientes no se ha estudiado con tanto detalle, las pruebas revelan que la digestibilidad de las proteínas y los lípidos disminuye cuando los productos derivados del camarón superan el 25-30% de la dieta, sobre todo debido a la quitina.
  La quitina puede reducir la digestibilidad al limitar el acceso de las enzimas, acortar el tiempo de tránsito gastrointestinal y unir los nutrientes dentro de matrices indigestibles. Aunque muchas especies de peces y crustáceos producen enzimas quitinolíticas, se desconocen su eficacia y la digestibilidad real de la quitina debido a limitaciones metodológicas.
  La mayoría de los estudios no han evidenciado cambios significativos en la composición corporal total o muscular al incluir en la dieta productos derivados del camarón. No obstante, se ha demostrado que la harina de camarón mejora la pigmentación en algunas especies debido a su contenido en carotenoides, lo que podría aumentar su valor de mercado y reducir la necesidad de usar pigmentos sintéticos.
  En cuanto al rendimiento sanitario, las pruebas disponibles son limitadas y, en general, sugieren efectos neutros, aunque algunos estudios informan de una mejora de las respuestas inmunitarias innatas, probablemente relacionada con componentes bioactivos como la quitina y la astaxantina. Se necesitan más investigaciones para aclarar los mecanismos relacionados con la salud y optimizar las estrategias de inclusión.
Desafíos actuales y recomendaciones
La incorporación de productos derivados del camarón en los alimentos acuícolas plantea retos nutricionales, económicos y de seguridad. Desde el punto de vista nutricional, los altos contenidos de quitina y cenizas pueden limitar la digestibilidad y el rendimiento del crecimiento en niveles de inclusión elevados, aunque los niveles bajos de quitina pueden proporcionar efectos inmunomoduladores beneficiosos.
  El uso específico por parte de especies capaces de digerir la quitina, el fraccionamiento de los residuos del procesamiento y el tratamiento adicional para reducir la quitina y las cenizas pueden mejorar su aprovechamiento. Los tratamientos biológicos son los más eficaces para eliminar la quitina, ya que permiten alcanzar altas tasas de conversión en condiciones suaves; no obstante, aún es necesario optimizar el costo y la eficiencia.
  Desde el punto de vista económico, la competitividad depende del valor de mercado, los costos de procesamiento, transporte y disponibilidad durante todo el año. Aunque los residuos del procesamiento del camarón pueden ser baratos o gratuitos, el proceso adicional aumenta los costos y requiere una cuidadosa evaluación de la viabilidad. Entre las preocupaciones relativas a la calidad y la seguridad se incluyen el rápido deterioro, la contaminación por patógenos y la acumulación de metales pesados o contaminantes orgánicos persistentes. Un procesamiento, almacenamiento, tratamiento térmico y control adecuados son esenciales para garantizar la seguridad del producto y mantener la calidad del alimento.   Conclusiones
Los residuos derivados del procesamiento del camarón constituyen una oportunidad como ingrediente alternativo en alimentos acuícolas.
  El hidrolizado de camarón mostró el mayor valor nutricional y es el más adecuado para especies carnívoras de alto valor, mientras que la harina de camarón y el ensilado son más apropiados para especies omnívoras que toleran un mayor contenido de cenizas y quitina. El uso específico para cada especie, el fraccionamiento de residuos, la mejora del procesamiento y un almacenamiento adecuado pueden aumentar la viabilidad, reducir los costos y apoyar la producción sostenible de alimentos acuícolas. Fuente: Panorama Acuícola

Referencias
HRIMP PROCESSINGWASTEINAQUACULTUREFEED: NUTRITIONAL VALUE, APPLICATIONS, CHALLENGES, AND PROSPECTS escrito por MANON EGGINK, K. ─ Technical University of Denmark; GONÇALVES, R. ─S2AQUAcoLAB EPPO –IPMA and Centre of Marine Sciences, Universidade do Algarve y VILHELM SKOV, P. ─ Technical University of Denmark. La versión original, incluyendo tablas y figuras, fue publicada en AGOSTO de 2024 en REVIEWS IN AQUACULTURE. Se puede acceder a la versión completa a través de https://doi. org/10.1111/raq.12975

La entrevista: João Fernando Albers Koch, técnico global y jefe de producto en el área de acuicultura de Biorigin
Nutrición e Ingredientes

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La entrevista: João Fernando Albers Koch, técnico global y jefe de producto en el área de acuicultura de Biorigin

João, usted ha trabajado muchos años con aplicaciones de levadura en la nutrición de especies, como la tilapia, el pacú, la lubina, etc. Desde su perspectiva, ¿cuáles son los beneficios principales de los ingredientes a base de levadura en los sistemas de producción acuícola?
Trabajo con levadura hace casi diez años; estos microorganismos me siguen atrayendo. La naturaleza es fantástica. A partir de estos microorganismos unicelulares, con un diámetro aproximado de 10 μm, se pueden extraer diversas soluciones para la nutrición acuícola, por ejemplo, su uso total o de forma autolizada/hidrolizada como fuente de proteína rica en aminoácidos limitantes con alta digestibilidad y palatabilidad en peces. Su pared celular, fuente de MOS (esencial para la salud intestinal), actúa en la aglutinación de patógenos entéricos, además de ser un sustrato para las bacterias probióticas. El extracto de levadura, fuente de RNA y nucleótidos (importantes para la multiplicación celular en animales jóvenes y de producción), se ve reflejado en el rendimiento y la inmunidad. Sin mencionar los betaglucanos, extraídos y purificados de la pared celular de la levadura, que son los principales polisacáridos en afectar el sistema inmune de los animales. Estos 'activan' el sistema inmune, aumentando la supervivencia en los desafíos de producción (patógenos, cambio climático, transporte, gestión, entre otros) e impactando la cicatrización, la respuesta a las vacunas y mejorando el metabolismo de los carbohidratos. Por último, nombrar las levaduras selenizadas (Se), mineral de suma importancia para combatir los radicales libres, que actúa como enzimas en el sistema antioxidante. Este es solo un resumen de lo que podemos observar sobre este magnífico microorganismo.
En un contexto en el que la sustentabilidad y la salud animal son cada vez más críticas, ¿qué papel juega la nutrición funcional en las estrategias, como la reducción del uso de antibióticos y el soporte inmune?
Es una buena pregunta. Esa es la función de nuestras soluciones naturales. Ofrecer comida segura para la mesa de los consumidores ya no solo es deseable, sino obligatorio. Todo es necesario, desde la reducción de contaminantes en ambientes de cultivo y el uso de antibióticos hasta criar animales según los estándares de bienestar. Los aditivos naturales extraídos de la levadura actúan de esa manera: mejoran la salud intestinal, con una menor carga de patógenos y mejores superficies de absorción. Es así como los animales aprovechan los nutrientes de su dieta y excretan menos residuos al medio ambiente, lo que se refleja directamente en la sostenibilidad. Además, los betaglucanos estimulan y preparan el organismo para luchar contra los patógenos presentes en el cultivo y reducir la necesidad de antibióticos profilácticos y terapia. Para dar un último ejemplo que va de la mano con la sostenibilidad, tenemos nucleótidos que impactan en el rendimiento animal, mejorando la eficiencia alimentaria y permitiendo ciclos de producción más cortos.
Desde su amplio punto de vista, ¿qué tendencias observa en el uso de ingredientes funcionales en la acuicultura, en especial en América Latina?
Los aditivos son una realidad y el presente de los mejores alimentos para peces y camarones en el mundo. Tanto los nutricionistas como los productores entienden a los aditivos como un retorno sobre la inversión (RSI), es decir, se amortizan por sí mismos e incluso tienen mejor remuneración para los productores. Así como el salmón no se produce en Chile, el camarón tampoco lo hace en Ecuador sin la presencia de los aditivos, ya sean los antes mencionados, levaduras vivas u otros probióticos, ácidos orgánicos, enzimas o fitogénicos, entre otros. Con el cambio climático y varias prácticas de gestión acuícola (clasificación, vacunación, transferencia, despioje, etc.), los nutrientes dietarios aislados, aunque fueran buenos, no se consideraban suficientes para mantener a los animales saludables en el cultivo de alta densidad. Sin embargo, cuando explicamos sus efectos y se analiza el precio de los productos, nuestra respuesta es siempre la misma: no calcule el aumento de precio de su alimento, sino el retorno que ese aumento le traerá a su producción, que se ve reflejado en la reducción de la conversión, mejor supervivencia, menor uso de antibióticos, mayor eficiencia en la respuesta a las vacunas, entre otros.
Por último, a través de la nutrición, ¿en qué áreas de innovación o nuevos productos está enfocado Biorigin para continuar ofreciendo valor a los productores acuícolas?
Estamos atravesando un momento muy especial. Como ya sabemos, Biorigin estableció una alianza con el grupo Lesaffre. Esta unión pretende fortalecer las soluciones acuícolas. Es momento de alinear las líneas de producción de los departamentos de I+D de Biorigin y Phileo, ya que el último es la unidad de nutrición animal del grupo Lesaffre. Puedo garantizarles que lo mejor está llegando para complementar nuestro portfolio. Soluciones, como los MOS, los glucanos purificados, los extractos de levadura ricos en nucleótidos, los probióticos, las levaduras selenizadas y los adsorbentes de micotoxinas ya existen, pero se están desarrollando nuevas.

¡Gracias, João, por compartir tu experiencia y perspectiva sobre la industria acuícola con nuestra comunidad! Por João Fernando Albers Koch
Fuente: All Aquaculture Magazine

Nuevos aglutinantes mejoran la calidad del alimento para el camarón blanco
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Nuevos aglutinantes mejoran la calidad del alimento para el camarón blanco

Esta manipulación mecánica provoca dos problemas graves: primero, la pérdida de nutrientes esenciales por lixiviación (leaching) antes de la ingesta y, segundo, el deterioro de la calidad del agua por el alimento desintegrado. Para mitigar esto, la ciencia busca el «pegamento» perfecto: los aglutinantes o binders.   Los aglutinantes a prueba
Un equipo de investigadores del Departamento de Nutrición de la Alexandria University y la Ghalioun Feed Factory en Egipto evaluó tres tipos de aglutinantes para determinar el equilibrio óptimo entre calidad física y rendimiento biológico. El experimento se llevó a cabo durante tres meses con camarones de aproximadamente 9.3 gramos.
  Los tratamientos incluyeron: Polimetilcarbamida (PMC) (G4): Polímero sintético al 0.5%. Grupo Control (G1): Dieta basal sin aglutinante. Lignosulfonato de calcio (G2): Incluido al 1% de la dieta. Almidón + Goma (G3): Mezcla basada en goma guar, xantana y almidón al 0.4%.   Calidad del pellet y durabilidad en el agua
El estudio reveló que la inclusión de agentes aglutinantes no es solo una cuestión de forma, sino una mejora técnica sustancial en la fabricación de dietas para camarón.
  Estabilidad y lixiviación
El polimetilcarbamida (PMC) demostró ser el aglutinante más efectivo en términos de integridad física. Registró la mayor estabilidad en el agua y la tasa de lixiviación más baja en todos los periodos analizados (30 min, 1h y 2h). El aglutinante basado en almidón y goma mostró resultados moderados, superando al control y al lignosulfonato.


Actividad del agua (aW) y conservación
Un hallazgo vital para la seguridad alimentaria es la reducción de la actividad del agua (aW). Los pellets con PMC y lignosulfonato registraron niveles significativamente menores de aW. Niveles bajos de aW son preferibles para proteger el alimento contra el crecimiento bacteriano y fúngico durante el almacenamiento, garantizando una mayor vida útil.
 

Impacto en el crecimiento y fisiología del camarón
Aunque la calidad física del pellet mejoró drásticamente, el crecimiento del camarón (peso final y ganancia de peso) no mostró diferencias estadísticas significativas entre los grupos durante el periodo de tres meses. Sin embargo, se observaron tendencias numéricas positivas en los ejemplares alimentados con PMC y almidón + goma, que presentaron un mejor índice de conversión alimenticia (FCR).
  Salud interna y metabolismo
La investigación profundizó en cómo estos componentes afectan la «sangre» del camarón (hemolinfa). El uso de aglutinantes generó un efecto hipolipidémico notable:
  Respuesta Glucémica: Las dietas con almidón + goma y lignosulfonato aumentaron los niveles de glucosa, sugiriendo que el camarón podría utilizar estos aglutinantes como fuente secundaria de energía. Reducción de Lípidos: Los camarones alimentados con PMC y almidón + goma mostraron niveles significativamente menores de triglicéridos y VLDL en comparación con el control. Control del Colesterol: El grupo de almidón + goma presentó la reducción más marcada en el colesterol total.
  Fortalecimiento del intestino
Mediante análisis histológicos, se descubrió que los aglutinantes mejoran la estructura del intestino medio del camarón. El grupo alimentado con almidón + goma y el de PMC mostraron:
  Mejor morfología de las células epiteliales. Mayor integridad de los pliegues intestinales. Lámina propia más desarrollada con aumento de células inmunes. Mayor grosor de la pared intestinal.   ¿Por qué funcionan estos aglutinantes?
La superioridad del PMC se atribuye a su baja capacidad de absorción de agua, lo que limita la hidratación del pellet y mantiene su estructura compacta por más tiempo. Por otro lado, la mezcla de almidón y goma funciona mediante un efecto sinérgico: las propiedades viscosas de las gomas aumentan el hinchazón de los gránulos de almidón durante la gelatinización, creando una red más resistente.
  En contraste, el lignosulfonato de calcio mostró la estabilidad más baja entre los aglutinantes probados para el camarón. Aunque es eficaz en otras especies terrestres, en el medio acuático para camarón parece absorber demasiada agua, ablandando el pellet prematuramente.   Conclusiones
El estudio concluye que los aglutinantes evaluados son beneficiosos para la calidad del alimento, aunque su impacto en el crecimiento directo del camarón es limitado a corto plazo.
  Polimetilcarbamida (PMC) al 0.5%: Es la opción más técnica para maximizar la estabilidad y reducir la lixiviación. No obstante, se sugiere su uso en periodos cortos de cultivo para evitar posibles efectos residuales a largo plazo.
  Almidón + Goma al 0.4%: Se posiciona como la alternativa práctica y segura. No solo mejora la calidad del pellet, sino que también promueve una excelente salud intestinal y un perfil lipídico saludable en el camarón, sin efectos adversos detectados. Fuente: AQUAHOY

Referencia 
El-katcha, M. I., Soltan, M. A., Shewita, R. S., Marzouq, S. I., & El-Naggar, L. (2026). Pellet quality and growth performance of whiteleg shrimp, Litopenaeus vannamei, fed with different dietary pellet binders. Iranian Journal of Fisheries Sciences, 25(1), 85-103.

Un estudio muestra cómo triplicar la absorción de hierro en dietas para lubina reduciendo el uso de harina de pescado
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Un estudio muestra cómo triplicar la absorción de hierro en dietas para lubina reduciendo el uso de harina de pescado

En lubina, mejorar la absorción de hierro no es un detalle nutricional y va más allá al ser una forma de sostener salud, resistencia al estrés y estabilidad productiva en dietas con menos harina de pescado.
  El trabajo, publicado en la revista científica Aquaculture Nutrition, se desarrolló en el marco del proyecto Pep4Fish y aporta datos relevantes para uno de los debates clave en nutrición acuícola: cómo avanzar hacia dietas más sostenibles sin perder rendimiento productivo ni valor nutricional.
  El estudio evaluó dietas en las que parte de la harina de pescado fue sustituida por proteínas hidrolizadas obtenidas a partir de subproductos de la industria alimentaria, incluyendo fracciones no consumibles de pescado, piel de tintureira y subproductos de origen porcino. Estos ingredientes, sometidos a procesos de hidrólisis, generan péptidos de pequeño tamaño que facilitan la digestión y la absorción de nutrientes.
  Durante un periodo experimental de 89 días, juveniles de robalo alimentados con estas dietas mantuvieron tasas de crecimiento normales, alta eficiencia alimentaria y una calidad de filete comparable a la dieta control, con niveles adecuados de ácidos grasos omega-3. Desde el punto de vista productivo, los resultados confirman que la reducción parcial de la harina de pescado no penaliza el rendimiento.
  El hallazgo más destacado del trabajo se sitúa en el plano micronutricional. Las dietas ensayadas permitieron que los peces absorbieran hasta tres veces más hierro que aquellos alimentados con una formulación convencional. Según los autores, este efecto se explica por la capacidad de los péptidos generados en la hidrólisis para quelar el hierro y facilitar su transporte y absorción intestinal.
  Más allá del crecimiento, el estudio introduce un enfoque menos habitual en ensayos nutricionales, centrado en la biodisponibilidad real de minerales esenciales, un aspecto relevante tanto para la salud del pez como para el valor nutricional del producto final destinado al consumo humano.
  Desde una perspectiva de sostenibilidad, el trabajo refuerza el potencial de la economía circular aplicada a la formulación de piensos, al reutilizar subproductos y reducir la presión sobre recursos marinos limitados como la harina de pescado. La cuestión clave, como señalan los propios investigadores, será evaluar la viabilidad económica y la escalabilidad industrial de este tipo de ingredientes en formulaciones comerciales.
  El proyecto Pep4Fish está financiado por el Plano de Recuperação e Resiliência y reúne a empresas y centros de investigación con el objetivo de desarrollar ingredientes funcionales que mejoren la eficiencia y sostenibilidad de la nutrición acuícola.   Fuente: misPeces

Definir la dosis importa: La taurina y el cuello de botella del destete en Seriola dumerili
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Definir la dosis importa: La taurina y el cuello de botella del destete en Seriola dumerili

Está ampliamente documentado que la taurina es un nutriente crítico en la nutrición larvaria de peces marinos carnívoros, pero la línea entre el requerimiento óptimo y la toxicidad por exceso es más fina de lo que a menudo se asume en la formulación comercial.
  En el caso del pez limón (Seriola dumerili), una especie prioritaria para la diversificación de la acuicultura europea, el destete sigue siendo un punto crítico. Ajustar la dosis exacta en esta fase no solo determina el crecimiento inmediato, sino que previene patologías que pueden comprometer el rendimiento en el engorde.
  Para definir este nivel óptimo, un equipo de investigadores del Grupo de Investigación en Acuicultura (GIA) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), en colaboración con la Universidad de Cádiz y el ICMAN-CSIC, ha evaluado el efecto de distintos niveles de taurina en microdietas inertes durante la transición de presa viva a pienso (30 a 44 días después de la eclosión).
  Los resultados determinan que un contenido del 1,39% de taurina sobre materia seca es el nivel óptimo para maximizar el crecimiento y la salud larvaria. Niveles superiores (2,46%) no aportaron ventajas significativas, mientras que una sobredosificación (4,16%) resultó contraproducente, afectando negativamente al desarrollo del pez.   Efectos secundarios de suplementar en exceso   El estudio arroja un dato clave para los nutrólogos: los requerimientos de la seriola difieren sustancialmente de otras especies consolidadas, lo que desaconseja el uso de dietas genéricas o formulaciones extrapoladas.
  El nivel óptimo del 1,39% sitúa a la seriola muy por encima de los requerimientos de la dorada (0,71%), el atún rojo (0,37%) o el rodaballo, pero significativamente por debajo de los del lenguado senegalés (3%). Esto refuerza la necesidad de microdietas específicas para Seriola que eviten tanto la carencia como la sobredosificación.
  Uno de los hallazgos más relevantes para la gestión de cultivos es el efecto adverso del exceso de taurina. Contrario a la práctica de suplementar en exceso para asegurar la ingesta, el estudio demostró que dietas con un 4,16% de taurina provocaron problemas severos de calidad como el hígado graso (Esteatosis).
  Cuando las larvas alimentadas con exceso de taurina presentaron una vacuolización hepática severa, con hepatocitos agrandados y citoplasma "vacío" por la acumulación lipídica5. Este daño hepático temprano puede comprometer la capacidad metabólica del juvenil y su resistencia al estrés en fases posteriores.
  También se documentó daño esquelético específico. El exceso de dosis incrementó significativamente la incidencia de deformidades graves, concentradas específicamente en la región pre-hemal de la columna vertebral, manifestándose principalmente como fusión y compresión de cuerpos vertebrales y cifosis.
  El destete exitoso se reflejó también a nivel molecular. El nivel óptimo del 1,39% no solo reguló al alza genes relacionados con el crecimiento (gh, igf2), sino que moduló positivamente la respuesta al estrés. Se observó una regulación a la baja de los genes pomcb y star (involucrados en la biosíntesis de cortisol), lo que sugiere que los animales con la dosis adecuada sufren un menor estrés fisiológico durante la transición a la dieta inerte. Esto se traduce en lotes más robustos y con mejor conversión energética, ya que el animal no desvía recursos metabólicos para combatir el estrés.
  Aunque la supervivencia final fue similar en todos los tratamientos, aproximadamente 30%, el estudio subraya que la supervivencia no es el único indicador de éxito en el destete. La calidad del alevín —medida en integridad esquelética, salud hepática y respuesta al estrés— varía drásticamente según la formulación.
  Por tanto, suplementar por encima del 1,4-1,5% en dietas de destete para Seriola dumerili no solo es un desperdicio económico en materia prima, sino un factor de riesgo zootécnico que puede disparar la incidencia de descartes por deformidades y patologías hepáticas. Fuente: misPeces Referencias
Djellata, A., Sarih, S., Izquierdo, M., Torres Rodríguez, M., Martínez-Rodríguez, G., Martos-Sitcha, J. A., & Roo, J. (2026). Improving the larval performance of greater amberjack (Seriola dumerili) during the weaning phase with taurine supplementation on dry diets. Aquaculture International, 34:31. https://doi.org/10.1007/s10499-025-02430-w