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Iberoamérica busca reforzar su vigilancia sanitaria frente a enfermedades acuícolas que no entienden de fronteras
 
Enfermedades de peces

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Iberoamérica busca reforzar su vigilancia sanitaria frente a enfermedades acuícolas que no entienden de fronteras  

La expansión de la acuicultura y el creciente movimiento de animales, productos y patógenos están aumentando la necesidad de detectar antes los problemas sanitarios y compartir información entre países.
  Con ese objetivo acaba de constituirse la Sociedad Iberoamericana de Sanidad Acuícola (SISAQUA), una nueva red científica y técnica que pretende reforzar la vigilancia epidemiológica, la bioseguridad y la prevención de enfermedades en España, Portugal y América Latina.
  Uno de los principales problemas identificados por sus impulsores no es la falta de conocimiento sobre patología, sino la capacidad de convertir ese conocimiento en sistemas eficaces de vigilancia.
  Fernando Mardones, profesor de Epidemiología y One Health en la Universidad de Edimburgo y uno de los fundadores de SISAQUA, advierte de que existen equipos con sólidos conocimientos biológicos y patológicos que, sin embargo, carecen de herramientas epidemiológicas suficientes para diseñar muestreos, estimar prevalencias o detectar de forma temprana una emergencia sanitaria.
  La preocupación coincide con el diagnóstico de la FAO y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). Ambas organizaciones advirtieron en julio de que las enfermedades transfronterizas de animales acuáticos, la resistencia a los antimicrobianos y los efectos del cambio climático representan amenazas crecientes para los sistemas acuáticos de América Latina y el Caribe, con posibles consecuencias sobre la producción, la seguridad alimentaria y los medios de vida.
  La vigilancia ocupa además un lugar prioritario en la agenda internacional. El programa de trabajo 2025-2027 de la Comisión de Normas Sanitarias para los Animales Acuáticos de la OMSA sitúa entre sus máximas prioridades la notificación de enfermedades y datos epidemiológicos y la revisión de los sistemas de vigilancia de enfermedades acuáticas.
  La FAO, por su parte, está pidiendo a los países que amplíen la aportación de información procedente de acuicultura a InFARM, su sistema internacional de seguimiento de la resistencia a los antimicrobianos.
  SISAQUA pretende actuar precisamente sobre esa necesidad de cooperación. La red trabajará con salmónidos, camarón, tilapia, moluscos, especies nativas y ornamentales, y plantea compartir protocolos, herramientas y experiencias en prevención, diagnóstico, epidemiología aplicada, bioseguridad, bienestar animal y resistencia antimicrobiana.
  Sus fundadores, Fernando Mardones, Paola Barato y Rubén Avendaño-Herrera, proceden de ámbitos de epidemiología, patología y biotecnología acuícola en Chile, Colombia y Europa.
  El reto ahora será transformar esa red de conocimiento en capacidades operativas compartidas. SISAQUA se encuentra todavía en fase de lanzamiento y está formalizando sus estatutos, estructura de gobierno y comités técnicos.
  Su valor para la acuicultura iberoamericana dependerá, por tanto, de que consiga avanzar desde el intercambio científico hacia herramientas comunes de vigilancia, formación y respuesta frente a enfermedades que, como recuerdan sus promotores, no se detienen en las fronteras nacionales. Fuente: misPeces

Reseña de captura y cultivo: explorando el potencial y los desafíos del ARN de interferencia en la acuacultura
 
Cría y Cultivo

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Reseña de captura y cultivo: explorando el potencial y los desafíos del ARN de interferencia en la acuacultura  

El ARN de interferencia (ARNi) es un proceso celular natural que desactiva genes específicos al destruir las instrucciones (ARN mensajero) necesarias para producir una proteína. Los científicos la utilizan introduciendo ARN de doble cadena (dsARN) diseñado específicamente para corresponder a un gen diana, lo que induce a la célula a silenciar dicho gen. Este método ayudará a los investigadores a estudiar el funcionamiento de los genes, ya que posee un gran potencial para controlar enfermedades en la acuacultura y mejorar la producción.
  Una revisión realizada por Jinyong Zhang y sus colegas de la Universidad Agrícola de Qingdao (China) ofrece un análisis exhaustivo de las aplicaciones del ARNi mediado por dsARN, tanto para el control de patógenos como para aumentar la productividad en la acuicultura.
  En cuanto al control de enfermedades, el ARNi ha actuado con éxito contra patógenos virales, bacterianos y parasitarios, logrando mayores tasas de supervivencia. En el ámbito de la producción, el ARNi muestra un gran potencial para fomentar el crecimiento y el aumento de peso mediante la supresión de factores que inhiben el desarrollo muscular, así como para facilitar la cría con control de sexo a través de la reversión sexual inducida, mejorando así notablemente la rentabilidad económica. A pesar de estos avances, su implementación práctica sigue viéndose obstaculizada por limitaciones en la eficiencia de administración, la estabilidad molecular y los efectos fuera de objetivo o diana (off-target).
  Se han desarrollado diversos métodos de administración, incluidas la microinyección y el uso de vectores microbianos, para aumentar la eficiencia de la aplicación del dsARN; no obstante, la elección del método adecuado debe adaptarse a las condiciones ambientales específicas y a las necesidades operativas.
  El ARNi presenta un gran potencial en la acuacultura gracias a la regulación génica mediada por dsARN, la gestión de enfermedades y la mejora de la eficiencia productiva. Actúa eficazmente contra virus, bacterias y parásitos, lo que se traduce en mayores tasas de supervivencia en peces y camarones. Asimismo, incrementa la productividad acuícola al estimular el crecimiento y permitir el control del sexo. Sin embargo, el ARNi todavía se enfrenta a desafíos relacionados con la eficiencia de administración, la estabilidad molecular y los efectos fuera de diana.
  En resumen, la adopción exitosa del ARNi mediada por dsARN en la acuacultura requerirá perfeccionar los protocolos de dosificación y administración, profundizar en el conocimiento de los mecanismos de captación de dsARN exógeno y resolver los obstáculos técnicos pendientes para permitir la transición de la investigación de laboratorio al uso comercial a gran escala.
  Fig. 1: Ilustración que resume los sistemas de administración de dsARN utilizados en acuacultura, destacando diversos métodos de administración y sus aplicaciones. Adaptado del original.
  Relevancia de los hallazgos de la investigación para la industria
Para los operadores de acuacultura comercial, los hallazgos del estudio señalan dos oportunidades de gran valor. En primer lugar, las pérdidas por enfermedades siguen siendo uno de los mayores costos en el cultivo de camarones y peces. Un método capaz de silenciar específicamente genes virales o bacterianos, sin depender de antibióticos ni productos químicos de amplio espectro, ofrece una vía más precisa y potencialmente más sostenible para lograr una mayor supervivencia. En segundo lugar, la capacidad de acelerar el crecimiento o manipular la proporción de sexos podría acortar los ciclos de producción y aumentar el porcentaje de animales de mayor valor que alcanzan la talla comercial.
  Dado que la tecnología actúa a nivel genético en lugar de introducir ADN exógeno, podría enfrentar menos obstáculos regulatorios que los enfoques transgénicos tradicionales en algunas jurisdicciones. Al mismo tiempo, la necesidad de sistemas de administración fiables y de bajo costo implica que la industria no puede adoptar simplemente los protocolos de laboratorio de inmediato. Serán esenciales los métodos basados ​​en el alimento o en la inmersión que protejan al ARN de doble cadena (dsARN) de la degradación para que la tecnología sea viable a escala de estanque o jaula. Por ello, será importante una colaboración temprana entre investigadores, empresas de alimentos acuícolas y productores para probar las formulaciones en condiciones reales de cultivo y cuantificar los beneficios económicos.   Perspectivas
En acuacultura, el ARNi se ha consolidado como una valiosa herramienta de regulación genética con un gran potencial para el control de enfermedades y la mejora de la productividad. Los científicos han aplicado con éxito el ARNi mediado por dsARN para inhibir la expresión de patógenos como bacterias, virus y parásitos, logrando así mayores tasas de supervivencia en los animales acuáticos. El ARNi también muestra aplicaciones prometedoras para estimular el crecimiento e inducir la reversión sexual, lo que puede mejorar el rendimiento económico de los sistemas acuícolas.
  Los autores del estudio sostienen que tres áreas requieren una atención especial. Es necesario perfeccionar las estrategias de administración para que las dosis efectivas lleguen a los tejidos diana sin necesidad de manipular repetidamente a cada animal. Asimismo, los científicos necesitan comprender mejor cómo los animales acuáticos absorben el dsARN exógeno del agua circundante o del alimento; este conocimiento orientará el diseño de mejores vehículos de administración. Por último, deben resolverse cuestiones técnicas pendientes – como la estabilidad molecular, los posibles efectos fuera del objetivo (off-target) y la dosificación uniforme en grandes poblaciones – antes de que la adopción comercial a gran escala sea una realidad.
  Si se logran superar estos obstáculos, el ARNi mediado por dsARN tiene el potencial de convertirse en una herramienta habitual tanto para la gestión sanitaria como para la mejora genética en la acuacultura. El resultado sería una mayor resiliencia de las poblaciones cultivadas, una productividad más elevada y una menor huella ambiental. Se requiere una inversión continua en tecnología de administración y ensayos de campo cuidadosamente diseñados para aprovechar plenamente el potencial de esta prometedora tecnología.   Enfoques probióticos para la supresión de Vibrio en el cultivo de camarón blanco del Pacífico   La acuacultura del camarón blanco del Pacífico (Litopenaeus vannamei) es uno de los segmentos más importantes de la acuacultura mundial; sin embargo, sigue sufriendo grandes pérdidas debido a enfermedades bacterianas causadas por especies de Vibrio. Los brotes de vibriosis y de la enfermedad de necrosis hepatopancreática aguda (AHPND) pueden acabar con gran parte de una cosecha de camarón en cuestión de días. Esta revisión exhaustiva examina la creciente evidencia de que los probióticos pueden actuar como agentes eficaces para suprimir Vibrio en los sistemas de cultivo de L. vannamei.
  En esta  revisión, realizada por Tashrif Mahmud Minhaz y sus colegas de la Universidad de Ciencias Veterinarias y Animales de Chattogram y del Instituto de Investigación Pesquera de Bangladesh, los investigadores analizaron los principales grupos de bacterias que han mostrado resultados prometedores – incluyendo diversas especies de Bacillus, bacterias ácido-lácticas como Lactobacillus y Lacticaseibacillus, y otros géneros ocasionales – y describen cómo estos probióticos actúan mediante varios mecanismos complementarios.
  La exclusión competitiva impide que el Vibrio patógeno colonice el intestino o el agua circundante. Muchas cepas producen compuestos antimicrobianos –bacteriocinas, ácidos orgánicos y enzimas– que inhiben directamente el crecimiento de Vibrio. Al mismo tiempo, los probióticos ayudan a reestructurar el microbioma intestinal del camarón, aumentando las poblaciones beneficiosas y reduciendo la abundancia relativa de patógenos oportunistas.
  Varios estudios también reportan una mejora en las respuestas inmunitarias no específicas, un mayor recuento total de hemocitos y una actividad elevada de enzimas clave, como la fenoloxidasa y la superóxido dismutasa. En términos prácticos, estos efectos biológicos se traducen en tasas de supervivencia más altas tras desafíos experimentales con Vibrio y, en muchos casos, en un mejor rendimiento de crecimiento y calidad del agua.
  Esta revisión distingue cuidadosamente entre los resultados de laboratorio y los obtenidos a escala de granja. Si bien los ensayos mediante inyección o inmersión a dosis elevadas suelen producir reducciones drásticas de la mortalidad, el éxito comercial depende de métodos de aplicación prácticos –generalmente a través del alimento o mediante la adición directa al agua del estanque– y de una dosificación constante. Los autores señalan que los consorcios multicepa suelen superar en rendimiento a los productos de una sola cepa, y que los aislados nativos o derivados del propio camarón tienden a colonizar de manera más eficaz que las cepas terrestres genéricas. Asimismo, destacan la importancia de seleccionar el probiótico adecuado según la amenaza específica de Vibrio y las condiciones ambientales locales.
  En conjunto, esta investigación presenta los probióticos como una herramienta práctica y con base científica capaz de reducir significativamente la presión de Vibrio cuando se emplean de manera estratégica dentro de un plan integral de gestión sanitaria.
  Fig. 2: La supresión de Vibrio mediante probióticos en L. vannamei se basa en la exclusión competitiva, la secreción de compuestos antimicrobianos (bacteriocinas y ácidos grasos de cadena corta o SCFAs / AGCC) y la inhibición de la comunicación bacteriana (quorum quenching), además de la reducción de la carga orgánica en sistemas de biofloc y de recirculación sin recambio de agua. Esta inhibición de la comunicación bacteriana es un mecanismo que impide que las bacterias se 'comuniquen' entre sí. Muchas bacterias emiten señales químicas para detectar cuándo su población es lo suficientemente numerosa como para activar procesos nocivos (como la formación de biopelículas o la producción de toxinas). Esta inhibición interrumpe o bloquea dichas señales, de modo que las bacterias no reciben el mensaje y su potencial de peligrosidad se mantiene bajo. Adaptado de la publicación original, donde también se puede consultar información adicional.
  Relevancia de los hallazgos de la investigación para el sector
Para los productores comerciales de camarón, los hallazgos ofrecen orientaciones prácticas y aplicables. Las bacterias patógenas del género Vibrio siguen siendo una de las principales causas de pérdidas económicas, especialmente en sistemas de cultivo intensivos y semi-intensivos. El uso de probióticos seleccionados adecuadamente puede reducir la mortalidad, mejorar la conversión alimenticia y ayudar a cumplir con los requisitos de calidad de los mercados de exportación. Dado que muchas cepas eficaces también mejoran la calidad del agua al reducir los niveles de amoníaco y la carga orgánica, un mismo producto puede aportar beneficios dobles –protección de la salud y gestión ambiental – sin necesidad de realizar cambios importantes en la infraestructura existente de la granja.
  El énfasis de la revisión en los probióticos multicepa y nativos resulta especialmente útil para los productores y las empresas de alimentos acuícolas. Sugiere que los productos comerciales de una sola cepa pueden ofrecer resultados inconsistentes, mientras que los consorcios cuidadosamente diseñados y adaptados a las condiciones locales tienen más probabilidades de ofrecer un rendimiento fiable. Esta información puede orientar las decisiones de compra, los programas internos de selección de cepas y la colaboración con laboratorios de investigación. Por ejemplo, en regiones donde la AHPND es endémica, la capacidad documentada de ciertas combinaciones de Bacillus y bacterias ácido-lácticas para inhibir V. parahaemolyticus ofrece una opción concreta y libre de antibióticos que puede integrarse en los protocolos existentes de bioseguridad y gestión de la producción.   Perspectivas
El estudio destaca que la próxima fase de desarrollo debe centrarse en la consistencia y la escalabilidad. Es necesario estandarizar los criterios de selección de cepas y realizar más ensayos a largo plazo en granjas para confirmar los resultados de laboratorio en condiciones reales de producción. La combinación de probióticos con otros ingredientes funcionales – como prebióticos, posbióticos o inmunoestimulantes – podría mejorar aún más la fiabilidad. Los avances en la secuenciación del microbioma y en los diagnósticos rápidos también permitirán a los productores monitorear las cargas de Vibrio y el establecimiento de los probióticos en tiempo real, transformando la aplicación empírica en una gestión de precisión.
  Los marcos regulatorios deberán evolucionar al mismo ritmo para permitir la comercialización de cepas nativas eficaces sin retrasos excesivos. Al mismo tiempo, productores e investigadores deben mantener una perspectiva realista: los probióticos son más eficaces como herramienta preventiva dentro de un sistema más amplio que incluya buenas prácticas de manejo, control de la calidad del agua y bioseguridad. Cuando se utilizan correctamente, poseen un claro potencial para reducir las pérdidas por enfermedades, fomentar una producción más sostenible y apoyar a la importante industria mundial de cultivo de L. vannamei.   El papel de las tecnologías de encapsulación en la nutrición acuícola: Usos prácticos, innovaciones y perspectivas de desarrollo   La industria acuícola mundial depende cada vez más de alimentos funcionales, agentes profilácticos y aditivos para la calidad del agua. Sin embargo, la eficacia de muchos compuestos bioactivos sigue viéndose limitada por la degradación oxidativa y la pérdida de actividad, la rápida disolución y lixiviación en medios acuáticos, y las discrepancias entre las condiciones de dosificación en laboratorio y las prácticas y necesidades reales de alimentación en granjas bajo condiciones de producción comercial.
  Esta revisión, llevada a cabo por Gangchun Xu y sus colaboradores de la Academia China de Ciencias Pesqueras y la Universidad Agrícola de Nanjing (China), consolida los avances recientes en vehículos de grado alimentario y métodos de producción aplicables a la acuacultura, centrándose en tres objetivos principales: (1) mejorar la estabilidad de los nutrientes y su liberación regulada; (2) aumentar la eficiencia en la diana mucosa de vacunas y tratamientos administrados por vía oral; y (3) crear capacidades de regulación del agua mediante nutrientes de liberación sostenida y materiales adsorbentes reciclables.
  Los métodos consolidados de encapsulación de grado alimentario —que incluyen la micro y nano-encapsulación, emulsiones, liposomas y sistemas de hidrogel – pueden proteger ingredientes lábiles y permitir una liberación controlada. No obstante, la transferencia exitosa de estas tecnologías a la acuacultura exige una adaptación específica a las condiciones de aguas abiertas, a las tensiones mecánicas propias de la fabricación de alimentos acuícolas y a la considerable variación interespecífica en la fisiología digestiva.
  Esta revisión también examina críticamente las principales barreras para la implementación práctica, tales como la cinética de liberación dependiente de la especie, la agregación de vehículos y la bioincrustación en entornos acuáticos complejos, la evaluación toxicológica del ciclo de vida completo para organismos no objetivo, y las limitaciones económicas y de escalabilidad que obstaculizan su adopción industrial. Finalmente, el estudio identifica prioridades de investigación futura – incluyendo ensayos estandarizados de digestión y lixiviación in vitro, marcos comparativos entre especies y vehículos 'inteligentes' sensibles a estímulos – para acelerar la transición desde la prueba de concepto en laboratorio hasta productos prácticos listos para su uso en campo.
  En resumen, para superar los desafíos que plantea la aplicación de la encapsulación en la acuacultura, es necesario implementar estrategias que transfieran al sector técnicas ya probadas en la industria alimentaria. Entre ellas se incluye el desarrollo de sistemas de administración micro y nano-encapsulados que mejoren la eficiencia en el suministro de nutrientes y agentes terapéuticos. Asimismo, es necesario desarrollar materiales de encapsulación sensibles al entorno que contribuyan a regular la calidad del agua mediante la liberación controlada. El uso de subproductos agrícolas o de procesamiento facilita, además, la creación de un sistema circular de 'materia prima-aplicación-regeneración' que reduce tanto los residuos como los costos. Por último, se recomienda fomentar una mayor colaboración interdisciplinaria para impulsar la innovación tecnológica y acelerar su adopción práctica.
  Fig. 3: Las diferencias específicas de cada especie en el diseño de los vehículos de transporte siguen siendo un aspecto importante. El desarrollo de materiales funcionales' sensibles al medio acuático' constituye una vía fundamental para lograr que las tecnologías de encapsulación sean más adaptables. Adaptado del original.
  Relevancia de los resultados de la investigación para la industria
Para los fabricantes de alimentos y los productores acuícolas, el beneficio más inmediato reside en la reducción del desperdicio de ingredientes costosos o sensibles. Los nutrientes y agentes terapéuticos que actualmente se filtran al agua representan tanto una pérdida económica como una posible carga ambiental. La encapsulación, al mantener estables estos compuestos hasta que llegan al animal, puede mejorar los índices de conversión alimenticia, reducir la dosis necesaria de vacunas o fármacos y disminuir la frecuencia de las intervenciones para controlar la calidad del agua.
  Las empresas que ya producen alimentos funcionales o suplementos probióticos podrían beneficiarse de un rendimiento más predecible en condiciones comerciales. El énfasis en el uso de subproductos y materiales reciclables también se alinea con la creciente demanda de sistemas de producción circulares y una menor huella ambiental. Al mismo tiempo, el análisis franco del artículo sobre costos, escalabilidad y diferencias entre especies sirve para poner los pies en la tierra: el éxito en el laboratorio no se traduce automáticamente en éxito en la explotación.
  Los productores y proveedores que inviertan en ensayos específicos para cada especie y en procesos de fabricación sólidos estarán mejor posicionados que aquellos que consideren la encapsulación como un simple añadido genérico. Asimismo, los organismos reguladores y de certificación podrían valorar positivamente la propuesta de estandarizar los ensayos y las evaluaciones toxicológicas. Unos protocolos de prueba más claros facilitarían evaluaciones de seguridad coherentes y agilizarían la aprobación de nuevos productos encapsulados.   Perspectivas
Esta revisión destaca los principios científicos y las exigencias prácticas que conlleva la adaptación de tecnologías de encapsulación de alimentos para la acuacultura. En este contexto, los compuestos activos deben mantenerse estables en el medio acuático y liberarse eficazmente dentro del tracto gastrointestinal. Al integrar los avances en materiales de encapsulación, métodos de liberación y aplicaciones reales, el artículo identifica las principales brechas técnicas que aún impiden su uso generalizado en condiciones de campo.
  Se presta especial atención a las limitaciones relacionadas con el comportamiento de liberación en medio acuoso y a la robustez general del proceso. Asimismo, se señalan como factores críticos que determinan el rendimiento real las tensiones propias de la fabricación del alimento y los patrones de liberación intestinal, altamente variables y específicos de cada especie. Para transformar formulaciones prometedoras de laboratorio en herramientas fiables para una acuacultura sostenible, será necesario superar estas deficiencias mediante métodos de ensayo estandarizados, pruebas a escala piloto y diseños que tengan en cuenta los costes.
  El camino desde unos resultados de laboratorio prometedores hasta su uso cotidiano en las instalaciones de cultivo aún no se ha completado, pero la dirección está clara. Es probable que en los próximos años se ponga mayor énfasis en la ingeniería aplicada, incluyendo el desarrollo de materiales de encapsulación que resistan el proceso de granulación, se mantengan estables en sistemas de agua dulce o salina y liberen su contenido en función de la fisiología digestiva de la especie objetivo. Los materiales sensibles al entorno, capaces de ayudar a regular la calidad del agua al tiempo que aportan nutrientes, representan una oportunidad de doble propósito especialmente interesante.
  La colaboración interdisciplinaria resulta esencial: científicos de materiales, nutricionistas acuícolas, veterinarios e ingenieros de procesos deben trabajar de forma más estrecha para que este campo avance más allá de los estudios de prueba de concepto. Igualmente importante es el desarrollo de normas de ensayo compartidas que permitan comparar directamente los resultados obtenidos en distintos laboratorios. Fuente: Global Seafood

Las isoflavonas de soja pueden ser una herramienta de diferenciación sexual en algunos peces de acuicultura
 
Cría y Cultivo

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Las isoflavonas de soja pueden ser una herramienta de diferenciación sexual en algunos peces de acuicultura  

Controlar la proporción de machos y hembras puede tener interés productivo en especies de acuicultura donde existen diferencias de crecimiento, maduración o valor comercial entre ambos sexos. En este contexto, las isoflavonas de la soja, y especialmente la genisteína, están despertando interés por su capacidad para interactuar con las vías estrogénicas que intervienen durante la diferenciación sexual de los peces.
  La evidencia disponible muestra que pueden modificar el desarrollo gonadal, aunque el efecto depende fuertemente de la especie, la dosis y el momento de exposición.
  El caso mejor documentado es el de la anguila japonesa (Anguilla japonica). En un ensayo realizado durante la fase de diferenciación sexual, una dieta con 10 gramos de isoflavonas por kilogramo de pienso produjo un 91,6 % de hembras, mientras que con 50 gramos por kilogramo la proporción alcanzó el 96,6 %.
  En los animales no tratados predominaban claramente los machos. Los experimentos con los componentes individuales identificaron además a la genisteína como mucho más eficaz que la daidzeína y mostraron cambios en la expresión de genes asociados al desarrollo ovárico y testicular.
  La respuesta, sin embargo, no puede extrapolarse automáticamente a otros peces. En bagre de canal (Ictalurus punctatus), la genisteína también modificó la diferenciación sexual, pero provocó una mayor presencia de machos e individuos intersexuales.
  En esturión ruso (Acipenser gueldenstaedtii), por su parte, los tratamientos con fitoestrógenos tuvieron efectos mucho más limitados sobre la proporción final de sexos y algunos estuvieron asociados a alteraciones gonadales. Estos resultados muestran que las isoflavonas no constituyen simplemente un agente de feminización, sino compuestos capaces de interferir de manera diferente con los mecanismos que controlan el desarrollo sexual.
  Para la acuicultura mediterránea, una de las preguntas más interesantes se plantea en la lubina europea (Dicentrarchus labrax).
  Su determinación sexual depende de la interacción entre genética y ambiente, y factores como la temperatura durante las primeras etapas pueden modificar significativamente la proporción de machos y hembras.
  También está demostrado que la vía de los estrógenos participa directamente en la diferenciación femenina y que la genisteína es capaz de activar los tres receptores nucleares de estrógenos de la especie. Sin embargo, todavía no se ha probado que su incorporación al pienso durante la diferenciación sexual permita aumentar de manera controlada la proporción de hembras.
  En el lenguado senegalés (Solea senegalensis) también existen indicios de actividad biológica. Experimentos realizados durante las primeras fases de desarrollo han mostrado que la genisteína puede modificar temporalmente marcadores relacionados con la señalización estrogénica y tiroidea.
  Estos trabajos no estudiaron la proporción sexual y, por tanto, no permiten hablar de feminización, pero refuerzan la idea de que los fitoestrógenos presentes en ingredientes vegetales pueden interactuar con sistemas hormonales sensibles durante etapas tempranas del desarrollo.
  Las isoflavonas deben considerarse por ahora una herramienta experimental de diferenciación sexual y no una tecnología disponible para las granjas. Los resultados de la anguila demuestran que, al menos en determinadas especies, la alimentación puede utilizarse para dirigir el desarrollo sexual, pero los efectos encontrados en bagre y esturión advierten de que no existe una respuesta universal.
  En especies de interés mediterráneo como la lubina, el siguiente paso sería comprobar si una intervención nutricional durante la ventana adecuada puede generar poblaciones con una proporción sexual predecible y productivamente ventajosa, evaluando al mismo tiempo crecimiento, bienestar, estabilidad del efecto y posibles consecuencias reproductivas a largo plazo. Fuente: misPeces

Truchas que engordan un 56 % más: la edición genética que promete llevar la producción al mercado dos meses antes
 
Cría y Cultivo

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Truchas que engordan un 56 % más: la edición genética que promete llevar la producción al mercado dos meses antes  

Es marzo. Un productor de truchas en las montañas observa su estanque con la calculadora mental encendida. Los peces que sembró hace casi un año aún no alcanzan el peso de venta. Cada día adicional representa más alimento invertido, bombas funcionando ininterrumpidamente y personal alimentando a los animales cuatro veces al día. Él sabe, por la experiencia de cada campaña, que más de la mitad de sus costos operativos se destina a un solo rubro: el pienso. También es consciente de que, si esos peces lograran la talla comercial tan solo unas semanas antes, el margen de rentabilidad cambiaría radicalmente.
  Este truchicultor no es el único que hace estos cálculos. Es la realidad financiera que sustenta a toda la truchicultura mundial y representa el desafío exacto que un equipo de investigadores de la Universidad Atatürk, en Erzurum (Turquía), ha decidido resolver de raíz. Su enfoque no se basa en una nueva fórmula nutricional ni en un cambio de manejo acuícola, sino en una intervención directa en el código genético de la trucha arcoíris.   La miostatina: el freno genético en el crecimiento de la trucha
Para comprender la relevancia de este hallazgo, es preciso analizar un factor discreto pero determinante en el desarrollo animal: la miostatina. Cumple la función de un «freno genético» para el crecimiento muscular. Se trata de una proteína encargada, tanto en las truchas como en la gran mayoría de los vertebrados, de evitar que el tejido muscular se desarrolle de forma desmedida. No constituye un defecto, sino un mecanismo fisiológico de regulación que indica al organismo cuándo detener la síntesis muscular.
  Este fenómeno es bien conocido en el sector agropecuario bajo la denominación de «doble músculo». Determinadas razas bovinas, ovinas y avícolas nacen con este mecanismo inactivo de forma natural, lo que deriva en una musculatura sobresaliente. En la acuicultura, se ha observado un efecto similar al desactivar el gen de la miostatina en especies como la carpa común, el besugo, el bagre amarillo y la tilapia del Nilo, logrando un incremento significativo en su masa corporal.


Ante estos antecedentes, surge una interrogante clave: si este principio se conoce desde hace años, ¿por qué no se había logrado en la trucha hasta ahora?
  La respuesta radica en la complejidad biológica de la especie. La trucha arcoíris, al igual que otros salmónidos, posee un historial evolutivo particular marcado por dos duplicaciones genómicas completas (ocurridas hace aproximadamente 320 y 80 millones de años). A diferencia de los mamíferos, que poseen una sola copia del gen de la miostatina, la trucha cuenta con cuatro variantes: mstna1, mstna2, mstnb1 y mstnb2. Intervenir un gen en presencia de cuatro secuencias tan homólogas equivale a intentar cortar un cable específico dentro de un mazo con tres opciones casi idénticas; el riesgo de alterar la secuencia equivocada siempre estuvo presente. Debido a esta barrera técnica, la edición genética aplicada a los reguladores musculares de la trucha permaneció inexplorada durante años.   Por qué eligieron el gen que la ciencia había descartado
En este punto surge el aspecto más cautivador de la investigación: una decisión analítica que trasciende el frío dato estadístico.
  Históricamente, la investigación en acuicultura centró sus esfuerzos en la familia de genes mstna, dada su elevada expresión en el tejido muscular. Por el contrario, el grupo mstnb fue catalogado durante años como un regulador de origen cerebral, asociado al desarrollo neuronal y considerado ajeno al crecimiento corporal. Bajo esa premisa, el gen mstnb1 era el candidato idóneo para ser descartado.
  Sin embargo, el equipo de la Universidad Atatürk optó por desafiar este dogma. En lugar de respaldar esa clasificación previa, analizaron la arquitectura evolutiva comparando el mapa genético de la trucha con el de los mamíferos, los cuales preservan una sola copia funcional. Descubrieron que mstnb1 está flanqueado por los mismos genes contiguos que acompañan al gen muscular en la especie humana. Es decir, aunque presente cierta expresión en el sistema nervioso, su ubicación cromosómica revelaba un linaje directo con el regulador muscular ancestral.
  La clasificación original era incompleta. Aquella apuesta, fundamentada en el análisis genómico, demostró ser acertada y los resultados científicos terminaron dándoles la razón.   Los números que transforman la rentabilidad de una piscigranja
Un periodo de seguimiento de diez meses (de mayo de 2024 a marzo de 2025) ofreció un panorama revelador. Las truchas con el gen mstnb1 inactivado alcanzaron un peso promedio de 825 gramos, en comparación con los 464 gramos registrados por los ejemplares convencionales criados bajo condiciones idénticas. Esto representa un incremento del 56 % en la masa corporal.
  Sin embargo, el indicador que verdaderamente captará la atención del sector no es solo el peso final, sino la reducción del ciclo productivo. Las truchas modificadas registraron 254 gramos en diciembre de 2024, mientras que el grupo de control alcanzó esa misma cifra recién en febrero de 2025 (momento en el que los peces editados ya promediaban los 620 gramos). En términos operativos, la talla comercial se logra aproximadamente dos meses antes, lo que equivale a 60 días menos de consumo energético, mano de obra y, fundamentalmente, de alimento.
  Este último aspecto constituye el núcleo del hallazgo. Se podría asumir que un pez de mayor tamaño requiere una ingesta proporcionalmente superior sin aportar una ganancia real en eficiencia. Los datos demostraron lo contrario: la tasa de conversión alimenticia —la cantidad de alimento balanceado requerida para producir un kilo de carne— se situó en 0,93 para las truchas editadas y en 0,94 para las convencionales, un valor estadísticamente equivalente. Los ejemplares modificados mantuvieron una ventaja sostenida mes a mes, logrando un mayor crecimiento absoluto con la misma eficiencia metabólica.
  El impacto visual también es evidente. Las truchas editadas desarrollaron una morfología notablemente más robusta, con un incremento del 24 % en la altura corporal y un 27 % más de superficie lateral: la manifestación fenotípica del «doble músculo» aplicada a la piscicultura.   Las consideraciones técnicas y limitaciones de la investigación
Sería irresponsable —y los propios autores son rigurosos al respecto— presentar este avance como una solución comercial de implementación inmediata. Existen razones técnicas concretas que imponen cautela.
  En primer lugar, destaca la tasa de supervivencia. Del total de embriones intervenidos mediante CRISPR, solo el 23,5 % alcanzó la fase de alevinaje, en comparación con el 87,6 % registrado en el grupo de control. Esta elevada mortalidad responde a múltiples factores concurrentes: el estrés mecánico derivado de la microinyección en un ovocito frágil, la potencial citotoxicidad del complejo ribonucleoproteico introducido y el impacto de desactivar este gen en etapas embrionarias tempranas, momento en el que la miostatina participa en el desarrollo tisular. Este representa el tipo de desafío metodológico real que la biotecnología debe resolver antes de generar expectativas apresuradas.
  En segundo lugar, estos ejemplares corresponden a organismos mosaico de primera generación (F0). Es decir, no todas las células del pez presentan la misma modificación genética. Para consolidar una línea reproductiva estable, uniforme y transmisible —condición indispensable para la acuicultura industrial—, es preciso cruzar estos especímenes fundadores hasta fijar la mutación en las generaciones sucesivas (F1 y F2), un proceso aún en desarrollo.
  Por último, persiste una interrogante abierta que los investigadores abordan con transparencia: debido a que el gen mstnb1 también registra expresión en el tejido nervioso, resta evaluar mediante estudios histológicos detallados si su inactivación altera la conducta o el desarrollo neurológico a largo plazo. Aunque durante los 10 meses del ensayo no se identificaron anomalías del comportamiento, el análisis encefálico fino permanece como un cuestionamiento metodológico legítimo por completar.   Lo que este avance representa para el futuro de la producción acuícola
Volvamos a aquel piscicultor que contempla su estanque evaluando la estructura de costos de su producción. El alimento balanceado continuará representando entre el 50 % y el 60 % de sus gastos operativos; esa realidad no cambia. Sin embargo, contar con un pez que alcanza la talla comercial dos meses antes, conservando la misma tasa de conversión por kilo producido, constituye la palanca estratégica capaz de reestructurar el margen de rentabilidad de toda una campaña.
  Aunque este desarrollo aún no se encuentra disponible en el mercado —y el marco regulatorio para organismos derivados de la edición genética avanza a ritmos diversos según cada país—, la investigación de la Universidad Atatürk demuestra un principio que hasta ahora permanecía en el terreno teórico para los salmónidos: el regulador genético del crecimiento en la trucha puede inactivarse de forma dirigida, logrando ejemplares de mayor masa sin comprometer la eficiencia alimenticia. Para una industria acuícola altamente competitiva, esta evidencia científica aporta una certeza valiosa.
  Es probable que el productor de las montañas no disponga de estas truchas en su estanque la próxima temporada. Sin embargo, la posibilidad de proyectar campañas productivas dos meses más cortas ha dejado de ser una simple especulación teórica. Fuente: AQUAHOY

La selección genética genera progreso genético a largo plazo en la acuacultura de la dorada
 
Cría y Cultivo

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La selección genética genera progreso genético a largo plazo en la acuacultura de la dorada  

Científicos de Noruega y Grecia informaron recientemente sobre una investigación que cuantifica dos décadas de mejora genética en el crecimiento de la dorada (Sparus aurata), basándose en más de 20 años de datos (2002-2023) procedentes de un programa de cría comercial a gran escala y en curso en Grecia. El estudio ofrece la primera evidencia a largo plazo de un progreso genético sostenido en la especie, demostrando que una selección genética estructurada y cuidadosamente gestionada puede aportar ganancias continuas y de gran valor económico, preservando a la vez la integridad de la población y apoyando una producción acuícola más eficiente y sostenible.
  El estudio – realizado por Ingunn Thorland y varios colegas de Benchmark Genetics Norway SA (Noruega) y AVRAMAR Aquaculture SA (Grecia) – analizó cómo la selección familiar a largo plazo, combinada con una gestión cuidadosa de la consanguinidad y métodos estadísticos sólidos, puede generar una ganancia genética continua e integrar con éxito material genético externo. La profundidad y continuidad del conjunto de datos sientan también una base sólida para la transición hacia la selección genómica; se espera que esta mejore la precisión, permita aprovechar la variación intrafamiliar en rasgos de hermanos y respalde mejores decisiones de selección en un núcleo de cría que actualmente opera bajo condiciones de bioseguridad en instalaciones terrestres.
  'El estudio documenta una mejora genética del 76 % en el peso de cosecha de la dorada tras más de veinte años de selección genética; se trata de una de las evaluaciones a largo plazo más exhaustivas sobre el progreso genético jamás realizadas en una especie de acuacultura marina. El trabajo se basa en datos de casi 124.000 peces pertenecientes a 1.843 familias, producidos entre 2002 y 2023, y fue llevado a cabo por Benchmark Genetics en colaboración con AVRAMAR. Lo que lo hace destacable es el horizonte temporal: los conjuntos de datos a largo plazo de esta calidad son poco frecuentes en la acuacultura, y los resultados se obtuvieron en condiciones de cultivo comercial, manteniendo al mismo tiempo niveles bajos de consanguinidad y preservando la diversidad genética. Es un ejemplo sólido y basado en evidencias de lo que aporta una inversión sostenida en mejora genética,' afirmó Ingunn Thorland, responsable del programa de mejora genética del salmón en Benchmark Genetics Norway y autora de correspondencia del estudio.
  La dorada sigue siendo una de las especies clave de la acuacultura Mediterránea; sin embargo, han escaseado las evidencias sólidas a largo plazo sobre los resultados reales que puede ofrecer la selección genética. La industria acuícola mundial está en expansión y, en este contexto, la mejora genética se reconoce ampliamente como una de las vías más eficaces para lograr una mayor productividad, un mejor aprovechamiento de los recursos y un menor impacto ambiental.
  La dorada ocupa el tercer lugar entre los peces de aleta cultivados en Europa, por detrás del salmón del Atlántico y la trucha arcoíris; la mayor parte de la producción se concentra todavía en Grecia y Turquía, donde los peces suelen cosecharse con un peso de entre 300 y 450 gramos tras un periodo de 13 a 20 meses. Existe un interés creciente por tamaños mayores, de entre 800 gramos y 1 kg, pero la tasa de crecimiento sigue limitando la eficiencia y solo cerca de la mitad de la producción actual procede de poblaciones genéticamente mejoradas.
  Estudios anteriores habían registrado respuestas a la selección en cuanto al crecimiento de entre el 5 y el 22 por ciento por generación, con una media cercana al 14 por ciento. Lo que faltaba era un registro continuo que abarcara varias generaciones en condiciones comerciales. El análisis de tendencias genéticas basado en valores genéticos predichos a lo largo de las generaciones ofrece una forma fiable de cuantificar dicho progreso a largo plazo.
  El presente trabajo cubre ese vacío analizando los datos de peso a la cosecha del programa de cría de Avramar en Grecia durante todo el periodo comprendido entre 2002 y 2023. El conjunto de datos incluye 123.992 peces procedentes de 1.843 familias de hermanos completos, producidos en 22 lotes y que abarcan aproximadamente entre cinco y seis generaciones solapadas. Los parámetros y tendencias genéticas se estimaron mediante un modelo animal multigeneracional que incorporaba efectos de grupo genético para tener en cuenta la incorporación posterior de la población de Andromeda tras la fusión de Avramar, S.A. en 2020 con las empresas Nireus, Andromeda y Selonda.
  Los resultados muestran que la heredabilidad del peso a la cosecha fue moderada (0,35), un valor situado en el extremo superior de las estimaciones publicadas anteriormente para la dorada y especies marinas comparables. Los valores genéticos predichos aumentaron de forma constante hasta situarse 248 gramos por encima de la población base de 2002, lo que representa una ganancia genética acumulada del 76 por ciento. Esto equivale a una mejora anual media del 3,6 por ciento, o de aproximadamente el 15 por ciento por generación.
  Al mismo tiempo, el nivel medio de consanguinidad se mantuvo bajo, alcanzando solo el 1,3 por ciento en 2023 y aumentando a un ritmo del 0,39 por ciento por generación. Mantener tasas bajas de consanguinidad es fundamental ya que un elevado grado de parentesco puede reducir el rendimiento, la supervivencia y la capacidad de respuesta ante desafíos futuros. La combinación de un gran número de familias, contribuciones equilibradas de los progenitores e introducciones controladas de poblaciones externas permitió mantener bajo control el parentesco mientras se lograba progresar.
  El coautor Nikos Katribouzas en la piscifactoría de Avramar en Managouli (izquierda); Ingunn Thorland en una de las instalaciones de jaulas de Avramar en el oeste de Grecia (centro); y los coautores Kostas Tzokas y Adrian Antonsen en una de las instalaciones de jaulas de Avramar en el oeste de Grecia (derecha).   Las ganancias genéticas son evidentes en los datos de rendimiento comercial. El peso medio a la cosecha aumentó mientras que la edad promedio de recolección disminuyó, lo que confirma que los peces simplemente crecen más rápido en condiciones habituales de cultivo en jaulas, en lugar de permanecer más tiempo en ellas. Aunque no se pueden descartar por completo las interacciones genotipo-ambiente (G × E) – es decir, que los mismos genes pueden producir resultados diferentes según el entorno; por ejemplo, un pez crece bien en una granja pero mal en otra – la consistencia del rendimiento entre lotes y emplazamientos sugiere que el núcleo de selección captura gran parte de la variación ambiental propia de la acuacultura Mediterránea, en consonancia con la modesta interacción G × E observada en el crecimiento de otros peces marinos.
  En el periodo 2021-2022 se produjo un cambio estructural importante con la incorporación de un número considerable de reproductores procedentes del programa Andromeda. Al incluir grupos genéticos en el modelo de evaluación, el análisis evitó sesgos en la tendencia del valor genético y, de hecho, redujo la consanguinidad media tras la fusión. Este caso demuestra que es posible integrar con éxito material genético externo si se gestionan cuidadosamente la estructura del pedigrí y los métodos estadísticos.
  Para el sector del cultivo de dorada, estos resultados tienen un claro valor práctico. Un crecimiento más rápido acorta los ciclos de producción, reduce el tiempo de exposición de los peces a enfermedades y riesgos ambientales, y mejora la rentabilidad de las jaulas, el alimento y la mano de obra. Asimismo, una mejora en el crecimiento puede contribuir a reducir la huella ambiental por kilogramo de pescado producido. Dado que el progreso genético se ha manifestado de forma constante en diferentes emplazamientos y años, las granjas comerciales pueden confiar razonablemente en que las ganancias logradas en el núcleo de selección se replicarán en las condiciones habituales del Mediterráneo.
  Ese mismo conjunto de datos a largo plazo constituye ahora una base práctica para la siguiente fase de desarrollo. Con el núcleo de selección operando ya en instalaciones terrestres con medidas de bioseguridad y un registro continuo de pedigrí, el programa está bien posicionado para avanzar hacia la selección genómica; esto debería aumentar aún más la precisión y abrir la puerta a la mejora de otros caracteres, como la resistencia a enfermedades y la eficiencia alimentaria.
  Más de veinte años de selección familiar estructurada, respaldada por una gestión cuidadosa de la consanguinidad y herramientas estadísticas adecuadas, han logrado un progreso genético continuo y económicamente relevante en el crecimiento de la dorada, preservando al mismo tiempo la diversidad genética. Las pruebas confirman que este enfoque sigue siendo una de las vías más fiables para alcanzar una mayor productividad y sostenibilidad en el sector.
  'La profundidad y continuidad del conjunto de datos sientan una base sólida para avanzar hacia la selección genómica. Se espera que esto aumente la precisión, capture la variación intrafamiliar en los caracteres medidos en hermanos y respalde mejores decisiones de selección en un núcleo de cría que actualmente opera bajo condiciones de bioseguridad en instalaciones terrestres. En conjunto, los resultados confirman la eficacia a largo plazo del programa y proporcionan una base firme para la siguiente etapa de mejora genética en la acuacultura de la dorada Mediterránea,' concluyó el estudio. Fuente: Global Seafood


Cría y Cultivo

Cría y Cultivo Bioacústica del camarón: Nuevos conocimientos sobre el comportamiento alimentario y la acuacultura de precisión
 

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Bioacústica del camarón: Nuevos conocimientos sobre el comportamiento alimentario y la acuacultura de precisión  

La acuacultura moderna de camarón depende de una comprensión clara del comportamiento alimentario para optimizar las estrategias de alimentación, mejorar la eficiencia de la producción y aumentar la sostenibilidad. Dado que el alimento representa el mayor costo operativo en la producción de camarón, evaluar con precisión el consumo de alimento es fundamental tanto para la rentabilidad como para la gestión ambiental. Para superar los desafíos que implica monitorear visualmente la actividad de alimentación de los camarones, investigadores y empresas tecnológicas han recurrido cada vez más al Monitoreo Acústico Pasivo (PAM, por sus siglas en inglés).
  A diferencia del sonar activo, el PAM registra pasivamente los sonidos del entorno acuático —incluidos los característicos chasquidos que emiten los camarones al alimentarse— sin necesidad de emitir señales acústicas. Esta tecnología no invasiva está aportando nuevos conocimientos sobre el comportamiento alimentario de los camarones e impulsando el desarrollo de sistemas de alimentación automatizados más inteligentes y precisos.
  Esta tecnología se ha extendido rápidamente por las principales regiones productoras de camarón del mundo, ayudando a los productores a mejorar la precisión en la alimentación y a reducir el desperdicio de alimento. En estos sistemas, hidrófonos submarinos de alta sensibilidad captan los sonidos producidos por los camarones durante la alimentación, y algoritmos de procesamiento de señales identifican en tiempo real los chasquidos asociados a dicha actividad. A partir de esta información acústica, el suministro de alimento se ajusta automáticamente según el apetito de los animales, lo que mejora la eficiencia alimentaria y reduce la dependencia de las prácticas de alimentación empíricas tradicionales.
  Aunque los sistemas comerciales de alimentación acústica han avanzado rápidamente, los conjuntos de datos y los algoritmos que sustentan estas tecnologías siguen siendo, en gran medida, de propiedad privada e inaccesibles para la comunidad científica. Como resultado, el PAM se ha convertido en una herramienta de investigación cada vez más valiosa para estudiar el comportamiento alimentario de los camarones en condiciones controladas. Actualmente, productores comerciales, fabricantes de alimentos e instituciones de investigación están invirtiendo en laboratorios acústicos especializados para evaluar estrategias de alimentación, optimizar formulaciones de pienso y validar nuevas tecnologías. Al acelerar el desarrollo de estrategias de alimentación de precisión, el PAM contribuye a impulsar una industria camaronera más eficiente, rentable y sostenible.
Avances en la acústica del camarón mediante investigación de laboratorio
A medida que los sistemas de alimentación basados ​​en la acústica siguen demostrando resultados positivos en las granjas camaroneras, la investigación de laboratorio sobre el monitoreo acústico pasivo (PAM, por sus siglas en inglés) avanza en paralelo, aportando conocimientos fundamentales que continúan impulsando mejoras en las aplicaciones comerciales. En los últimos años, el Laboratorio de Tecnología de Acuicultura (LTA) de la Universidad Federal Rural de Pernambuco (UFRPE), en Brasil, se ha consolidado como un centro de investigación reconocido internacionalmente que estudia el uso del PAM para analizar el comportamiento alimentario del camarón blanco del Pacífico (Penaeus vannamei) en condiciones experimentales controladas.

Las investigaciones realizadas por el grupo han demostrado el potencial de la bioacústica, no solo para desarrollar tecnologías de alimentación automatizada, sino también para mejorar nuestra comprensión de cómo la nutrición, las condiciones ambientales y las prácticas de manejo influyen en el comportamiento alimentario de los camarones.
  La investigación actual en el LTA se centra en dos áreas complementarias. La primera examina las características acústicas de los chasquidos de alimentación producidos por los camarones y cómo estas señales varían según factores como el tamaño de la mandíbula, la etapa de muda y la textura del alimento granulado (Fig. 1). La segunda utiliza la actividad acústica como indicador conductual de la intensidad de alimentación, lo que permite a los investigadores evaluar cómo variables como el tamaño del camarón, la densidad de siembra y la composición de la dieta influyen en la actividad alimentaria.
  Fig. 1: Ejemplos de aplicaciones de PAM (monitoreo acústico pasivo) probadas para caracterizar los chasquidos de alimentación de los camarones y evaluar su comportamiento alimentario. ​ En conjunto, estos estudios han demostrado que los sonidos de alimentación de los camarones constituyen un indicador sensible y no invasivo del comportamiento alimentario, permitiendo a los investigadores cuantificar las respuestas conductuales bajo una amplia gama de condiciones experimentales. Al vincular experimentos de laboratorio controlados con aplicaciones comerciales, el PAM está emergiendo como una poderosa herramienta de investigación que contribuye al avance de la acuacultura de precisión del camarón.   Montaje experimental para estudios acústicos
Los ensayos acústicos en el LTA suelen emplear un sistema de monitoreo compuesto por hidrófonos submarinos, grabadoras digitales multicanal y computadoras de alto rendimiento (Fig. 2). Los hidrófonos —el equivalente submarino de los micrófonos— captan los sonidos que se propagan a través del agua, mientras que las grabadoras digitales preservan estas señales acústicas con alta resolución temporal para su posterior análisis. Posteriormente, las grabaciones pueden archivarse para un análisis detallado fuera de línea o procesarse en tiempo real mediante algoritmos computacionales.
  Fig. 2: Ejemplos de despliegues de PAM en un estanque experimental de camarones y en un acuario, utilizando grabadoras digitales e hidrófonos sumergidos.
El montaje experimental varía según los objetivos de cada estudio. Las investigaciones destinadas a caracterizar las propiedades acústicas de los chasquidos de alimentación de los camarones se llevan a cabo en tanques revestidos con espuma acústica absorbente, lo que minimiza las reflexiones sonoras y reduce las distorsiones causadas por las paredes del tanque (Fig. 3). Este entorno controlado permite una caracterización más precisa de las propiedades acústicas de los chasquidos.
  Por el contrario, los experimentos centrados en el comportamiento alimentario —en particular aquellos que evalúan las tasas de producción de chasquidos a lo largo del tiempo— se llevan a cabo en tanques convencionales de diversos tamaños y con distintas densidades de siembra de camarones (Fig. 3). Estas condiciones se asemejan más a los sistemas de producción comercial, lo que permite a los investigadores estudiar cómo los factores nutricionales, biológicos y ambientales influyen en la actividad alimentaria de los camarones.   ¿Producen sonido los camarones únicamente cuando se alimentan de pellets?   Fig. 3: Esquema de los sistemas PAM de laboratorio utilizados para evaluar el comportamiento alimentario de los camarones en acuarios convencionales y para caracterizar la acústica de los chasquidos de alimentación en tanques experimentales revestidos con espuma.
Para responder a esta pregunta, un estudio reciente investigó los sonidos producidos por juveniles de P. vannamei mientras consumían diversos tipos de alimento, incluidos poliquetos, peces, camarones, bivalvos, Artemia, insectos y pellets de alimento comercial (Fig. 4). Durante el experimento, se utilizaron grabaciones sincronizadas de audio y video para confirmar que los característicos chasquidos provenían de las mandíbulas de los camarones durante la alimentación. Posteriormente, las señales acústicas se analizaron mediante un software especializado en análisis de sonido.
  Los resultados mostraron que todos los alimentos generaban señales acústicas durante la ingestión. Sin embargo, la textura y la composición del alimento influían claramente en la firma acústica de los chasquidos de alimentación. Los alimentos más duros, incluidos los pellets comerciales, el tejido de camarón y los insectos (Fig. 4B, D), requerían una mayor fuerza mecánica durante la masticación, produciendo chasquidos con mayor energía acústica. Por el contrario, los alimentos más blandos, como la Artemia y los bivalvos (Fig. 4C), generaban señales acústicas más débiles.
  Estos hallazgos tienen importantes implicaciones prácticas. Demuestran que el análisis acústico permite distinguir los sonidos de alimentación asociados a diferentes tipos de alimento, proporcionando información valiosa para el desarrollo de algoritmos capaces de reconocer cambios en las características acústicas de la actividad alimentaria del camarón. Más allá de la gestión de la alimentación, este enfoque también podría ayudar a identificar otros eventos biológicamente relevantes dentro de los sistemas de cultivo, incluido el comportamiento caníbal.   Uso de la acústica para evaluar atrayentes alimentarios   Fig. 4: Ejemplares juveniles de P. vannamei alimentándose de diferentes productos: (A) pescado, (B) insecto, (C) nauplios de Artemia y (D) camarón.
Una gestión eficaz de la alimentación implica algo más que suministrar simplemente la cantidad correcta de alimento. La aceptación del alimento depende de la eficiencia con la que los camarones detectan, localizan y consumen las partículas de alimento. Por esta razón, los atrayentes alimentarios se incorporan ampliamente en las dietas comerciales para mejorar la palatabilidad y estimular la actividad alimentaria.
  Los factores de estrés ambiental, como las caídas bruscas de temperatura o los cambios en la salinidad, pueden reducir considerablemente el apetito de los camarones y afectar negativamente al rendimiento de la producción. En estas condiciones, se ha demostrado que los atrayentes alimentarios ayudan a mantener la ingesta de alimento. Sin embargo, su eficacia depende de unos niveles de inclusión adecuados. Concentraciones más elevadas no estimulan necesariamente un mayor consumo e incluso pueden interferir en la capacidad del camarón para reconocer el alimento, reduciendo finalmente la actividad alimentaria.
  Un experimento reciente ilustra esta relación. Se alimentó a juveniles de P. vannamei con dietas que contenían un atrayente aromático en tasas de inclusión de 1, 3 y 5 gramos por kg, bajo condiciones de baja temperatura (24 grados-C). El monitoreo acústico reveló que el nivel de inclusión más bajo (1 g/kg) produjo sistemáticamente las tasas iniciales de chasquidos más elevadas y mantuvo una mayor actividad de alimentación durante todo el periodo de observación de 30 minutos, lo que indica una respuesta alimentaria más intensa que la observada con las dosis más altas (Fig. 5).
  Fig. 5: Análisis de regresión de la producción de chasquidos de alimentación en P. vannamei alimentados con dietas que contenían diferentes niveles de un atrayente aromático y una dieta control.
Este enfoque experimental se ha aplicado a una amplia gama de estudios nutricionales, incluida la evaluación de atrayentes alimentarios, sales orgánicas, la sustitución parcial o total de la harina de pescado y formulaciones de dietas especializadas diseñadas para condiciones de producción desafiantes. Además, se ha comparado el comportamiento alimentario entre camarones 'ingenuos' (expuestos a una dieta por primera vez) y camarones 'no ingenuos' (previamente aclimatados a la misma dieta) (Fig. 6).
  En conjunto, estos estudios demuestran que el PAM constituye una herramienta práctica y objetiva para evaluar la aceptación del alimento, optimizar las formulaciones de las dietas y respaldar estrategias de alimentación más fundamentadas en el cultivo comercial de camarón.   Cuando el sonido se une a la imagen
Si bien los chasquidos de alimentación aportan información valiosa sobre el consumo de alimento, el análisis de video añade otra dimensión al revelar cómo se desplazan, ocupan el espacio e interactúan los camarones mientras se alimentan. Al sincronizarse con las grabaciones acústicas, el video permite vincular directamente la producción de sonido con el comportamiento observado, ofreciendo así una imagen más completa de la alimentación como una respuesta biológica integrada al entorno de cultivo.
  Tras la recopilación de datos, los videos pueden procesarse mediante software de visión artificial capaz de detectar a cada camarón individualmente, fotograma a fotograma, y ​​de rastrear sus movimientos a lo largo del tiempo. Más allá de servir como un simple registro visual, el video se convierte en una fuente cuantitativa de información sobre la actividad de nado, la distribución espacial y el uso de la zona de alimentación.
  Fig. 6: Diagrama de flujo del diseño experimental para evaluar el comportamiento alimentario acústico y el consumo de alimento en camarones con y sin experiencia previa.
La visión artificial también puede facilitar el monitoreo biométrico automatizado. Al calibrar el tamaño aparente de los camarones en las imágenes de video con datos biométricos medidos, los algoritmos pueden estimar el peso corporal y la longitud sin necesidad de manipular a los animales. Como resultado, una sola grabación puede proporcionar simultáneamente información sobre el comportamiento alimentario y el rendimiento del crecimiento (Fig. 7).
  Al integrarse con el monitoreo acústico pasivo (PAM, por sus siglas en inglés), el análisis de video ofrece información valiosa sobre cómo la calidad del agua, la salud animal y la dieta influyen en el movimiento, los patrones de agregación y las respuestas alimentarias de los camarones. Estos flujos de datos combinados pueden incorporarse a sistemas de monitoreo en tiempo real, lo que permite detectar tempranamente cambios de comportamiento asociados al estrés y respaldar decisiones de gestión proactivas antes de que se produzcan pérdidas en la producción.   Inteligencia artificial para la detección automatizada de chasquidos
Estudios recientes han demostrado claramente el potencial del PAM para evaluar el comportamiento alimentario de los camarones en condiciones controladas y para respaldar la alimentación automatizada basada en señales acústicas en la camaronicultura comercial. Sin embargo, su aplicación a mayor escala sigue limitada por la falta de métodos estandarizados para detectar y cuantificar los chasquidos de alimentación en grabaciones de audio continuas. Los enfoques actuales suelen depender del análisis manual o semiautomatizado de espectrogramas mediante software, lo que hace que el procesamiento de los grandes conjuntos de datos acústicos —generados tanto en laboratorio como en sistemas de producción comercial— requiera mucho tiempo y sea difícil de estandarizar.   Fig. 7: Análisis automatizado de video que muestra la detección de camarones (a), la segmentación corporal (b) y la integración de múltiples resultados analíticos (c).
Para que el monitoreo acústico automatizado sea científicamente fiable y prácticamente aplicable, los algoritmos de detección deben ser transparentes, estar rigurosamente validados frente a datos de referencia anotados manualmente y ser capaces de funcionar de manera consistente bajo las condiciones acústicas complejas y ruidosas típicas de los sistemas acuícolas. Se espera que la inteligencia artificial desempeñe un papel fundamental para superar estos desafíos. En este contexto, el aprendizaje automático supervisado ofrece un enfoque práctico: utiliza características acústicas extraídas de segmentos de sonido etiquetados para entrenar modelos capaces de distinguir los chasquidos de alimentación de los camarones de otros eventos acústicos de fondo.
  Recientemente, LTA ha estado desarrollando un sistema basado en inteligencia artificial (IA) capaz de detectar automáticamente los chasquidos de alimentación de P. vannamei y de reproducir con precisión los patrones de actividad alimentaria identificados mediante análisis acústico semiautomatizado (Fig. 8). El sistema logró distinguir los chasquidos de alimentación de otros sonidos submarinos, y la validación mediante grabaciones de laboratorio y de estanques confirmó su capacidad para monitorear los cambios en la actividad alimentaria del camarón bajo diversas condiciones biológicas y ambientales.
  Fig. 8: Comparación del promedio de detecciones de chasquidos por minuto realizadas por el modelo de IA y el software semiautomatizado durante grabaciones de 30 minutos de juveniles de P. vannamei.
Al automatizar el análisis de las grabaciones acústicas, este enfoque reduce considerablemente el tiempo y el esfuerzo necesarios para el procesamiento manual o semiautomatizado de datos, a la vez que proporciona una herramienta consistente y objetiva para el monitoreo de la alimentación del camarón y la acuacultura de precisión.   Perspectivas
La bioacústica está transformando nuestra comprensión del comportamiento alimentario del camarón y, al mismo tiempo, creando nuevas oportunidades para la gestión precisa de la alimentación. Mediante el monitoreo acústico pasivo (PAM, por sus siglas en inglés), los sonidos de alimentación pueden convertirse en información valiosa sobre el apetito del camarón, el consumo de alimento y las respuestas a las condiciones ambientales cambiantes. A medida que avanzan las investigaciones y se expande su adopción comercial, el PAM está evolucionando de ser una herramienta de gestión de la alimentación a convertirse en una plataforma de innovación más amplia. En combinación con la visión artificial, la inteligencia artificial y los sistemas de alimentación automatizados, esta tecnología promete ofrecer estrategias de gestión más inteligentes que mejoren la eficiencia alimentaria, optimicen la producción y respalden una industria camaronera más rentable y sostenible. Fuente: Global Seafood

Cría y Cultivo Cultivos eficientes en acuicultura

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Cultivos eficientes en acuicultura

Calidad, estabilidad y biología como pilares del rendimiento productivo
La calidad de las materias primas, la estabilidad nutricional, la digestibilidad de los nutrientes y el equilibrio microbiológico se han convertido en factores decisivos para optimizar el rendimiento de las explotaciones acuícolas. Estos elementos condicionan directamente la capacidad de los animales para transformar el alimento en crecimiento y mantener un estado fisiológico adecuado.

La eficiencia ya no depende solo de cuánto come un animal, sino de cuánto es capaz de aprovechar.
El punto de partida: materias primas y estabilidad nutricional
La base de cualquier sistema acuícola eficiente reside en la calidad del alimento y, sobre todo, en la calidad y estabilidad de las materias primas utilizadas en su formulación. Ingredientes como la harina de pescado continúan siendo altamente valorados por su perfil nutricional, aunque su eficacia depende de su frescura y de las condiciones de procesamiento y almacenamiento.

Cuando las materias primas se deterioran, las proteínas y los lípidos sufren procesos de degradación que reducen su valor nutricional y su biodisponibilidad. Como consecuencia, disminuye la capacidad del animal para aprovechar los nutrientes ingeridos, aumentan los índices de conversión alimenticia y se reduce la rentabilidad del sistema.

La eficiencia comienza mucho antes de la alimentación: empieza con la correcta selección y conservación de los ingredientes.

Un ejemplo destacado es la astaxantina, ampliamente utilizada tanto por sus propiedades antioxidantes como por su papel en la pigmentación de diferentes especies acuícolas. Sin embargo, este compuesto es muy sensible al calor y a determinadas condiciones de almacenamiento. Su degradación no solo afecta a la calidad visual del producto final, sino que también reduce su capacidad para proteger al organismo frente al estrés oxidativo.

Preservar la estabilidad de los ingredientes funcionales significa proteger su valor biológico y productivo.
Oxidación lipídica: impacto silencioso sobre el rendimiento
Entre los factores que más afectan a la eficiencia productiva, la oxidación de los lípidos ocupa un lugar relevante. Este fenómeno provoca la degradación de los ácidos grasos y la formación de compuestos reactivos capaces de alterar diferentes procesos fisiológicos.

La presencia de grasas oxidadas reduce el valor energético del alimento y favorece la aparición de estrés oxidativo. Estas alteraciones repercuten de forma directa sobre la capacidad de digestión y absorción de los nutrientes, reduciendo el aprovechamiento del alimento y limitando el crecimiento de los animales. Además, una exposición prolongada a lípidos oxidados puede comprometer la respuesta inmunitaria y aumentar la susceptibilidad frente a enfermedades, en especial, en sistemas intensivos donde cualquier desequilibrio puede amplificarse con rapidez.

Controlar la oxidación no solo protege la calidad nutricional del pienso, sino también la salud y la rentabilidad del cultivo.
Digestibilidad: la clave para transformar nutrientes en crecimiento
Incluso cuando se dispone de ingredientes de alta calidad, la eficiencia depende en última instancia de la capacidad del organismo para digerir y absorber los nutrientes. La digestibilidad constituye el vínculo entre la formulación nutricional y el crecimiento efectivo del animal.

Este aspecto resulta importante en un contexto donde la industria incorpora cada vez más proteínas alternativas y materias primas de origen vegetal. Aunque estas opciones ofrecen ventajas importantes, también pueden aportar compuestos antinutricionales o limitar la disponibilidad de ciertos nutrientes. Una digestión eficiente permite transformar una mayor proporción de nutrientes en biomasa útil, reduciendo pérdidas económicas y ambientales.
Microbiota y control biológico del sistema
Los avances científicos han demostrado que la microbiota intestinal desempeña un papel fundamental en la eficiencia productiva de los organismos acuáticos. Estas comunidades microbianas participan activamente en la absorción de nutrientes y la regulación del sistema inmunitario.

La incorporación de prebióticos y probióticos permite modular la microbiota y favorecer el desarrollo de poblaciones beneficiosas capaces de mejorar la utilización de nutrientes y fortalecer la salud intestinal. Una microbiota equilibrada contribuye a mejorar la eficiencia alimentaria y la resiliencia del cultivo.

Existe una estrecha relación entre la eficiencia digestiva y la calidad del agua. Cuando el alimento es mejor aprovechado, disminuye la liberación de residuos orgánicos al medio, favoreciendo unas condiciones ambientales más estables. Esta mejora repercute de manera positiva sobre órganos tan sensibles como las branquias, cuya función depende en gran medida de la calidad del entorno acuático. Un agua más equilibrada reduce el estrés fisiológico y favorece un desarrollo más saludable de los animales.

La salud intestinal y la calidad del agua forman parte de un mismo ecosistema productivo.
Biotecnología aplicada: una herramienta para sostener la eficiencia
La biotecnología se ha consolidado como una de las herramientas principales para mejorar la eficiencia en acuicultura. Gracias a ella, es posible desarrollar soluciones que actúan sobre distintos niveles del sistema productivo en simultáneo.

Entre los aditivos funcionales más utilizados destacan los probióticos, prebióticos, ácidos orgánicos, nucleótidos y aminoácidos específicos. Estos compuestos contribuyen a optimizar la digestión, mejorar la estabilidad intestinal y reforzar los mecanismos naturales de defensa del organismo.

La biotecnología permite potenciar el rendimiento del cultivo sin comprometer la sostenibilidad del sistema. Su utilización ayuda a minimizar el impacto del estrés y la oxidación, favoreciendo un rendimiento más estable. En sistemas intensivos, donde las exigencias productivas son elevadas, estas herramientas se han convertido en un apoyo fundamental para mantener la eficiencia de forma continuada.
Eficiencia y sostenibilidad: un equilibrio necesario
La mejora de la eficiencia productiva tiene una repercusión directa sobre la sostenibilidad de la actividad acuícola. Cuando los nutrientes son mejor aprovechados, se reducen las pérdidas de alimento y la carga orgánica generada en el sistema. Esto contribuye a optimizar los recursos y minimizar el impacto ambiental.

Asimismo, una mejor salud intestinal y un equilibrio microbiológico adecuado favorecen la reducción de intervenciones correctivas y permiten avanzar hacia modelos productivos más responsables. Hoy, la rentabilidad y la sostenibilidad avanzan de la mano.
Hacia un nuevo paradigma de cultivo eficiente
La acuicultura eficiente del futuro se construye sobre la integración de todos estos factores. La calidad y estabilidad de las materias primas, el control de la oxidación, la mejora de la digestibilidad y la gestión de la microbiota no son elementos aislados, sino componentes interdependientes de una misma estrategia productiva.

La eficiencia moderna no se mide únicamente por la producción obtenida, sino por la capacidad de aprovechar cada recurso, proteger la salud animal y optimizar el sistema en su conjunto.

Abordar estos aspectos en equipo permite mejorar el rendimiento y garantizar una producción más sostenible.

En definitiva, los cultivos eficientes representan la evolución de la acuicultura hacia modelos más precisos, rentables y sostenibles. La combinación de nutrición avanzada y biotecnología permite producir mejor y con menor impacto ambiental. Por 3A BIOTECH
Fuente: All Aquaculture Magazine
  Referencias bibliográficas 
Aksnes, A. et al. (1997). Influence of fish meal quality and feed pellet on growth, feed efficiency and muscle composition in gilthead seabream (Sparus aurata). Aquaculture, 153, 251-261. Aksnes, A. et al. (1997). The impact of raw material freshness and processing temperature for fish meal on growth, feed efficiency and chemical composition of Atlantic halibut (Hippoglossus hippoglossus). Aquaculture, 149, 87-106. Albrektsen, S. et al. (2006). Growth, feed efficiency, digestibility and nutrient distribution in Atlantic cod (Gadus morhua) fed two different fish meal qualities at three dietary levels of vegetable protein sources. Aquaculture, 261, 626–640.
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https://doi.org/10.3390/ani14060933


Sanidad de los peces

Sanidad de los peces Crecimiento acelerado en el salmón, a costa de la salud del corazón
 

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Crecimiento acelerado en el salmón, a costa de la salud del corazón  

El día inicia temprano en las Islas Feroe. La embarcación de tratamiento permanece atracada junto a la jaula marina, con las bombas operativas y el circuito térmico calibrado para el despiojado. A simple vista, el lote responde a los estándares productivos: biometría adecuada, buena condición corporal y un consumo sostenido de alimento en las últimas semanas. Nada anticipa contingencias sanitarias.
  Sin embargo, al concluir la jornada, el recuento de mortalidad no coincide con lo esperado. Ejemplares que horas antes nadaban con aparente vigor yacen en el fondo de las redes, sin lesiones externas ni signos patológicos visibles. El registro productivo consignará, como tantas otras veces, una «mortalidad asociada al manejo»: una etiqueta descriptiva del procedimiento, pero insuficiente para explicar la causa fisiológica de fondo.
  Una investigación publicada en la revista Aquaculture sugiere que parte de la respuesta yace en una estructura anatómica habitualmente omitida en los monitoreos de rutina: la microarteria coronaria que irriga el miocardio del salmón. El estudio vincula directamente este fenómeno con la variable de mayor prioridad en la industria: la velocidad de crecimiento. Los resultados revelan que los salmones que crecen a un ritmo acelerado —tanto en la piscifactoría como en el mar— desarrollan un mayor deterioro coronario, lo que comprometería su resistencia ante el estrés operativo. Para un sector habituado a medir la eficiencia en ganancia diaria de peso y ciclos más cortos, este hallazgo plantea un debate productivo impostergable.   ¿Por qué la salud coronaria del salmón es crítica en la jaula marina?
A diferencia de muchas especies acuáticas, los salmónidos poseen arterias coronarias dedicadas a irrigar con sangre oxigenada su propio miocardio. Su condición biológica de «atletas marinos» —adaptados a migraciones de miles de kilómetros— exige un sistema cardiovascular de alta resistencia, preparado para mantener un bombeo vigoroso frente a demandas metabólicas extremas.
  En el entorno de cultivo intensivo, el corazón del salmón se enfrenta a exigencias operativas severas: densidades elevadas de confinamiento, clasificación, transporte, bombeo y, de manera crítica, tratamientos contra el piojo de mar. Cada procedimiento dispara la frecuencia cardíaca y el consumo de oxígeno. Si la arteria coronaria presenta estrechamiento, el tejido muscular sufre hipoxia aguda en el momento de mayor requerimiento. El efecto equivale a operar una bomba de alta presión conectada a una manguera colapsada: tolera el régimen estándar, pero colapsa ante la máxima exigencia.
  Esta condición patológica se define como arteriosclerosis coronaria: el endurecimiento y reducción de la luz vascular. A diferencia del ser humano, donde intervienen placas de colesterol, en el salmón el fenómeno ocurre por la hiperplasia de células de músculo liso en la túnica íntima de la arteria, estrechando progresivamente el lumen.
  Los antecedentes documentales reportados en el estudio justifican la alerta sanitaria. En 2007, se registró un caso con más del 10% de mortalidad en salmones tras un transporte rutinario; las necropsias revelaron patología coronaria severa y necrosis miocárdica compatible con infartos. Desde entonces, estos hallazgos se reportan con mayor frecuencia en mortalidades posmanejo. De forma análoga, estudios en trucha arcoíris han confirmado que peces con vasculopatía avanzada exhiben una menor tolerancia frente al estrés estandarizado por hacinamiento.   La sospecha histórica que la ciencia aún no había cuantificado
Durante más de tres décadas existió la presunción técnica de que el crecimiento acelerado agravaba estas anomalías vasculares. Trabajos pioneros —como una investigación de 1992 en salmón del Atlántico y otra de 2020 en trucha— sugerían esta correlación. No obstante, ninguno logró medir de forma directa la tasa de crecimiento: recurrían a estimaciones indirectas, comparando ejemplares de diversas tallas o regímenes térmicos diferenciados en los centros de cultivo.


Esta brecha metodológica resulta crítica para la industria, cuya estrategia operativa prioriza maximizar las tasas de ganancia de peso y acelerar la rotación de biomasa. Determinar si esta intensificación conlleva un costo cardiovascular requiere evidencia empírica rigurosa, no supuestos teóricos.
  Con ese objetivo, un consorcio internacional liderado por Heidi S. Mortensen —investigadora del instituto Firum (Islas Feroe) y del Department of Biological and Environmental Sciences de la University of Gothenburg— abordó el desafío junto a especialistas de Pharmaq Analytiq, Nofima, la Swedish University of Agricultural Sciences, la firma de benchmarking Avrik y la NMBU (The Norwegian University of Life Sciences).   Metodología en campo: cuatro centros de cultivo, dos fases y miles de cortes histológicos
El estudio se desarrolló en condiciones comerciales reales y no en un entorno de laboratorio controlado. Entre 2021 y 2022, el equipo recolectó muestras de salmones del Atlántico aparentemente sanos —todos pertenecientes a la estirpe comercial Stofnfiskur— en cuatro centros de cultivo marino de las Islas Feroe, aprovechando los muestreos normativos y aleatorios para el monitoreo de cáligus (piojos de mar).
  Con el propósito de aislar la variable del crecimiento respecto a la edad biológica —dado que los peces más longevos presentan un mayor desgaste vascular acumulado—, los centros se estructuraron en pares analíticos comparables:
  Centros 1 y 2: Peces más jóvenes (aproximadamente 15 meses pos-eclosión al momento de la transferencia al mar), procedentes de una misma compañía y una piscifactoría compartida. Centros 3 y 4: Ejemplares con cinco meses adicionales de desarrollo (alrededor de 20 meses), originarios de otra empresa y producidos bajo una misma instalación en tierra.
  El muestreo se ejecutó en dos ventanas operativas: un mes posterior a la transferencia al agua salada y diez meses después, en la fase previa a la cosecha. De cada espécimen se extrajo el corazón y se procesó el trayecto de la arteria principal en 18 secciones histológicas ultrafinas de 3 micras (µm). A través del microscopio óptico se evaluó la extensión vascular comprometida, la severidad del daño tisular (en una escala estandarizada de 0 a 5) y la reducción del lumen arterial.
  La investigación afrontó notables desafíos metodológicos. Los científicos identificaron una alta variabilidad anatómica en los patrones de ramificación coronaria: únicamente el 31,8% de los 220 peces evaluados presentaba una arteria única sin ramificaciones a lo largo del segmento de análisis. Esto demandó un estricto criterio de control de calidad que consolidó la cohorte final en 153 ejemplares, previa verificación de que esta morfología no guardaba correlación con la edad, el peso o el crecimiento. Asimismo, en uno de los centros la muestra se restringió a 20 peces debido a la falta de ayuno previo.
  Por motivos de confidencialidad comercial en tierra, la tasa de desarrollo en piscifactoría se calculó en gramos por día, aplicando el coeficiente térmico de crecimiento (TGC) de forma exclusiva para el ciclo marino.   Evidencia al ingreso al mar: la huella de la piscifactoría en la salud coronaria
La evaluación comparativa más reveladora se registró entre los centros 3 y 4. Ambos lotes compartían prácticamente la misma edad biológica, pero habían experimentado ritmos de desarrollo divergentes durante la fase en piscifactoría (hatchery): una ganancia de 1,2 gramos diarios en el centro 3 frente a 0,8 gramos por día en el centro 4.
  Apenas un mes después de la transferencia al agua salada, la disparidad en su morfología cardíaca fue determinante:
  Mayor prevalencia patológica: El 67% de los ejemplares del centro 3 presentó lesiones vasculares, en contraste con el 26% del centro 4. Extensión de la lesión: La proporción del lecho arterial afectado se cuadruplicó (25,6% frente a 5,7%). Severidad histológica: El índice promedio de severidad alcanzó 0,8 en el centro 3 frente a 0,1 en el centro 4, siendo el primer grupo el único en registrar daños en grado máximo (grado 5). Compromiso hemodinámico: En los casos de mayor severidad, la reducción de la luz arterial (lumen) alcanzó un 13,5%, frente a solo un 4,4% en el centro 4.
  De acuerdo con el análisis estadístico, el ritmo de crecimiento en la piscifactoría explicó de forma autónoma el 34% de la variación en la extensión del daño y el 31% de su severidad global. Esta tendencia se constató al contrastar los centros 1 y 2, cuyos peces crecieron a tasas prácticamente homogéneas en tierra (1,1 y 1,0 g/día) y mostraron un perfil arterial coincidente: una prevalencia idéntica del 29%, con grados equivalentes de daño.
  No obstante, el estudio introduce una advertencia relevante: los ejemplares de crecimiento lento (centro 4) ingresaron al mar con un factor de condición de 0,9, un umbral cercano a la emaciación. Si bien una ganancia de peso más lenta protegió la arquitectura vascular, no garantizó una robustez fisiológica ideal, demostrando que la solución productiva no pasa por desacelerar el crecimiento sin un equilibrio integral.   Fase marina: aceleración del crecimiento y convergencia en patología coronaria
La evolución posterior de los lotes reveló un comportamiento decisivo. Durante la etapa marina, la dinámica de crecimiento se revirtió: los ejemplares del centro 4 registraron un desarrollo más acelerado (TGC de 4,2) en comparación con los del centro 3 (TGC de 3,5). De acuerdo con el modelo Laksur 2.0 de Avrik —que contrasta el peso observado frente al proyectado a partir de series históricas en granjas feroesas entre 2005 y 2022—, los peces del centro 4 alcanzaron un 22,7% por encima de su biomasa esperada, mientras que los del centro 3 se situaron un 14,6% por debajo.
  Los investigadores plantean diversas hipótesis explicativas. La estacionalidad térmica pudo ser determinante: el centro 4 sembró en mayo bajo temperaturas en ascenso, mientras que el centro 3 lo hizo en diciembre, en vísperas del invierno. Asimismo, pudo intervenir un fenómeno de crecimiento compensatorio tras una restricción previa, sumado a la evidencia descrita en la literatura donde salmones con alto desarrollo en piscifactoría exhiben menores tasas en agua de mar.
  Independientemente del mecanismo causal, el desenlace fue concluyente: hacia la cosecha, ambos centros convergieron tanto en peso final como en el deterioro de sus arterias coronarias. El 90% de los peces en ambos centros presentó lesiones vasculares, con índices promedio de severidad de 2,5 y 3,0, y una reducción de la luz arterial del 15,6% y 16,7% en los casos críticos. El lote inicialmente más sano igualó al grupo deficitario precisamente al acelerar su ritmo de engorde.
  En los centros 1 y 2, el crecimiento marino explicó el 16% de la varianza en la extensión del daño. En el consolidado de los cuatro centros previo al sacrificio, entre el 90% y el 100% de la población exhibió patología coronaria.   Implicaciones fisiológicas: vulnerabilidad vascular frente al estrés operativo
¿Cuál es el umbral crítico de daño vascular? Aunque la investigación no evaluó de forma directa la tolerancia fisiológica en estos salmones, sí establece un marco de referencia cuantitativo: en un estudio de 2020 con trucha arcoíris, los ejemplares que no superaron una prueba estandarizada de confinamiento por 30 minutos exhibieron una reducción del 26% al 39% en el lumen de su arteria coronaria. En las Islas Feroe, entre el 14% y el 28% de los salmones evaluados previo a la cosecha sobrepasaron ese umbral del 26% en su lesión de mayor severidad.
  Bajo la premisa de que el salmón del Atlántico comparta un patrón fisiológico similar al de la trucha, hasta uno de cada cuatro peces presentaría una capacidad reducida para tolerar faenas operativas exigentes. Se trata de una extrapolación que los autores presentan con rigor y prudencia metodológica.
  Asimismo, los investigadores contextualizan la evolución de la mortalidad en el archipiélago feroés. Las tasas de pérdidas comenzaron a ascender tras el marco regulatorio de 2009 para el control del piojo de mar —que impuso una mayor frecuencia de tratamientos— y se acentuaron hacia 2015 con la sustitución de terapias químicas por metodologías térmicas y mecánicas. Los autores concluyen que existe una sinergia de factores: peces con arterias comprometidas que toleraban manejos moderados sucumben hoy ante protocolos operativos más intensos y reiterados.   Mecanismo fisiológico: el impacto biomecánico del rápido crecimiento en el lecho vascular
La hipótesis más respaldada en la literatura científica es de naturaleza biomecánica. La arteria coronaria principal del salmón del Atlántico transcurre sobre el bulbo arterioso, una estructura altamente distensible que se dilata y contrae con cada sístole para mitigar la presión hemodinámica. Con el tiempo, este estiramiento mecánico sostenido induce microtraumatismos en la pared vascular, desencadenando la proliferación de células de músculo liso a modo de hiperplasia reactiva hacia el interior del lumen. Cualquier condición que incremente el gasto cardíaco —como el ejercicio vigoroso, el estrés ambiental o un metabolismo acelerado— intensifica este desgaste vascular.
  No obstante, los autores enfatizan las limitaciones metodológicas de la investigación: se trata de un estudio observacional ejecutado en condiciones comerciales. Aunque se emparejaron cohortes con idéntica genética, piscifactoría (hatchery), edad y empresa productora, cada módulo de cultivo enfrentó un entorno particular, con variaciones en corrientes, perfiles térmicos y eventos estresantes. Se requieren ensayos experimentales controlados para aislar con precisión el efecto del crecimiento de las demás variables operativas.   De vuelta al fiordo: el origen acumulativo del estrés operativo
Al retomar la escena del tratamiento antiparasitario y la aparente vitalidad de los peces, el estudio evidencia que la crisis sanitaria no se originó en esa jornada, sino a lo largo de meses de desarrollo: comenzó en una piscifactoría que estimuló un engorde rápido y continuó durante una fase marina que mantuvo la máxima exigencia metabólica. Al enfrentar el desafío operativo del despiojado, determinados ejemplares carecían de reserva funcional en su miocardio.
  La conclusión científica no promueve desacelerar la producción a niveles subóptimos, pues una tasa de crecimiento insuficiente tampoco es viable desde la perspectiva zootécnica. El mensaje crítico para la salmonicultura radica en reconocer que la velocidad de desarrollo en ambas etapas deja una impronta acumulativa en el sistema cardiovascular del pez. Definir ritmos de crecimiento que concilien la productividad con la integridad cardíaca, integrando este factor en la planificación de manejos intensivos, constituirá la clave entre balances productivos que cierran con pérdidas inexplicadas y cosechas plenamente sostenibles. Fuente: AQUAHOY

Sanidad de los peces Un extracto de ortiga eleva al 96% la supervivencia de doradas frente a <em>Vibrio</em>
 

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Un extracto de ortiga eleva al 96% la supervivencia de doradas frente a Vibrio  

La maduración de la piscicultura mediterránea está llevando al ámbito de la investigación a utilizar la nutrición funcional como una herramienta de interés para reforzar la sanidad preventiva. Un estudio publicado en Fish Physiology and Biochemistry ha evaluado el uso de extractos vegetales incorporados al pienso como inmunoestimulantes en dorada (Sparus aurata), con un resultado especialmente relevante para el extracto de ortiga (Urtica dioica).
  El trabajo analizó durante 60 días el efecto de distintas dosis de extracto etanólico de ortiga incorporado al alimento, con inclusiones de 50, 100, 200 y 400 mg/kg de pienso. Al final del ensayo, los peces fueron sometidos a un desafío experimental con Vibrio anguillarum, una bacteria asociada a procesos infecciosos relevantes en especies marinas cultivadas.
  El resultado más destacado se obtuvo con la dosis de 100 mg/kg, que alcanzó una supervivencia del 96% tras la infección. En comparación, el grupo control registró una supervivencia del 33%, mientras que el resto de tratamientos con ortiga también mejoraron la resistencia frente al patógeno, con supervivencias del 70%, 62% y 76% según la dosis empleada.
  Los investigadores observaron además una activación de varios parámetros de la inmunidad innata, entre ellos la actividad de la lisozima y la mieloperoxidasa, así como cambios en la expresión de genes relacionados con la respuesta inflamatoria e inmunitaria. Según los autores, la dosis de 100 mg/kg fue la que mostró el perfil más consistente entre estimulación inmunitaria y protección funcional frente a la infección.
  El estudio también evaluó extracto de Phillyrea latifolia, una especie vegetal mediterránea próxima al olivo silvestre, que mostró efectos inmunomoduladores preliminares. Sin embargo, en este caso los resultados deben interpretarse con mayor cautela, ya que no pudieron validarse mediante un desafío bacteriano eficaz comparable al realizado con la ortiga.
  Los autores concluyen que la suplementación con extracto de ortiga a 100 mg/kg de pienso es la opción más prometedora bajo las condiciones ensayadas. El resultado refuerza el interés por los aditivos funcionales de origen vegetal como parte de estrategias preventivas orientadas a mejorar la resistencia sanitaria de la dorada y reducir la dependencia de intervenciones correctivas frente a infecciones bacterianas. Fuente: misPeces
Referencia
Evaluation of Urtica dioica and Phillyrea latifolia extracts as feed additives for enhancing innate immunity in gilthead seabream (Sparus aurata L.). Fish Physiology and Biochemistry, 2026.


Enfermedades de peces

Enfermedades de peces Iberoamérica busca reforzar su vigilancia sanitaria frente a enfermedades acuícolas que no entienden de fronteras
 

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Iberoamérica busca reforzar su vigilancia sanitaria frente a enfermedades acuícolas que no entienden de fronteras  

La expansión de la acuicultura y el creciente movimiento de animales, productos y patógenos están aumentando la necesidad de detectar antes los problemas sanitarios y compartir información entre países.
  Con ese objetivo acaba de constituirse la Sociedad Iberoamericana de Sanidad Acuícola (SISAQUA), una nueva red científica y técnica que pretende reforzar la vigilancia epidemiológica, la bioseguridad y la prevención de enfermedades en España, Portugal y América Latina.
  Uno de los principales problemas identificados por sus impulsores no es la falta de conocimiento sobre patología, sino la capacidad de convertir ese conocimiento en sistemas eficaces de vigilancia.
  Fernando Mardones, profesor de Epidemiología y One Health en la Universidad de Edimburgo y uno de los fundadores de SISAQUA, advierte de que existen equipos con sólidos conocimientos biológicos y patológicos que, sin embargo, carecen de herramientas epidemiológicas suficientes para diseñar muestreos, estimar prevalencias o detectar de forma temprana una emergencia sanitaria.
  La preocupación coincide con el diagnóstico de la FAO y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). Ambas organizaciones advirtieron en julio de que las enfermedades transfronterizas de animales acuáticos, la resistencia a los antimicrobianos y los efectos del cambio climático representan amenazas crecientes para los sistemas acuáticos de América Latina y el Caribe, con posibles consecuencias sobre la producción, la seguridad alimentaria y los medios de vida.
  La vigilancia ocupa además un lugar prioritario en la agenda internacional. El programa de trabajo 2025-2027 de la Comisión de Normas Sanitarias para los Animales Acuáticos de la OMSA sitúa entre sus máximas prioridades la notificación de enfermedades y datos epidemiológicos y la revisión de los sistemas de vigilancia de enfermedades acuáticas.
  La FAO, por su parte, está pidiendo a los países que amplíen la aportación de información procedente de acuicultura a InFARM, su sistema internacional de seguimiento de la resistencia a los antimicrobianos.
  SISAQUA pretende actuar precisamente sobre esa necesidad de cooperación. La red trabajará con salmónidos, camarón, tilapia, moluscos, especies nativas y ornamentales, y plantea compartir protocolos, herramientas y experiencias en prevención, diagnóstico, epidemiología aplicada, bioseguridad, bienestar animal y resistencia antimicrobiana.
  Sus fundadores, Fernando Mardones, Paola Barato y Rubén Avendaño-Herrera, proceden de ámbitos de epidemiología, patología y biotecnología acuícola en Chile, Colombia y Europa.
  El reto ahora será transformar esa red de conocimiento en capacidades operativas compartidas. SISAQUA se encuentra todavía en fase de lanzamiento y está formalizando sus estatutos, estructura de gobierno y comités técnicos.
  Su valor para la acuicultura iberoamericana dependerá, por tanto, de que consiga avanzar desde el intercambio científico hacia herramientas comunes de vigilancia, formación y respuesta frente a enfermedades que, como recuerdan sus promotores, no se detienen en las fronteras nacionales. Fuente: misPeces

Enfermedades de peces Cómo sobrevive un patógeno letal de los peces a largos periodos sin alimento: Nuevos hallazgos para la gestión de la enfermedad de Columnaris en la acuacultura
 

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Cómo sobrevive un patógeno letal de los peces a largos periodos sin alimento: Nuevos hallazgos para la gestión de la enfermedad de Columnaris en la acuacultura  

Científicos de la City University de Hong Kong han aportado recientemente información clave sobre cómo la destacada bacteria patógena acuática Flavobacterium columnare sobrevive durante largos periodos con una escasez extrema de nutrientes; una situación habitual en muchas granjas de peces entre ciclos de producción, durante los periodos de descanso de las instalaciones o en entornos con baja materia orgánica.
  Los resultados del estudio demostraron que los cambios epigenéticos  – sistemas de control inteligentes que permiten a los organismos ajustar la actividad de sus genes sin alterar permanentemente su ADN, funcionando como instrucciones temporales superpuestas al código genético – constituyen una vía fundamental para que las bacterias se adapten a largos periodos de escaso o nulo alimento. La investigación, realizada por los doctores Yuxuan Zhang, Yanwen Shao, Shengnan Gao, Runsheng Li y Wenlong Cai, analizó los mecanismos de supervivencia de esta bacteria ante la ausencia casi total de nutrientes.
  Los autores han ofrecido nuevas perspectivas sobre cómo los cambios epigenéticos facilitan la adaptación bacteriana a periodos prolongados sin nutrientes. Asimismo, han establecido una guía útil para futuras investigaciones que empleen la secuenciación por nanoporos (una tecnología moderna de lectura de ADN que consiste en hacer pasar una hebra de ADN a través de un orificio diminuto – nanoporo – en una membrana especial) y la metilación del ADN (una pequeña marca química añadida al ADN que actúa como un interruptor, modulando la actividad génica sin alterar la secuencia del ADN en sí; se trata de un mecanismo clave de regulación epigenética) para estudiar la epigenética bacteriana.
  'Descubrimos que Flavobacterium columnare es capaz de mantener un genoma altamente estable durante periodos prolongados de privación de nutrientes, recurriendo a cambios en la metilación del ADN para afrontar el estrés ambiental,' declaró al Advocate el Dr. Wenlong Cai, autor de correspondencia del estudio. 'Esto sugiere que el patógeno podría depender de la flexibilidad epigenética para sobrevivir en condiciones de escasez de nutrientes. Este hallazgo es relevante para la acuacultura, ya que la persistencia bacteriana en el medio ambiente puede incrementar el riesgo de brotes recurrentes de la enfermedad. Una mejor comprensión de cómo F. columnare sobrevive fuera del huésped podría, en última instancia, contribuir a mejorar la vigilancia de patógenos, la bioseguridad y el control de enfermedades en los sistemas de cultivo.'

  La enfermedad de Columnaris, causada por la bacteria F. columnare, es una de las infecciones bacterianas más graves y extendidas en la acuicultura de agua dulce. Afecta a muchas especies importantes, incluidas la tilapia, el bagre, la carpa, la trucha y el salmón, provocando a menudo una mortalidad rápida debido a úlceras cutáneas, erosión de las aletas y daños graves en las branquias y la boca. El patógeno se encuentra en el agua y los sedimentos incluso en ausencia de peces, lo que dificulta su erradicación de las instalaciones de cultivo.
  Los investigadores tomaron una cepa de F. columnare, aislada originalmente de peces enfermos, y la colocaron en agua estéril sin alimento añadido durante 10 meses completos. Mantuvieron las bacterias a dos temperaturas (22 y 28 grados-C) para observar cómo la temperatura influía en las estrategias de supervivencia. Tras este largo periodo de privación de nutrientes, las bacterias se reactivaron en un caldo rico en nutrientes y se analizaron mediante tecnología avanzada de secuenciación Nanopore, capaz de leer simultáneamente la secuencia de ADN y las modificaciones químicas del mismo.
  Los resultados mostraron que el código de ADN propiamente dicho (las instrucciones genéticas) permaneció notablemente estable. Solo se observaron unas pocas mutaciones menores, ninguna de las cuales fue constante entre las distintas temperaturas. Esto significa que la bacteria no dependió de cambios genéticos permanentes para sobrevivir a la falta de alimento. En su lugar, modificó sus marcas epigenéticas, esas diminutas etiquetas químicas en el ADN que actúan como controles de volumen para los genes. Estas etiquetas pueden aumentar o disminuir la actividad génica sin alterar la secuencia de ADN en sí.
  Un patrón específico de etiquetas se debilitó considerablemente durante el periodo de privación de nutrientes. Este cambio afectó a más de 1.300 puntos del genoma, muchos de ellos en genes relacionados con el uso de energía, la síntesis de proteínas y la captación de hierro. Otro patrón de etiquetas varió en función de la temperatura. Las bacterias sometidas a privación de nutrientes también cambiaron de aspecto: las colonias se volvieron más lisas y las células más pequeñas, lo que probablemente redujo el movimiento y el gasto energético para favorecer su supervivencia.
  Los hallazgos también indicaron que estos cambios epigenéticos parecen ser reversibles. Al volver a recibir nutrientes, las bacterias se recuperaron y pudieron retomar su actividad normal. Esto sugiere que el patógeno puede 'recordar' cómo sobrevivir a condiciones adversas y regresar a un estado más activo – y potencialmente patógeno – cuando las condiciones mejoran.

  Esta investigación tiene una importancia práctica directa para los piscicultores. Los estanques, tanques y sistemas de recirculación suelen experimentar periodos de escasez de nutrientes. El estudio demuestra que F. columnare puede persistir en estas condiciones no simplemente entrando en estado de latencia, sino ajustando activamente su actividad génica mediante cambios epigenéticos reversibles. Esto ayuda a explicar por qué los brotes de Columnaris a veces reaparecen incluso después de que los estanques de peces hayan estado vacíos o se hayan limpiado parcialmente. Las bacterias no se limitan a sobrevivir; emplean un sistema sofisticado para mantenerse viables y listas para infectar a nuevos peces cuando estos se introducen o cuando aumenta la materia orgánica.
  Los efectos de la temperatura en uno de los patrones de marcaje epigenético también coinciden con lo que ya observan los piscicultores: los problemas de enfermedades suelen aumentar en aguas más cálidas. Además, se sabe que la bacteria forma biopelículas en las superficies, lo que  facilita aún más su persistencia en las instalaciones de cultivo. Asimismo, otros investigadores han señalado que varias especies bacterianas estrechamente relacionadas pueden provocar una  enfermedad similar a la Columnariosis, lo que complica el diagnóstico y el control, haciendo aún más crucial una identificación y gestión precisas.
  Los resultados de este estudio son significativos para comprender mejor la ecología de este importante patógeno. El estudio modifica el enfoque de gestión, pasando de la simple eliminación de bacterias mediante productos químicos a considerar cómo estas persisten y se adaptan a las condiciones reales de las instalaciones. Las recomendaciones actuales de manejo –que incluyen reducir el estrés, mantener una buena calidad del agua, asegurar densidades de siembra adecuadas y manipular los peces con cuidado – siguen siendo fundamentales. No obstante, este estudio sugiere que es necesario prestar mayor atención a los reservorios ambientales de la bacteria durante los periodos de descanso de las instalaciones (barbecho) y entre ciclos de producción.
  En el futuro, estos hallazgos sobre epigenética podrían conducir a:
  Mejores herramientas para detectar si las bacterias presentes en un estanque se encuentran en un estado de baja actividad pero 'preparadas' para reactivarse.
  Protocolos de desinfección y barbecho mejorados que ataquen las formas persistentes del patógeno.
  Nuevas investigaciones para determinar si ciertas prácticas de manejo (como el control de la temperatura o tratamientos específicos del agua) pueden alterar la estrategia de supervivencia de la bacteria.
  Si bien las aplicaciones prácticas basadas en la epigenética aún están en desarrollo, los hallazgos refuerzan la necesidad de adoptar enfoques integrales y basados ​​en la ecología para el control de enfermedades, en lugar de depender únicamente de tratamientos reactivos. Esta investigación también demuestra el potencial de las herramientas modernas de secuenciación, como la tecnología Nanopore, para estudiar patógenos acuáticos desde nuevas perspectivas. Enfoques similares podrían aplicarse a otras bacterias patógenas relevantes en la acuicultura.
  'En resumen, F. columnare utiliza una 'memoria' epigenética reversible para sobrevivir largos periodos sin alimento y reactivarse cuando las condiciones mejoran. Para la industria acuícola, este conocimiento respalda la necesidad de centrarse más en romper los ciclos de persistencia entre las fases de producción, sin dejar de aplicar las buenas prácticas de manejo ya consolidadas. La investigación continua en este ámbito ofrece un gran potencial para mejorar la prevención y el control de una de las enfermedades bacterianas más persistentes en la piscicultura,' concluyó el estudio. Fuente: Global Seafood

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