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Diseño operativo resiliente: planificar ciclos productivos ante variaciones ambientales
Cría y Cultivo

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Diseño operativo resiliente: planificar ciclos productivos ante variaciones ambientales

Por Maria Candelaria Carbajo

Entendiendo las variaciones ambientales
La temperatura y la salinidad son parámetros ambientales críticos en la acuicultura porque determinan el metabolismo, la tasa de crecimiento, la conversión alimenticia y la eficiencia respiratoria de las especies cultivadas. Un incremento sostenido de la temperatura puede acelerar el metabolismo hasta niveles que superan la disponibilidad de oxígeno disuelto, lo que conduce a estrés fisiológico, baja resistencia a enfermedades y mayor mortalidad. Similarmente, cambios rápidos en la salinidad pueden alterar la osmorregulación de los organismos, afectando su salud y rendimiento productivo.  

Por ejemplo, la Estrategia Climática de Largo Plazo de Chile -Componente de Biodiversidad y Recursos Hídricos (Ministerio del Medio Ambiente, 2025)- señala que el aumento de temperatura, salinidad y otros factores asociados al clima tienen efectos directos sobre la disponibilidad de oxígeno y la composición físico‑química del agua, haciendo necesario replantear las prácticas de manejo productivo para garantizar la continuidad y viabilidad de los cultivos.
Gestión adaptativa como herramienta de resiliencia
Un enfoque que se ha fortalecido en los últimos años es la gestión adaptativa, que combina monitoreo permanente, toma de decisiones iterativas y ajustes flexibles en función de las condiciones ambientales observadas. Este manejo se ha incorporado formalmente en planes estratégicos de pesca y acuicultura de varios países, donde se enfatiza el desarrollo de capacidades de resiliencia frente a los efectos del cambio climático.  

La gestión adaptativa en acuicultura implica:
  Monitoreo continuo de parámetros ambientales (temperatura, salinidad, oxígeno disuelto, pH) para detectar tendencias y episodios extremos.
  Ajustes dinámicos en el diseño del ciclo productivo, como modificar densidades de siembra, tiempos de cosecha o proporciones de alimentación según condiciones ambientales.
  Uso de modelos predictivos y sistemas de alerta temprana para anticipar eventos que puedan perjudicar las etapas sensibles de los cultivos, como larvicultura o engorde.
  Diversificación de especies y estrategias de cultivo, seleccionando variantes más tolerantes a estrés térmico y salino en zonas de alta variabilidad.  
Para que estas prácticas sean efectivas, las granjas acuícolas requieren una combinación de tecnologías de monitoreo (sensorización), sistemas de información y procesos de toma de decisiones que integren datos ambientales con indicadores productivos. Esta aproximación no solo reduce el riesgo de fallas productivas, sino que también permite optimizar el uso de recursos, mejorar la calidad final del producto y aumentar la sustentabilidad económica de las explotaciones.  
Integración con adaptación climática y gobernanza
La adaptación operativo-resiliente también está siendo incorporada en políticas públicas. Por ejemplo, el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático para Pesca y Acuicultura elaborado por Subpesca Chile y actualizado en 2025 promueve explícitamente la gobernanza basada en ciencia, monitoreo ambiental y conocimiento local, con el objetivo de fortalecer la resiliencia del sector frente a la variabilidad térmica y salina. A su vez, la Estrategia Climática de Largo Plazo de Chile (Ministerio del Medio Ambiente, 2025) señala la importancia de integrar modelos predictivos y tecnologías de monitoreo en el diseño operativo de los sistemas acuícolas.

Estas estrategias coinciden en que los ciclos productivos deben planificarse con flexibilidad para adaptarse a condiciones ambientales cambiantes, incorporando medidas como: 
  redefinición de calendarios de cultivo según pronósticos climáticos; modular densidades de siembra y extracción de biomasa; implementación de infraestructura adaptable, como sistemas de recirculación con control climático; integración de especies con diferentes rangos de tolerancia a temperaturas y salinidades.     Hacia una acuicultura más resiliente
En síntesis, un diseño operativo resiliente en acuicultura no solo reconoce la existencia de variaciones ambientales, sino que las incorpora como factores centrales en la planificación y ejecución de ciclos productivos. Esto implica entender el ambiente como una variable activa, no estática, implementar sistemas de monitoreo y control que permitan ajustes en tiempo real, cultivar especies o cepas que toleren rangos ambientales amplios e integrar la gestión adaptativa dentro de un marco más amplio de adaptación al cambio climático.

Una estrategia de este tipo no solo mejora el bienestar de los organismos cultivados, sino que también puede aumentar la eficiencia productiva, reducir pérdidas y asegurar la sostenibilidad a largo plazo de las operaciones acuícolas en un mundo con clima cada vez más variable.
  Por All Aquaculture
Fuente: All Aquaculture Magazine   Fuentes
Ministerio del Medio Ambiente. (2025). Estrategia Climática de Largo Plazo de Chile. Gobierno de Chile. https://expedientes.mma.gob.cl/storage/2025/11/13/expedientes/pdf/doc_27_20251113192934.pdf
Subsecretaría de Pesca y Acuicultura. (2025). Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático para Pesca y Acuicultura. Gobierno de Chile. https://www.subpesca.cl/portal/617/articles-124910_recurso_1.pdf
 

Rastrean el origen de la <em>Listeria </em>en el salmón
 
Enfermedades de peces

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Rastrean el origen de la Listeria en el salmón  

A pesar de los esfuerzos masivos por higienizar las plantas de procesamiento, los brotes vinculados al salmón ahumado y productos listos para el consumo (RTE) siguen ocurriendo. Hasta ahora, la ciencia se había centrado en la limpieza de las fábricas, pero un nuevo estudio publicado en la revista Aquaculture (2026) propone una mirada disruptiva: ¿Y si el problema viene desde el alimento?
  Rastreando la huella genética en 1,800 muestras
Para resolver este enigma, un equipo de científicos de la NTNU – Norwegian University of Science and Technology y la University of Copenhagen diseñó un plan de muestreo basado en riesgos que cubrió toda la cadena de producción durante casi un año.   El mapa del estudio: Fábricas de pienso: Tres instalaciones (FF-A, FF-B, FF-C) y los barcos que transportan el alimento. Fase marina: Tres granjas de salmón en mar abierto, incluyendo muestras de peces sanos y bajas naturales. Transporte y procesado: Well-boats (barcos cisterna) y la planta de procesamiento primario donde el salmón se convierte en filetes.
  En total, se analizaron 1,819 muestras utilizando técnicas de vanguardia como la secuenciación de amplicón repetitivo basada en Oxford Nanopore (ON-rep-seq) y la secuenciación de genoma completo (WGS) para diferenciar las cepas con precisión quirúrgica.
  Las fábricas de pienso como reservorio de diversidad
Los resultados revelaron una prevalencia general de L. monocytogenes del 2.7%. Aunque parece una cifra baja, la distribución de los datos cuenta una historia reveladora:
  Cadena de pienso: 8% de positividad. Fase marina: Solo 1%. Planta de procesamiento: 3%.
  Lo más impactante no fue la cantidad, sino la diversidad genética. Se identificaron diez tipos de secuencia (ST) diferentes. De estos diez, ocho estaban presentes en la cadena de producción de alimento. En contraste, en la fase marina y en la planta de procesamiento solo se detectaron dos o tres STs.   La «pistola humeante»: ST8 y ST37
El estudio encontró que las cepas ST8 y ST37 presentaban una similitud genética extrema (menos de 10 diferencias alélicas en el genoma central) entre las muestras de las fábricas de pienso y el producto final en la planta de procesamiento. Esta conexión sugiere fuertemente que el patógeno puede viajar a través del alimento o su entorno logístico hasta llegar al consumidor final.   El proceso de extrusión: Un escudo insuficiente
Un dato curioso es que la extrusión del pienso (donde se alcanzan temperaturas superiores a los 100°C) parece eliminar la Listeria eficazmente, ya que no se detectó la bacteria inmediatamente después de este paso. Sin embargo, la recontaminación ocurre rápidamente durante el almacenamiento en sacos masivos al aire libre, el transporte en barcos o la distribución a través de tuberías en las granjas marinas.
  Factores como la humedad en los silos y la exposición a aves o plagas en los puertos de carga se identificaron como puntos críticos de riesgo.

  Implicaciones para la industria y la salud pública   Este estudio marca un antes y un después en la bioseguridad de la acuicultura. Actualmente, las regulaciones no obligan a los productores de pienso a realizar pruebas exhaustivas de Listeria, centrándose casi exclusivamente en Salmonella.   La importancia de la persistencia Las cepas detectadas, especialmente la ST8, son conocidas por ser «clones persistentes» capaces de sobrevivir años en ambientes hostiles mediante la formación de biofilms y resistencia a desinfectantes. Si estas cepas se introducen continuamente a través del pienso, los esfuerzos de limpieza en las plantas de fileteado serán, en el mejor de los casos, una solución temporal.   Limitaciones y pasos a seguir   A pesar de la sólida evidencia genética, los investigadores señalan que la detección en el mar es difícil debido a la dilución en el agua. Además, aunque se sospecha que la bacteria puede colonizar el intestino del salmón a través del pienso contaminado, no se realizaron análisis del contenido intestinal en esta fase, lo cual es una recomendación clave para futuras investigaciones.
  La ciencia ahora debe determinar con qué frecuencia la Listeria del pienso sobrevive al tracto digestivo del pez y si esto constituye la principal vía de entrada a las máquinas de eviscerado de las plantas de sacrificio. Fuente: AQUAHOY

Referencias
Thomassen, G. M. B., Jakobsen, A. N., Lerfall, J., Jameson, J., Krych, L., Hannisdal, A., Knøchel, S., & Hoel, S. (2026). Tracing Listeria monocytogenes in the Atlantic salmon (Salmo salar L.) production chain – from feed to primary processing. Aquaculture, 616, 743733. https://doi.org/10.1016/j.aquaculture.2026.743733

La edad del pez y la vía de vacunación condicionan la eficacia frente al virus IHNV en trucha arcoíris
 
Sanidad de los peces

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La edad del pez y la vía de vacunación condicionan la eficacia frente al virus IHNV en trucha arcoíris  

El éxito de las estrategias de vacunación, particularmente frente al virus de la necrosis hematopoyética infecciosa (IHNV) en trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss), depende en gran medida de elegir el momento adecuado para la primera inmunización y la vía de administración de la vacuna.
  IHNV es uno de los patógenos virales más importantes para la acuicultura de salmónidos, capaz de provocar mortalidades de hasta el 90% en peces juveniles y generar pérdidas económicas significativas en las granjas.
  En un estudio publicado en la revista Vaccine, investigadores liderados por Irene Salinas, del Center for Evolutionary and Theoretical Immunology de la University of New Mexico (Estados Unidos), analizaron cómo la edad de los peces en el momento de la primera vacunación y la vía de administración influyen en la eficacia de las estrategias de inmunización frente a este virus.
  El trabajo evaluó distintas combinaciones de vacunación primaria y de refuerzo utilizando una vacuna viva atenuada frente a IHNV en truchas vacunadas a 1000 y 1500 grados-día, que representan dos etapas diferentes del desarrollo del pez. Para ello se compararon tres vías de administración: inmersión, intranasal e inyección intramuscular, aplicadas en distintas combinaciones de primovacunación y refuerzo.
  Los resultados mostraron que la vacunación intranasal tanto en la primera dosis como en el refuerzo proporcionó los niveles más altos de protección, alcanzando tasas de supervivencia cercanas al 97–98% tras la exposición experimental al virus.
  El estudio también revela que la vía utilizada en la primovacunación condiciona la eficacia del refuerzo posterior, lo que subraya la importancia de diseñar cuidadosamente los protocolos de vacunación en acuicultura.
  Cuando los peces fueron vacunados inicialmente por inmersión —un método ampliamente utilizado en las primeras fases de cultivo por su facilidad de aplicación—, el refuerzo mediante inyección intramuscular ofreció mejores resultados que repetir la vacunación por inmersión.
  Los investigadores también observaron diferencias en la respuesta inmunitaria relacionadas con la edad de los peces. Los ejemplares vacunados en etapas más tempranas del desarrollo generaron niveles más elevados de anticuerpos específicos frente al virus que aquellos vacunados en fases más avanzadas.
  Según los autores, este fenómeno podría estar relacionado con cambios morfológicos asociados al crecimiento del pez. A medida que la trucha se desarrolla, el grosor de la piel y de los tejidos mucosos aumenta, lo que podría reducir la absorción del antígeno cuando las vacunas se administran por vías mucosas como la intranasal o la inmersión.
  En conjunto, los resultados sugieren que optimizar el momento de vacunación y la combinación de vías de administración podría mejorar significativamente la protección frente al IHNV, una enfermedad que sigue representando un desafío sanitario relevante para la acuicultura de salmónidos. Fuente: misPeces

El «Facebook» de los genes: Cómo las redes moleculares salvarán al camarón
Cría y Cultivo

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El «Facebook» de los genes: Cómo las redes moleculares salvarán al camarón

Sin embargo, el cambio climático está alterando parámetros críticos como el pH, la salinidad y la temperatura. Estos cambios ambientales no solo debilitan la salud del crustáceo, sino que actúan como catalizadores de infecciones letales. Por ejemplo, la baja salinidad aumenta drásticamente la susceptibilidad a Vibrio parahaemolyticus, el agente causante de la Enfermedad de la Necrosis Hepatopancreática Aguda (AHPND), que puede aniquilar el 100% de una población en solo 30 días.
  Ante esta problemática, un equipo de científicos —encabezado por Noorul Darlina Edlin Abd Rahim y Nor Afiqah-Aleng del Higher Institution Centre of Excellence (HICOE) y el Institute of Climate Adaptation and Marine Biotechnology (ICAMB) de la Universiti Malaysia Terengganu— junto a colaboradores del Institute of Systems Biology (INBIOSIS) de la Universiti Kebangsaan Malaysia, han desarrollado un marco de análisis disruptivo.   El objetivo principal de la revisión científica es explorar el potencial de los enfoques de análisis de redes aplicados a conjuntos de datos transcriptómicos para comprender a fondo los mecanismos de respuesta al estrés en los langostinos. A diferencia de los métodos tradicionales que analizan genes de forma aislada, este estudio busca proporcionar una comprensión a nivel de sistema mediante la integración de redes de interacción proteína-proteína (PPI), redes de co-expresión y redes reguladoras.
  La evolución tecnológica: del catálogo al mapa vivo   Para enfrentar estas amenazas, la ciencia ha pasado por varias etapas de maduración tecnológica:
  Años 90 (EST): Se crearon los primeros catálogos de genes, como los de P. monodon en 1999.
  Años 2000 (Microarrays): Permitieron observar respuestas a patógenos específicos, aunque con limitaciones de diseño.
  Era Actual (RNA-seq): El estándar de oro. Permite un perfilado genómico completo, imparcial y de bajo costo.+1
  Frontera (Single-cell y Espacial): Tecnologías emergentes que analizan célula por célula o incluso la expresión genética dentro de tejidos intactos.   El problema es que identificar genes expresados diferencialmente (DEGs) es como tener una lista de piezas de un motor sin saber cómo encajan entre sí. Aquí es donde entra la biología de redes.   Los tres pilares de la biología de redes
El artículo de revisión destaca tres tipos de redes fundamentales para entender al langostino como un sistema interconectado:
  Redes de Interacción Proteína-Proteína (PPI)
Representan los contactos físicos entre proteínas. Son esenciales para procesos como la transducción de señales y el control metabólico. En organismos como el langostino, donde los datos experimentales son costosos, se utilizan métodos computacionales para predecir estas uniones.
  Redes de Co-expresión Génica (GCN)
Aquí, los genes se conectan si sus niveles de expresión «suben o bajan» juntos bajo ciertas condiciones. Se basan en el principio de «culpabilidad por asociación»: si un gen desconocido se comporta igual que un gen de defensa, es muy probable que también participe en la inmunidad. Herramientas como el algoritmo WGCNA son vitales para detectar estos módulos funcionales.
  Redes Regulatorias Génicas (GRN)
Son las más complejas, ya que son redes dirigidas que muestran cómo los factores de transcripción activan o reprimen otros genes. Aunque su aplicación en langostinos es aún limitada, son la clave para entender el «panel de control» maestro de la célula.   Caso de estudio: Descifrando el código de la infección por AHPND
Para demostrar la eficacia de este enfoque, los investigadores analizaron un conjunto de datos de P. vannamei infectado con VpAHPND. Mientras que el análisis tradicional solo listó 134 genes alterados, la integración de redes permitió identificar «proteínas esenciales» que actúan como nodos críticos del sistema:
  ZNF236 (Zinc finger protein 236): Un factor de transcripción involucrado en el control de la expresión genética ante infecciones bacterianas.
  ND3 (NADH dehydrogenase subunit 3): Crucial para la producción de energía (ATP) en la mitocondria y la respuesta al estrés oxidativo.
  Beclin-1: Un regulador clave de la autofagia (limpieza celular) que se activa durante infecciones virales y bacterianas.
  El análisis funcional reveló que durante la infección, los procesos de transporte de electrones y la actividad de oxidorreductasa se ven fuertemente afectados. Esto sugiere que el langostino intenta modular su metabolismo energético para generar ráfagas respiratorias que eliminen al patógeno, aunque esto a veces cause daño colateral al tejido del propio animal.   Desafíos y el futuro: el camino hacia la «Acuicultura 4.0»   A pesar del potencial, los autores realizan un análisis SWOT (FODA) que revela barreras importantes:
  Debilidades: Escasez de bases de datos específicas para langostinos. La mayoría de las interacciones se infieren por homología con humanos o moscas de la fruta, lo que podría omitir mecanismos biológicos únicos de los crustáceos.
  Oportunidades: La integración de Multi-ómica (combinar ARN con metabolitos y proteínas) y el uso de Inteligencia Artificial para predecir brotes de enfermedades antes de que ocurran.
  Amenazas: Los patógenos están evolucionando más rápido de lo que la investigación puede abordar.   Conclusión: Un mapa para la sostenibilidad   La integración de la transcriptómica con la biología de redes no es solo un ejercicio académico; es una necesidad para la supervivencia de la industria. Al identificar estos «nodos maestros», los científicos pueden desarrollar biomarcadores para seleccionar líneas de langostinos genéticamente más resistentes o diseñar dietas funcionales que refuercen los puntos débiles del sistema molecular del animal.   Fuente: Panorama Acuícola Referencia (acceso abierto)
Abd Rahim, N. D. E., Nor Muhammad, N. A., Waiho, K., Harun, S., Zainal-Abidin, R.-A., Tan, M. P., Sung, Y. Y., Mohamed-Hussein, Z.-A., & Nor Afiqah-Aleng. (2026). Network perspectives on transcriptomic datasets to understand shrimp response mechanisms to environmental and pathogenic stresses: a review. Aquaculture International, 34, 82. https://doi.org/10.1007/s10499-026-02476-4
 

La alimentación con copépodos mejora la calidad estructural de las larvas de dorada
Cría y Cultivo

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La alimentación con copépodos mejora la calidad estructural de las larvas de dorada

La alimentación de las larvas de dorada (Sparus aurata) con el copépodo Acartia tonsa durante los primeros días de vida permite reducir de forma significativa las deformidades vertebrales y aumentar el porcentaje de peces con correcta inflación de la vejiga natatoria, dos factores directamente vinculados a la calidad larvaria y al rendimiento posterior en engorde.
  Investigadores de la Universidad de Patras (Grecia) evaluaron la inclusión de Acartia tonsa en la dieta larvaria entre los días 3 y 17 post-eclosión, comparándolo con el protocolo estándar basado en rotíferos y Artemia. El ensayo se prolongó hasta los 25 días post-eclosión, analizando el desarrollo del sistema digestivo, la ontogenia esquelética y la prevalencia de deformidades.
  Los resultados mostraron que las deformidades vertebrales afectaron al 50% de las larvas en el grupo control, frente al 17,3% en el grupo alimentado con copépodos. La escoliosis, la anomalía más frecuente, se redujo de aproximadamente un 38% a apenas un 10%.
  Asimismo, la correcta inflación de la vejiga natatoria superó el 80% en el grupo con copépodos, mientras que en el grupo control no alcanzó el 60%. Además, el cleitro —un hueso clave de la cintura pectoral que conecta la aleta con el esqueleto axial— fue el único elemento completamente calcificado al final del ensayo, y solo en el grupo alimentado con copépodos.
  Aunque las tasas de crecimiento no mostraron diferencias significativas durante la mayor parte del periodo experimental, al final del ensayo las larvas alimentadas con copépodos alcanzaron mayor longitud total.   Desarrollo digestivo más eficiente
El estudio también evidenció un desarrollo digestivo más avanzado en las larvas que recibieron Acartia tonsa, con vellosidades intestinales más largas y de mayor superficie, aparición más temprana de células caliciformes y mayor acumulación lipídica hepática en fases clave del desarrollo. Según los autores, esta mejora estructural podría traducirse en una mayor capacidad de digestión y absorción de nutrientes durante la transición crítica hacia Artemia y las dietas de destete.
  La diferencia radica en el perfil nutricional de los copépodos, superior al de rotíferos y Artemia enriquecidos. Presentan mayores niveles de ácidos grasos altamente insaturados, una proporción DHA/EPA más próxima a los rangos considerados óptimos, una elevada concentración de fosfolípidos estructurales y una mayor disponibilidad natural de minerales como calcio, zinc y magnesio. Además, al no requerir enriquecimiento, se reduce la formación de película grasa en la superficie del agua, un factor que puede interferir en la correcta inflación de la vejiga natatoria.
  Aunque la producción comercial de copépodos todavía plantea retos logísticos y económicos, los resultados refuerzan una idea estratégica: la calidad estructural del pez se define en los primeros días de vida. En un contexto de creciente presión por mejorar la eficiencia productiva, reducir descartes y aumentar la uniformidad de los lotes, la inclusión parcial o estratégica de copépodos podría convertirse en una herramienta diferenciadora para los centros de reproducción del Mediterráneo. El foco ya no es únicamente el crecimiento, sino la robustez estructural y el rendimiento a largo plazo. Fuente: misPeces


Cría y Cultivo

Cría y Cultivo Enriquecimiento ambiental: el nuevo «inmunoestimulante» para los juveniles de trucha
 

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Enriquecimiento ambiental: el nuevo «inmunoestimulante» para los juveniles de trucha  

Este estrés prolongado trasciende el dilema ético: representa un impacto económico crítico al comprometer el sistema inmune, elevar la morbilidad y ralentizar las tasas de crecimiento. En este contexto, el enriquecimiento ambiental (EA) emerge como una estrategia no invasiva capaz de transformar entornos estériles en hábitats que activan respuestas biológicas beneficiosas.
  Una investigación disruptiva publicada en Scientific Reports respalda esta premisa. Expertos del Thünen Institute determinaron que la integración de elementos simples, como cuerdas de elastómero que emulan vegetación subacuática, optimiza el bienestar del ejemplar. Según los investigadores, este método funciona como un «inmunoestimulante remoto», robusteciendo las defensas endógenas de la trucha sin recurrir a intervenciones farmacológicas.   Mimesis ambiental: simulando el hábitat natural en laboratorio
Para determinar el impacto de la complejidad del entorno, investigadores ejecutaron dos diseños experimentales en juveniles de trucha arcoíris. El estudio evaluó la respuesta biológica frente a dos configuraciones estructurales específicas:
  Enriquecimiento horizontal (H): Implementación de un sustrato de grava en el fondo del tanque para emular el lecho de un río.
  Enriquecimiento vertical (V): Suspensión de cuerdas de elastómero dispuestas para simular la presencia de vegetación macrofita.
  Ambos entornos fueron contrastados con tanques de control desprovistos de estructura (C). La evaluación científica se centró en parámetros neuroendocrinos mediante la medición de cortisol, el análisis de patrones conductuales y, de forma prioritaria, la funcionalidad de los leucocitos del riñón cefálico (HKL), el órgano linfoide primario y pieza clave en el sistema inmunológico de los teleósteos.   Superioridad estructural: ¿por qué las cuerdas verticales son la opción óptima?
Los resultados de la investigación subrayan que la arquitectura del entorno es un factor determinante. Si bien el sustrato de grava (H) fomentó la interacción social y activó marcadores inflamatorios, presentó desafíos operativos al comprometer la higiene del tanque por la acumulación de detritos.
  En contraste, la configuración vertical (V) se consolidó como la solución más funcional y eficiente. Los hallazgos clave se desglosan a continuación:   Inmunoestimulación en condiciones de alta densidad
Uno de los descubrimientos más disruptivos fue que, incluso al duplicar la densidad poblacional —un estresor crítico en la acuicultura industrial—, las truchas en entornos con cuerdas verticales mantuvieron niveles elevados de estallido respiratorio espontáneo (SRBA) y una mayor actividad de lisozima sérica. Esto traduce una robustez inmunológica superior frente a posibles brotes infecciosos.
  Optimización celular vs. Masa leucocitaria
De manera paradójica, los ejemplares en entornos enriquecidos presentaron recuentos totales inferiores de monocitos y linfocitos en el riñón cefálico. Los investigadores postulan que esto no indica vulnerabilidad, sino una redistribución estratégica. Es probable que el entorno enriquecido optimice la eficiencia de cada célula o promueva su migración hacia tejidos periféricos (barrera mucosa, piel o branquias), garantizando una defensa más focalizada y efectiva.
Atenuación de la agresividad y estabilidad social
La complejidad estructural permitió a los individuos dominantes delimitar territorios, facilitando el establecimiento de jerarquías estables. En los tanques enriquecidos, la incidencia de persecuciones agresivas se redujo drásticamente, minimizando así el riesgo de lesiones mecánicas y el estrés metabólico secundario.
  Escalabilidad e impacto: Aplicación práctica en la industria acuícola
Para el sector productivo, la implementación de cuerdas verticales representa una herramienta de bajo costo y alta escalabilidad. A diferencia de los protocolos de inmunoestimulación basados en suplementos dietéticos o vacunas, el enriquecimiento estructural constituye una solución pasiva y permanente. El estudio ratifica, además, que estas optimizaciones en el bienestar animal no comprometen los índices de crecimiento ni el factor de condición de los ejemplares.
  La adopción del enriquecimiento vertical ofrece ventajas competitivas que trascienden el entorno experimental:
  Optimización del perfil sanitario: Al funcionar como un modulador inmunológico natural, el EA posee el potencial de mitigar la dependencia de antibióticos y reducir la frecuencia de intervenciones invasivas que generan estrés metabólico adicional.
  Fortalecimiento de la imagen corporativa: Ante la creciente demanda de los consumidores por estándares de bienestar animal demostrables, el uso de estructuras enriquecidas ofrece una evidencia tangible de responsabilidad ética y biológica.
  Eficiencia operativa y económica: A diferencia de los sustratos horizontales que retienen detritos, las cuerdas verticales son económicas, facilitan los protocolos de desinfección y mantienen la integridad del flujo hídrico y la distribución del alimento.   Conclusiones: Hacia una acuicultura resiliente y sostenible
Si bien los hallazgos son altamente prometedores, los autores enfatizan que la eficacia del enriquecimiento ambiental está intrínsecamente ligada al contexto operativo. Variables sutiles en el diseño estructural o en la densidad poblacional pueden modular los resultados biológicos. Por consiguiente, la hoja de ruta científica sugiere como siguiente fase la ejecución de ensayos de desafío con patógenos. El objetivo es validar si esta optimización inmunitaria se traduce en una supervivencia superior ante patologías críticas, como la enfermedad del agua fría (Flavobacterium psychrophilum).
  En síntesis, el enriquecimiento estructural mediante cuerdas verticales actúa como un modulador eficaz del eje neuroendocrino-inmunológico en la trucha arcoíris. Al fomentar patrones de comportamiento natural y potenciar la competencia inmunológica sin intervenciones invasivas, esta técnica se consolida como una estrategia de vanguardia para fortalecer la sostenibilidad operativa y la reputación del sector acuícola intensivo. Fuente: AQUAHOY
Referencia 
Subramani, P.A., Gennaraki, M.A., Emami, N. et al. Environmental enrichment as an immunostimulant for rainbow trout aquaculture. Sci Rep 16, 12367 (2026). https://doi.org/10.1038/s41598-026-44702-2

Cría y Cultivo Sustituir la harina de pescado por mejillón no reduce la huella ambiental en juveniles de dorada

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Sustituir la harina de pescado por mejillón no reduce la huella ambiental en juveniles de dorada

Sustituir harina de pescado por ingredientes alternativos como la harina de mejillón podría no ser ambientalmente más sostenible. Al menos así lo pone de manifiesto un estudio realizado por investigadores de la UiT – The Arctic University of Norway, el IIM-CSIC, el CCMAR y otras instituciones europeas, en el que han utilizado la Huella Medioambiental de Producto (PEF, por sus siglas en inglés) de la Unión Europea.
  Aunque se trata de una premisa dada por hecho en el ámbito científico, lo cierto es que rara vez se ha cuestionado hasta el punto de analizar de forma sistemática el desplazamiento de impactos entre categorías ambientales.
  El trabajo, publicado en Aquaculture, analiza la huella ambiental de la producción de juveniles de dorada (Sparus aurata) alimentados con dietas en las que la harina de pescado se sustituye parcial o totalmente por harina de mejillón procedente de subproductos de la acuicultura.
  Los resultados muestran que esta sustitución no solo no reduce el impacto ambiental, sino que lo incrementa en varias categorías clave. En términos de cambio climático, reemplazar el 50% de la harina de pescado aumenta la huella en torno a un 6%, mientras que una sustitución total eleva este incremento hasta aproximadamente el 12%.
  Más allá del CO₂, los mayores aumentos se registran en categorías como uso de recursos minerales y metales, toxicidad humana y uso del agua, lo que apunta a un fenómeno de desplazamiento de cargas ambientales (burden shifting): reducir el impacto en un indicador puede trasladarlo a otros menos visibles pero igualmente relevantes.
  Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que el principal punto crítico ambiental (hotspot) no es el ingrediente en sí, sino el consumo energético durante la fase de cría en sistemas de flujo continuo. La electricidad —especialmente asociada al bombeo de agua— puede representar hasta el 80% del impacto total en varias categorías.
  Este resultado reabre el debate sobre el peso real de las fases tempranas del cultivo en la huella ambiental total. Tradicionalmente, la atención se ha centrado en el engorde, pero este trabajo demuestra que la fase de juveniles puede tener un impacto proporcionalmente mayor debido a su elevada intensidad energética.
  En términos productivos, el uso de harina de mejillón no mostró diferencias relevantes en crecimiento, conversión alimenticia o supervivencia respecto a dietas convencionales, lo que refuerza su viabilidad técnica, pero no necesariamente su ventaja ambiental.
  El estudio también subraya una limitación estructural de este tipo de ingredientes: la gran cantidad de biomasa necesaria para producir harina de mejillón. Debido a su alto contenido en agua y concha, se requieren aproximadamente 20 kg de mejillón para obtener poco más de 1 kg de harina , lo que condiciona su eficiencia ambiental.
  Aun así, los autores destacan el valor estratégico de estos subproductos dentro de una lógica de economía circular, al permitir valorizar biomasa actualmente descartada. Sin embargo, advierten que este enfoque no debe confundirse con una reducción automática de la huella ambiental.
  En conjunto, los resultados sugieren que la sostenibilidad en acuicultura no puede evaluarse únicamente en función del origen de los ingredientes. Factores como la energía utilizada en producción, la eficiencia de los sistemas y la distribución de impactos entre categorías son determinantes. Fuente: misPeces
  Referencia
Andreas Langdal, Edel O. Elvevoll, Luís T. Antelo, Xosé Antón Álvarez Salgado, Rita Colen, Sofia Engrola, Ida-Johanne Jensen. Product Environmental Footprint (PEF) of a case study on gilthead seabream (Sparus aurata) juveniles fed side-streams from farmed blue mussel. Aquaculture, 2026, 743965, ISSN 0044-8486


Sanidad de los peces

Sanidad de los peces La edad del pez y la vía de vacunación condicionan la eficacia frente al virus IHNV en trucha arcoíris
 

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La edad del pez y la vía de vacunación condicionan la eficacia frente al virus IHNV en trucha arcoíris  

El éxito de las estrategias de vacunación, particularmente frente al virus de la necrosis hematopoyética infecciosa (IHNV) en trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss), depende en gran medida de elegir el momento adecuado para la primera inmunización y la vía de administración de la vacuna.
  IHNV es uno de los patógenos virales más importantes para la acuicultura de salmónidos, capaz de provocar mortalidades de hasta el 90% en peces juveniles y generar pérdidas económicas significativas en las granjas.
  En un estudio publicado en la revista Vaccine, investigadores liderados por Irene Salinas, del Center for Evolutionary and Theoretical Immunology de la University of New Mexico (Estados Unidos), analizaron cómo la edad de los peces en el momento de la primera vacunación y la vía de administración influyen en la eficacia de las estrategias de inmunización frente a este virus.
  El trabajo evaluó distintas combinaciones de vacunación primaria y de refuerzo utilizando una vacuna viva atenuada frente a IHNV en truchas vacunadas a 1000 y 1500 grados-día, que representan dos etapas diferentes del desarrollo del pez. Para ello se compararon tres vías de administración: inmersión, intranasal e inyección intramuscular, aplicadas en distintas combinaciones de primovacunación y refuerzo.
  Los resultados mostraron que la vacunación intranasal tanto en la primera dosis como en el refuerzo proporcionó los niveles más altos de protección, alcanzando tasas de supervivencia cercanas al 97–98% tras la exposición experimental al virus.
  El estudio también revela que la vía utilizada en la primovacunación condiciona la eficacia del refuerzo posterior, lo que subraya la importancia de diseñar cuidadosamente los protocolos de vacunación en acuicultura.
  Cuando los peces fueron vacunados inicialmente por inmersión —un método ampliamente utilizado en las primeras fases de cultivo por su facilidad de aplicación—, el refuerzo mediante inyección intramuscular ofreció mejores resultados que repetir la vacunación por inmersión.
  Los investigadores también observaron diferencias en la respuesta inmunitaria relacionadas con la edad de los peces. Los ejemplares vacunados en etapas más tempranas del desarrollo generaron niveles más elevados de anticuerpos específicos frente al virus que aquellos vacunados en fases más avanzadas.
  Según los autores, este fenómeno podría estar relacionado con cambios morfológicos asociados al crecimiento del pez. A medida que la trucha se desarrolla, el grosor de la piel y de los tejidos mucosos aumenta, lo que podría reducir la absorción del antígeno cuando las vacunas se administran por vías mucosas como la intranasal o la inmersión.
  En conjunto, los resultados sugieren que optimizar el momento de vacunación y la combinación de vías de administración podría mejorar significativamente la protección frente al IHNV, una enfermedad que sigue representando un desafío sanitario relevante para la acuicultura de salmónidos. Fuente: misPeces

Sanidad de los peces Una nueva investigación mejora la comprensión del piojo en salmonicultura

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Una nueva investigación mejora la comprensión del piojo en salmonicultura

El proyecto, denominado EPISex y financiado a través de un FONDECYT Regular, se desarrollará durante los próximos tres años y se centra en el estudio de la epitranscriptómica del piojo de mar, es decir, en cómo determinadas modificaciones químicas del ARN influyen en la diferenciación sexual de este ectoparásito.
  Resultados preliminares del equipo investigador indican que existen diferencias consistentes entre machos y hembras de Caligus rogercresseyi en los niveles de metilación del ARN. Estas modificaciones afectarían a genes clave implicados en la determinación del sexo, lo que sugiere que las llamadas 'marcas epigenéticas' podrían actuar como reguladores que activan o silencian procesos específicos durante el desarrollo del parásito.
  Aunque estos hallazgos no implican todavía aplicaciones prácticas, sí aportan nuevas pistas sobre la biología básica de una de las principales amenazas sanitarias de la salmonicultura.
  A partir de esta base, EPISex se ha marcado cuatro objetivos principales: confirmar el sistema de cromosomas sexuales del piojo de mar, mapear las modificaciones de ARN a lo largo de su desarrollo, evaluar qué ocurre cuando estas modificaciones se bloquean experimentalmente y analizar el papel de los ARN no codificantes en la regulación de los genes sexuales.
  El proyecto cuenta además con la colaboración de investigadores de la University of Washington (Estados Unidos) y de la Université de Caen-Normandie (Francia), y combinará herramientas moleculares y bioinformáticas avanzadas para abordar estas preguntas.
  Desde el punto de vista aplicado, comprender los mecanismos que regulan la determinación sexual podría, en el futuro, abrir la puerta a nuevas estrategias de control biotecnológico del parásito, como la alteración de la proporción de sexos o el silenciamiento dirigido de genes implicados en la reproducción.
  No obstante, los propios investigadores subrayan que se trata de investigación en una fase temprana. Cualquier posible aplicación industrial requeriría primero validar estos mecanismos en profundidad y, posteriormente, abordar importantes cuestiones regulatorias, ambientales y éticas asociadas al uso de herramientas como la edición génica en organismos no objetivo.
  En un escenario marcado por la aparición de resistencias a tratamientos tradicionales y por una creciente presión regulatoria sobre el uso de antiparasitarios, estudios como EPISex no ofrecen soluciones inmediatas, pero sí contribuyen a ampliar el conocimiento de base necesario para diversificar, a medio y largo plazo, las estrategias de control del piojo de mar.
  Para el sector, el valor de este tipo de investigación reside menos en promesas rápidas y más en su capacidad para generar nuevas vías de actuación en un problema que sigue lejos de estar resuelto.

  Fuente: misPeces


Enfermedades de peces

Enfermedades de peces ¿Cómo afectan los parásitos al comportamiento marino? Un nuevo método no invasivo para estudiarlos

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¿Cómo afectan los parásitos al comportamiento marino? Un nuevo método no invasivo para estudiarlos

Un equipo de investigadores liderado por Sara M. Rodríguez de la Universidad Católica de la Santísima Concepción y Nelson Valdivia de la Universidad Austral de Chile ha publicado un avance significativo en la revista Current Research in Parasitology & Vector-Borne Diseases. Han diseñado un protocolo estandarizado y repetible que utiliza muestras fecales para inducir infecciones controladas, permitiendo por primera vez realizar pruebas de hipótesis a priori con un poder estadístico robusto.
El sistema modelo: muy-muy y gaviotas
La investigación se centró en un sistema parásito-huésped común en las costas del Pacífico sur: Huésped definitivo: La gaviota garuma (Leucophaeus modestus), que libera huevos del parásito en sus heces. Parásito: El acantocéfalo Profilicollis altmani. Huésped intermedio: El muy-muy (Emerita analoga), un crustáceo que habita en la zona intermareal.
  En la naturaleza, los muy-muy más grandes suelen estar más parasitados, lo que impide saber si ciertos cambios en su comportamiento o fisiología se deben al parásito o simplemente a su madurez. Para resolver esto, los científicos recolectaron juveniles libres de parásitos y los criaron en el laboratorio bajo condiciones estrictamente controladas.   La ciencia de la «inoculación natural»
El equipo de investigadores recolectó 15 muestras frescas de heces de gaviotas en la playa de Curiñanco, Chile. Tras confirmar la presencia de huevos de P. altmani mediante microscopía, crearon suspensiones fecales filtradas.
  El proceso de infección paso a paso:
  Aclimatación: Los crustáceos se dividieron en dos grupos de tamaño: pequeños (8-13.9 mm) y grandes (14-31.6 mm).
  Inoculación: Se añadieron 1.8 g de heces diluidas en los acuarios experimentales.
  Monitoreo: Se realizaron dos eventos de inoculación (Día 0 y Día 21) para evaluar la acumulación de carga parasitaria.
  Desarrollo larval: Se observó la aparición de la primera etapa larval (acantela) a los 6 días, la cual maduró a la forma infectiva (cistacanto) en la semana siguiente.
«Lo que hicimos fue crear un método que nos permite tener organismos parasitados y no parasitados en proporciones similares, algo que en la naturaleza es muy difícil de lograr», explica la Dra. Rodríguez.   Resultados disruptivos: 100% de eficacia
Los resultados validaron la potencia del método. Tras la primera exposición, la prevalencia de infección alcanzó el 83% en ejemplares pequeños y el 96% en los grandes. Después de la segunda inoculación, el 100% de los individuos estaban infectados, permitiendo a los investigadores tener grupos perfectamente balanceados para comparaciones estadísticas.
  El factor de la filtración
Una de las conclusiones más interesantes es que los ejemplares de mayor tamaño adquirieron más parásitos y de forma más rápida. Lejos de ser un simple efecto de la edad, los investigadores postulan un mecanismo funcional: al ser filtradores activos, los individuos grandes procesan mayores volúmenes de agua y sedimento, aumentando sus tasas de encuentro con los huevos del parásito presentes en la suspensión fecal.
  'Ahora podemos saber a priori qué organismo está parasitado y cuál no, lo que permite hacer experimentos mucho más equilibrados', añadió la académica.   Impacto global y aplicaciones futuras
Este protocolo no es solo una curiosidad académica; tiene aplicaciones directas en:
  Ecofisiología: Estudiar cómo los parásitos afectan el metabolismo del huésped sin el ruido estadístico del tamaño corporal.
  Etología: Observar cambios en el comportamiento inducidos por parásitos (manipulación parasitaria) en grupos controlados.
  Acuicultura: Evaluar el impacto de enfermedades en sistemas de cultivo de manera estandarizada.
Además, el método es escalable. Al evitar la manipulación directa y tediosa de huevos individuales bajo el microscopio, se reduce el error humano y se aumenta la relevancia ecológica al usar la vía de transmisión real.

'Este trabajo sienta una base para el futuro, como un modelo que puede ser replicado en distintos sistemas con ciclos de vida complejos. La idea es utilizarlo en todo sistema donde exista un hospedador intermediario y que se parasita con fecas de un depredador', finalizó la investigadora.   Limitaciones y consideraciones éticas
A pesar del éxito, los autores advierten que el uso de heces frescas introduce una variabilidad natural en la dosis exacta que recibe cada individuo, a diferencia de los métodos de inoculación artificial con jeringa. No obstante, defienden que esta variabilidad es precisamente lo que otorga realismo ecológico al estudio. Fuente: AQUAHOY

Referencia 
Rodríguez, S. M., Burgos-Andrade, K., Escares-Aguilera, V., Gutiérrez, B., & Valdivia, N. (2026). Balancing sample sizes in parasitology: A standardized experimental infection method using faecal parasite eggs and aquatic intermediate hosts. Current Research in Parasitology & Vector-Borne Diseases, 100364. https://doi.org/10.1016/j.crpvbd.2026.100364

Enfermedades de peces Rastrean el origen de la <em>Listeria </em>en el salmón
 

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Rastrean el origen de la Listeria en el salmón  

A pesar de los esfuerzos masivos por higienizar las plantas de procesamiento, los brotes vinculados al salmón ahumado y productos listos para el consumo (RTE) siguen ocurriendo. Hasta ahora, la ciencia se había centrado en la limpieza de las fábricas, pero un nuevo estudio publicado en la revista Aquaculture (2026) propone una mirada disruptiva: ¿Y si el problema viene desde el alimento?
  Rastreando la huella genética en 1,800 muestras
Para resolver este enigma, un equipo de científicos de la NTNU – Norwegian University of Science and Technology y la University of Copenhagen diseñó un plan de muestreo basado en riesgos que cubrió toda la cadena de producción durante casi un año.   El mapa del estudio: Fábricas de pienso: Tres instalaciones (FF-A, FF-B, FF-C) y los barcos que transportan el alimento. Fase marina: Tres granjas de salmón en mar abierto, incluyendo muestras de peces sanos y bajas naturales. Transporte y procesado: Well-boats (barcos cisterna) y la planta de procesamiento primario donde el salmón se convierte en filetes.
  En total, se analizaron 1,819 muestras utilizando técnicas de vanguardia como la secuenciación de amplicón repetitivo basada en Oxford Nanopore (ON-rep-seq) y la secuenciación de genoma completo (WGS) para diferenciar las cepas con precisión quirúrgica.
  Las fábricas de pienso como reservorio de diversidad
Los resultados revelaron una prevalencia general de L. monocytogenes del 2.7%. Aunque parece una cifra baja, la distribución de los datos cuenta una historia reveladora:
  Cadena de pienso: 8% de positividad. Fase marina: Solo 1%. Planta de procesamiento: 3%.
  Lo más impactante no fue la cantidad, sino la diversidad genética. Se identificaron diez tipos de secuencia (ST) diferentes. De estos diez, ocho estaban presentes en la cadena de producción de alimento. En contraste, en la fase marina y en la planta de procesamiento solo se detectaron dos o tres STs.   La «pistola humeante»: ST8 y ST37
El estudio encontró que las cepas ST8 y ST37 presentaban una similitud genética extrema (menos de 10 diferencias alélicas en el genoma central) entre las muestras de las fábricas de pienso y el producto final en la planta de procesamiento. Esta conexión sugiere fuertemente que el patógeno puede viajar a través del alimento o su entorno logístico hasta llegar al consumidor final.   El proceso de extrusión: Un escudo insuficiente
Un dato curioso es que la extrusión del pienso (donde se alcanzan temperaturas superiores a los 100°C) parece eliminar la Listeria eficazmente, ya que no se detectó la bacteria inmediatamente después de este paso. Sin embargo, la recontaminación ocurre rápidamente durante el almacenamiento en sacos masivos al aire libre, el transporte en barcos o la distribución a través de tuberías en las granjas marinas.
  Factores como la humedad en los silos y la exposición a aves o plagas en los puertos de carga se identificaron como puntos críticos de riesgo.

  Implicaciones para la industria y la salud pública   Este estudio marca un antes y un después en la bioseguridad de la acuicultura. Actualmente, las regulaciones no obligan a los productores de pienso a realizar pruebas exhaustivas de Listeria, centrándose casi exclusivamente en Salmonella.   La importancia de la persistencia Las cepas detectadas, especialmente la ST8, son conocidas por ser «clones persistentes» capaces de sobrevivir años en ambientes hostiles mediante la formación de biofilms y resistencia a desinfectantes. Si estas cepas se introducen continuamente a través del pienso, los esfuerzos de limpieza en las plantas de fileteado serán, en el mejor de los casos, una solución temporal.   Limitaciones y pasos a seguir   A pesar de la sólida evidencia genética, los investigadores señalan que la detección en el mar es difícil debido a la dilución en el agua. Además, aunque se sospecha que la bacteria puede colonizar el intestino del salmón a través del pienso contaminado, no se realizaron análisis del contenido intestinal en esta fase, lo cual es una recomendación clave para futuras investigaciones.
  La ciencia ahora debe determinar con qué frecuencia la Listeria del pienso sobrevive al tracto digestivo del pez y si esto constituye la principal vía de entrada a las máquinas de eviscerado de las plantas de sacrificio. Fuente: AQUAHOY

Referencias
Thomassen, G. M. B., Jakobsen, A. N., Lerfall, J., Jameson, J., Krych, L., Hannisdal, A., Knøchel, S., & Hoel, S. (2026). Tracing Listeria monocytogenes in the Atlantic salmon (Salmo salar L.) production chain – from feed to primary processing. Aquaculture, 616, 743733. https://doi.org/10.1016/j.aquaculture.2026.743733

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