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Aqua circular
En la industria Aquafeed, la recuperación de subproductos permite aprovechar al máximo el 99,99 % de los subproductos generados en el proceso y fortalecer la eficiencia, la trazabilidad y la sanidad del proceso.
10/09/2026
Desde su lanzamiento en 1997, el CIPS se ha convertido en una feria internacional para las industrias de mascotas y acuícola ornamental, reuniendo fabricantes, marcas, compradores, distribuidores, representantes de medios y profesionales de diferentes mercados.
CIPS 2026 reúne participantes de la industria global
El CIPS 2026 contará con un espacio expositivo de 120 000 m2 y +1400 expositores. Se esperan alrededor de 80 000 visitantes de más de 120 países y regiones.
Abarcando varias categorías dentro del pet food y la acuicultura ornamental, la exhibición reunirá fabricantes, marcas, compradores y distribuidores de diferentes segmentos. Tanto para mercados establecidos como para categorías emergentes, el CIPS 2026 es una oportunidad para descubrir nuevos productos, explorar tendencias de mercado y conectar con proveedores.
Conferencias y eventos en la industria de mascotas
A lo largo la exhibición, el CIPS incluirá conferencias, competiciones y programas sobre tendencias de mercado, innovación, sostenibilidad y desarrollo profesional para diferentes sectores de la industria de mascotas.
Entre los programas clave, se encuentran la 2.ª Conferencia Internacional de la Industria de Mascotas del CIPS (CIPIC), enfocada en tendencias de mercado globales y desarrollo industrial y la 3.ª Convención de la Industria Acuática, que presenta innovaciones y desarrollos para el sector ornamental. Asimismo, habrá competiciones y eventos cubriendo temas, como pet grooming, peces ornamentales, paisajismo acuático, entre otras especialidades.
Programa de reconocimiento por su 30.º aniversario
Para celebrar su 30.ª edición, el CIPS 2026 lanzó CIPS 30th Anniversary Recognition Program: Growing with CIPS, un programa que invita a profesionales y organizaciones a compartir sus experiencias y recuerdos sobre el show.
El programa invita a los expositores, compradores, representantes de medios, asociaciones, speakers, expertos y partners que han participado del evento alguna vez a compartir sus historias, entre ellas, recuerdos, colaboraciones importantes o experiencias sobre su participación.
Los relatos seleccionados se mostrarán en la comunicación de aniversario y actividades relacionadas. Las personas reconocidas a través del programa recibirán un reconocimiento por el 30.º aniversario de CIPS.
De cara a su 30.ª edición, el evento refleja tres décadas de participación en las industrias de mascotas y acuícola ornamental. Desde socios de larga data hasta nuevos participantes, el CIPS 2026 continúa reuniendo profesionales de diferentes mercados para generar intercambios, conseguir otras fuentes y conexiones dentro de la industria.
Encuentre más información sobre el CIPS 30th Anniversary Recognition Program aquí https://forms.gle/4Pw5C2wnrbthiLoS6
Fuente: CIPS 2026
09/09/2026
Salmon Evolution prevé ahora cosechar alrededor de 6.000 toneladas de salmón terrestre en 2026. La previsión anterior era de 7.000 toneladas.
Alimentos y protocolos afectan
La empresa explica el ajuste a la baja del 14,3% indicando que la producción de biomasa fue inferior a la prevista durante la primera parte del año. Al mismo tiempo, se han entregado los primeros cuatro tanques y la nueva estación de captación de la fase 2.
'Prevemos que el volumen de producción se duplicará con creces en los próximos 12 meses', afirma el director ejecutivo Trond Håkon Schaug-Pettersen en el informe del segundo trimestre.
Está previsto que los tanques restantes, correspondientes a la fase 2 de la instalación híbrida de recirculación/flujo continuo en la isla de Indre Harøy, en Noruega, se completen y entren en funcionamiento gradualmente a lo largo del resto de 2026.
El informe indica, además, que el crecimiento de la biomasa en el primer trimestre se vio afectado por la introducción de nuevos alimentos y cambios en los protocolos operativos de la piscicultura.
Sin el efecto deseado
Por su parte, Gigante Salmon ya había informado que mantenía un diálogo constante, incluso con la Autoridad Noruega de Seguridad Alimentaria, sobre la supervivencia, el bienestar de los peces y el entorno en los tanques. Hasta el momento, las medidas de mitigación no han tenido el efecto deseado.
Esto tendrá consecuencias tanto para el segundo semestre de 2025 como para el segundo semestre de 2026, según reportan en una actualización trimestral.
La empresa declaró a principios de este año que había tenido que realizar ajustes en las barreras para peces en los tramos longitudinales del arroyo.
El objetivo de la medida, que aún está en curso, era mejorar la salud de los peces y la recolección de lodos en las balsas de flujo longitudinal. Hasta el momento, la medida no ha tenido el efecto deseado en la salud de los peces, y su impacto en la recolección de lodos aún no está claro.
Esto se debe, entre otras cosas, a retrasos en la implementación y a un comportamiento inesperado de los peces tras la instalación.
Fuente: LandbasedAQ
04/09/2026
España importó en 2025 7.819,7 millones de euros de pescados, crustáceos y moluscos, un 9,9% más que el año anterior, mientras las exportaciones alcanzaron 4.138 millones de euros, según datos actualizados del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Esto hace que el déficit comercial se amplíe así hasta cerca de 3.682 millones de euros.
Destaca la evolución de los moluscos, cuyas importaciones aumentaron un 18% en valor, hasta 2.551,6 millones de euros, frente a unas exportaciones de 1.272,7 millones.
Cabe destacar que estos datos de 2025 son provisionales y la estadística aduanera no distingue entre productos procedentes de acuicultura y pesca extractiva, una limitación que debe tenerse en cuenta al interpretar su impacto sobre el sector acuícola.
Fuente: misPeces
02/09/2026
La Escuela de Producción de FIGAP llega a su séptima edición con el programa más amplio de sus 15 años de historia. En 2026, el espacio contará con 20 conferencias a cargo de especialistas de diferentes partes del mundo y ampliará su enfoque hacia temas como automatización, inteligencia artificial, robótica, eficiencia energética, precisión, seguridad y gestión de proyectos. Para Patricia Jazo, directora general de FIGAP México, la evolución del programa responde a los cambios tecnológicos y productivos que atraviesan las industrias vinculadas a la producción acuícola.
En conversación, Jazo explicó que la Escuela de Producción nació para responder a una necesidad que trasciende el evento. El objetivo, según señaló, es facilitar el acceso a educación técnica de calidad y al conocimiento sobre nuevos insumos y tecnologías aplicados a los procesos productivos.
"La Escuela de Producción responde a una necesidad sustancial del sector a nivel nacional y global relacionada con el acceso a la educación técnica de calidad y al conocimiento y gestión de nuevos insumos y tecnologías para la producción de alimentos balanceados", afirmó.
Una evolución junto con la industria
Para Jazo, la evolución de la Escuela de Producción también refleja los cambios que ha experimentado el sector durante los últimos años. El programa de 2026 no fue diseñado de manera aislada, sino como parte de un proceso de incorporación progresiva de nuevas tecnologías y conocimientos.
"En 2022, la clave de la Escuela fue dominar y optimizar los procesos fundamentales. En 2024, nos enfocamos en incorporar nuevas tecnologías, mayor precisión y las primeras aplicaciones explícitas de IA. En 2026 hay un salto cualitativo", explicó.
La nueva edición busca integrar diferentes dimensiones de la producción. Según la ejecutiva, el enfoque combina "proceso, automatización, IA + robótica, precisión, seguridad y gestión de proyectos", una integración que considera como uno de los principales ejes tecnológicos del programa de este año.
La propuesta también amplía la mirada sobre la automatización. En lugar de tratarla como una disciplina independiente, FIGAP busca mostrar cómo puede atravesar diferentes operaciones dentro de los procesos productivos.
Entre los ejemplos incluidos en el programa están la automatización del almacenamiento de materias primas, el paletizado mediante brazos robóticos, la aplicación de inteligencia artificial y automatización en la molienda, además de herramientas de digitalización destinadas a incrementar la eficiencia de las líneas.
De la recepción al paletizado
La séptima Escuela de Producción propone una actualización técnica que recorre prácticamente toda la cadena de fabricación. El programa contempla contenidos que van desde la recepción, transporte y almacenamiento de materias primas hasta procesos como molienda, dosificación, extrusión, peletizado, ensacado y paletizado.
A estos contenidos se suman cuestiones transversales como automatización, inteligencia artificial, eficiencia energética, manejo de sólidos, control de plagas y seguridad.
Para definir el programa, FIGAP cuenta con un comité técnico responsable de evaluar y seleccionar las conferencias. Jazo destacó que los criterios son estrictamente técnicos y no comerciales.
Entre ellos se encuentran la capacidad de presentar respuestas innovadoras a desafíos relevantes de producción, compartir lecciones aprendidas, demostrar cambios en los procesos y sus derivaciones, además de la calidad de la exposición, el contenido científico y el respaldo mediante datos efectivos.
"El elemento fundamental para la toma de decisiones es estrictamente técnico y no comercial", enfatizó.
Tecnología con una mirada más crítica
Aunque la automatización y la inteligencia artificial ocupan un espacio cada vez mayor en la industria, Jazo señaló que el sector está adoptando una mirada más integral sobre estas tecnologías.
Según explicó, después de un primer momento marcado por una fuerte expectativa alrededor de las nuevas soluciones, las empresas están analizando con mayor atención aspectos como el retorno sobre la inversión (ROI) y los posibles efectos derivados de la incorporación de tecnologías sin una planificación adecuada.
"Tras el boom inicial donde se invertía sin mucha claridad respecto del ROI ni de los efectos colaterales que podía tener la adopción ciega de nuevas tecnologías, el sector está analizando y tomando enfoques más integrales y prudentes", afirmó.
En este contexto, la Escuela aborda desafíos que van más allá de la incorporación de nuevas herramientas. Entre ellos se encuentran el control avanzado de procesos, la optimización de parámetros, la detección de desviaciones, el mantenimiento predictivo, la visión artificial, la planificación de la producción, la optimización energética, la gestión de inventarios, la trazabilidad y la robotización de operaciones repetitivas.
Más que conferencias
Otro de los diferenciales de la Escuela de Producción, según Jazo, está en la posibilidad de combinar capacitación intensiva e intercambio entre profesionales.
La propuesta contempla dos días de Escuela, seguidos por tres días de FIGAP, permitiendo que los participantes continúen las conversaciones iniciadas durante las sesiones y profundicen el intercambio con otros profesionales y especialistas.
"Cada conferenciante tiene un bagaje particular que pone a disposición de los alumnos no solo durante su exposición, sino en todo el espacio de convivencia", explicó.
Por eso, la experiencia no se limita a adquirir información. De acuerdo con la ejecutiva, un profesional puede regresar a su planta con conocimiento sobre el estado del arte de la industria, información de calidad para la toma de decisiones, conocimientos prácticos de aplicación inmediata, datos contextualizados sobre las tendencias del sector y nuevos contactos especializados.
Un espacio para toda la cadena
Aunque el nombre de la Escuela pueda asociarse principalmente con profesionales de producción, Jazo considera que el contenido puede resultar relevante para diferentes áreas de una empresa.
El público incluye personal técnico y operativo, pero también profesionales de marketing, ventas y áreas comerciales, quienes pueden comprender mejor las dificultades y cuellos de botella de la producción. Para los equipos directivos y de planeación estratégica, la capacitación permite comprender mejor los desafíos relacionados con el escalamiento y los cambios tecnológicos. También puede ser relevante para profesionales de compras interesados en integración vertical y alianzas estratégicas.
Esta diversidad está relacionada con una visión más amplia de la industria. Para Jazo, la producción no puede analizarse como un conjunto de áreas independientes.
"Una industria no es solo tecnología, no es solo capital, no son personas aisladas realizando su trabajo, es un ecosistema, una red compleja que requiere comunicación, conexión, flujo de datos, información, conocimiento y capital", afirmó.
Una experiencia 360
La Escuela de Producción forma parte de una propuesta más amplia de FIGAP 2026, que integra exposición comercial, educación, networking y generación de negocios.
Para Jazo, precisamente esta combinación permite aprovechar mejor la plataforma. "Sin duda, la experiencia FIGAP es 360, es negocios, es educación, es vinculación. La combinación de esas dimensiones permite extraer el mayor provecho de la plataforma de negocios", señaló.
En este contexto, la Escuela de Producción busca ofrecer una visión panorámica sobre el presente y el futuro de las industrias vinculadas a la producción animal, al mismo tiempo que contribuye a formar profesionales capaces de participar en decisiones técnicas y estratégicas.
Para quienes todavía están evaluando su participación, Jazo resume el valor de la Escuela en la posibilidad de comprender hacia dónde se dirige la industria y cuáles son las capacidades necesarias para acompañar esa transformación. "La pata productiva, técnica y tecnológica es lo que facilita el éxito de la industria", concluyó.
Conozca más sobre FIGAP 2026, la Escuela de Producción y su programa completo en el sitio oficial del evento: https://figap.com/paginas/escuela-de-produccion.
Por Patricia Jazo
Fuente: All Aquaculture
14/09/2026
En la producción de alimentos extrusados de la industria aquafeed, los arranques y las paradas del extrusor generan diferentes subproductos, debido a que la línea debe atravesar las transiciones necesarias para alcanzar o modificar sus condiciones de operación. Estos subproductos conservan valor dentro del proceso. Por ello, su recuperación abre una oportunidad concreta para optimizar recursos, reducir tareas de reproceso y sostener una operación más integrada.
Para alcanzar buenos resultados, los subproductos deben recibir un tratamiento adecuado según sus características, para luego reincorporarse mediante un sistema capaz de controlar su homogeneidad, viscosidad, humedad y dosificación.
El sistema de recuperación de sólidos (SRS), desarrollado por SATI, responde a esta necesidad mediante una solución automatizada que procesa subproductos secos y húmedos y los transforma en una sopa o slurry homogénea. Esta mezcla puede incorporarse nuevamente en el preacondicionador, integrando la recuperación a la lógica general de la línea de extrusión.
Cuando el subproducto vuelve al circuito
Cada planta puede generar subproductos con propiedades específicas. Conocer esas diferencias es el primer paso para diseñar una estrategia de recuperación adecuada.
Entre los materiales secos se encuentran, principalmente, los finos recolectados en tamices, secadores, enfriadores, ciclones y sistemas de transporte. Además, pueden incorporarse productos que conservan su valor nutricional, pero requieren un nuevo tratamiento debido a alguna variación física o comercial respecto de la especificación final.
Los subproductos húmedos suelen generarse durante los arranques y las paradas del extrusor. Su contenido de humedad les otorga una consistencia más densa y pegajosa, por lo que demandan una gestión ágil y un sistema preparado para procesarlos de manera continua.
El tiempo de tratamiento tiene especial relevancia en estos materiales. Una recuperación cercana al momento de generación ayuda a conservar sus condiciones y facilita su incorporación dentro de una corriente estable. Así, el subproducto puede regresar al proceso con una manipulación acotada y una mayor continuidad operativa.
De subproducto a corriente homogénea
La homogeneización ocupa un lugar central dentro del SRS. El sistema procesa los materiales recuperados hasta obtener una suspensión uniforme preparada para su transporte y dosificación. Esta transformación aporta estabilidad al proceso; una corriente homogénea permite regular el ingreso de subproducto con mayor precisión y coordinar su incorporación con las condiciones operativas del preacondicionador.
De esta manera, la recuperación adquiere una función productiva concreta. El subproducto deja de gestionarse como una corriente separada y pasa a formar parte de un circuito automatizado, conectado con la línea principal.
Desde la perspectiva de Clivio Solutions, esta integración aporta valor porque permite abordar la recuperación como parte de la ingeniería del proceso. El análisis comprende la generación de materiales, su conducción, el tratamiento, la automatización y la reincorporación en un mismo esquema operativo.
Cada proyecto requiere conocer qué subproductos se producen, en qué sectores aparecen, con qué frecuencia se generan y qué características presentan. A partir de esta información, es posible definir una configuración alineada con la capacidad de la planta, las formulaciones y las condiciones reales de producción.
Sanidad integrada al diseño
La recuperación eficiente también requiere una estrategia sanitaria acorde con las características del proceso. Los subproductos húmedos, la presencia de materia orgánica y la circulación interna del producto hacen que la limpieza sea una parte central del diseño.
Por eso, el SRS incorpora un sistema CIP (del inglés Cleaning in Place) o limpieza en sitio. La tecnología CIP permite limpiar internamente el circuito mediante una secuencia programada. De este modo, el sistema de recuperación puede incorporarse a los procedimientos sanitarios habituales de la planta y operar bajo parámetros definidos de tiempo, caudal, temperatura y productos de limpieza, de acuerdo con la configuración de cada proyecto.
La repetibilidad del ciclo aporta consistencia. Cada procedimiento puede ejecutarse siguiendo una secuencia establecida, lo que facilita su control y validación dentro del programa de higiene. Esta característica cobra especial relevancia en la industria de alimentos acuícolas, donde la sanidad, la inocuidad y la trazabilidad acompañan cada decisión de proceso. La recuperación de subproductos debe compartir los mismos criterios técnicos que el resto de la línea.
Durante encuentros recientes de la industria, el equipo de Clivio Solutions recibió consultas específicas sobre este punto. El interés confirma que la eficiencia productiva y la sanidad se analizan cada vez más de manera conjunta.
El sistema CIP del SRS permite responder a esa necesidad desde el diseño, integrando la limpieza al funcionamiento previsto del equipo. La definición final del ciclo debe considerar el producto elaborado, las formulaciones, la frecuencia de producción y los protocolos sanitarios del establecimiento.
Cada planta requiere su propia respuesta
La implementación de un sistema de recuperación comienza con un relevamiento técnico; cada planta presenta condiciones particulares y genera materiales con diferentes características.
Clivio Solutions analiza los puntos de origen, los volúmenes, la frecuencia, el contenido de humedad, el tiempo de tratamiento, la automatización disponible, el espacio y las condiciones sanitarias. Asimismo, evalúa la interacción con el preacondicionador, el extrusor y los sistemas de transporte. Esta información permite definir una solución coherente con la operación y con los objetivos productivos de cada proyecto.
El acompañamiento técnico incluye la comprensión del proceso, la identificación de oportunidades y la integración de la tecnología dentro de la planta. SATI aporta la especialización del SRS y Clivio Solutions acerca esa experiencia a la industria latinoamericana desde una mirada consultiva.
Una oportunidad para la industria
Clivio Solutions acompaña a las empresas desde el análisis inicial hasta la integración del sistema, aportando una visión que conecta producción, ingeniería, sanidad y eficiencia.
En una industria que avanza hacia procesos cada vez más controlados, la recuperación de sólidos representa una oportunidad concreta para fortalecer el rendimiento de la planta.
Transformar subproductos en una corriente homogénea, trazable y sanitariamente gestionada permite ampliar el aprovechamiento de los recursos y consolidar una operación más eficiente.
Por Clivio Solutions
Fuente: All Aquaculture Magazine
02/09/2026
Dentro de la gama de soluciones de PAYPER para el final de línea, la Rotary Ring Wrapping Machine es una enfardadora de anillo rotativo diseñada para asegurar cargas paletizadas mediante la aplicación de film plástico. La solución puede utilizarse en diferentes industrias y aplicaciones, entre ellas aquellas relacionadas con productos ensacados para alimentación animal.
Protección de la carga durante el proceso
A diferencia de los sistemas en los que el pallet gira durante el enfardado, la Rotary Ring Wrapping Machine mantiene la carga estacionaria mientras un anillo realiza movimientos rotativos alrededor del pallet para aplicar el film. Este funcionamiento permite trabajar con cargas de formas y tamaños uniformes y está orientado a líneas que requieren velocidades de producción medias.
Uno de los elementos destacados por PAYPER es la tensión constante del film. Combinada con la posibilidad de configurar el número de vueltas, esta característica contribuye a conseguir una estabilidad de carga de nivel medio a alto. La máquina puede alcanzar una producción de hasta 50 pallets por hora.
La solución también puede incorporar un aplicador de cobertura superior. Esta película adicional ayuda a proteger el pallet frente a la humedad y el polvo, mientras que una prensa superior mantiene la cobertura en su posición y contribuye a estabilizar cargas que puedan presentar cierta inestabilidad durante el proceso de enfardado.
Una solución aplicable a la industria acuícola
Aunque la Rotary Ring Wrapping Machine no ha sido desarrollada exclusivamente para aquafeed, su aplicación se extiende a diferentes sectores, entre ellos la alimentación animal y el Pet Food, donde la protección de productos ensacados forma parte de las operaciones de final de línea.
Para la industria de la acuicultura, este tipo de tecnología puede formar parte de una línea destinada a productos ensacados, contribuyendo a proteger las cargas durante las etapas posteriores a la producción. La elección del sistema de protección depende de factores como el tipo de pallet, la estabilidad requerida y el ritmo de producción de cada instalación.
En este sentido, la gama de soluciones de PAYPER para la protección de pallets incluye sistemas de Stretch Hooding, Rotary Ring Wrapping y Turntable Wrapping. Cada alternativa responde a diferentes necesidades de velocidad, estabilidad, espacio y características de la carga.
La Rotary Ring Wrapping Machine está orientada específicamente a líneas de producción medias y a pallets de formas uniformes. Su combinación de tensión de film, configuración de las vueltas y sistema de cobertura superior permite adaptar la protección a las características de cada aplicación.
La Rotary Ring Wrapping Machine forma parte de las soluciones de PAYPER destinadas a las operaciones de final de línea, complementando los procesos de ensacado y paletizado y contribuyendo a la protección de las cargas terminadas.
Para conocer más sobre la Rotary Ring Wrapping Machine y las soluciones de PAYPER para la protección de pallets, visite el sitio web de la compañía: https://www.payper.com/es.
Fuente: All Aquaculture
26/08/2026
El uso de macroalgas como fuente alternativa de proteína para piensos acuícolas avanza como una línea de investigación estratégica, pero todavía presenta limitaciones técnicas que condicionan su aplicación práctica.
Una de ellas es la baja digestibilidad de parte de sus proteínas, que quedan retenidas en las paredes celulares de las algas y dificultan su aprovechamiento por los peces.
En este contexto, CTAQUA ha evaluado el potencial de harinas de Ulva fermentada y no fermentada como ingrediente para piensos de lubina europea (Dicentrarchus labrax) dentro del proyecto europeo NOVAFOODIES, cofinanciado por Horizonte Europa.
El trabajo forma parte de una línea orientada a desarrollar nuevos ingredientes sostenibles a partir de materias primas marinas y de agua dulce para cadenas de valor de la pesca y la acuicultura.
La fermentación se plantea como una vía para mejorar la disponibilidad de los nutrientes de las macroalgas. Según los resultados obtenidos, el proceso piloto optimizado por la Universidad de Haifa, socio del proyecto, incrementó aproximadamente un 20% la concentración de proteínas de la biomasa de Ulva y redujo de forma significativa su contenido en carbohidratos.
Esta mejora permitió formular dietas con menor cantidad de harina de alga fermentada para alcanzar un aporte proteico equivalente.
A partir de esta biomasa, CTAQUA elaboró piensos experimentales con dos niveles de inclusión de Ulva no fermentada, del 5% y el 10%, y dos niveles equivalentes de Ulva fermentada, del 4,1% y el 8,2%.
Su rendimiento fue comparado con el de un pienso comercial de referencia en un ensayo nutricional de 56 días con juveniles de lubina en sistemas RAS.
Los resultados mostraron que las dietas con menor nivel de inclusión, tanto de Ulva fermentada como no fermentada, no produjeron diferencias significativas en el crecimiento respecto al pienso control.
En cambio, las dietas con mayores niveles de inclusión redujeron el crecimiento de los peces, aunque la eficiencia de conversión del alimento no presentó diferencias entre tratamientos.
Piensos CTAQUA con Ulva fermentada
Esta lectura es relevante desde el punto de vista de formulación. Según los investigadores, la reducción del crecimiento en las dietas con mayor inclusión podría estar más relacionada con una menor ingesta de pienso que con un peor aprovechamiento del alimento.
Esto sitúa la palatabilidad y la aceptación de las dietas como uno de los aspectos clave para seguir avanzando en el uso de macroalgas fermentadas en alimentación acuícola.
El estudio también evaluó la posible funcionalidad bacteriostática de los ingredientes y de los piensos. Los extractos de Ulva, especialmente los procedentes de biomasa fermentada, frenaron el crecimiento de cinco bacterias patógenas para peces.
Sin embargo, al trasladar el análisis a los piensos experimentales, esta actividad solo se observó en las dietas con mayor inclusión de Ulva fermentada.
Este resultado apunta a que parte de la funcionalidad observada en el ingrediente podría reducirse una vez incorporado al pienso, bien por efecto de la dilución en la fórmula, bien por las condiciones del proceso de extrusión.
Además, no se detectó actividad bacteriostática en el moco ni en la sangre de los peces alimentados con estas dietas.
Los investigadores analizaron también parámetros relacionados con la respuesta inmunitaria, la resistencia frente a patógenos y la respuesta al estrés, sin encontrar diferencias significativas entre los tratamientos evaluados.
En el trabajo participaron otros socios del consorcio NOVAFOODIES, entre ellos ANFACO y la Universidad de Génova.
En conjunto, los resultados indican que la harina de Ulva, tanto fermentada como no fermentada, puede incorporarse en niveles moderados a los piensos de lubina sin comprometer el rendimiento productivo.
No obstante, las inclusiones más elevadas requieren cautela, especialmente por su posible efecto sobre la ingesta y el crecimiento.
Las próximas líneas de investigación planteadas por el equipo se centran en optimizar el uso de fermentados de Ulva mediante la incorporación de atractantes que mejoren la aceptación del pienso, así como en realizar ensayos de mayor duración para comprobar si los peces pueden adaptarse progresivamente a estas dietas.
El trabajo será presentado en Aquaculture Europe 2026, en Eslovenia, y aporta información útil para orientar el desarrollo de ingredientes alternativos basados en macroalgas desde una perspectiva de evidencia científica, formulación y aplicación productiva.
Fuente: misPeces
14/08/2026
Los hidrolizados de proteínas están ganando espacio en la investigación y en los proyectos industriales de alimentación acuícola. Su principal atractivo consiste en aprovechar subproductos de la pesca, la acuicultura y otras industrias alimentarias para obtener péptidos, aminoácidos libres y compuestos solubles que pueden mejorar la palatabilidad y el aprovechamiento nutricional de los piensos.
Sin embargo, hablar de 'los hidrolizados' como si fueran un único ingrediente puede conducir a conclusiones equivocadas. Su composición, funcionalidad y precio cambian según la materia prima utilizada, el grado de hidrólisis, la proporción soluble, la concentración final y el proceso de secado. También existen diferencias importantes entre un producto diseñado para aportar proteína y otro empleado en pequeñas dosis por sus posibles propiedades funcionales.
Los resultados justifican el interés, pero la evidencia económica sigue siendo limitada. Diferentes estudios con salmón Atlántico, lubina y dorada muestran que determinados hidrolizados pueden incorporarse a dietas con menor contenido de harina de pescado sin perjudicar el crecimiento. En algunos casos también se han observado mejoras en la ingestión, la digestibilidad, el aprovechamiento del alimento o determinados indicadores relacionados con la respuesta al estrés y la salud.
Pero mantener el crecimiento de los peces no demuestra por sí solo que el ingrediente sea rentable
Para el productor, la pregunta decisiva no es únicamente si el hidrolizado funciona, sino si la mejora obtenida compensa su coste y permite mantener o reducir el gasto necesario para producir cada kilogramo de pescado.
En un ensayo con juveniles de salmón Atlántico, una dieta con un 10% de hidrolizado parcialmente soluble consiguió un crecimiento comparable al de una formulación con un 35% de harina de pescado y un coste similar para los ingredientes proteicos evaluados. Su índice de conversión fue incluso ligeramente mejor, aunque las diferencias no resultaron estadísticamente significativas. El mismo estudio mostró que un hidrolizado más soluble y procesado elevaba considerablemente el coste de la dieta sin aportar una mejora productiva equivalente.
El resultado ilustra una cuestión central: no todos los hidrolizados tienen el mismo valor nutricional ni la misma viabilidad económica.
El procesamiento, la solubilidad, el rendimiento de extracción y la concentración final pueden determinar si el ingrediente funciona como una solución competitiva o como una materia prima técnicamente interesante pero difícil de justificar en coste.
El procesamiento puede determinar la viabilidad
La producción industrial de hidrolizados requiere recoger y estabilizar los subproductos, añadir agua y enzimas, controlar la hidrólisis, separar el aceite y los sólidos, desactivar las enzimas y concentrar o secar el producto. La energía utilizada, la escala de la planta, la regularidad de la materia prima y el rendimiento final influyen directamente en el precio.
Por esta razón, la utilización más probable no parece ser la sustitución masiva de la harina de pescado. La oportunidad se encuentra principalmente en inclusiones reducidas, generalmente entre el 1% y el 5%, destinadas a recuperar palatabilidad, aportar péptidos funcionales o sostener el rendimiento de formulaciones con elevada proporción de proteínas vegetales, proteínas animales procesadas o nuevas fuentes proteicas.
Un hidrolizado caro puede resultar económicamente razonable si se utiliza a baja dosis y consigue mejorar el índice de conversión, acelerar el crecimiento, reducir el tiempo de cultivo o aumentar la supervivencia.
En cambio, su incorporación en porcentajes elevados exige sustituir ingredientes también costosos o producir una mejora biológica mucho más clara.
La industria avanza hacia la demostración comercial
Empresas europeas están invirtiendo en plantas y proyectos destinados a producir hidrolizados a escala industrial, impulsadas por la posibilidad de valorizar materias primas locales, reducir la dependencia de proteínas importadas y obtener ingredientes con mayor funcionalidad nutricional.
Sin embargo, el reto no consiste únicamente en obtener un hidrolizado con actividad biológica. El producto también debe soportar la fabricación y extrusión del pienso, mantener una composición homogénea, estar disponible en volumen suficiente y demostrar su efecto en condiciones comerciales.
Las inversiones industriales muestran confianza en el potencial de estos ingredientes, pero la rentabilidad específica en acuicultura debe evaluarse con datos de formulación, coste y rendimiento en condiciones reales de producción.
Algunas iniciativas cuentan además con financiación pública y pueden apoyarse en modelos de biorrefinería que obtienen varios productos de una misma materia prima.
El aceite, los péptidos destinados a nutrición humana o mascotas, las proteínas parcialmente hidrolizadas y las fracciones minerales pueden dirigirse a mercados con precios y márgenes diferentes. En ese modelo, los piensos acuícolas pueden absorber volúmenes elevados, mientras que las fracciones de mayor valor contribuyen a sostener la rentabilidad conjunta de la planta.
Por tanto, una instalación puede ser económicamente viable sin que todos sus hidrolizados sean necesariamente competitivos como ingredientes mayoritarios para piensos de acuicultura.
Evidencia y aplicación comercial
Qué se ha observado y qué falta por demostrar
Los ensayos justifican el interés por los hidrolizados, pero los resultados biológicos todavía deben traducirse en beneficios económicos reproducibles en condiciones comerciales.
Lectura: mantener el rendimiento productivo demuestra viabilidad técnica, pero no implica automáticamente que el hidrolizado sea rentable para el productor.
La prueba pendiente está en la granja
Para determinar si estos ingredientes reducen realmente el coste de producción será necesario conocer el precio del hidrolizado puesto en fábrica, su porcentaje de inclusión, los ingredientes que sustituye y el coste completo del pienso. Después habrá que relacionar esos datos con el índice de conversión, el crecimiento, la supervivencia y la duración del ciclo en condiciones comerciales.
También será necesario comprobar que los resultados se repiten entre lotes, estaciones y explotaciones. La composición de los subproductos puede variar y pequeñas diferencias en la hidrólisis pueden modificar el perfil de péptidos, la solubilidad y la respuesta de los peces.
Los hidrolizados tienen argumentos suficientes para convertirse en una herramienta útil en la nutrición de dorada y lubina, especialmente en piensos de arranque, dietas con poca harina de pescado y formulaciones dirigidas a periodos de estrés, recuperación o mejora de la palatabilidad.
Lo que todavía no puede afirmarse es que constituyan una solución económicamente competitiva de forma generalizada. Su valor dependerá del tipo de hidrolizado, de la dosis utilizada, de la especie, de la fase de cultivo, del coste de los ingredientes que sustituya y de la mejora productiva que sea capaz de generar.
La industria ya ha demostrado que puede producirlos e incorporarlos a los piensos. La siguiente prueba, más difícil, será demostrar que el productor obtiene más valor del que paga por ellos y que la mejora nutricional no termina encareciendo el pescado producido.
Fuente: misPeces
24/08/2026
Investigadores han desarrollado un sistema de gestión energética que podría ayudar a los sistemas de acuicultura de recirculación (RAS, por sus siglas en inglés) a reducir el consumo de electricidad y las emisiones de carbono, al tiempo que mantienen las condiciones del agua necesarias para la salud de los peces.
El estudio, publicado en Sustainable Energy Technologies and Assessments, combina energía renovable, almacenamiento en baterías y electricidad de la red con un modelo específico para cada especie que estima los niveles de oxígeno disuelto. El sistema ajusta el funcionamiento del aireador según las necesidades de los peces y la energía disponible, en lugar de depender de un funcionamiento continuo o de horarios fijos.
Utilizando datos experimentales del mero de Malabar, los investigadores desarrollaron un modelo de oxígeno disuelto que tiene en cuenta el tamaño y la alimentación de los peces. Posteriormente, integraron el modelo en un sistema de gestión energética que coordina la aireación con la generación solar y eólica in situ, el almacenamiento en baterías y la energía de la red eléctrica.
En simulaciones realizadas durante un año, el sistema redujo el consumo de electricidad en un 17,8 % y las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con la electricidad en un 31,9 % en comparación con la aireación continua. Las simulaciones también demostraron que el oxígeno disuelto se mantuvo por encima del margen de seguridad establecido, mientras que el control optimizado del aireador ayudó a mantener niveles seguros de oxígeno durante los cortes de energía simulados.
'Nuestros resultados demuestran que los aireadores en las instalaciones acuícolas no deben considerarse simplemente como cargas eléctricas fijas', afirmó Akito Nakadomari, profesor adjunto de la Universidad de Saitama y autor principal del estudio. 'Desde la perspectiva de los sistemas de energía, la clave reside en comprender cómo el proceso que subyace a la demanda eléctrica determina cuándo y cómo se puede operar el equipo. Al incorporar la dinámica de estos procesos y los requisitos operativos a la gestión energética, podemos identificar y aprovechar una flexibilidad que permanece oculta. En este estudio, el oxígeno disuelto proporcionó el vínculo entre el funcionamiento del aireador y las condiciones seguras para la cría de peces, lo que permitió coordinar la aireación con la generación de energía renovable, el almacenamiento en baterías y la red eléctrica'.
Los investigadores afirmaron que los hallazgos sugieren que la flexibilidad en las operaciones de los sistemas de recirculación acuícola (RAS) se puede mejorar no solo añadiendo equipos como baterías, sino también comprendiendo mejor los procesos biológicos que impulsan la demanda de energía.
'La flexibilidad del sistema se puede mejorar no solo añadiendo baterías u otros componentes, sino también comprendiendo los procesos que determinan la demanda de electricidad', afirmó Nakadomari. 'Este estudio utilizó oxígeno disuelto para demostrar el concepto, pero el funcionamiento de los sistemas de recirculación acuícola (RAS) se rige por múltiples estados de proceso y requisitos operativos que interactúan entre sí. Al incorporar estas interacciones a la gestión energética, buscamos identificar una mayor flexibilidad sin comprometer la seguridad y la fiabilidad de la producción. Este mismo principio podría extenderse a otras instalaciones esenciales regidas por requisitos de seguridad, calidad o servicio'.
Los investigadores indicaron que en futuros trabajos se evaluará el marco en instalaciones de recirculación acuícola (RAS) de mayor tamaño, con especies acuícolas adicionales y en diferentes condiciones de operación. Asimismo, planean incorporar factores adicionales de calidad del agua y requisitos biológicos para ofrecer un enfoque más integral para la gestión del consumo energético en la acuicultura terrestre.
Fuente: Global Seafood
19/08/2026
El camarón no se reparte parejo dentro del estanque, se concentra en unas zonas y evita otras de forma tan consistente que ignorarlo distorsiona todo lo que viene después: el muestreo, la ración, la ubicación de aireadores y hasta dónde deberías estar mirando cuando el agua empieza a fallar.
Un problema tan viejo como las piscinas de tierra
Cualquiera que maneje una camaronera de tierra en Ecuador conoce la anatomía de sus piscinas. Están la mesa, la superficie amplia y plana que ocupa casi toda el agua; los comederos, donde se reparte el balanceado o se instalan los alimentadores automáticos; y la cuneta o borrow pit, esa zanja profunda que corre por los bordes y que no se cavó a propósito, sino que quedó como cicatriz de haber sacado tierra del propio suelo para levantar los muros. En esa zanja, por el propio movimiento del agua, se acumula el lodo orgánico.
Durante años se asumió que el camarón anda por todas partes y que, a la hora de comer, se apiña alrededor de los comederos. Con esa idea se decidió dónde muestrear, dónde poner aireadores y cómo calcular cuánto alimento echar. Parece lógico. El problema es que casi nadie había medido, dentro de piscinas comerciales de verdad —no en tanques de laboratorio—, si el camarón realmente se comporta así.
Y ahí es donde entra este trabajo. Un equipo de la Universidad Técnica de Machala (UTMACH) y de la Federal University of Santa Catarina, en Brasil, estudió durante 50 días a la camaronera Kishor S.A., en la Isla Inglesa, para responder dos preguntas incómodamente simples: ¿el camarón se reparte al azar o forma grupos? Y ¿qué parámetros de la piscina determinan dónde se para?
Cómo lo averiguaron: atarraya, estacas y mucha paciencia
El método fue tan artesanal como riguroso. Eligieron tres piscinas vecinas (de 4.9, 5.2 y 5.5 hectáreas) y dividieron cada una en 24 cuadrantes marcados con estacas de madera, cubriendo toda la superficie. En el centro de cada cuadrante lanzaban la atarraya —no pegados al comedero, para no falsear el conteo—, contaban y pesaban cada camarón, y lo devolvían al agua. Cada punto quedaba a unos 47 metros del siguiente.
Repitieron el ejercicio tres veces a lo largo del cultivo, coincidiendo con tres tallas: chicos (6.86 g), medianos (13.47 g) y grandes (20.94 g). La idea era ver si el reparto cambiaba a medida que el animal crecía. En paralelo, en cada uno de esos 24 puntos midieron temperatura, oxígeno disuelto, pH, salinidad, transparencia con disco Secchi, luz incidente y profundidad. En total, 216 lances de atarraya por piscina como base de datos.
Para saber si el camarón se agrupa o no, usaron una herramienta estadística sencilla llamada índice de dispersión. Funciona como un termómetro del «amontonamiento»: si da 1, el reparto es al azar; si da más de 1, el camarón está agregado en grupos; si da menos de 1, está distribuido de forma pareja. En este estudio, el índice dio consistentemente por encima de 1 en todos los casos.
Lo que encontraron: el camarón hace cardumen y le huye a lo hondo
El primer hallazgo es que el camarón se agrupa siempre, sin importar la talla, la zona ni la piscina. No se dispersa: forma cardúmenes y se mueve en conjunto, un comportamiento que ya se había descrito en otros peneidos y que aquí se confirmó bajo condiciones comerciales reales. Eso sugiere que agruparse no es una reacción puntual al ambiente, sino un rasgo de conducta propio del animal.
El segundo hallazgo es el que tiene consecuencias directas en tu bolsillo: la cuneta profunda concentra mucho menos camarón. Mientras en la mesa y en el área de comederos la densidad rondaba los 6.3–6.5 camarones por metro cuadrado, en la cuneta bajaba a casi 5. Y cuando el equipo metió todas las variables ambientales en un mismo modelo, la profundidad se destacó como el mejor predictor de todos, con una relación inversa clarísima: cada centímetro de más abajo, menos camarón arriba.
¿Por qué? El estudio no midió el sedimento directamente, pero apunta a una explicación conocida. Las zonas hondas acumulan materia orgánica y tienden a desarrollar condiciones menos amigables —menos oxígeno en el fondo y acumulación de metabolitos tóxicos como el amoníaco y el ácido sulfhídrico. El camarón, sencillamente, prefiere no quedarse ahí.
Después de la profundidad, la temperatura y el peso del animal también pesaron. Ambas con relación directa: donde el agua estaba un poco más tibia, había más camarón, algo esperable en un animal de sangre fría cuyo metabolismo y actividad dependen del calor del agua. Curiosamente, la temperatura estuvo por debajo del rango ideal de alimentación reportado en laboratorio, y aun así movió la aguja: incluso las variaciones pequeñas que se dan en el día a día de una piscina comercial influyen en dónde se ubica el camarón.
Otras variables que uno esperaría protagónicas —oxígeno disuelto, pH y luz— no mostraron efecto claro. En el caso del oxígeno, probablemente porque la aireación mantenía valores tolerables en toda la piscina. Y la luz apenas se asoció con nada, algo coherente con un agua turbia donde el sol no penetra: bajo esas condiciones, la iluminación deja de mandar sobre un animal de fondo.
La mesa: donde crecen los grandes
Hay un detalle que ningún productor debería pasar por alto. La mesa no solo concentra camarón: concentra los camarones más grandes. El peso promedio de los animales capturados ahí fue significativamente mayor que el de la cuneta. La mesa se comportó como un ambiente estable y homogéneo, probablemente con más alimento natural disponible y mejores condiciones, lo que la vuelve el «barrio residencial» preferido de los individuos de mayor talla.
El área de comederos quedó en un punto intermedio y, sorprendentemente, con ocupación más variable. Es decir: aunque el balanceado es un recurso clave, no es lo único que decide dónde se para el camarón. El animal se mueve entre zonas buscando al mismo tiempo comida, estabilidad ambiental y seguridad fisiológica. No vive pegado al comedero como suele suponerse.
Qué hacer en tu camaronera
Aquí es donde la ciencia se vuelve práctica. Si el camarón evita la zona honda y se concentra en la mesa, muestrear siempre en el mismo rincón —o peor, pegado al comedero— te da una foto sesgada de tu biomasa, y esa foto es la que usas para dosificar el alimento. Un muestreo que cubra las tres zonas funcionales da un número mucho más representativo.
La misma lógica aplica a la ubicación de comederos y aireadores: colocarlos donde el animal realmente está, y no donde asumimos que está, aprovecha mejor cada saco de balanceado y cada hora de motor. Y como la cuneta profunda es a la vez la zona con menos camarón y la más propensa a deteriorarse por acumulación de lodo, es exactamente el lugar que merece más vigilancia ambiental durante el ciclo.
Vale una aclaración honesta, y los propios autores la hacen: aunque la tendencia a agruparse fue clara, no llegaron a detectar un patrón de agregación estadísticamente estable y perfecto en todos los cortes. La ciencia rara vez entrega certezas absolutas; entrega direcciones bien fundamentadas. Y la dirección de este estudio es nítida: la profundidad manda, la cuneta repele, la mesa alberga a los grandes.
De vuelta a la canoa
Volvamos al técnico de las seis de la mañana. Si en vez de lanzar la atarraya siempre sobre el mismo punto cercano al comedero repartiera sus lances entre la mesa, el área de alimentación y la cuneta, obtendría una lectura de biomasa mucho más fiel a lo que de verdad nada bajo el agua. Ajustaría la ración con datos, no con suposiciones. Revisaría la zanja profunda no porque ahí esté el camarón, sino precisamente porque no está —y eso, en una piscina de tierra, suele ser la primera señal de que el fondo empezó a deteriorarse.
El camarón, resulta, ya nos venía diciendo dónde vive y dónde no. Solo hacía falta repartir mejor los lances de la atarraya para escucharlo.
Fuente: AQUAHOY
18/08/2026
Investigadores de la Universidad Católica Australiana (ACU) han desarrollado un sistema de inteligencia artificial (IA) capaz de contar peces en tiempo real, una tecnología que, según afirman, podría ayudar a los productores acuícolas a controlar las existencias de forma más eficiente, al tiempo que reduce la mano de obra y mejora el bienestar de los peces.
El sistema utiliza inteligencia artificial para contar los peces en tiempo real, manteniendo una alta precisión incluso en condiciones difíciles, como aguas turbias y cambios en los niveles de luz.
Los investigadores evaluaron dos modelos de detección de objetos, YOLO11 y YOLOv8, utilizando 6500 imágenes recopiladas de operaciones de acuicultura. Ambos modelos alcanzaron una precisión media superior a 0,99, lo que demuestra un alto nivel de exactitud en la detección.
Para mejorar el rendimiento, el equipo exportó el modelo seleccionado al formato ONNX, lo que aumentó la velocidad de procesamiento en un 25 % manteniendo prácticamente el mismo nivel de precisión. Según los investigadores, esta mejora permite que el sistema funcione en dispositivos de computación perimetral de bajo costo, comúnmente utilizados en piscifactorías.
Las pruebas de campo realizadas en tanques comerciales demostraron que el sistema de IA podía contar los peces de forma fiable y generar alertas tempranas, lo que proporcionaba a los agricultores una monitorización continua de los niveles de existencias y del comportamiento alimentario.
«La acuicultura se está expandiendo rápidamente y los acuicultores necesitan herramientas de monitoreo automatizadas y asequibles para reducir la mano de obra, mejorar el bienestar animal y prevenir pérdidas», declaró Niusha Shafiabady, profesora de la ACU, en un comunicado de prensa. «Este sistema está diseñado para su uso en situaciones reales, no solo para pruebas de laboratorio».
Los investigadores afirmaron que la automatización del recuento de peces podría ayudar a reducir las pérdidas de existencias, mejorar la eficiencia de la alimentación y proporcionar a los agricultores información continua sobre las poblaciones de peces sin depender de recuentos manuales.
'Para las comunidades que dependen del pescado de cultivo como principal fuente de proteínas, esto significa cosechas más fiables y menores costes de producción', afirmó Shafiabady. 'Para los agricultores, reduce la carga de trabajo y el estrés al sustituir el conteo manual por un sistema que funciona de forma continua. A gran escala, herramientas como esta ayudan a estabilizar las cadenas de suministro de alimentos, proteger los medios de subsistencia y facilitar el acceso a proteínas de alta calidad en un momento de creciente demanda mundial'.
Fuente: Global Seafood
06/08/2026
Esa es la conclusión más contundente de un nuevo estudio económico sobre la industria de salmónidos en Estados Unidos: el tamaño de la piscigranja decide, más que casi cualquier otra cosa, qué tan devastador resulta un brote de enfermedad. Y las piscigranjas chicas son las que más tienen para perder.
Un negocio grande, silencioso y sorprendentemente expuesto
La acuicultura de salmónidos es el segundo sector de peces de aleta más importante de Estados Unidos. En 2022 aportó 886 millones de dólares y más de 2.000 empleos. Sin embargo, la mayor parte del salmón que se consume en el país llega importado, mientras que la trucha para mercados recreativos —la que se vende viva para poblar lagunas privadas, clubes de pesca y programas gubernamentales— se cría casi toda dentro de las fronteras.
Ese comercio global de peces y ovas trae consigo un pasajero indeseado: los patógenos. Brotes históricos como el virus de la anemia infecciosa del salmón (ISAV) devastaron a la industria chilena entre 2006 y 2010, reduciendo la producción total en un 75%, y golpearon también a Maine y Canadá. El problema es que, hasta ahora, nadie había puesto números finos sobre la mesa: ¿a partir de qué punto un brote deja de ser un mal trago y se convierte en la quiebra de una granja? Ese es exactamente el vacío que vinieron a llenar Carole Engle y su equipo, en un trabajo publicado en el Journal of the World Aquaculture Society con investigadores de Engle-Stone Aquatic LLC, Texas A&M University, Virginia Tech University, Mississippi State University, University of Kansas y Aquaculture Results LLC.
Cómo se midió lo que antes solo se intuía
Durante años, la industria supo que las enfermedades cuestan caro. Lo que no se entendía bien era cuánto y, sobre todo, a quién le duele más. Comparar el efecto de un patógeno específico es casi imposible: la mortalidad de una misma enfermedad puede ir de leve a arrasadora según la temperatura del agua, la etapa de vida del pez, la densidad de siembra o la ubicación de la granja. El virus IHNV, por ejemplo, puede matar entre el 20% y el 94% de un lote. El ISAV, en sus formas severas, supera el 90%.
En lugar de perderse en ese laberinto de variables, los investigadores tomaron un atajo inteligente: usaron la cosecha comercializable —el peso total de peces que una granja logra vender en el año— como un termómetro único que resume todos los efectos de una enfermedad. Porque al final, no importa si el pez murió, creció menos o quedó deforme y no se pudo vender: todo eso se traduce en menos kilos facturados.
El equipo construyó nueve «granjas modelo» representativas, basadas en encuestas reales que cubrieron el 94,5% de la producción nacional de salmónidos. Iban desde una operación de salmón en jaulas de 2.500 toneladas al año hasta una pequeña granja de trucha recreativa de apenas 17,7 toneladas. Luego, a cada modelo le fueron restando cosecha —5%, 10%, 20%, hasta el 100%— para ver en qué momento el negocio empezaba a hacer agua.
El hallazgo que cambia cómo pensar el riesgo
Aquí es donde aparece el dato que debería hacer ruido en toda la industria. No todas las piscigranjas resisten igual. Una piscigranja pequeña de trucha para consumo —27,2 toneladas al año— empieza a tener problemas para pagar sus cuentas apenas pierde el 7% de su cosecha. Su prima grande, una granja recreativa de 453,6 toneladas, puede aguantar hasta un 63% antes de llegar al mismo punto de asfixia financiera.
¿Por qué esta diferencia tan brutal? Las granjas grandes reparten sus costos fijos entre muchos más kilos de pescado, y suelen tener márgenes que les dan colchón para absorber golpes. Las chicas operan al filo: cualquier tropiezo las empuja al vacío.
El contraste se vuelve dramático en el peor escenario posible, el vaciado sanitario total. Cuando una autoridad regulatoria ordena despoblar una granja de peces para contener un patógeno, el productor pierde todo su inventario de golpe, sin nada que vender y con años por delante para reconstruir sus stocks. En términos de dinero, eso significó pérdidas de 19,3 millones de dólares por granja en el escenario de salmón en jaulas, 7,9 millones en la granja grande de trucha para consumo y 4,85 millones en la granja recreativa más grande. Pero, medida como golpe a la salud financiera del negocio, la granja de trucha más pequeña sufrió una caída equivalente al 1.520% de su ingreso anual normal. Un número que, traducido, quiere decir una sola cosa: la ruina.
Ese peligro de vaciado no es teórico. La misma introducción de patógenos que motivó este estudio pasa, sobre todo, por las ovas importadas, ya que rara vez se traen peces vivos. Por eso las prácticas de bioseguridad y la desinfección de huevos antes de entrar a la granja son la primera línea de defensa.
Salmón en jaulas o en tanques: el sistema pesa tanto como el tamaño
Con el salmón, el estudio dejó ver un contraste igual de revelador, pero por otro motivo. Los investigadores modelaron dos maneras de criarlo: las tradicionales jaulas flotantes en el mar y los modernos sistemas de recirculación (RAS).
La granja de salmón en jaulas resultó notablemente resistente. Mantuvo tanto su flujo de caja como su rentabilidad en positivo incluso perdiendo el 40% de la cosecha. El punto en que dejaría de ser rentable a largo plazo llegaba recién con una caída del 50%, y los aprietos de caja para pagar las cuentas, con una del 58%. Dicho de otro modo: un brote tendría que ser realmente severo para poner en jaque a una operación de este tipo.
El salmón en RAS mostró la cara opuesta. Ni siquiera en el escenario base —sin enfermedad alguna— logró ser rentable una vez contados todos los costos. Y empezó a sufrir problemas de caja perdiendo apenas un 11% de la cosecha. Es un sistema que, en los números de este estudio, nace en rojo: cualquier brote solo profundiza una ecuación que ya venía perdiendo.
Conviene ser honestos con lo que el estudio pudo y no pudo medir. Como en Estados Unidos operan muy pocas piscigranjas de salmón, los investigadores modelaron una sola escala para proteger la confidencialidad de esos negocios. Por eso, a diferencia de la trucha, no pudieron comparar cómo cambia el golpe según el tamaño de la granja salmonera. Lo que sí quedó a la vista fue la magnitud del riesgo en términos absolutos: un vaciado sanitario total de la granja de salmón en jaulas —la operación más grande de todo el estudio— implicó una pérdida de 19,3 millones de dólares, la más alta de todos los escenarios analizados.
La paradoja sanitaria del tanque cerrado
Esa fragilidad económica del RAS convive con una virtud sanitaria genuina. Al estar cerrado y aislado del ambiente, es más difícil que un patógeno entre a un sistema de recirculación. Pero cuando entra, la altísima densidad de peces y el reciclado constante del agua pueden dispersar la enfermedad por toda la instalación en tiempo récord. Alta protección de entrada, alta vulnerabilidad interna. Y el problema económico no es exclusivo del salmón: la trucha criada en RAS tampoco resultó rentable en ninguno de los escenarios modelados. Cualquier brote empeora una ecuación que ya estaba en rojo.
Cuando el pez sobrevive pero igual no se vende
Hay un detalle que los productores de trucha recreativa conocen bien y que el estudio subraya: a veces el problema no es que el pez muera, sino que sobreviva feo. Los peces que superan un brote agudo de IHNV pueden desarrollar escoliosis —una curvatura de la columna que les deforma el cuerpo—. Los investigadores documentaron que entre el 2% y el 4% de las truchas que sobrevivieron a un brote agudo quedaron con estas deformidades que las volvieron invendibles. Para una granja que vende peces vivos a clubes de pesca, un pez torcido es un pez que nadie quiere, aunque esté perfectamente sano.
Este tipo de pérdida por morbilidad —crecimiento lento, conversiones de alimento peores, peces de segunda— se suma a la mortalidad directa y explica por qué el impacto económico real de una enfermedad casi siempre es mayor de lo que sugiere el conteo de peces muertos.
El costo que se derrama sobre toda la cadena de valor
El daño no se queda dentro del alambrado de la piscigranja. Cuando una granja factura menos, también le compra menos al fabricante de alimento, al proveedor de equipos, al transportista. Y despide gente. Los investigadores calcularon que cada 1% de caída en las ventas nacionales de salmónidos supone 3,9 millones de dólares de producción económica y 22 empleos. Si el golpe escalara a un 25% de las ventas nacionales, la cuenta treparía a 98,7 millones y 541 empleos perdidos, muchos de ellos en zonas rurales donde estas granjas suelen ser uno de los pocos motores de trabajo.
Por eso el estudio insiste en un punto de política pública: cuando una autoridad ordena un vaciado sanitario, la rapidez con que llegue la indemnización y la compensación puede ser lo que decida si una granja pequeña reabre o desaparece para siempre.
De vuelta al productor
Volvamos a nuestro productor de trucha. La próxima vez que vea unos peces raros, el cálculo mental que haga ya no será a ciegas. Ahora hay números que le ponen contexto a su angustia: sabe que su granja, por ser chica, cruza el umbral del peligro mucho antes que las grandes; sabe que una respuesta regulatoria severa podría significar no una mala temporada, sino el fin del negocio; y sabe que cada dólar invertido en bioseguridad, ovas certificadas y detección temprana es, en realidad, un seguro contra un escenario que puede multiplicar sus pérdidas por quince.
El estudio no elimina el riesgo de la enfermedad —eso ninguna investigación puede hacerlo—. Pero le da a ese productor y a los que diseñan las políticas que lo protegen, algo que antes no tenían: una idea clara de dónde está la línea entre el susto y la quiebra. Y saber dónde está la línea es el primer paso para no cruzarla.
Fuente: AQUAHOY
Referencia
Engle, C., Hegde, S., Kumar, G., Ellis, C., & Fornshell, G. (2026). Economic effects of disease outbreaks on U.S. Salmonid farms. Journal of the World Aquaculture Society, 57(4), e70125. https://doi.org/10.1111/jwas.70125
08/09/2026
Controlar la proporción de machos y hembras puede tener interés productivo en especies de acuicultura donde existen diferencias de crecimiento, maduración o valor comercial entre ambos sexos. En este contexto, las isoflavonas de la soja, y especialmente la genisteína, están despertando interés por su capacidad para interactuar con las vías estrogénicas que intervienen durante la diferenciación sexual de los peces.
La evidencia disponible muestra que pueden modificar el desarrollo gonadal, aunque el efecto depende fuertemente de la especie, la dosis y el momento de exposición.
El caso mejor documentado es el de la anguila japonesa (Anguilla japonica). En un ensayo realizado durante la fase de diferenciación sexual, una dieta con 10 gramos de isoflavonas por kilogramo de pienso produjo un 91,6 % de hembras, mientras que con 50 gramos por kilogramo la proporción alcanzó el 96,6 %.
En los animales no tratados predominaban claramente los machos. Los experimentos con los componentes individuales identificaron además a la genisteína como mucho más eficaz que la daidzeína y mostraron cambios en la expresión de genes asociados al desarrollo ovárico y testicular.
La respuesta, sin embargo, no puede extrapolarse automáticamente a otros peces. En bagre de canal (Ictalurus punctatus), la genisteína también modificó la diferenciación sexual, pero provocó una mayor presencia de machos e individuos intersexuales.
En esturión ruso (Acipenser gueldenstaedtii), por su parte, los tratamientos con fitoestrógenos tuvieron efectos mucho más limitados sobre la proporción final de sexos y algunos estuvieron asociados a alteraciones gonadales. Estos resultados muestran que las isoflavonas no constituyen simplemente un agente de feminización, sino compuestos capaces de interferir de manera diferente con los mecanismos que controlan el desarrollo sexual.
Para la acuicultura mediterránea, una de las preguntas más interesantes se plantea en la lubina europea (Dicentrarchus labrax).
Su determinación sexual depende de la interacción entre genética y ambiente, y factores como la temperatura durante las primeras etapas pueden modificar significativamente la proporción de machos y hembras.
También está demostrado que la vía de los estrógenos participa directamente en la diferenciación femenina y que la genisteína es capaz de activar los tres receptores nucleares de estrógenos de la especie. Sin embargo, todavía no se ha probado que su incorporación al pienso durante la diferenciación sexual permita aumentar de manera controlada la proporción de hembras.
En el lenguado senegalés (Solea senegalensis) también existen indicios de actividad biológica. Experimentos realizados durante las primeras fases de desarrollo han mostrado que la genisteína puede modificar temporalmente marcadores relacionados con la señalización estrogénica y tiroidea.
Estos trabajos no estudiaron la proporción sexual y, por tanto, no permiten hablar de feminización, pero refuerzan la idea de que los fitoestrógenos presentes en ingredientes vegetales pueden interactuar con sistemas hormonales sensibles durante etapas tempranas del desarrollo.
Las isoflavonas deben considerarse por ahora una herramienta experimental de diferenciación sexual y no una tecnología disponible para las granjas. Los resultados de la anguila demuestran que, al menos en determinadas especies, la alimentación puede utilizarse para dirigir el desarrollo sexual, pero los efectos encontrados en bagre y esturión advierten de que no existe una respuesta universal.
En especies de interés mediterráneo como la lubina, el siguiente paso sería comprobar si una intervención nutricional durante la ventana adecuada puede generar poblaciones con una proporción sexual predecible y productivamente ventajosa, evaluando al mismo tiempo crecimiento, bienestar, estabilidad del efecto y posibles consecuencias reproductivas a largo plazo.
Fuente: misPeces
03/09/2026
Es marzo. Un productor de truchas en las montañas observa su estanque con la calculadora mental encendida. Los peces que sembró hace casi un año aún no alcanzan el peso de venta. Cada día adicional representa más alimento invertido, bombas funcionando ininterrumpidamente y personal alimentando a los animales cuatro veces al día. Él sabe, por la experiencia de cada campaña, que más de la mitad de sus costos operativos se destina a un solo rubro: el pienso. También es consciente de que, si esos peces lograran la talla comercial tan solo unas semanas antes, el margen de rentabilidad cambiaría radicalmente.
Este truchicultor no es el único que hace estos cálculos. Es la realidad financiera que sustenta a toda la truchicultura mundial y representa el desafío exacto que un equipo de investigadores de la Universidad Atatürk, en Erzurum (Turquía), ha decidido resolver de raíz. Su enfoque no se basa en una nueva fórmula nutricional ni en un cambio de manejo acuícola, sino en una intervención directa en el código genético de la trucha arcoíris.
La miostatina: el freno genético en el crecimiento de la trucha
Para comprender la relevancia de este hallazgo, es preciso analizar un factor discreto pero determinante en el desarrollo animal: la miostatina. Cumple la función de un «freno genético» para el crecimiento muscular. Se trata de una proteína encargada, tanto en las truchas como en la gran mayoría de los vertebrados, de evitar que el tejido muscular se desarrolle de forma desmedida. No constituye un defecto, sino un mecanismo fisiológico de regulación que indica al organismo cuándo detener la síntesis muscular.
Este fenómeno es bien conocido en el sector agropecuario bajo la denominación de «doble músculo». Determinadas razas bovinas, ovinas y avícolas nacen con este mecanismo inactivo de forma natural, lo que deriva en una musculatura sobresaliente. En la acuicultura, se ha observado un efecto similar al desactivar el gen de la miostatina en especies como la carpa común, el besugo, el bagre amarillo y la tilapia del Nilo, logrando un incremento significativo en su masa corporal.
Ante estos antecedentes, surge una interrogante clave: si este principio se conoce desde hace años, ¿por qué no se había logrado en la trucha hasta ahora?
La respuesta radica en la complejidad biológica de la especie. La trucha arcoíris, al igual que otros salmónidos, posee un historial evolutivo particular marcado por dos duplicaciones genómicas completas (ocurridas hace aproximadamente 320 y 80 millones de años). A diferencia de los mamíferos, que poseen una sola copia del gen de la miostatina, la trucha cuenta con cuatro variantes: mstna1, mstna2, mstnb1 y mstnb2. Intervenir un gen en presencia de cuatro secuencias tan homólogas equivale a intentar cortar un cable específico dentro de un mazo con tres opciones casi idénticas; el riesgo de alterar la secuencia equivocada siempre estuvo presente. Debido a esta barrera técnica, la edición genética aplicada a los reguladores musculares de la trucha permaneció inexplorada durante años.
Por qué eligieron el gen que la ciencia había descartado
En este punto surge el aspecto más cautivador de la investigación: una decisión analítica que trasciende el frío dato estadístico.
Históricamente, la investigación en acuicultura centró sus esfuerzos en la familia de genes mstna, dada su elevada expresión en el tejido muscular. Por el contrario, el grupo mstnb fue catalogado durante años como un regulador de origen cerebral, asociado al desarrollo neuronal y considerado ajeno al crecimiento corporal. Bajo esa premisa, el gen mstnb1 era el candidato idóneo para ser descartado.
Sin embargo, el equipo de la Universidad Atatürk optó por desafiar este dogma. En lugar de respaldar esa clasificación previa, analizaron la arquitectura evolutiva comparando el mapa genético de la trucha con el de los mamíferos, los cuales preservan una sola copia funcional. Descubrieron que mstnb1 está flanqueado por los mismos genes contiguos que acompañan al gen muscular en la especie humana. Es decir, aunque presente cierta expresión en el sistema nervioso, su ubicación cromosómica revelaba un linaje directo con el regulador muscular ancestral.
La clasificación original era incompleta. Aquella apuesta, fundamentada en el análisis genómico, demostró ser acertada y los resultados científicos terminaron dándoles la razón.
Los números que transforman la rentabilidad de una piscigranja
Un periodo de seguimiento de diez meses (de mayo de 2024 a marzo de 2025) ofreció un panorama revelador. Las truchas con el gen mstnb1 inactivado alcanzaron un peso promedio de 825 gramos, en comparación con los 464 gramos registrados por los ejemplares convencionales criados bajo condiciones idénticas. Esto representa un incremento del 56 % en la masa corporal.
Sin embargo, el indicador que verdaderamente captará la atención del sector no es solo el peso final, sino la reducción del ciclo productivo. Las truchas modificadas registraron 254 gramos en diciembre de 2024, mientras que el grupo de control alcanzó esa misma cifra recién en febrero de 2025 (momento en el que los peces editados ya promediaban los 620 gramos). En términos operativos, la talla comercial se logra aproximadamente dos meses antes, lo que equivale a 60 días menos de consumo energético, mano de obra y, fundamentalmente, de alimento.
Este último aspecto constituye el núcleo del hallazgo. Se podría asumir que un pez de mayor tamaño requiere una ingesta proporcionalmente superior sin aportar una ganancia real en eficiencia. Los datos demostraron lo contrario: la tasa de conversión alimenticia —la cantidad de alimento balanceado requerida para producir un kilo de carne— se situó en 0,93 para las truchas editadas y en 0,94 para las convencionales, un valor estadísticamente equivalente. Los ejemplares modificados mantuvieron una ventaja sostenida mes a mes, logrando un mayor crecimiento absoluto con la misma eficiencia metabólica.
El impacto visual también es evidente. Las truchas editadas desarrollaron una morfología notablemente más robusta, con un incremento del 24 % en la altura corporal y un 27 % más de superficie lateral: la manifestación fenotípica del «doble músculo» aplicada a la piscicultura.
Las consideraciones técnicas y limitaciones de la investigación
Sería irresponsable —y los propios autores son rigurosos al respecto— presentar este avance como una solución comercial de implementación inmediata. Existen razones técnicas concretas que imponen cautela.
En primer lugar, destaca la tasa de supervivencia. Del total de embriones intervenidos mediante CRISPR, solo el 23,5 % alcanzó la fase de alevinaje, en comparación con el 87,6 % registrado en el grupo de control. Esta elevada mortalidad responde a múltiples factores concurrentes: el estrés mecánico derivado de la microinyección en un ovocito frágil, la potencial citotoxicidad del complejo ribonucleoproteico introducido y el impacto de desactivar este gen en etapas embrionarias tempranas, momento en el que la miostatina participa en el desarrollo tisular. Este representa el tipo de desafío metodológico real que la biotecnología debe resolver antes de generar expectativas apresuradas.
En segundo lugar, estos ejemplares corresponden a organismos mosaico de primera generación (F0). Es decir, no todas las células del pez presentan la misma modificación genética. Para consolidar una línea reproductiva estable, uniforme y transmisible —condición indispensable para la acuicultura industrial—, es preciso cruzar estos especímenes fundadores hasta fijar la mutación en las generaciones sucesivas (F1 y F2), un proceso aún en desarrollo.
Por último, persiste una interrogante abierta que los investigadores abordan con transparencia: debido a que el gen mstnb1 también registra expresión en el tejido nervioso, resta evaluar mediante estudios histológicos detallados si su inactivación altera la conducta o el desarrollo neurológico a largo plazo. Aunque durante los 10 meses del ensayo no se identificaron anomalías del comportamiento, el análisis encefálico fino permanece como un cuestionamiento metodológico legítimo por completar.
Lo que este avance representa para el futuro de la producción acuícola
Volvamos a aquel piscicultor que contempla su estanque evaluando la estructura de costos de su producción. El alimento balanceado continuará representando entre el 50 % y el 60 % de sus gastos operativos; esa realidad no cambia. Sin embargo, contar con un pez que alcanza la talla comercial dos meses antes, conservando la misma tasa de conversión por kilo producido, constituye la palanca estratégica capaz de reestructurar el margen de rentabilidad de toda una campaña.
Aunque este desarrollo aún no se encuentra disponible en el mercado —y el marco regulatorio para organismos derivados de la edición genética avanza a ritmos diversos según cada país—, la investigación de la Universidad Atatürk demuestra un principio que hasta ahora permanecía en el terreno teórico para los salmónidos: el regulador genético del crecimiento en la trucha puede inactivarse de forma dirigida, logrando ejemplares de mayor masa sin comprometer la eficiencia alimenticia. Para una industria acuícola altamente competitiva, esta evidencia científica aporta una certeza valiosa.
Es probable que el productor de las montañas no disponga de estas truchas en su estanque la próxima temporada. Sin embargo, la posibilidad de proyectar campañas productivas dos meses más cortas ha dejado de ser una simple especulación teórica.
Fuente: AQUAHOY
01/09/2026
Científicos de Noruega y Grecia informaron recientemente sobre una investigación que cuantifica dos décadas de mejora genética en el crecimiento de la dorada (Sparus aurata), basándose en más de 20 años de datos (2002-2023) procedentes de un programa de cría comercial a gran escala y en curso en Grecia. El estudio ofrece la primera evidencia a largo plazo de un progreso genético sostenido en la especie, demostrando que una selección genética estructurada y cuidadosamente gestionada puede aportar ganancias continuas y de gran valor económico, preservando a la vez la integridad de la población y apoyando una producción acuícola más eficiente y sostenible.
El estudio – realizado por Ingunn Thorland y varios colegas de Benchmark Genetics Norway SA (Noruega) y AVRAMAR Aquaculture SA (Grecia) – analizó cómo la selección familiar a largo plazo, combinada con una gestión cuidadosa de la consanguinidad y métodos estadísticos sólidos, puede generar una ganancia genética continua e integrar con éxito material genético externo. La profundidad y continuidad del conjunto de datos sientan también una base sólida para la transición hacia la selección genómica; se espera que esta mejore la precisión, permita aprovechar la variación intrafamiliar en rasgos de hermanos y respalde mejores decisiones de selección en un núcleo de cría que actualmente opera bajo condiciones de bioseguridad en instalaciones terrestres.
'El estudio documenta una mejora genética del 76 % en el peso de cosecha de la dorada tras más de veinte años de selección genética; se trata de una de las evaluaciones a largo plazo más exhaustivas sobre el progreso genético jamás realizadas en una especie de acuacultura marina. El trabajo se basa en datos de casi 124.000 peces pertenecientes a 1.843 familias, producidos entre 2002 y 2023, y fue llevado a cabo por Benchmark Genetics en colaboración con AVRAMAR. Lo que lo hace destacable es el horizonte temporal: los conjuntos de datos a largo plazo de esta calidad son poco frecuentes en la acuacultura, y los resultados se obtuvieron en condiciones de cultivo comercial, manteniendo al mismo tiempo niveles bajos de consanguinidad y preservando la diversidad genética. Es un ejemplo sólido y basado en evidencias de lo que aporta una inversión sostenida en mejora genética,' afirmó Ingunn Thorland, responsable del programa de mejora genética del salmón en Benchmark Genetics Norway y autora de correspondencia del estudio.
La dorada sigue siendo una de las especies clave de la acuacultura Mediterránea; sin embargo, han escaseado las evidencias sólidas a largo plazo sobre los resultados reales que puede ofrecer la selección genética. La industria acuícola mundial está en expansión y, en este contexto, la mejora genética se reconoce ampliamente como una de las vías más eficaces para lograr una mayor productividad, un mejor aprovechamiento de los recursos y un menor impacto ambiental.
La dorada ocupa el tercer lugar entre los peces de aleta cultivados en Europa, por detrás del salmón del Atlántico y la trucha arcoíris; la mayor parte de la producción se concentra todavía en Grecia y Turquía, donde los peces suelen cosecharse con un peso de entre 300 y 450 gramos tras un periodo de 13 a 20 meses. Existe un interés creciente por tamaños mayores, de entre 800 gramos y 1 kg, pero la tasa de crecimiento sigue limitando la eficiencia y solo cerca de la mitad de la producción actual procede de poblaciones genéticamente mejoradas.
Estudios anteriores habían registrado respuestas a la selección en cuanto al crecimiento de entre el 5 y el 22 por ciento por generación, con una media cercana al 14 por ciento. Lo que faltaba era un registro continuo que abarcara varias generaciones en condiciones comerciales. El análisis de tendencias genéticas basado en valores genéticos predichos a lo largo de las generaciones ofrece una forma fiable de cuantificar dicho progreso a largo plazo.
El presente trabajo cubre ese vacío analizando los datos de peso a la cosecha del programa de cría de Avramar en Grecia durante todo el periodo comprendido entre 2002 y 2023. El conjunto de datos incluye 123.992 peces procedentes de 1.843 familias de hermanos completos, producidos en 22 lotes y que abarcan aproximadamente entre cinco y seis generaciones solapadas. Los parámetros y tendencias genéticas se estimaron mediante un modelo animal multigeneracional que incorporaba efectos de grupo genético para tener en cuenta la incorporación posterior de la población de Andromeda tras la fusión de Avramar, S.A. en 2020 con las empresas Nireus, Andromeda y Selonda.
Los resultados muestran que la heredabilidad del peso a la cosecha fue moderada (0,35), un valor situado en el extremo superior de las estimaciones publicadas anteriormente para la dorada y especies marinas comparables. Los valores genéticos predichos aumentaron de forma constante hasta situarse 248 gramos por encima de la población base de 2002, lo que representa una ganancia genética acumulada del 76 por ciento. Esto equivale a una mejora anual media del 3,6 por ciento, o de aproximadamente el 15 por ciento por generación.
Al mismo tiempo, el nivel medio de consanguinidad se mantuvo bajo, alcanzando solo el 1,3 por ciento en 2023 y aumentando a un ritmo del 0,39 por ciento por generación. Mantener tasas bajas de consanguinidad es fundamental ya que un elevado grado de parentesco puede reducir el rendimiento, la supervivencia y la capacidad de respuesta ante desafíos futuros. La combinación de un gran número de familias, contribuciones equilibradas de los progenitores e introducciones controladas de poblaciones externas permitió mantener bajo control el parentesco mientras se lograba progresar.
El coautor Nikos Katribouzas en la piscifactoría de Avramar en Managouli (izquierda); Ingunn Thorland en una de las instalaciones de jaulas de Avramar en el oeste de Grecia (centro); y los coautores Kostas Tzokas y Adrian Antonsen en una de las instalaciones de jaulas de Avramar en el oeste de Grecia (derecha).
Las ganancias genéticas son evidentes en los datos de rendimiento comercial. El peso medio a la cosecha aumentó mientras que la edad promedio de recolección disminuyó, lo que confirma que los peces simplemente crecen más rápido en condiciones habituales de cultivo en jaulas, en lugar de permanecer más tiempo en ellas. Aunque no se pueden descartar por completo las interacciones genotipo-ambiente (G × E) – es decir, que los mismos genes pueden producir resultados diferentes según el entorno; por ejemplo, un pez crece bien en una granja pero mal en otra – la consistencia del rendimiento entre lotes y emplazamientos sugiere que el núcleo de selección captura gran parte de la variación ambiental propia de la acuacultura Mediterránea, en consonancia con la modesta interacción G × E observada en el crecimiento de otros peces marinos.
En el periodo 2021-2022 se produjo un cambio estructural importante con la incorporación de un número considerable de reproductores procedentes del programa Andromeda. Al incluir grupos genéticos en el modelo de evaluación, el análisis evitó sesgos en la tendencia del valor genético y, de hecho, redujo la consanguinidad media tras la fusión. Este caso demuestra que es posible integrar con éxito material genético externo si se gestionan cuidadosamente la estructura del pedigrí y los métodos estadísticos.
Para el sector del cultivo de dorada, estos resultados tienen un claro valor práctico. Un crecimiento más rápido acorta los ciclos de producción, reduce el tiempo de exposición de los peces a enfermedades y riesgos ambientales, y mejora la rentabilidad de las jaulas, el alimento y la mano de obra. Asimismo, una mejora en el crecimiento puede contribuir a reducir la huella ambiental por kilogramo de pescado producido. Dado que el progreso genético se ha manifestado de forma constante en diferentes emplazamientos y años, las granjas comerciales pueden confiar razonablemente en que las ganancias logradas en el núcleo de selección se replicarán en las condiciones habituales del Mediterráneo.
Ese mismo conjunto de datos a largo plazo constituye ahora una base práctica para la siguiente fase de desarrollo. Con el núcleo de selección operando ya en instalaciones terrestres con medidas de bioseguridad y un registro continuo de pedigrí, el programa está bien posicionado para avanzar hacia la selección genómica; esto debería aumentar aún más la precisión y abrir la puerta a la mejora de otros caracteres, como la resistencia a enfermedades y la eficiencia alimentaria.
Más de veinte años de selección familiar estructurada, respaldada por una gestión cuidadosa de la consanguinidad y herramientas estadísticas adecuadas, han logrado un progreso genético continuo y económicamente relevante en el crecimiento de la dorada, preservando al mismo tiempo la diversidad genética. Las pruebas confirman que este enfoque sigue siendo una de las vías más fiables para alcanzar una mayor productividad y sostenibilidad en el sector.
'La profundidad y continuidad del conjunto de datos sientan una base sólida para avanzar hacia la selección genómica. Se espera que esto aumente la precisión, capture la variación intrafamiliar en los caracteres medidos en hermanos y respalde mejores decisiones de selección en un núcleo de cría que actualmente opera bajo condiciones de bioseguridad en instalaciones terrestres. En conjunto, los resultados confirman la eficacia a largo plazo del programa y proporcionan una base firme para la siguiente etapa de mejora genética en la acuacultura de la dorada Mediterránea,' concluyó el estudio.
Fuente: Global Seafood
31/07/2026
El langostino blanco (Penaeus vannamei) se ha convertido en una de las especies más versátiles de la acuicultura mundial. Su tolerancia ambiental, crecimiento rápido y fuerte demanda comercial han permitido que su cultivo se expanda más allá de las zonas costeras tradicionales hacia sistemas interiores de baja salinidad, apoyados en aguas subterráneas, aguas reutilizadas o mezclas salinas artificiales.
Esta expansión abre oportunidades productivas en regiones semiáridas o alejadas del litoral, reduce la presión sobre ecosistemas costeros y permite diseñar sistemas con mayor control sanitario.
Pero también introduce una dificultad técnica que no siempre se entiende bien: cultivar langostino lejos del mar no consiste simplemente en usar agua con poca sal.
La baja salinidad puede ser viable, pero solo si el agua mantiene una composición química compatible con la fisiología del animal.
En sistemas interiores, el problema no suele ser únicamente la cantidad total de sales, sino el desequilibrio entre iones esenciales como sodio, potasio, magnesio y calcio. Cuando estas relaciones no están bien ajustadas, el langostino debe dedicar más energía a regular su equilibrio interno, lo que puede traducirse en menor crecimiento, peor conversión alimenticia, más estrés y mayor sensibilidad frente a patógenos.
¿Dónde están los límites productivos ideales?
La evidencia científica, recogida en un estudio publicado en Critical Insights in Aquaculture muestra que el langostino tropical vannamei, puede mostrar resultados en salinidades moderadas especialmente entre 5 y 15 ppt, siempre que la composición iónica del agua sea adecuada. Algunos estudios sitúan incluso alrededor de 17 ppt una zona próxima al óptimo fisiológico.
En salinidades muy bajas, especialmente entre 0 y 3 ppt, el langostino gasta más energía en osmorregular y dispone de menos energía para crecer. Si no se corrigen los iones del agua y no se adapta la dieta, aumentan el estrés, los problemas de muda, la peor conversión alimenticia y la vulnerabilidad sanitaria.
Por eso, las dietas diseñadas para estos sistemas de baja salinidad no pueden ser simples adaptaciones de piensos convencionales. Deben considerar mayores demandas energéticas, minerales, ácidos grasos esenciales y nutrientes que ayuden a sostener a los langostinos.
¿Cómo se gestionan los sistemas RAS, BioRAS o biofloc de baja salinidad?
En sistemas RAS, BioRAS o biofloc de baja salinidad, la gestión no depende solo de filtrar o renovar agua, sino de mantener estable la calidad del agua, el equilibrio iónico, la microbiota, la alimentación y la carga orgánica.
En baja salinidad, producción, salud animal y agua forman un mismo sistema. Para que el langostino crezca bien, hay que evitar picos de amonio y nitrito, controlar la carga orgánica, ajustar la dieta y mantener una matriz mineral adecuada.
En RAS y BioRAS es clave controlar la recirculación, la retirada de sólidos, la biofiltración, el pH y la mineralización del agua, corrigiendo elementos como potasio, magnesio, calcio y fósforo.
En biofloc, la prioridad es mantener una comunidad microbiana activa que transforme el nitrógeno, estabilice el sistema y aporte alimento complementario.
Fuente: misPeces
Rereferncia científica
Gouveia, R. P., Pereira, J. da S., Anjos, R. Q. dos & Evangelista-Barreto, N. S. (2026). Global trends in inland low-salinity farming of Penaeus vannamei: bibliometric insight into production systems, physiology, and nutrition. Critical Insights in Aquaculture, 2:1, 2662226. DOI: 10.1080/29932181.2026.2662226.