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Cultivos eficientes, ecosistemas integrados
Los sistemas acuícolas contemporáneos se enfrentan al reto de aumentar la productividad sin comprometer la integridad ambiental, la eficiencia de los recursos ni la viabilidad económica.
23/10/2026
Italia cerró 2025 con una producción de 52.700 toneladas de pescado, un 3,3% más que en 2024, aunque todavía un 14,7% por debajo de 2019. Para los profesionales españoles que siguen la oferta acuícola mediterránea, el balance presenta una diferencia relevante: mientras la dorada mantiene prácticamente su volumen respecto a seis años antes, la lubina acumula una caída del 33,8%.
El contraste de los datos publicados por la Associazione Piscicoltori Italiani (API) muestra que la recuperación anual procede principalmente de la trucha. El valor de la producción total aumenta un 1,5%, hasta 292 millones de euros, pero este crecimiento no permite determinar cómo han evolucionado los márgenes de las empresas.
La trucha alcanza las 30.300 toneladas, frente a las 28.700 de 2024, un incremento del 5,6%. Las 1.600 toneladas adicionales representan aproximadamente el 94% del aumento neto de la piscicultura italiana. Sin embargo, su valor productivo permanece prácticamente estable, en 114,9 millones de euros. El sector sigue lejos de las 37.000 toneladas de 2019: produce un 18,1% menos y su valor nominal es un 4,4% inferior.
Dorada y lubina: menos volumen conjunto, pero mayor valor
La producción conjunta de dorada y lubina disminuye un 3,3% respecto a 2024, hasta 14.500 toneladas, mientras su valor aumenta un 2%, hasta 130,1 millones de euros. Esta evolución refleja una mayor valoración media de la producción, aunque no identifica por sí sola sus causas ni demuestra una mejora de la rentabilidad.
El contraste con 2019 distingue las trayectorias de ambas especies. La dorada alcanza las 9.600 toneladas, prácticamente el mismo volumen que las 9.500 de aquel año. Su valor nominal aumenta un 15,1%, de 73,4 a 84,5 millones de euros.
La lubina, en cambio, pasa de 7.400 a 4.900 toneladas, una reducción del 33,8%. Su valor productivo cae un 24%, de 60 a 45,6 millones de euros. La contracción de la lubina y la trucha explica, por tanto, casi toda la diferencia de 9.100 toneladas entre la producción nacional de 2019 y la de 2025.
Más alevines, sin una recuperación equivalente del engorde
La evolución de los criaderos presenta una señal distinta. Entre 2019 y 2025, la producción declarada de alevines de lubina aumenta de 40 a 61 millones de unidades y la de dorada, de 90 a 145 millones. También crece la producción de huevos embrionados de trucha arcoíris, de 220 a 285 millones.
Para productores y proveedores españoles, estas cifras ayudan a seguir la evolución del suministro de juveniles en el Mediterráneo. No obstante, los datos no detallan su destino, por lo que no permiten atribuir el crecimiento a la demanda italiana ni anticipar los futuros volúmenes de engorde del país.
El balance italiano muestra así una recuperación parcial, con diferencias importantes entre especies y etapas productivas. El valor nominal total permanece apenas un 2,8% por debajo de 2019, frente a una caída del volumen del 14,7%. Para evaluar si esa mayor resistencia del valor se traduce en mejores resultados empresariales hacen falta datos de costes, inflación y composición de las ventas.
Fuente: misPeces
Referencia
Associazione Piscicoltori Italiani (API), datos productivos de 2025. Variaciones calculadas sobre los datos API de 2019, 2024 y 2025. Para el valor de la lubina en 2024 se utiliza la ficha estadística descargable, que recoge 45,5 millones de euros y resulta coherente con los totales; la página web indica 54,2 millones. Los valores económicos son nominales, sin ajuste por inflación.
14/10/2026
La iniciativa forma parte de una estrategia para ampliar los espacios de encuentro de la comunidad profesional vinculada con la nutrición animal. "En esta cuarta edición, damos un nuevo paso con el lanzamiento de All Aquaculture Day. La iniciativa amplía nuestra comunidad hacia el sector acuícola, manteniendo el mismo enfoque: conocimiento técnico, intercambio profesional y generación de oportunidades de negocio", explica Analia Göttig, head de eventos y desarrollo estratégico.
Ecuador, un mercado estratégico para la industria acuícola
La elección de Ecuador como sede está vinculada con la relevancia de su actividad camaronera y la demanda de soluciones que contribuyan a mejorar la eficiencia y la competitividad de la producción.
"En acuicultura, Ecuador ocupa una posición destacada a nivel mundial como productor y exportador de camarón, con una industria que demanda soluciones nutricionales y tecnológicas para mejorar la eficiencia y la competitividad", señala Göttig.
Este contexto genera oportunidades para el desarrollo y la incorporación de tecnologías, ingredientes y soluciones aplicadas a la fabricación de alimentos acuícolas. También plantea la necesidad de fortalecer el intercambio entre fabricantes, proveedores y especialistas para abordar los desafíos concretos del mercado.
Según Göttig, reunir a estos actores permite "promover el intercambio de conocimientos y acercar soluciones a las necesidades concretas de la industria local".
Un programa orientado a los desafíos técnicos del sector
La construcción del programa de conferencias cuenta con la colaboración de Gustavo Cajamarca, ingeniero, consultor e investigador ecuatoriano especializado en tecnología de extrusión y manufactura de alimentos para acuicultura.
Su participación aporta experiencia técnica en los procesos de fabricación de alimentos y contribuye a desarrollar una propuesta vinculada con las necesidades de los profesionales del sector.
"En acuicultura, la colaboración con Gustavo Cajamarca aporta conocimiento técnico y experiencia en los procesos de fabricación de alimentos para este sector, contribuyendo al desarrollo de un programa relevante para los profesionales de la industria", explica Göttig.
Entre los ejes previstos para las conferencias se encuentran los procesos productivos, la formulación, la eficiencia operativa, la sustentabilidad y los aspectos regulatorios. El objetivo es ofrecer herramientas y conocimientos que puedan aplicarse en las operaciones de las empresas.
Conocimiento aplicado y colaboración profesional
La propuesta de All Aquaculture Day busca conectar los desafíos de la industria con experiencias y soluciones técnicas que puedan contribuir al desarrollo del sector.
En este sentido, la participación de especialistas con conocimiento del mercado ecuatoriano resulta relevante para orientar los contenidos hacia las necesidades de los profesionales y las empresas. La colaboración también apunta a fortalecer las relaciones entre los diferentes actores de la cadena productiva y facilitar el intercambio de experiencias.
Más allá de las conferencias, el encuentro busca promover oportunidades de colaboración y desarrollo comercial, con especial atención a los desafíos vinculados con la eficiencia de los procesos y la competitividad de la producción acuícola.
Una nueva plataforma para la comunidad acuícola
La primera edición de All Aquaculture Day busca sentar las bases para consolidar un espacio de encuentro destinado a la industria acuícola y fortalecer los vínculos entre sus profesionales y empresas.
"También buscamos consolidar la presencia de All Pet Food en Ecuador y sentar las bases para que All Aquaculture Day se desarrolle como un nuevo espacio de encuentro para la industria acuícola", afirma Göttig.
La expectativa es que la iniciativa contribuya a construir relaciones profesionales duraderas y genere oportunidades que continúen más allá del evento. "Esperamos que esta primera edición conjunta contribuya a fortalecer ambas comunidades y a construir relaciones que continúen más allá del evento", concluye.
Los profesionales y las empresas de la industria acuícola están invitados a participar de esta primera edición de All Aquaculture Day, un espacio para intercambiar conocimientos, conocer soluciones y fortalecer vínculos con otros actores del sector.
Más información: https://allaquaculture.com/allaquacultureday2026
Fuente: All Aquaculture
08/10/2026
Para Yahira Piedrahita, directora ejecutiva de la Cámara Nacional de Acuacultura y presidenta del Comité Técnico de AQUAEXPO, la construcción de la agenda parte de las necesidades que presenta la industria en cada momento. 'Vamos armando la agenda de conferencias o de presentaciones de acuerdo con lo que en ese momento se requiere en la industria', explicó. Por eso, aunque algunos temas forman parte de la agenda de manera recurrente, los contenidos se actualizan en función de las nuevas demandas y tendencias del sector.
Esa mirada se refleja en la programación de este año, que incluye sesiones dedicadas a nutrición larvaria y postlarvaria, estrategias de alimentación, prevención y manejo de enfermedades, calidad de agua y suelo, sistemas de producción, mejoramiento genético, nuevas tecnologías e innovación biotecnológica y ambiental. También forman parte de la agenda temas relacionados con sostenibilidad, eficiencia de costos y una visión sistémica de la producción.
Una agenda más específica
Una de las novedades de esta edición está precisamente en la forma de organizar estos contenidos. En lugar de concentrar diferentes asuntos dentro de grandes áreas temáticas, la propuesta divide la agenda en segmentos más específicos, de manera que los participantes puedan concentrar su recorrido en los temas que más les interesan.
Piedrahita explicó que, dentro de un área como nutrición, por ejemplo, ahora es posible encontrar bloques dedicados a aspectos concretos. 'Si a ti te interesa mucho más el tema de nutrición larvaria o estadios tempranos, tienes las presentaciones en un bloque', señaló.
La reorganización también responde a la propia dinámica de AQUAEXPO. Además de las conferencias técnicas, el evento reúne sesiones paralelas de empresas, lanzamientos de productos, reuniones de trabajo y encuentros entre productores, científicos y proveedores. La intención es que quienes viajan al evento puedan organizar mejor su tiempo y aprovechar las distintas actividades.
Los desafíos que llegan a la agenda
La selección de los contenidos también está vinculada con las transformaciones que enfrenta actualmente la industria. Uno de los temas que adquiere mayor relevancia en esta edición es la variabilidad climática, que cuenta con un bloque específico dedicado a adaptación y resiliencia. El programa aborda los riesgos asociados al cultivo de camarón y las posibles soluciones tecnológicas y económicas frente a este escenario.
Durante la entrevista, Piedrahita relacionó este contexto con otros desafíos que enfrenta el sector. 'En este momento el desafío es el tema climático, que es macro por el evento El Niño', afirmó. Según explicó, las condiciones ambientales también han llevado la discusión hacia cuestiones energéticas, mientras que el manejo sanitario, las enfermedades emergentes, la nutrición y la gestión del agua continúan siendo aspectos centrales para la producción.
La búsqueda de respuestas también se refleja en los contenidos dedicados a tecnología. La programación incluye inteligencia artificial, visión computacional, biometría, mejoramiento genético y herramientas de acuicultura de precisión. Entre las presentaciones previstas se encuentran sistemas para evaluar la calidad larvaria mediante análisis de video, soluciones de biometría no invasiva y herramientas de inteligencia artificial aplicadas a la definición del momento óptimo de cosecha.
Sin embargo, para Piedrahita, la incorporación de una nueva tecnología no termina con su desarrollo. Antes de convertirse en una herramienta para la industria, debe demostrar que funciona en las condiciones reales de producción. 'Un ensayo puede ser muy eficiente o resultar exitoso en un acuario de 20 litros en donde tú controlas la temperatura, la salinidad, el pH, todo en un ambiente perfecto, pero la producción real no funciona así', explicó.
Por eso, la validación en campo resulta fundamental para determinar si un ingrediente, producto o tecnología puede ser incorporado de manera efectiva por los productores.
La misma lógica se aplica a las diferentes alternativas que llegan al sector. Para la ejecutiva, los problemas de la producción no tienen una única causa ni, por lo tanto, una única respuesta. 'No hay una respuesta o una solución única a un problema, porque primero que los problemas son multifactoriales', sostuvo. En ese sentido, AQUAEXPO busca presentar diferentes avances y alternativas para que cada productor pueda identificar cuáles se ajustan mejor a su propia realidad.
Conocimiento, networking y negocios
Esta conexión entre conocimiento y aplicación también se extiende a la relación entre el congreso técnico y la feria comercial. Mientras las presentaciones mantienen un enfoque técnico y científico, el espacio comercial reúne empresas y soluciones que pueden ser conocidas directamente por los participantes. De esta forma, una tecnología presentada durante el congreso puede posteriormente ser investigada, evaluada o negociada con los proveedores que participan de la feria.
La dimensión internacional forma parte de esta dinámica. Según Piedrahita, las empresas participantes llegan de Europa, Estados Unidos, Asia, América Latina y Ecuador, mientras que productores y empresarios de otros mercados aprovechan AQUAEXPO para conocer nuevas soluciones, informarse sobre la industria y generar contactos.
Para ella, 'AQUAEXPO es un espacio de networking y conocimiento, pero para la industria en Ecuador es una fiesta', afirmó. Y para quienes todavía no conocen de cerca la industria camaronera ecuatoriana, dejó una invitación directa. 'Si tú quieres entender Ecuador y la industria del camarón en Ecuador, tienes que ir al evento'.
AQUAEXPO International 2026 se realizará del 19 al 22 de octubre en el Centro de Convenciones de Guayaquil, Ecuador. La edición reunirá a especialistas, investigadores, productores y empresas en torno a los principales temas que atraviesan actualmente a la industria camaronera.
Conozca más sobre AQUAEXPO 2026 y consulte el programa completo del evento en su sitio oficial.
Fuente: All Aquaculture
07/10/2026
Durante mucho tiempo, una parte importante de la conversación sobre materias primas se ha concentrado en el precio. Es comprensible: los ingredientes representan una variable económica relevante dentro de la producción de alimento y cualquier cambio en sus costos repercute sobre las decisiones de compra y formulación. Sin embargo, mirar únicamente el precio de adquisición puede ofrecer una visión incompleta del valor que un ingrediente aporta al sistema productivo.
Después de años trabajando con productores, fabricantes de alimentos, nutricionistas y otros actores de la cadena acuícola en distintos mercados de las Américas, considero que la conversación debe ampliarse. La pregunta ya no debería ser solamente cuánto cuesta un ingrediente, sino qué aporta dentro de la formulación, qué tan predecible es su desempeño y qué información permite tomar mejores decisiones alrededor de su uso.
Esto implica analizar conjuntamente variables que antes podían discutirse por separado: calidad nutricional, consistencia, eficiencia económica, sostenibilidad, trazabilidad, disponibilidad y capacidad de abastecimiento. Para una industria que busca crecer de manera competitiva, comprender esas interacciones será cada vez más importante.
Del precio del ingrediente al valor dentro de la formulación
En formulación, los ingredientes que parecen comparables desde una perspectiva comercial no necesariamente son equivalentes desde una perspectiva nutricional. Su composición, digestibilidad, perfil de aminoácidos y variabilidad pueden influir en las decisiones que toma un nutricionista al construir una dieta.
Por eso, el análisis económico de un ingrediente no debería detenerse en el precio por tonelada. También debe considerar cómo sus características se traducen dentro de la fórmula y qué nivel de consistencia puede ofrecer entre una compra y otra. Cuanto mayor sea la previsibilidad de la materia prima, mayor será la capacidad del formulador para trabajar con parámetros conocidos y ajustar la dieta con precisión.
Esta distinción entre precio y valor es especialmente relevante en contextos de presión sobre costos. Por ejemplo, en Ecuador hemos observado que en la producción de camarón la soya suele compararse principalmente por el precio por tonelada, dejando de lado variables críticas como el valor generado, el factor de conversión alimenticia (FCR), la consistencia, la disponibilidad y, sobre todo, el costo real por kilogramo producido. Buscar eficiencia no significa necesariamente elegir el ingrediente de menor precio; significa comprender mejor qué se está comprando y cómo esa decisión interactúa con el resto de la formulación.
En ese análisis, U.S. Soy ofrece características que USSEC ha venido documentando y comunicando a la industria acuícola, incluyendo calidad y consistencia nutricional, además de su uso como fuente de proteína en dietas para diversas especies acuícolas. El objetivo para USSEC es demostrar este valor económico mediante acciones concretas, como ensayos locales con productores y casos de negocio que traduzcan el desempeño en un retorno económico tangible. El punto no es evaluar un ingrediente de manera aislada, sino entender su contribución dentro de una estrategia de formulación completa.
De la información disponible a una mejor capacidad de decisión
La formulación acuícola también está entrando en una etapa en la que existe más información disponible y mejores herramientas para utilizarla. Esto abre oportunidades importantes, pero también eleva el nivel de análisis que se espera de los profesionales de la industria.
Un ejemplo es la International Aquaculture Feed Formulation Database (IAFFD), una herramienta abierta y basada en ciencia que reúne información sobre ingredientes, digestibilidad, perfiles nutricionales y requerimientos de diferentes especies. Su utilidad no está únicamente en concentrar datos, sino en permitir que nutricionistas, productores acuícolas y fabricantes de alimento exploren escenarios de formulación con mayor precisión, evaluando, por ejemplo, el costo por kilogramo producido de manera más exacta.
Herramientas como esta pueden ayudar a comparar alternativas, incorporar precios de ingredientes y evaluar formulaciones considerando simultáneamente nutrición, costo, huella de carbono y otros parámetros. Pero ninguna base de datos sustituye el criterio del formulador ni el conocimiento acumulado dentro de una operación.
Ahí es donde la transferencia de conocimiento mantiene un papel fundamental. La tecnología tiene mayor valor cuando las personas que la utilizan entienden qué preguntas hacer, cómo interpretar los resultados y cómo trasladarlos a las condiciones reales de producción.
Por esa razón, el trabajo técnico de USSEC en acuacultura ha incluido no solo herramientas, sino también capacitación, talleres y colaboración con fabricantes de alimento, productores acuícolas y profesionales de nutrición. El reto estratégico hoy es convertir el liderazgo técnico de U.S. Soy en una adopción comercial sostenible. Esto requiere conectar toda la evidencia técnica (valor generado, FCR, suministro confiable y consistencia) con las decisiones diarias de formulación y compra, creando herramientas comerciales que demuestren un valor real a lo largo de la cadena.
Sostenibilidad y trazabilidad: de temas complementarios a variables de negocio
La sostenibilidad también está ocupando un lugar distinto dentro de la conversación. Ya no se trata únicamente de una discusión reputacional o de responsabilidad corporativa. Para distintos actores de la cadena, conocer el origen de los ingredientes y contar con información verificable sobre cómo fueron producidos forma parte de las expectativas comerciales y de abastecimiento.
Esto significa que la evaluación de una materia prima puede incorporar preguntas adicionales: ¿qué sabemos sobre su origen?, ¿qué mecanismos existen para documentar prácticas de producción?, ¿qué información puede trasladarse a clientes y otros participantes de la cadena?
En el caso de U.S. Soy, el U.S. Soy Sustainability Assurance Protocol (SSAP) establece un marco para verificar prácticas de producción sostenible y permite acompañar exportaciones con certificados SSAP. Para compradores y usuarios, este tipo de sistema agrega una capa de información que puede integrarse a sus propios objetivos de abastecimiento responsable y de cumplimiento con los Estándares de Certificación que lo requieren.
Para la acuacultura, esta evolución es particularmente relevante porque la sostenibilidad del producto final está conectada con las decisiones que se toman a lo largo de la cadena, incluida la selección de ingredientes para alimentación. En las Américas, ya estamos viendo cómo la demanda acuícola incorpora cada vez más estos criterios, especialmente en aquellas cadenas orientadas a la exportación. Esto representa una gran oportunidad para demostrar cómo la nutrición, la eficiencia económica y el abastecimiento responsable responden a estas nuevas exigencias.
El reto será evitar que nutrición, economía y sostenibilidad se conviertan en conversaciones separadas. La industria necesita herramientas que permitan analizar estas variables de forma integrada y tomar decisiones que sean técnicamente sólidas y comercialmente viables.
La previsibilidad también forma parte del valor
Otro aprendizaje de los últimos años es que la eficiencia no depende únicamente de lo que ocurre dentro de una fórmula. También depende de la capacidad de una empresa para planificar y operar con un nivel razonable de previsibilidad.
Para fabricantes de alimentos y empresas que trabajan con materias primas importadas, la continuidad del abastecimiento, la consistencia entre embarques y la capacidad de anticipar necesidades pueden tener implicaciones operativas importantes.
Una materia prima puede ser nutricionalmente adecuada y comercialmente atractiva, pero la decisión de compra también debe considerar cómo encaja dentro de la estrategia de abastecimiento de la empresa. En mercados expuestos a volatilidad, disrupciones logísticas o cambios rápidos en las condiciones comerciales, esa dimensión adquiere todavía más relevancia.
Por ello, cuando hablamos de valor, también debemos hablar de confiabilidad. La capacidad de planificar con información y trabajar con proveedores y cadenas de suministro conocidas contribuye a reducir la incertidumbre y permite que las empresas concentren sus esfuerzos en optimizar aquello que sí pueden controlar.
Una visión más integral de la eficiencia
Estos cambios apuntan hacia una conclusión: la industria acuícola está pasando de decisiones relativamente aisladas a modelos de evaluación cada vez más integrales.
Precio, nutrición, consistencia, sostenibilidad, trazabilidad y abastecimiento no son variables independientes. Todas terminan influyendo, de una forma u otra, en la capacidad de una empresa para formular, producir, planificar y competir.
Esto no significa que el precio haya dejado de importar. Al contrario, seguirá siendo una variable crítica. Lo que está cambiando es la forma de interpretarlo. Un precio solo adquiere verdadero significado cuando se analiza junto con aquello que el ingrediente entrega y con las condiciones en las que puede utilizarse.
Para los profesionales de la industria, esto exige mayor capacidad analítica. Para organizaciones como USSEC, exige continuar acercando información, conocimiento técnico y herramientas que permitan a los usuarios de U.S. Soy evaluar sus decisiones con mayor profundidad.
Y para toda la cadena acuícola, representa una oportunidad: avanzar hacia una conversación más madura sobre eficiencia, donde el objetivo no sea simplemente reducir el costo de un ingrediente, sino comprender cómo generar mayor valor a partir de cada decisión de formulación y abastecimiento.
El siguiente paso para la acuacultura de las Américas
La acuacultura regional seguirá enfrentando presiones económicas, nuevas expectativas de mercado y la necesidad de producir de manera cada vez más eficiente. Al mismo tiempo, contará con mejores herramientas, más información y una base técnica más amplia para responder a esos desafíos.
En ese contexto, una de las ventajas competitivas más importantes será la capacidad de convertir información en decisiones. Las empresas que logren integrar nutrición, economía, sostenibilidad y abastecimiento dentro de una misma estrategia estarán mejor preparadas para adaptarse a un entorno que continuará cambiando.
El futuro de la acuacultura en las Américas no dependerá únicamente de encontrar el ingrediente con el menor precio. El cambio estratégico más importante en los próximos años será la transición de optimizar el costo del alimento a maximizar la rentabilidad por kilogramo producido. Para U.S. Soy, este valor debe demostrarse en el campo, respaldado por indicadores claros de productividad y margen, convirtiendo los resultados en casos de negocio reales que evidencien cómo una nutrición superior impulsa el crecimiento tanto del productor como de toda la cadena de valor acuícola.
Fuente: AQUAHOY
18/09/2026
'La industria acuícola necesita alimentos cada vez más eficientes, sostenibles y específicos para cada especie, incorporando nuevas materias primas sin afectar la nutrición, la estabilidad en el agua ni el desempeño productivo. También debe asegurar una calidad constante, mayor inocuidad y un mejor control de los costos', explica Jorge Guzmán, director de ventas de Bühler.
En este contexto, Nutrex Serie 7 combina extrusión de doble tornillo, automatización y un diseño orientado a la higiene para ofrecer una plataforma adaptable a distintas formulaciones, materias primas y requerimientos de producción.
Control de las propriedades del alimento
En aqua feed, las características físicas del producto son determinantes para responder a las necesidades de cada aplicación. La Nutrex Serie 7 está diseñada para trabajar con distintas formulaciones, especies y materias primas, incluidas fuentes alternativas de proteína. Su proceso de extrusión de doble eje favorece una cocción uniforme y un control preciso de propiedades como densidad, expansión, textura y flotabilidad.
El preacondicionador de dos etapas contribuye a este control al regular humedad, temperatura y tiempo de proceso para obtener una mezcla uniforme. Bühler señala que esta configuración favorece una extrusión más estable y eficiente y puede reducir hasta un 50% el esfuerzo mecánico del extrusor.
Esto permite abordar formulaciones diferenciadas sin perder de vista la estabilidad necesaria para producir de forma consistente.
Higiene y eficiencia en la planta
La higiene constituye otro aspecto relevante para las plantas de alimentos acuícolas. Nutrex Serie 7 fue desarrollada siguiendo las directrices de EHEDG y utiliza una construcción en acero inoxidable junto con sistemas de limpieza en húmedo. De acuerdo con Bühler, este diseño puede reducir hasta un 50% los tiempos de limpieza y contribuir a una mayor disponibilidad del equipo.
La limpieza puede realizarse directamente en el área de producción, sin desmontar ni trasladar el equipo. El sistema incorpora accesos para limpieza a alta presión, drenaje eficiente del agua y calentamiento integrado para facilitar el secado de las cámaras de producto.
A esto se suma el cortador ciclónico, cuyo diseño busca proporcionar cortes uniformes y un manejo higiénico del producto, reduciendo la acumulación de residuos, el desgaste y los tiempos de parada.
Automatización para una mayor visibilidad del proceso
La tecnología de control de Nutrex Serie 7 está orientada a facilitar el seguimiento de variables críticas y reducir la dependencia de intervenciones manuales.
'Desarrollamos un nuevo sistema de control para lograr una producción más inteligente, segura y estable', afirma Guzmán. La solución permite monitorear puntos críticos de control, integrar sistemas de terceros, proporcionar alertas tempranas y ofrecer información para apoyar la toma de decisiones durante la producción.
El sistema incorpora una HMI de 24 pulgadas apta para limpieza húmeda, visualización del proceso en tiempo real, KPI personalizables y acceso mediante navegador. También integra funciones de seguridad alimentaria y automatización desde la máquina hasta la planta.
Flexibilidad frente a nuevas formulaciones
La incorporación de nuevas materias primas y la necesidad de producir alimentos cada vez más específicos hacen que la capacidad de adaptación sea un factor importante para las plantas de aqua feed.
Nutrex Serie 7 permite trabajar con diferentes formulaciones, especies y materias primas, mientras que su plataforma ofrece configuraciones flexibles y personalizables. Esta arquitectura busca facilitar el desarrollo de nuevos productos y mantener un desempeño consistente ante diferentes requerimientos de producción.
'En términos comerciales, Nutrex 7 permite desarrollar alimentos acuícolas diferenciados y producirlos de manera consistente, segura y eficiente, ayudando a los fabricantes a responder con rapidez a las nuevas exigencias del mercado', señala Guzmán.
Conoce más sobre Nutrex Serie 7 y las soluciones de Bühler para la producción de aqua feed en https://www.buhlergroup.com/global/es/products/twin-screw_extrusionsystemnutrex7series.html?cid=Website__HN-aac-CAM.
Fuente: All Aquaculture
14/09/2026
En la producción de alimentos extrusados de la industria aquafeed, los arranques y las paradas del extrusor generan diferentes subproductos, debido a que la línea debe atravesar las transiciones necesarias para alcanzar o modificar sus condiciones de operación. Estos subproductos conservan valor dentro del proceso. Por ello, su recuperación abre una oportunidad concreta para optimizar recursos, reducir tareas de reproceso y sostener una operación más integrada.
Para alcanzar buenos resultados, los subproductos deben recibir un tratamiento adecuado según sus características, para luego reincorporarse mediante un sistema capaz de controlar su homogeneidad, viscosidad, humedad y dosificación.
El sistema de recuperación de sólidos (SRS), desarrollado por SATI, responde a esta necesidad mediante una solución automatizada que procesa subproductos secos y húmedos y los transforma en una sopa o slurry homogénea. Esta mezcla puede incorporarse nuevamente en el preacondicionador, integrando la recuperación a la lógica general de la línea de extrusión.
Cuando el subproducto vuelve al circuito
Cada planta puede generar subproductos con propiedades específicas. Conocer esas diferencias es el primer paso para diseñar una estrategia de recuperación adecuada.
Entre los materiales secos se encuentran, principalmente, los finos recolectados en tamices, secadores, enfriadores, ciclones y sistemas de transporte. Además, pueden incorporarse productos que conservan su valor nutricional, pero requieren un nuevo tratamiento debido a alguna variación física o comercial respecto de la especificación final.
Los subproductos húmedos suelen generarse durante los arranques y las paradas del extrusor. Su contenido de humedad les otorga una consistencia más densa y pegajosa, por lo que demandan una gestión ágil y un sistema preparado para procesarlos de manera continua.
El tiempo de tratamiento tiene especial relevancia en estos materiales. Una recuperación cercana al momento de generación ayuda a conservar sus condiciones y facilita su incorporación dentro de una corriente estable. Así, el subproducto puede regresar al proceso con una manipulación acotada y una mayor continuidad operativa.
De subproducto a corriente homogénea
La homogeneización ocupa un lugar central dentro del SRS. El sistema procesa los materiales recuperados hasta obtener una suspensión uniforme preparada para su transporte y dosificación. Esta transformación aporta estabilidad al proceso; una corriente homogénea permite regular el ingreso de subproducto con mayor precisión y coordinar su incorporación con las condiciones operativas del preacondicionador.
De esta manera, la recuperación adquiere una función productiva concreta. El subproducto deja de gestionarse como una corriente separada y pasa a formar parte de un circuito automatizado, conectado con la línea principal.
Desde la perspectiva de Clivio Solutions, esta integración aporta valor porque permite abordar la recuperación como parte de la ingeniería del proceso. El análisis comprende la generación de materiales, su conducción, el tratamiento, la automatización y la reincorporación en un mismo esquema operativo.
Cada proyecto requiere conocer qué subproductos se producen, en qué sectores aparecen, con qué frecuencia se generan y qué características presentan. A partir de esta información, es posible definir una configuración alineada con la capacidad de la planta, las formulaciones y las condiciones reales de producción.
Sanidad integrada al diseño
La recuperación eficiente también requiere una estrategia sanitaria acorde con las características del proceso. Los subproductos húmedos, la presencia de materia orgánica y la circulación interna del producto hacen que la limpieza sea una parte central del diseño.
Por eso, el SRS incorpora un sistema CIP (del inglés Cleaning in Place) o limpieza en sitio. La tecnología CIP permite limpiar internamente el circuito mediante una secuencia programada. De este modo, el sistema de recuperación puede incorporarse a los procedimientos sanitarios habituales de la planta y operar bajo parámetros definidos de tiempo, caudal, temperatura y productos de limpieza, de acuerdo con la configuración de cada proyecto.
La repetibilidad del ciclo aporta consistencia. Cada procedimiento puede ejecutarse siguiendo una secuencia establecida, lo que facilita su control y validación dentro del programa de higiene. Esta característica cobra especial relevancia en la industria de alimentos acuícolas, donde la sanidad, la inocuidad y la trazabilidad acompañan cada decisión de proceso. La recuperación de subproductos debe compartir los mismos criterios técnicos que el resto de la línea.
Durante encuentros recientes de la industria, el equipo de Clivio Solutions recibió consultas específicas sobre este punto. El interés confirma que la eficiencia productiva y la sanidad se analizan cada vez más de manera conjunta.
El sistema CIP del SRS permite responder a esa necesidad desde el diseño, integrando la limpieza al funcionamiento previsto del equipo. La definición final del ciclo debe considerar el producto elaborado, las formulaciones, la frecuencia de producción y los protocolos sanitarios del establecimiento.
Cada planta requiere su propia respuesta
La implementación de un sistema de recuperación comienza con un relevamiento técnico; cada planta presenta condiciones particulares y genera materiales con diferentes características.
Clivio Solutions analiza los puntos de origen, los volúmenes, la frecuencia, el contenido de humedad, el tiempo de tratamiento, la automatización disponible, el espacio y las condiciones sanitarias. Asimismo, evalúa la interacción con el preacondicionador, el extrusor y los sistemas de transporte. Esta información permite definir una solución coherente con la operación y con los objetivos productivos de cada proyecto.
El acompañamiento técnico incluye la comprensión del proceso, la identificación de oportunidades y la integración de la tecnología dentro de la planta. SATI aporta la especialización del SRS y Clivio Solutions acerca esa experiencia a la industria latinoamericana desde una mirada consultiva.
Una oportunidad para la industria
Clivio Solutions acompaña a las empresas desde el análisis inicial hasta la integración del sistema, aportando una visión que conecta producción, ingeniería, sanidad y eficiencia.
En una industria que avanza hacia procesos cada vez más controlados, la recuperación de sólidos representa una oportunidad concreta para fortalecer el rendimiento de la planta.
Transformar subproductos en una corriente homogénea, trazable y sanitariamente gestionada permite ampliar el aprovechamiento de los recursos y consolidar una operación más eficiente.
Por Clivio Solutions
Fuente: All Aquaculture Magazine
02/09/2026
Dentro de la gama de soluciones de PAYPER para el final de línea, la Rotary Ring Wrapping Machine es una enfardadora de anillo rotativo diseñada para asegurar cargas paletizadas mediante la aplicación de film plástico. La solución puede utilizarse en diferentes industrias y aplicaciones, entre ellas aquellas relacionadas con productos ensacados para alimentación animal.
Protección de la carga durante el proceso
A diferencia de los sistemas en los que el pallet gira durante el enfardado, la Rotary Ring Wrapping Machine mantiene la carga estacionaria mientras un anillo realiza movimientos rotativos alrededor del pallet para aplicar el film. Este funcionamiento permite trabajar con cargas de formas y tamaños uniformes y está orientado a líneas que requieren velocidades de producción medias.
Uno de los elementos destacados por PAYPER es la tensión constante del film. Combinada con la posibilidad de configurar el número de vueltas, esta característica contribuye a conseguir una estabilidad de carga de nivel medio a alto. La máquina puede alcanzar una producción de hasta 50 pallets por hora.
La solución también puede incorporar un aplicador de cobertura superior. Esta película adicional ayuda a proteger el pallet frente a la humedad y el polvo, mientras que una prensa superior mantiene la cobertura en su posición y contribuye a estabilizar cargas que puedan presentar cierta inestabilidad durante el proceso de enfardado.
Una solución aplicable a la industria acuícola
Aunque la Rotary Ring Wrapping Machine no ha sido desarrollada exclusivamente para aquafeed, su aplicación se extiende a diferentes sectores, entre ellos la alimentación animal y el Pet Food, donde la protección de productos ensacados forma parte de las operaciones de final de línea.
Para la industria de la acuicultura, este tipo de tecnología puede formar parte de una línea destinada a productos ensacados, contribuyendo a proteger las cargas durante las etapas posteriores a la producción. La elección del sistema de protección depende de factores como el tipo de pallet, la estabilidad requerida y el ritmo de producción de cada instalación.
En este sentido, la gama de soluciones de PAYPER para la protección de pallets incluye sistemas de Stretch Hooding, Rotary Ring Wrapping y Turntable Wrapping. Cada alternativa responde a diferentes necesidades de velocidad, estabilidad, espacio y características de la carga.
La Rotary Ring Wrapping Machine está orientada específicamente a líneas de producción medias y a pallets de formas uniformes. Su combinación de tensión de film, configuración de las vueltas y sistema de cobertura superior permite adaptar la protección a las características de cada aplicación.
La Rotary Ring Wrapping Machine forma parte de las soluciones de PAYPER destinadas a las operaciones de final de línea, complementando los procesos de ensacado y paletizado y contribuyendo a la protección de las cargas terminadas.
Para conocer más sobre la Rotary Ring Wrapping Machine y las soluciones de PAYPER para la protección de pallets, visite el sitio web de la compañía: https://www.payper.com/es.
Fuente: All Aquaculture
26/08/2026
El uso de macroalgas como fuente alternativa de proteína para piensos acuícolas avanza como una línea de investigación estratégica, pero todavía presenta limitaciones técnicas que condicionan su aplicación práctica.
Una de ellas es la baja digestibilidad de parte de sus proteínas, que quedan retenidas en las paredes celulares de las algas y dificultan su aprovechamiento por los peces.
En este contexto, CTAQUA ha evaluado el potencial de harinas de Ulva fermentada y no fermentada como ingrediente para piensos de lubina europea (Dicentrarchus labrax) dentro del proyecto europeo NOVAFOODIES, cofinanciado por Horizonte Europa.
El trabajo forma parte de una línea orientada a desarrollar nuevos ingredientes sostenibles a partir de materias primas marinas y de agua dulce para cadenas de valor de la pesca y la acuicultura.
La fermentación se plantea como una vía para mejorar la disponibilidad de los nutrientes de las macroalgas. Según los resultados obtenidos, el proceso piloto optimizado por la Universidad de Haifa, socio del proyecto, incrementó aproximadamente un 20% la concentración de proteínas de la biomasa de Ulva y redujo de forma significativa su contenido en carbohidratos.
Esta mejora permitió formular dietas con menor cantidad de harina de alga fermentada para alcanzar un aporte proteico equivalente.
A partir de esta biomasa, CTAQUA elaboró piensos experimentales con dos niveles de inclusión de Ulva no fermentada, del 5% y el 10%, y dos niveles equivalentes de Ulva fermentada, del 4,1% y el 8,2%.
Su rendimiento fue comparado con el de un pienso comercial de referencia en un ensayo nutricional de 56 días con juveniles de lubina en sistemas RAS.
Los resultados mostraron que las dietas con menor nivel de inclusión, tanto de Ulva fermentada como no fermentada, no produjeron diferencias significativas en el crecimiento respecto al pienso control.
En cambio, las dietas con mayores niveles de inclusión redujeron el crecimiento de los peces, aunque la eficiencia de conversión del alimento no presentó diferencias entre tratamientos.
Piensos CTAQUA con Ulva fermentada
Esta lectura es relevante desde el punto de vista de formulación. Según los investigadores, la reducción del crecimiento en las dietas con mayor inclusión podría estar más relacionada con una menor ingesta de pienso que con un peor aprovechamiento del alimento.
Esto sitúa la palatabilidad y la aceptación de las dietas como uno de los aspectos clave para seguir avanzando en el uso de macroalgas fermentadas en alimentación acuícola.
El estudio también evaluó la posible funcionalidad bacteriostática de los ingredientes y de los piensos. Los extractos de Ulva, especialmente los procedentes de biomasa fermentada, frenaron el crecimiento de cinco bacterias patógenas para peces.
Sin embargo, al trasladar el análisis a los piensos experimentales, esta actividad solo se observó en las dietas con mayor inclusión de Ulva fermentada.
Este resultado apunta a que parte de la funcionalidad observada en el ingrediente podría reducirse una vez incorporado al pienso, bien por efecto de la dilución en la fórmula, bien por las condiciones del proceso de extrusión.
Además, no se detectó actividad bacteriostática en el moco ni en la sangre de los peces alimentados con estas dietas.
Los investigadores analizaron también parámetros relacionados con la respuesta inmunitaria, la resistencia frente a patógenos y la respuesta al estrés, sin encontrar diferencias significativas entre los tratamientos evaluados.
En el trabajo participaron otros socios del consorcio NOVAFOODIES, entre ellos ANFACO y la Universidad de Génova.
En conjunto, los resultados indican que la harina de Ulva, tanto fermentada como no fermentada, puede incorporarse en niveles moderados a los piensos de lubina sin comprometer el rendimiento productivo.
No obstante, las inclusiones más elevadas requieren cautela, especialmente por su posible efecto sobre la ingesta y el crecimiento.
Las próximas líneas de investigación planteadas por el equipo se centran en optimizar el uso de fermentados de Ulva mediante la incorporación de atractantes que mejoren la aceptación del pienso, así como en realizar ensayos de mayor duración para comprobar si los peces pueden adaptarse progresivamente a estas dietas.
El trabajo será presentado en Aquaculture Europe 2026, en Eslovenia, y aporta información útil para orientar el desarrollo de ingredientes alternativos basados en macroalgas desde una perspectiva de evidencia científica, formulación y aplicación productiva.
Fuente: misPeces
26/10/2026
Los sistemas acuícolas eficientes basados en ecosistemas integrados emergen como un enfoque estratégico, alineado con los principios de intensificación sostenible y economía circular. Estos sistemas buscan reorganizar los flujos de materia y energía dentro de la unidad de producción, transformando los residuos en insumos y promoviendo sinergias entre los diferentes componentes biológicos.
Modelos de sistemas acuícolas
Entre los modelos más prometedores se encuentran los sistemas acuícolas multiespecie y el policultivo, que se basan en la complementariedad ecológica entre los organismos. La Acuicultura Multitrófica Integrada (AMTI) representa uno de los ejemplos más sólidos de este enfoque. En este modelo, especies de diferentes niveles tróficos se cultivan de forma integrada, de modo que los desechos metabólicos de los organismos alimentados, como los peces, son asimilados por especies extractivas, como los moluscos filtradores y las macroalgas. Esta estructura favorece el reciclaje de nutrientes disueltos y particulados, reduciendo la carga de efluentes y mitigando los procesos de eutrofización en los ambientes acuáticos.
Además de los beneficios ambientales, la IMTA contribuye a la diversificación de la producción y a la resiliencia económica del sistema, ya que permite la producción de múltiples productos comerciales a partir de una misma unidad de producción. Sin embargo, su implementación requiere un profundo conocimiento de las interacciones ecológicas entre las especies involucradas, así como un ajuste preciso de las proporciones de biomasa y las tasas de asimilación de nutrientes, para garantizar el equilibrio funcional del sistema.
En ambientes continentales, el policultivo tradicional sigue siendo una estrategia ampliamente utilizada, en especial, en sistemas con menor intensidad tecnológica. En este modelo se cultivan diferentes especies de peces juntas según la ocupación de nichos ecológicos distintos, como la superficie, la columna de agua y el fondo. Esta segregación funcional reduce la competencia por los recursos y maximiza el uso de la productividad natural del estanque, incluyendo el fitoplancton, el zooplancton y la materia orgánica sedimentada. Como resultado, se observa un aumento en la eficiencia de la conversión de recursos naturales en biomasa, a menudo asociado con una reducción en los costos de alimentación.
Integración de la acuicultura
Otro aspecto relevante de la agricultura eficiente es la integración de la acuicultura con otros sistemas de producción y usos del agua. La acuaponía ejemplifica esta convergencia al combinar la producción de organismos acuáticos con el cultivo hidropónico de plantas en un sistema de recirculación. En este sistema, los compuestos nitrogenados excretados por los peces son transformados por bacterias nitrificantes en formas asimilables por las plantas, las cuales, a su vez, actúan como biofiltros, eliminando los nutrientes del agua antes de su recirculación. Esta dinámica reduce significativamente el consumo de agua y la generación de efluentes, al tiempo que aumenta la eficiencia general del sistema mediante la producción simultánea de proteína animal y biomasa vegetal.
De manera similar, los sistemas agroacuícolas integrados, como el cultivo intercalado de arroz y peces, demuestran cómo la sinergia entre diferentes actividades puede optimizar el uso de la tierra y el agua. En estos sistemas, los peces contribuyen al control biológico de plagas y al ciclo de nutrientes, mientras que el cultivo de plantas proporciona refugio y recursos adicionales, estableciendo una relación de beneficio mutuo. Estos modelos son particularmente relevantes en contextos de agricultura familiar y en regiones donde la disponibilidad de recursos es limitada.
Los Sistemas de recirculación acuícola (RAS, por sus siglas en inglés) representan un enfoque tecnológico avanzado dentro del concepto de eficiencia productiva. Basados en la recirculación continua del agua, estos sistemas utilizan procesos de filtración mecánica y biológica para mantener la calidad del agua en niveles adecuados, permitiendo la cría de organismos con altas densidades de siembra. El control riguroso de parámetros, como el oxígeno disuelto, la temperatura, el pH y los compuestos nitrogenados proporciona previsibilidad al sistema y reduce la dependencia de factores ambientales externos. A pesar de sus ventajas, los RAS requieren una elevada inversión inicial y un alto nivel de especialización técnica, lo que puede limitar su adopción en ciertas realidades productivas.
La optimización del uso del espacio, los nutrientes y la rentabilidad es un elemento central en todos estos sistemas. Las estrategias espaciales incluyen el uso de estructuras verticales, la compartimentación de las unidades de producción y la integración física entre los diferentes componentes biológicos. En cuanto a los nutrientes, la formulación de dietas altamente digestibles, combinada con el monitoreo de indicadores como el índice de conversión alimenticia (ICA), es fundamental para reducir las pérdidas y maximizar la retención de nutrientes en la biomasa producida. La incorporación de organismos extractivos, como algas y bivalvos, también desempeña un papel crucial en la recuperación de nutrientes disueltos, contribuyendo al cierre de los ciclos biogeoquímicos.
Impacto en la economía
Desde el punto de vista económico, la diversificación de especies y productos, el aumento de la producción y la valorización de los subproductos son estrategias importantes para incrementar la resiliencia financiera de las empresas acuícolas. Los productos secundarios, como la biomasa de algas con potencial para su uso en nutrición animal o biofertilizantes, pueden agregar valor al sistema y ampliar sus fuentes de ingresos. Paralelamente, el uso de tecnologías de monitoreo en tiempo real y automatización, incluyendo sensores para parámetros fisicoquímicos y sistemas de alimentación automatizados, contribuye a la toma de decisiones basada en datos y a la reducción de riesgos operativos.
Lagunas de conocimiento y perspectivas futuras
A pesar de los importantes avances en el desarrollo de sistemas integrados de acuicultura, varias lagunas científicas y limitaciones operativas aún restringen su consolidación a gran escala. Uno de los principales desafíos radica en la ausencia de métricas estandarizadas para evaluar la sostenibilidad y la eficiencia productiva. Si bien se han aplicado enfoques como el Análisis del Ciclo de Vida (ACV), persisten inconsistencias metodológicas relacionadas con la definición de unidades funcionales, la asignación de impactos entre coproductos y la medición de la circularidad en los sistemas acuícolas. Esta heterogeneidad dificulta las comparaciones sólidas entre diferentes modelos de producción y limita la toma de decisiones basada en evidencia.
Otro punto crítico se refiere a las compensaciones inherentes a los sistemas integrados. Si bien modelos como la acuicultura multitrófica integrada (AMTI) promueven el reciclaje de nutrientes y la reducción de efluentes, no siempre existe un equilibrio entre la producción de residuos y la capacidad de asimilación de las especies extractivas. Esto puede resultar en la acumulación de nutrientes o limitaciones en el rendimiento productivo de ciertos componentes del sistema. Además, la creciente complejidad operativa, junto con la necesidad de gestionar múltiples especies, puede afectar la viabilidad técnica y económica, especialmente en contextos comerciales.
La dimensión social de la sostenibilidad también permanece poco explorada. La adopción de sistemas integrados depende de factores, como la aceptación de los productores, la disponibilidad de mano de obra calificada, el acceso a la información y el apoyo institucional. Las barreras socioculturales, las limitaciones en la capacitación técnica y la ausencia de políticas públicas específicas pueden restringir la difusión de estas tecnologías, particularmente en regiones con menor infraestructura.
Desde un punto de vista biológico, existe una creciente necesidad de profundizar en la comprensión del papel de los microorganismos en los sistemas integrados. Los procesos microbianos, como la nitrificación, la desnitrificación y la formación de bioflóculos, son fundamentales para el ciclo de nutrientes y la estabilidad del sistema. Sin embargo, la integración de estos procesos en los modelos de producción aún es limitada. En este contexto, los enfoques basados en las ciencias ómicas representan una frontera prometedora, ya que permiten la caracterización de las comunidades microbianas y sus funciones metabólicas, con potencial aplicación en la optimización del rendimiento y la salud de los organismos cultivados.
La digitalización de la acuicultura, a menudo denominada Acuicultura 4.0, presenta tanto retos como oportunidades. Las tecnologías, como los sensores en tiempo real, la inteligencia artificial y el modelado predictivo pueden aumentar la eficiencia operativa y reducir los riesgos. Sin embargo, su implementación aún se ve limitada por la falta de estandarización de datos, la integración entre plataformas y los costes de adopción. El desarrollo de sistemas digitales accesibles y adaptables será fundamental para ampliar el uso de estas herramientas.
La escalabilidad de los sistemas integrados constituye otro reto fundamental. Si bien muchos modelos muestran resultados prometedores a escala experimental o piloto, su aplicación a escala comercial aún es restringida. Los costes de despliegue, la complejidad logística y la necesidad de ajustes específicos para diferentes condiciones ambientales y productivas dificultan la transición a sistemas industriales. Se necesitan estudios a largo plazo y análisis económicos detallados para evaluar la viabilidad de estos modelos en diferentes contextos.
Finalmente, la relación entre los sistemas integrados de acuicultura y el cambio climático representa un área de investigación emergente. Si bien estos sistemas muestran potencial para aumentar la resiliencia productiva y reducir los impactos ambientales, los estudios que cuantifican su contribución efectiva a la mitigación de emisiones y la adaptación a escenarios climáticos adversos aún son escasos.
Conclusión
En resumen, los sistemas de acuicultura eficientes basados en ecosistemas integrados representan un cambio de paradigma en la acuicultura, sustituyendo los modelos lineales por enfoques circulares y regenerativos. Al integrar principios ecológicos con innovación tecnológica, estos sistemas ofrecen una vía prometedora para aumentar la productividad, optimizar el uso de recursos y reducir el impacto ambiental, contribuyendo así a la sostenibilidad a largo plazo del sector acuícola.
Sin embargo, la consolidación de estos sistemas aún depende de la superación de importantes desafíos. La ausencia de métricas estandarizadas para la evaluación del desempeño, las limitaciones asociadas a la escalabilidad, las compensaciones ecológicas y productivas, y las barreras socioeconómicas para su adopción demuestran que los beneficios de los sistemas integrados no son universales ni automáticamente transferibles a todos los contextos de producción. Además, el conocimiento aún limitado de los procesos microbianos y las interacciones multitróficas, así como la necesidad de una integración efectiva de las tecnologías digitales, refuerzan la complejidad de estos sistemas.
Ante este panorama, la investigación futura debería adoptar enfoques interdisciplinarios, integrando ecología, microbiología, ingeniería, economía y ciencia de datos, para avanzar en la comprensión de los mecanismos que sustentan la eficiencia y la resiliencia de estos sistemas. La consolidación de la acuicultura integrada dependerá no solo de las innovaciones tecnológicas, sino también del desarrollo de marcos analíticos sólidos, la estandarización de indicadores, políticas de incentivos y estrategias eficaces de transferencia de conocimientos. Estos elementos serán fundamentales para posibilitar su adopción a gran escala y garantizar que los sistemas acuícolas del futuro no solo sean más productivos, sino también ambientalmente sostenibles, económicamente viables y socialmente inclusivos.
Por Vanessa R. Olszewski y Ananda P. Félix
Fuente: All Aquaculture Magazine
Referencias
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Soaudy, M.R., Ghonimy, A., 2025. Microbial activities integration among aquaculture systems for better sustainability: a review. Annals of Animal Science.
Halim, M.A., et al., 2025. Systematic analysis of recirculating aquaculture systems (RAS) and biofloc technology (BFT) for sustainable production. Aquacultural Engineering.
Tucciarone I, Secci G, Contiero B, Parisi G. Sustainable aquaculture over the last 30 years: An analysis of the scientific literature by the Text Mining approach. Rev Aquac. 2024; 16(4): 2064-2076. doi:10.1111/raq.12950
Ingaran, Jelie & Castillo, Claire & Almerol, Carolyn & Botangen, Khavee. (2026). Smart Aquaponics: A Review of IoT and Image Processing for Fish Growth Monitoring. The Philippine Journal of Fisheries. 33. 1. 10.31398/tpjf/33.1.2025-0009.
19/10/2026
Dos biofiltros capaces de mantener parámetros adecuados de nitrificación en un sistema de recirculación podrían generar entornos microbiológicos diferentes, dependiendo de las comunidades bacterianas que alberguen.
Este hallazgo amplía la función que tradicionalmente se atribuye al biofiltro, más allá de la transformación del amonio y el nitrito, al actuar también como reservorio y fuente de dispersión de microorganismos hacia el agua de cultivo.
Así se desprende de un estudio publicado en la revista Aquaculture, en el que los investigadores demostraron experimentalmente que las comunidades bacterianas presentes en los biofiltros contribuyen a configurar la microbiota del agua en la que se crían los peces.
Los investigadores realizaron tres experimentos independientes con alevines de salmón Atlántico (Salmo salar) en sistemas RAS experimentales. Para ello, utilizaron biofiltros procedentes de dos instalaciones comerciales noruegas geográficamente separadas, que presentaban comunidades bacterianas diferentes. Al intercambiar los biofiltros entre sistemas, observaron que la composición bacteriana del agua tendía a parecerse más a la del nuevo biofiltro, lo que aporta evidencia de su influencia sobre el entorno microbiológico del cultivo.
Aunque los biofiltros se gestionan principalmente por su capacidad para mantener la calidad química del agua, el estudio plantea la conveniencia de considerar también su papel en la configuración de las comunidades microbianas del sistema. Esto abre una pregunta para futuras investigaciones: ¿hasta qué punto la composición bacteriana de los biofiltros debería incorporarse a los protocolos de manejo de las instalaciones RAS? Por ahora, el trabajo no demuestra que estas diferencias microbiológicas se traduzcan en mejoras de salud, crecimiento o supervivencia de los peces.
Fuente: misPeces
Referencia científica: Biofilm communities in biofilters are structuring the rearing water microbiota in recirculating aquaculture systems (RAS) through dispersal of bacteria. Aquaculture (2026), vol. 625. DOI: 10.1016/j.aquaculture.2026.744285.
28/09/2026
La acuicultura necesita cambiar
En 2024, la acuicultura alcanzó un hito al superar por primera vez los 103 millones de toneladas de animales acuáticos producidos, desplazando a la pesca de captura como la principal fuente de alimentos acuáticos destinados al consumo humano. Con ello, se consolida como el sector de producción animal de mayor crecimiento del mundo y refuerza su papel estratégico en la seguridad alimentaria mundial.
El aumento de la demanda de proteína acuática de alto valor biológico plantea un nuevo desafío: incrementar la producción de forma ambiental, social y económicamente sostenible, en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la Agenda 2030 y la iniciativa Transformación Azul de la FAO. Alcanzar estos objetivos exige un cambio de paradigma en el diseño y la gestión de los sistemas acuícolas.
¿Y si el mayor potencial de valor de un sistema acuícola no estuviera únicamente en los organismos cultivados, sino también en el agua, los nutrientes, la biomasa y los subproductos generados durante la producción? Esa es la transformación que comienza a redefinir la acuicultura en distintas regiones del mundo.
Durante décadas, la eficiencia acuícola se midió principalmente mediante el aumento de la productividad. Sin embargo, la intensificación de los sistemas también incrementó el consumo de agua y energía, la generación de efluentes y las pérdidas de nutrientes. En estanques de cultivo, por ejemplo, se estima que solo entre el 25 y el 30 % del nitrógeno suministrado mediante el alimento se convierte en biomasa. Esto evidencia el potencial de aprovechar estos recursos con mayor eficiencia.
En este contexto, producir más sigue siendo importante, pero producir mejor se ha convertido en una necesidad. La eficiencia productiva debe avanzar de la mano de la sostenibilidad y la resiliencia. El agua, los nutrientes y la biomasa dejan de considerarse residuos para convertirse en recursos capaces de generar valor, reducir desperdicios y aumentar la eficiencia de la producción.
De la economía circular a la bioeconomía azul
Durante décadas, la acuicultura se desarrolló siguiendo un modelo de economía lineal basado en una lógica sencilla: extraer recursos, producir alimentos y desechar los residuos generados. Aunque este modelo impulsó el crecimiento del sector, también incrementó el consumo de agua, energía y materias primas, así como la generación de efluentes y las pérdidas de nutrientes al medio ambiente.
Como respuesta a estos desafíos surgió la economía circular, que busca reducir los desperdicios mediante la reutilización, el reciclaje y la recuperación de recursos. En acuicultura, este enfoque mejora el aprovechamiento del agua, los nutrientes y los subproductos del cultivo y del procesamiento.
La bioeconomía azul representa el siguiente paso en esta evolución. Más que en reutilizar residuos, se basa en integrar organismos, procesos y tecnologías para que el agua, los nutrientes y la biomasa circulen entre diferentes actividades productivas, generando alimentos, energía, fertilizantes, ingredientes de alto valor y servicios ecosistémicos. El término "azul" destaca el papel estratégico de los ecosistemas acuáticos como fuente de recursos renovables para una economía más eficiente y sostenible. El objetivo ya no es solo reducir los impactos ambientales, sino también generar valor económico, ambiental y social mediante el uso integrado de estos recursos.
Esta evolución puede resumirse en tres etapas: Economía lineal → Economía circular → Bioeconomía azul (Figura 1).
Figura 1. Evolución conceptual de la economía lineal hacia la economía circular y la bioeconomía azul aplicada a la acuicultura.
Pero ¿cómo convertir este concepto en realidad? La respuesta reside en los sistemas integrados, que son capaces de conectar distintos organismos y procesos productivos para que los residuos generados por una actividad se conviertan en recursos para otra.
IMTA: la bioeconomía azul aplicada a la acuicultura
Si la bioeconomía azul propone integrar recursos biológicos para generar mayor valor, la Acuicultura Multitrófica Integrada (Integrated Multi-Trophic Aquaculture, IMTA) constituye una de sus aplicaciones más representativas. En este modelo, organismos de distintos niveles tróficos comparten el sistema productivo y los subproductos de una especie se convierten en recursos para otra. En lugar de considerar los nutrientes y la materia orgánica como residuos, la IMTA transforma estos flujos en nuevos recursos, lo que incrementa la eficiencia en el uso de los insumos y reduce los impactos ambientales.
Este concepto puede aplicarse a diferentes escalas, ambientes y combinaciones de especies. La integración entre la tilapia del Nilo y los camarones de agua dulce (Figura 2) constituye un ejemplo de la aplicación de los principios de la IMTA en sistemas continentales. En este modelo, la tilapia actúa como especie alimentada, mientras que los camarones aprovechan parte del alimento no consumido y de la materia orgánica generada durante el cultivo. Esta interacción mejora el aprovechamiento de los recursos, diversifica la producción y aumenta la eficiencia del sistema.
En su concepción clásica, la IMTA combina especies alimentadas, como peces o camarones, con organismos extractivos, como moluscos filtradores y macroalgas, capaces de aprovechar las partículas orgánicas y los nutrientes disueltos remanentes del cultivo. Esta circulación de nutrientes y energía reduce la carga de nitrógeno y fósforo liberada al medio, incrementa la eficiencia en el aprovechamiento de los insumos y genera biomasa de valor comercial. Más que reducir los impactos ambientales, la IMTA convierte los residuos en oportunidades, favoreciendo la circularidad de los recursos dentro del propio sistema productivo.
Figura 2. Tilapia del Nilo (Oreochromis niloticus) y camarón de agua dulce (Macrobrachium rosenbergii), especies representativas de sistemas integrados de producción acuícola, ilustran la aplicación de los principios de la IMTA en sistemas continentales.
Los principios de la IMTA también sustentan otros modelos integrados, como la acuaponía, la integración acuicultura-agricultura, la tecnología Biofloc (BFT) y el aprovechamiento de microalgas, residuos orgánicos e insectos para producir biomasa, bioenergía e ingredientes para la alimentación animal. Aunque emplean diferentes estrategias de producción, estos sistemas comparten un principio común: cerrar los ciclos del agua, los nutrientes y la biomasa, reduciendo los desperdicios y mejorando la eficiencia, la sostenibilidad y la resiliencia de la acuicultura. Sus beneficios van más allá del incremento de la productividad y abarcan dimensiones económicas, ambientales, sociales y productivas (Tabla 1).
En conjunto, estos beneficios demuestran que los sistemas integrados no solo incrementan la eficiencia productiva, sino que también fortalecen la sostenibilidad y la resiliencia de los sistemas acuícolas, consolidando la bioeconomía azul como un modelo estratégico para el desarrollo sostenible de la acuicultura.
De la integración biológica a la integración digital
La integración de diferentes especies y procesos productivos incrementa la eficiencia de los sistemas acuícolas, pero también la vuelve más compleja de gestionar. La transformación digital es hoy un componente esencial de la bioeconomía azul.
Los sensores conectados al internet de las cosas (IoT), junto con la inteligencia artificial (IA) y el análisis de datos, permiten supervisar en tiempo real la temperatura, el oxígeno disuelto, el pH y la calidad del agua. Así, es posible identificar patrones, anticipar riesgos y optimizar las estrategias de manejo. Además de reducir desperdicios y mejorar la eficiencia productiva, estas tecnologías fortalecen la trazabilidad, respaldan los programas de certificación y contribuyen al seguimiento del bienestar animal.
Aunque muchas de ellas aún se encuentran en fase de expansión, su creciente accesibilidad favorecerá la adopción de sistemas integrados, lo que impulsará una acuicultura más eficiente, sostenible y resiliente. En la bioeconomía azul, la integración de organismos debe ir acompañada de la integración de datos, lo que permite que los sistemas cada vez más complejos sean también más eficientes, predictivos y sostenibles.
El futuro ya ha comenzado
La expansión de la bioeconomía azul aún depende de inversiones en infraestructura, capacitación, investigación aplicada y marcos regulatorios capaces de acompañar la rápida evolución de las tecnologías de producción. Las soluciones también deberán adaptarse a diferentes especies, ambientes y realidades productivas. Al mismo tiempo, los desafíos globales, como el cambio climático, el aumento de la demanda de alimentos acuáticos y la necesidad de utilizar el agua, la energía y los nutrientes de manera más eficiente están impulsando la adopción de nuevos modelos de producción.
En este contexto, la Acuicultura Multitrófica Integrada (IMTA) y otros sistemas basados en los principios de la bioeconomía azul demuestran que es posible producir más aprovechando mejor los recursos disponibles. Más que una tendencia, estas estrategias integran organismos, tecnologías y cadenas productivas para generar alimentos, biomasa, energía y servicios ecosistémicos.
El avance de la innovación, la investigación y las políticas públicas ampliará el papel de estos sistemas en el desarrollo de una acuicultura más productiva, sostenible y resiliente. En definitiva, el futuro de la acuicultura no consiste únicamente en producir más, sino en integrar de forma inteligente el agua, los nutrientes, los organismos y la tecnología para generar mayor valor mediante un uso más eficiente de los recursos. Ese es, precisamente, el principio que define la bioeconomía azul.
Por Lilian Dena dos Santos y Eduardo Luis Cupertino Ballester
Fuente: All Aquaculture Magazine
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24/08/2026
Investigadores han desarrollado un sistema de gestión energética que podría ayudar a los sistemas de acuicultura de recirculación (RAS, por sus siglas en inglés) a reducir el consumo de electricidad y las emisiones de carbono, al tiempo que mantienen las condiciones del agua necesarias para la salud de los peces.
El estudio, publicado en Sustainable Energy Technologies and Assessments, combina energía renovable, almacenamiento en baterías y electricidad de la red con un modelo específico para cada especie que estima los niveles de oxígeno disuelto. El sistema ajusta el funcionamiento del aireador según las necesidades de los peces y la energía disponible, en lugar de depender de un funcionamiento continuo o de horarios fijos.
Utilizando datos experimentales del mero de Malabar, los investigadores desarrollaron un modelo de oxígeno disuelto que tiene en cuenta el tamaño y la alimentación de los peces. Posteriormente, integraron el modelo en un sistema de gestión energética que coordina la aireación con la generación solar y eólica in situ, el almacenamiento en baterías y la energía de la red eléctrica.
En simulaciones realizadas durante un año, el sistema redujo el consumo de electricidad en un 17,8 % y las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con la electricidad en un 31,9 % en comparación con la aireación continua. Las simulaciones también demostraron que el oxígeno disuelto se mantuvo por encima del margen de seguridad establecido, mientras que el control optimizado del aireador ayudó a mantener niveles seguros de oxígeno durante los cortes de energía simulados.
'Nuestros resultados demuestran que los aireadores en las instalaciones acuícolas no deben considerarse simplemente como cargas eléctricas fijas', afirmó Akito Nakadomari, profesor adjunto de la Universidad de Saitama y autor principal del estudio. 'Desde la perspectiva de los sistemas de energía, la clave reside en comprender cómo el proceso que subyace a la demanda eléctrica determina cuándo y cómo se puede operar el equipo. Al incorporar la dinámica de estos procesos y los requisitos operativos a la gestión energética, podemos identificar y aprovechar una flexibilidad que permanece oculta. En este estudio, el oxígeno disuelto proporcionó el vínculo entre el funcionamiento del aireador y las condiciones seguras para la cría de peces, lo que permitió coordinar la aireación con la generación de energía renovable, el almacenamiento en baterías y la red eléctrica'.
Los investigadores afirmaron que los hallazgos sugieren que la flexibilidad en las operaciones de los sistemas de recirculación acuícola (RAS) se puede mejorar no solo añadiendo equipos como baterías, sino también comprendiendo mejor los procesos biológicos que impulsan la demanda de energía.
'La flexibilidad del sistema se puede mejorar no solo añadiendo baterías u otros componentes, sino también comprendiendo los procesos que determinan la demanda de electricidad', afirmó Nakadomari. 'Este estudio utilizó oxígeno disuelto para demostrar el concepto, pero el funcionamiento de los sistemas de recirculación acuícola (RAS) se rige por múltiples estados de proceso y requisitos operativos que interactúan entre sí. Al incorporar estas interacciones a la gestión energética, buscamos identificar una mayor flexibilidad sin comprometer la seguridad y la fiabilidad de la producción. Este mismo principio podría extenderse a otras instalaciones esenciales regidas por requisitos de seguridad, calidad o servicio'.
Los investigadores indicaron que en futuros trabajos se evaluará el marco en instalaciones de recirculación acuícola (RAS) de mayor tamaño, con especies acuícolas adicionales y en diferentes condiciones de operación. Asimismo, planean incorporar factores adicionales de calidad del agua y requisitos biológicos para ofrecer un enfoque más integral para la gestión del consumo energético en la acuicultura terrestre.
Fuente: Global Seafood
21/10/2026
El día inicia temprano en las Islas Feroe. La embarcación de tratamiento permanece atracada junto a la jaula marina, con las bombas operativas y el circuito térmico calibrado para el despiojado. A simple vista, el lote responde a los estándares productivos: biometría adecuada, buena condición corporal y un consumo sostenido de alimento en las últimas semanas. Nada anticipa contingencias sanitarias.
Sin embargo, al concluir la jornada, el recuento de mortalidad no coincide con lo esperado. Ejemplares que horas antes nadaban con aparente vigor yacen en el fondo de las redes, sin lesiones externas ni signos patológicos visibles. El registro productivo consignará, como tantas otras veces, una «mortalidad asociada al manejo»: una etiqueta descriptiva del procedimiento, pero insuficiente para explicar la causa fisiológica de fondo.
Una investigación publicada en la revista Aquaculture sugiere que parte de la respuesta yace en una estructura anatómica habitualmente omitida en los monitoreos de rutina: la microarteria coronaria que irriga el miocardio del salmón. El estudio vincula directamente este fenómeno con la variable de mayor prioridad en la industria: la velocidad de crecimiento. Los resultados revelan que los salmones que crecen a un ritmo acelerado —tanto en la piscifactoría como en el mar— desarrollan un mayor deterioro coronario, lo que comprometería su resistencia ante el estrés operativo. Para un sector habituado a medir la eficiencia en ganancia diaria de peso y ciclos más cortos, este hallazgo plantea un debate productivo impostergable.
¿Por qué la salud coronaria del salmón es crítica en la jaula marina?
A diferencia de muchas especies acuáticas, los salmónidos poseen arterias coronarias dedicadas a irrigar con sangre oxigenada su propio miocardio. Su condición biológica de «atletas marinos» —adaptados a migraciones de miles de kilómetros— exige un sistema cardiovascular de alta resistencia, preparado para mantener un bombeo vigoroso frente a demandas metabólicas extremas.
En el entorno de cultivo intensivo, el corazón del salmón se enfrenta a exigencias operativas severas: densidades elevadas de confinamiento, clasificación, transporte, bombeo y, de manera crítica, tratamientos contra el piojo de mar. Cada procedimiento dispara la frecuencia cardíaca y el consumo de oxígeno. Si la arteria coronaria presenta estrechamiento, el tejido muscular sufre hipoxia aguda en el momento de mayor requerimiento. El efecto equivale a operar una bomba de alta presión conectada a una manguera colapsada: tolera el régimen estándar, pero colapsa ante la máxima exigencia.
Esta condición patológica se define como arteriosclerosis coronaria: el endurecimiento y reducción de la luz vascular. A diferencia del ser humano, donde intervienen placas de colesterol, en el salmón el fenómeno ocurre por la hiperplasia de células de músculo liso en la túnica íntima de la arteria, estrechando progresivamente el lumen.
Los antecedentes documentales reportados en el estudio justifican la alerta sanitaria. En 2007, se registró un caso con más del 10% de mortalidad en salmones tras un transporte rutinario; las necropsias revelaron patología coronaria severa y necrosis miocárdica compatible con infartos. Desde entonces, estos hallazgos se reportan con mayor frecuencia en mortalidades posmanejo. De forma análoga, estudios en trucha arcoíris han confirmado que peces con vasculopatía avanzada exhiben una menor tolerancia frente al estrés estandarizado por hacinamiento.
La sospecha histórica que la ciencia aún no había cuantificado
Durante más de tres décadas existió la presunción técnica de que el crecimiento acelerado agravaba estas anomalías vasculares. Trabajos pioneros —como una investigación de 1992 en salmón del Atlántico y otra de 2020 en trucha— sugerían esta correlación. No obstante, ninguno logró medir de forma directa la tasa de crecimiento: recurrían a estimaciones indirectas, comparando ejemplares de diversas tallas o regímenes térmicos diferenciados en los centros de cultivo.
Esta brecha metodológica resulta crítica para la industria, cuya estrategia operativa prioriza maximizar las tasas de ganancia de peso y acelerar la rotación de biomasa. Determinar si esta intensificación conlleva un costo cardiovascular requiere evidencia empírica rigurosa, no supuestos teóricos.
Con ese objetivo, un consorcio internacional liderado por Heidi S. Mortensen —investigadora del instituto Firum (Islas Feroe) y del Department of Biological and Environmental Sciences de la University of Gothenburg— abordó el desafío junto a especialistas de Pharmaq Analytiq, Nofima, la Swedish University of Agricultural Sciences, la firma de benchmarking Avrik y la NMBU (The Norwegian University of Life Sciences).
Metodología en campo: cuatro centros de cultivo, dos fases y miles de cortes histológicos
El estudio se desarrolló en condiciones comerciales reales y no en un entorno de laboratorio controlado. Entre 2021 y 2022, el equipo recolectó muestras de salmones del Atlántico aparentemente sanos —todos pertenecientes a la estirpe comercial Stofnfiskur— en cuatro centros de cultivo marino de las Islas Feroe, aprovechando los muestreos normativos y aleatorios para el monitoreo de cáligus (piojos de mar).
Con el propósito de aislar la variable del crecimiento respecto a la edad biológica —dado que los peces más longevos presentan un mayor desgaste vascular acumulado—, los centros se estructuraron en pares analíticos comparables:
Centros 1 y 2: Peces más jóvenes (aproximadamente 15 meses pos-eclosión al momento de la transferencia al mar), procedentes de una misma compañía y una piscifactoría compartida.
Centros 3 y 4: Ejemplares con cinco meses adicionales de desarrollo (alrededor de 20 meses), originarios de otra empresa y producidos bajo una misma instalación en tierra.
El muestreo se ejecutó en dos ventanas operativas: un mes posterior a la transferencia al agua salada y diez meses después, en la fase previa a la cosecha. De cada espécimen se extrajo el corazón y se procesó el trayecto de la arteria principal en 18 secciones histológicas ultrafinas de 3 micras (µm). A través del microscopio óptico se evaluó la extensión vascular comprometida, la severidad del daño tisular (en una escala estandarizada de 0 a 5) y la reducción del lumen arterial.
La investigación afrontó notables desafíos metodológicos. Los científicos identificaron una alta variabilidad anatómica en los patrones de ramificación coronaria: únicamente el 31,8% de los 220 peces evaluados presentaba una arteria única sin ramificaciones a lo largo del segmento de análisis. Esto demandó un estricto criterio de control de calidad que consolidó la cohorte final en 153 ejemplares, previa verificación de que esta morfología no guardaba correlación con la edad, el peso o el crecimiento. Asimismo, en uno de los centros la muestra se restringió a 20 peces debido a la falta de ayuno previo.
Por motivos de confidencialidad comercial en tierra, la tasa de desarrollo en piscifactoría se calculó en gramos por día, aplicando el coeficiente térmico de crecimiento (TGC) de forma exclusiva para el ciclo marino.
Evidencia al ingreso al mar: la huella de la piscifactoría en la salud coronaria
La evaluación comparativa más reveladora se registró entre los centros 3 y 4. Ambos lotes compartían prácticamente la misma edad biológica, pero habían experimentado ritmos de desarrollo divergentes durante la fase en piscifactoría (hatchery): una ganancia de 1,2 gramos diarios en el centro 3 frente a 0,8 gramos por día en el centro 4.
Apenas un mes después de la transferencia al agua salada, la disparidad en su morfología cardíaca fue determinante:
Mayor prevalencia patológica: El 67% de los ejemplares del centro 3 presentó lesiones vasculares, en contraste con el 26% del centro 4.
Extensión de la lesión: La proporción del lecho arterial afectado se cuadruplicó (25,6% frente a 5,7%).
Severidad histológica: El índice promedio de severidad alcanzó 0,8 en el centro 3 frente a 0,1 en el centro 4, siendo el primer grupo el único en registrar daños en grado máximo (grado 5).
Compromiso hemodinámico: En los casos de mayor severidad, la reducción de la luz arterial (lumen) alcanzó un 13,5%, frente a solo un 4,4% en el centro 4.
De acuerdo con el análisis estadístico, el ritmo de crecimiento en la piscifactoría explicó de forma autónoma el 34% de la variación en la extensión del daño y el 31% de su severidad global. Esta tendencia se constató al contrastar los centros 1 y 2, cuyos peces crecieron a tasas prácticamente homogéneas en tierra (1,1 y 1,0 g/día) y mostraron un perfil arterial coincidente: una prevalencia idéntica del 29%, con grados equivalentes de daño.
No obstante, el estudio introduce una advertencia relevante: los ejemplares de crecimiento lento (centro 4) ingresaron al mar con un factor de condición de 0,9, un umbral cercano a la emaciación. Si bien una ganancia de peso más lenta protegió la arquitectura vascular, no garantizó una robustez fisiológica ideal, demostrando que la solución productiva no pasa por desacelerar el crecimiento sin un equilibrio integral.
Fase marina: aceleración del crecimiento y convergencia en patología coronaria
La evolución posterior de los lotes reveló un comportamiento decisivo. Durante la etapa marina, la dinámica de crecimiento se revirtió: los ejemplares del centro 4 registraron un desarrollo más acelerado (TGC de 4,2) en comparación con los del centro 3 (TGC de 3,5). De acuerdo con el modelo Laksur 2.0 de Avrik —que contrasta el peso observado frente al proyectado a partir de series históricas en granjas feroesas entre 2005 y 2022—, los peces del centro 4 alcanzaron un 22,7% por encima de su biomasa esperada, mientras que los del centro 3 se situaron un 14,6% por debajo.
Los investigadores plantean diversas hipótesis explicativas. La estacionalidad térmica pudo ser determinante: el centro 4 sembró en mayo bajo temperaturas en ascenso, mientras que el centro 3 lo hizo en diciembre, en vísperas del invierno. Asimismo, pudo intervenir un fenómeno de crecimiento compensatorio tras una restricción previa, sumado a la evidencia descrita en la literatura donde salmones con alto desarrollo en piscifactoría exhiben menores tasas en agua de mar.
Independientemente del mecanismo causal, el desenlace fue concluyente: hacia la cosecha, ambos centros convergieron tanto en peso final como en el deterioro de sus arterias coronarias. El 90% de los peces en ambos centros presentó lesiones vasculares, con índices promedio de severidad de 2,5 y 3,0, y una reducción de la luz arterial del 15,6% y 16,7% en los casos críticos. El lote inicialmente más sano igualó al grupo deficitario precisamente al acelerar su ritmo de engorde.
En los centros 1 y 2, el crecimiento marino explicó el 16% de la varianza en la extensión del daño. En el consolidado de los cuatro centros previo al sacrificio, entre el 90% y el 100% de la población exhibió patología coronaria.
Implicaciones fisiológicas: vulnerabilidad vascular frente al estrés operativo
¿Cuál es el umbral crítico de daño vascular? Aunque la investigación no evaluó de forma directa la tolerancia fisiológica en estos salmones, sí establece un marco de referencia cuantitativo: en un estudio de 2020 con trucha arcoíris, los ejemplares que no superaron una prueba estandarizada de confinamiento por 30 minutos exhibieron una reducción del 26% al 39% en el lumen de su arteria coronaria. En las Islas Feroe, entre el 14% y el 28% de los salmones evaluados previo a la cosecha sobrepasaron ese umbral del 26% en su lesión de mayor severidad.
Bajo la premisa de que el salmón del Atlántico comparta un patrón fisiológico similar al de la trucha, hasta uno de cada cuatro peces presentaría una capacidad reducida para tolerar faenas operativas exigentes. Se trata de una extrapolación que los autores presentan con rigor y prudencia metodológica.
Asimismo, los investigadores contextualizan la evolución de la mortalidad en el archipiélago feroés. Las tasas de pérdidas comenzaron a ascender tras el marco regulatorio de 2009 para el control del piojo de mar —que impuso una mayor frecuencia de tratamientos— y se acentuaron hacia 2015 con la sustitución de terapias químicas por metodologías térmicas y mecánicas. Los autores concluyen que existe una sinergia de factores: peces con arterias comprometidas que toleraban manejos moderados sucumben hoy ante protocolos operativos más intensos y reiterados.
Mecanismo fisiológico: el impacto biomecánico del rápido crecimiento en el lecho vascular
La hipótesis más respaldada en la literatura científica es de naturaleza biomecánica. La arteria coronaria principal del salmón del Atlántico transcurre sobre el bulbo arterioso, una estructura altamente distensible que se dilata y contrae con cada sístole para mitigar la presión hemodinámica. Con el tiempo, este estiramiento mecánico sostenido induce microtraumatismos en la pared vascular, desencadenando la proliferación de células de músculo liso a modo de hiperplasia reactiva hacia el interior del lumen. Cualquier condición que incremente el gasto cardíaco —como el ejercicio vigoroso, el estrés ambiental o un metabolismo acelerado— intensifica este desgaste vascular.
No obstante, los autores enfatizan las limitaciones metodológicas de la investigación: se trata de un estudio observacional ejecutado en condiciones comerciales. Aunque se emparejaron cohortes con idéntica genética, piscifactoría (hatchery), edad y empresa productora, cada módulo de cultivo enfrentó un entorno particular, con variaciones en corrientes, perfiles térmicos y eventos estresantes. Se requieren ensayos experimentales controlados para aislar con precisión el efecto del crecimiento de las demás variables operativas.
De vuelta al fiordo: el origen acumulativo del estrés operativo
Al retomar la escena del tratamiento antiparasitario y la aparente vitalidad de los peces, el estudio evidencia que la crisis sanitaria no se originó en esa jornada, sino a lo largo de meses de desarrollo: comenzó en una piscifactoría que estimuló un engorde rápido y continuó durante una fase marina que mantuvo la máxima exigencia metabólica. Al enfrentar el desafío operativo del despiojado, determinados ejemplares carecían de reserva funcional en su miocardio.
La conclusión científica no promueve desacelerar la producción a niveles subóptimos, pues una tasa de crecimiento insuficiente tampoco es viable desde la perspectiva zootécnica. El mensaje crítico para la salmonicultura radica en reconocer que la velocidad de desarrollo en ambas etapas deja una impronta acumulativa en el sistema cardiovascular del pez. Definir ritmos de crecimiento que concilien la productividad con la integridad cardíaca, integrando este factor en la planificación de manejos intensivos, constituirá la clave entre balances productivos que cierran con pérdidas inexplicadas y cosechas plenamente sostenibles.
Fuente: AQUAHOY
15/10/2026
La acuacultura moderna de camarón depende de una comprensión clara del comportamiento alimentario para optimizar las estrategias de alimentación, mejorar la eficiencia de la producción y aumentar la sostenibilidad. Dado que el alimento representa el mayor costo operativo en la producción de camarón, evaluar con precisión el consumo de alimento es fundamental tanto para la rentabilidad como para la gestión ambiental. Para superar los desafíos que implica monitorear visualmente la actividad de alimentación de los camarones, investigadores y empresas tecnológicas han recurrido cada vez más al Monitoreo Acústico Pasivo (PAM, por sus siglas en inglés).
A diferencia del sonar activo, el PAM registra pasivamente los sonidos del entorno acuático —incluidos los característicos chasquidos que emiten los camarones al alimentarse— sin necesidad de emitir señales acústicas. Esta tecnología no invasiva está aportando nuevos conocimientos sobre el comportamiento alimentario de los camarones e impulsando el desarrollo de sistemas de alimentación automatizados más inteligentes y precisos.
Esta tecnología se ha extendido rápidamente por las principales regiones productoras de camarón del mundo, ayudando a los productores a mejorar la precisión en la alimentación y a reducir el desperdicio de alimento. En estos sistemas, hidrófonos submarinos de alta sensibilidad captan los sonidos producidos por los camarones durante la alimentación, y algoritmos de procesamiento de señales identifican en tiempo real los chasquidos asociados a dicha actividad. A partir de esta información acústica, el suministro de alimento se ajusta automáticamente según el apetito de los animales, lo que mejora la eficiencia alimentaria y reduce la dependencia de las prácticas de alimentación empíricas tradicionales.
Aunque los sistemas comerciales de alimentación acústica han avanzado rápidamente, los conjuntos de datos y los algoritmos que sustentan estas tecnologías siguen siendo, en gran medida, de propiedad privada e inaccesibles para la comunidad científica. Como resultado, el PAM se ha convertido en una herramienta de investigación cada vez más valiosa para estudiar el comportamiento alimentario de los camarones en condiciones controladas. Actualmente, productores comerciales, fabricantes de alimentos e instituciones de investigación están invirtiendo en laboratorios acústicos especializados para evaluar estrategias de alimentación, optimizar formulaciones de pienso y validar nuevas tecnologías. Al acelerar el desarrollo de estrategias de alimentación de precisión, el PAM contribuye a impulsar una industria camaronera más eficiente, rentable y sostenible.
Avances en la acústica del camarón mediante investigación de laboratorio
A medida que los sistemas de alimentación basados en la acústica siguen demostrando resultados positivos en las granjas camaroneras, la investigación de laboratorio sobre el monitoreo acústico pasivo (PAM, por sus siglas en inglés) avanza en paralelo, aportando conocimientos fundamentales que continúan impulsando mejoras en las aplicaciones comerciales. En los últimos años, el Laboratorio de Tecnología de Acuicultura (LTA) de la Universidad Federal Rural de Pernambuco (UFRPE), en Brasil, se ha consolidado como un centro de investigación reconocido internacionalmente que estudia el uso del PAM para analizar el comportamiento alimentario del camarón blanco del Pacífico (Penaeus vannamei) en condiciones experimentales controladas.
Las investigaciones realizadas por el grupo han demostrado el potencial de la bioacústica, no solo para desarrollar tecnologías de alimentación automatizada, sino también para mejorar nuestra comprensión de cómo la nutrición, las condiciones ambientales y las prácticas de manejo influyen en el comportamiento alimentario de los camarones.
La investigación actual en el LTA se centra en dos áreas complementarias. La primera examina las características acústicas de los chasquidos de alimentación producidos por los camarones y cómo estas señales varían según factores como el tamaño de la mandíbula, la etapa de muda y la textura del alimento granulado (Fig. 1). La segunda utiliza la actividad acústica como indicador conductual de la intensidad de alimentación, lo que permite a los investigadores evaluar cómo variables como el tamaño del camarón, la densidad de siembra y la composición de la dieta influyen en la actividad alimentaria.
Fig. 1: Ejemplos de aplicaciones de PAM (monitoreo acústico pasivo) probadas para caracterizar los chasquidos de alimentación de los camarones y evaluar su comportamiento alimentario.
En conjunto, estos estudios han demostrado que los sonidos de alimentación de los camarones constituyen un indicador sensible y no invasivo del comportamiento alimentario, permitiendo a los investigadores cuantificar las respuestas conductuales bajo una amplia gama de condiciones experimentales. Al vincular experimentos de laboratorio controlados con aplicaciones comerciales, el PAM está emergiendo como una poderosa herramienta de investigación que contribuye al avance de la acuacultura de precisión del camarón.
Montaje experimental para estudios acústicos
Los ensayos acústicos en el LTA suelen emplear un sistema de monitoreo compuesto por hidrófonos submarinos, grabadoras digitales multicanal y computadoras de alto rendimiento (Fig. 2). Los hidrófonos —el equivalente submarino de los micrófonos— captan los sonidos que se propagan a través del agua, mientras que las grabadoras digitales preservan estas señales acústicas con alta resolución temporal para su posterior análisis. Posteriormente, las grabaciones pueden archivarse para un análisis detallado fuera de línea o procesarse en tiempo real mediante algoritmos computacionales.
Fig. 2: Ejemplos de despliegues de PAM en un estanque experimental de camarones y en un acuario, utilizando grabadoras digitales e hidrófonos sumergidos.
El montaje experimental varía según los objetivos de cada estudio. Las investigaciones destinadas a caracterizar las propiedades acústicas de los chasquidos de alimentación de los camarones se llevan a cabo en tanques revestidos con espuma acústica absorbente, lo que minimiza las reflexiones sonoras y reduce las distorsiones causadas por las paredes del tanque (Fig. 3). Este entorno controlado permite una caracterización más precisa de las propiedades acústicas de los chasquidos.
Por el contrario, los experimentos centrados en el comportamiento alimentario —en particular aquellos que evalúan las tasas de producción de chasquidos a lo largo del tiempo— se llevan a cabo en tanques convencionales de diversos tamaños y con distintas densidades de siembra de camarones (Fig. 3). Estas condiciones se asemejan más a los sistemas de producción comercial, lo que permite a los investigadores estudiar cómo los factores nutricionales, biológicos y ambientales influyen en la actividad alimentaria de los camarones.
¿Producen sonido los camarones únicamente cuando se alimentan de pellets?
Fig. 3: Esquema de los sistemas PAM de laboratorio utilizados para evaluar el comportamiento alimentario de los camarones en acuarios convencionales y para caracterizar la acústica de los chasquidos de alimentación en tanques experimentales revestidos con espuma.
Para responder a esta pregunta, un estudio reciente investigó los sonidos producidos por juveniles de P. vannamei mientras consumían diversos tipos de alimento, incluidos poliquetos, peces, camarones, bivalvos, Artemia, insectos y pellets de alimento comercial (Fig. 4). Durante el experimento, se utilizaron grabaciones sincronizadas de audio y video para confirmar que los característicos chasquidos provenían de las mandíbulas de los camarones durante la alimentación. Posteriormente, las señales acústicas se analizaron mediante un software especializado en análisis de sonido.
Los resultados mostraron que todos los alimentos generaban señales acústicas durante la ingestión. Sin embargo, la textura y la composición del alimento influían claramente en la firma acústica de los chasquidos de alimentación. Los alimentos más duros, incluidos los pellets comerciales, el tejido de camarón y los insectos (Fig. 4B, D), requerían una mayor fuerza mecánica durante la masticación, produciendo chasquidos con mayor energía acústica. Por el contrario, los alimentos más blandos, como la Artemia y los bivalvos (Fig. 4C), generaban señales acústicas más débiles.
Estos hallazgos tienen importantes implicaciones prácticas. Demuestran que el análisis acústico permite distinguir los sonidos de alimentación asociados a diferentes tipos de alimento, proporcionando información valiosa para el desarrollo de algoritmos capaces de reconocer cambios en las características acústicas de la actividad alimentaria del camarón. Más allá de la gestión de la alimentación, este enfoque también podría ayudar a identificar otros eventos biológicamente relevantes dentro de los sistemas de cultivo, incluido el comportamiento caníbal.
Uso de la acústica para evaluar atrayentes alimentarios
Fig. 4: Ejemplares juveniles de P. vannamei alimentándose de diferentes productos: (A) pescado, (B) insecto, (C) nauplios de Artemia y (D) camarón.
Una gestión eficaz de la alimentación implica algo más que suministrar simplemente la cantidad correcta de alimento. La aceptación del alimento depende de la eficiencia con la que los camarones detectan, localizan y consumen las partículas de alimento. Por esta razón, los atrayentes alimentarios se incorporan ampliamente en las dietas comerciales para mejorar la palatabilidad y estimular la actividad alimentaria.
Los factores de estrés ambiental, como las caídas bruscas de temperatura o los cambios en la salinidad, pueden reducir considerablemente el apetito de los camarones y afectar negativamente al rendimiento de la producción. En estas condiciones, se ha demostrado que los atrayentes alimentarios ayudan a mantener la ingesta de alimento. Sin embargo, su eficacia depende de unos niveles de inclusión adecuados. Concentraciones más elevadas no estimulan necesariamente un mayor consumo e incluso pueden interferir en la capacidad del camarón para reconocer el alimento, reduciendo finalmente la actividad alimentaria.
Un experimento reciente ilustra esta relación. Se alimentó a juveniles de P. vannamei con dietas que contenían un atrayente aromático en tasas de inclusión de 1, 3 y 5 gramos por kg, bajo condiciones de baja temperatura (24 grados-C). El monitoreo acústico reveló que el nivel de inclusión más bajo (1 g/kg) produjo sistemáticamente las tasas iniciales de chasquidos más elevadas y mantuvo una mayor actividad de alimentación durante todo el periodo de observación de 30 minutos, lo que indica una respuesta alimentaria más intensa que la observada con las dosis más altas (Fig. 5).
Fig. 5: Análisis de regresión de la producción de chasquidos de alimentación en P. vannamei alimentados con dietas que contenían diferentes niveles de un atrayente aromático y una dieta control.
Este enfoque experimental se ha aplicado a una amplia gama de estudios nutricionales, incluida la evaluación de atrayentes alimentarios, sales orgánicas, la sustitución parcial o total de la harina de pescado y formulaciones de dietas especializadas diseñadas para condiciones de producción desafiantes. Además, se ha comparado el comportamiento alimentario entre camarones 'ingenuos' (expuestos a una dieta por primera vez) y camarones 'no ingenuos' (previamente aclimatados a la misma dieta) (Fig. 6).
En conjunto, estos estudios demuestran que el PAM constituye una herramienta práctica y objetiva para evaluar la aceptación del alimento, optimizar las formulaciones de las dietas y respaldar estrategias de alimentación más fundamentadas en el cultivo comercial de camarón.
Cuando el sonido se une a la imagen
Si bien los chasquidos de alimentación aportan información valiosa sobre el consumo de alimento, el análisis de video añade otra dimensión al revelar cómo se desplazan, ocupan el espacio e interactúan los camarones mientras se alimentan. Al sincronizarse con las grabaciones acústicas, el video permite vincular directamente la producción de sonido con el comportamiento observado, ofreciendo así una imagen más completa de la alimentación como una respuesta biológica integrada al entorno de cultivo.
Tras la recopilación de datos, los videos pueden procesarse mediante software de visión artificial capaz de detectar a cada camarón individualmente, fotograma a fotograma, y de rastrear sus movimientos a lo largo del tiempo. Más allá de servir como un simple registro visual, el video se convierte en una fuente cuantitativa de información sobre la actividad de nado, la distribución espacial y el uso de la zona de alimentación.
Fig. 6: Diagrama de flujo del diseño experimental para evaluar el comportamiento alimentario acústico y el consumo de alimento en camarones con y sin experiencia previa.
La visión artificial también puede facilitar el monitoreo biométrico automatizado. Al calibrar el tamaño aparente de los camarones en las imágenes de video con datos biométricos medidos, los algoritmos pueden estimar el peso corporal y la longitud sin necesidad de manipular a los animales. Como resultado, una sola grabación puede proporcionar simultáneamente información sobre el comportamiento alimentario y el rendimiento del crecimiento (Fig. 7).
Al integrarse con el monitoreo acústico pasivo (PAM, por sus siglas en inglés), el análisis de video ofrece información valiosa sobre cómo la calidad del agua, la salud animal y la dieta influyen en el movimiento, los patrones de agregación y las respuestas alimentarias de los camarones. Estos flujos de datos combinados pueden incorporarse a sistemas de monitoreo en tiempo real, lo que permite detectar tempranamente cambios de comportamiento asociados al estrés y respaldar decisiones de gestión proactivas antes de que se produzcan pérdidas en la producción.
Inteligencia artificial para la detección automatizada de chasquidos
Estudios recientes han demostrado claramente el potencial del PAM para evaluar el comportamiento alimentario de los camarones en condiciones controladas y para respaldar la alimentación automatizada basada en señales acústicas en la camaronicultura comercial. Sin embargo, su aplicación a mayor escala sigue limitada por la falta de métodos estandarizados para detectar y cuantificar los chasquidos de alimentación en grabaciones de audio continuas. Los enfoques actuales suelen depender del análisis manual o semiautomatizado de espectrogramas mediante software, lo que hace que el procesamiento de los grandes conjuntos de datos acústicos —generados tanto en laboratorio como en sistemas de producción comercial— requiera mucho tiempo y sea difícil de estandarizar.
Fig. 7: Análisis automatizado de video que muestra la detección de camarones (a), la segmentación corporal (b) y la integración de múltiples resultados analíticos (c).
Para que el monitoreo acústico automatizado sea científicamente fiable y prácticamente aplicable, los algoritmos de detección deben ser transparentes, estar rigurosamente validados frente a datos de referencia anotados manualmente y ser capaces de funcionar de manera consistente bajo las condiciones acústicas complejas y ruidosas típicas de los sistemas acuícolas. Se espera que la inteligencia artificial desempeñe un papel fundamental para superar estos desafíos. En este contexto, el aprendizaje automático supervisado ofrece un enfoque práctico: utiliza características acústicas extraídas de segmentos de sonido etiquetados para entrenar modelos capaces de distinguir los chasquidos de alimentación de los camarones de otros eventos acústicos de fondo.
Recientemente, LTA ha estado desarrollando un sistema basado en inteligencia artificial (IA) capaz de detectar automáticamente los chasquidos de alimentación de P. vannamei y de reproducir con precisión los patrones de actividad alimentaria identificados mediante análisis acústico semiautomatizado (Fig. 8). El sistema logró distinguir los chasquidos de alimentación de otros sonidos submarinos, y la validación mediante grabaciones de laboratorio y de estanques confirmó su capacidad para monitorear los cambios en la actividad alimentaria del camarón bajo diversas condiciones biológicas y ambientales.
Fig. 8: Comparación del promedio de detecciones de chasquidos por minuto realizadas por el modelo de IA y el software semiautomatizado durante grabaciones de 30 minutos de juveniles de P. vannamei.
Al automatizar el análisis de las grabaciones acústicas, este enfoque reduce considerablemente el tiempo y el esfuerzo necesarios para el procesamiento manual o semiautomatizado de datos, a la vez que proporciona una herramienta consistente y objetiva para el monitoreo de la alimentación del camarón y la acuacultura de precisión.
Perspectivas
La bioacústica está transformando nuestra comprensión del comportamiento alimentario del camarón y, al mismo tiempo, creando nuevas oportunidades para la gestión precisa de la alimentación. Mediante el monitoreo acústico pasivo (PAM, por sus siglas en inglés), los sonidos de alimentación pueden convertirse en información valiosa sobre el apetito del camarón, el consumo de alimento y las respuestas a las condiciones ambientales cambiantes. A medida que avanzan las investigaciones y se expande su adopción comercial, el PAM está evolucionando de ser una herramienta de gestión de la alimentación a convertirse en una plataforma de innovación más amplia. En combinación con la visión artificial, la inteligencia artificial y los sistemas de alimentación automatizados, esta tecnología promete ofrecer estrategias de gestión más inteligentes que mejoren la eficiencia alimentaria, optimicen la producción y respalden una industria camaronera más rentable y sostenible.
Fuente: Global Seafood
13/10/2026
Calidad, estabilidad y biología como pilares del rendimiento productivo
La calidad de las materias primas, la estabilidad nutricional, la digestibilidad de los nutrientes y el equilibrio microbiológico se han convertido en factores decisivos para optimizar el rendimiento de las explotaciones acuícolas. Estos elementos condicionan directamente la capacidad de los animales para transformar el alimento en crecimiento y mantener un estado fisiológico adecuado.
La eficiencia ya no depende solo de cuánto come un animal, sino de cuánto es capaz de aprovechar.
El punto de partida: materias primas y estabilidad nutricional
La base de cualquier sistema acuícola eficiente reside en la calidad del alimento y, sobre todo, en la calidad y estabilidad de las materias primas utilizadas en su formulación. Ingredientes como la harina de pescado continúan siendo altamente valorados por su perfil nutricional, aunque su eficacia depende de su frescura y de las condiciones de procesamiento y almacenamiento.
Cuando las materias primas se deterioran, las proteínas y los lípidos sufren procesos de degradación que reducen su valor nutricional y su biodisponibilidad. Como consecuencia, disminuye la capacidad del animal para aprovechar los nutrientes ingeridos, aumentan los índices de conversión alimenticia y se reduce la rentabilidad del sistema.
La eficiencia comienza mucho antes de la alimentación: empieza con la correcta selección y conservación de los ingredientes.
Un ejemplo destacado es la astaxantina, ampliamente utilizada tanto por sus propiedades antioxidantes como por su papel en la pigmentación de diferentes especies acuícolas. Sin embargo, este compuesto es muy sensible al calor y a determinadas condiciones de almacenamiento. Su degradación no solo afecta a la calidad visual del producto final, sino que también reduce su capacidad para proteger al organismo frente al estrés oxidativo.
Preservar la estabilidad de los ingredientes funcionales significa proteger su valor biológico y productivo.
Oxidación lipídica: impacto silencioso sobre el rendimiento
Entre los factores que más afectan a la eficiencia productiva, la oxidación de los lípidos ocupa un lugar relevante. Este fenómeno provoca la degradación de los ácidos grasos y la formación de compuestos reactivos capaces de alterar diferentes procesos fisiológicos.
La presencia de grasas oxidadas reduce el valor energético del alimento y favorece la aparición de estrés oxidativo. Estas alteraciones repercuten de forma directa sobre la capacidad de digestión y absorción de los nutrientes, reduciendo el aprovechamiento del alimento y limitando el crecimiento de los animales. Además, una exposición prolongada a lípidos oxidados puede comprometer la respuesta inmunitaria y aumentar la susceptibilidad frente a enfermedades, en especial, en sistemas intensivos donde cualquier desequilibrio puede amplificarse con rapidez.
Controlar la oxidación no solo protege la calidad nutricional del pienso, sino también la salud y la rentabilidad del cultivo.
Digestibilidad: la clave para transformar nutrientes en crecimiento
Incluso cuando se dispone de ingredientes de alta calidad, la eficiencia depende en última instancia de la capacidad del organismo para digerir y absorber los nutrientes. La digestibilidad constituye el vínculo entre la formulación nutricional y el crecimiento efectivo del animal.
Este aspecto resulta importante en un contexto donde la industria incorpora cada vez más proteínas alternativas y materias primas de origen vegetal. Aunque estas opciones ofrecen ventajas importantes, también pueden aportar compuestos antinutricionales o limitar la disponibilidad de ciertos nutrientes. Una digestión eficiente permite transformar una mayor proporción de nutrientes en biomasa útil, reduciendo pérdidas económicas y ambientales.
Microbiota y control biológico del sistema
Los avances científicos han demostrado que la microbiota intestinal desempeña un papel fundamental en la eficiencia productiva de los organismos acuáticos. Estas comunidades microbianas participan activamente en la absorción de nutrientes y la regulación del sistema inmunitario.
La incorporación de prebióticos y probióticos permite modular la microbiota y favorecer el desarrollo de poblaciones beneficiosas capaces de mejorar la utilización de nutrientes y fortalecer la salud intestinal. Una microbiota equilibrada contribuye a mejorar la eficiencia alimentaria y la resiliencia del cultivo.
Existe una estrecha relación entre la eficiencia digestiva y la calidad del agua. Cuando el alimento es mejor aprovechado, disminuye la liberación de residuos orgánicos al medio, favoreciendo unas condiciones ambientales más estables. Esta mejora repercute de manera positiva sobre órganos tan sensibles como las branquias, cuya función depende en gran medida de la calidad del entorno acuático. Un agua más equilibrada reduce el estrés fisiológico y favorece un desarrollo más saludable de los animales.
La salud intestinal y la calidad del agua forman parte de un mismo ecosistema productivo.
Biotecnología aplicada: una herramienta para sostener la eficiencia
La biotecnología se ha consolidado como una de las herramientas principales para mejorar la eficiencia en acuicultura. Gracias a ella, es posible desarrollar soluciones que actúan sobre distintos niveles del sistema productivo en simultáneo.
Entre los aditivos funcionales más utilizados destacan los probióticos, prebióticos, ácidos orgánicos, nucleótidos y aminoácidos específicos. Estos compuestos contribuyen a optimizar la digestión, mejorar la estabilidad intestinal y reforzar los mecanismos naturales de defensa del organismo.
La biotecnología permite potenciar el rendimiento del cultivo sin comprometer la sostenibilidad del sistema. Su utilización ayuda a minimizar el impacto del estrés y la oxidación, favoreciendo un rendimiento más estable. En sistemas intensivos, donde las exigencias productivas son elevadas, estas herramientas se han convertido en un apoyo fundamental para mantener la eficiencia de forma continuada.
Eficiencia y sostenibilidad: un equilibrio necesario
La mejora de la eficiencia productiva tiene una repercusión directa sobre la sostenibilidad de la actividad acuícola. Cuando los nutrientes son mejor aprovechados, se reducen las pérdidas de alimento y la carga orgánica generada en el sistema. Esto contribuye a optimizar los recursos y minimizar el impacto ambiental.
Asimismo, una mejor salud intestinal y un equilibrio microbiológico adecuado favorecen la reducción de intervenciones correctivas y permiten avanzar hacia modelos productivos más responsables. Hoy, la rentabilidad y la sostenibilidad avanzan de la mano.
Hacia un nuevo paradigma de cultivo eficiente
La acuicultura eficiente del futuro se construye sobre la integración de todos estos factores. La calidad y estabilidad de las materias primas, el control de la oxidación, la mejora de la digestibilidad y la gestión de la microbiota no son elementos aislados, sino componentes interdependientes de una misma estrategia productiva.
La eficiencia moderna no se mide únicamente por la producción obtenida, sino por la capacidad de aprovechar cada recurso, proteger la salud animal y optimizar el sistema en su conjunto.
Abordar estos aspectos en equipo permite mejorar el rendimiento y garantizar una producción más sostenible.
En definitiva, los cultivos eficientes representan la evolución de la acuicultura hacia modelos más precisos, rentables y sostenibles. La combinación de nutrición avanzada y biotecnología permite producir mejor y con menor impacto ambiental.
Por 3A BIOTECH
Fuente: All Aquaculture Magazine
Referencias bibliográficas
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https://doi.org/10.3390/ani14060933
09/10/2026
En la sala de clasificación de una planta acuícola de las rías gallegas, la cinta transportadora avanza a ritmo uniforme. Un operario toma un juvenil de rodaballo (Scophthalmus maximus) de unos 25 gramos y examina minuciosamente su fisonomía. En la cara superior u ocular, el pez exhibe un camuflaje extraordinario: una combinación de tonos pardos y ocres que reproduce con fidelidad el fondo arenoso. Sin embargo, al voltearlo para inspeccionar el lado ciego —la superficie ventral que descansa sobre el lecho y que el estándar comercial exige de un blanco níveo e impoluto—, se aprecian manchas irregulares de tonalidad carbón que cubren casi la mitad de la piel.
Este parche pigmentario no perjudica la salud del ejemplar ni compromete la firmeza, sabor o textura de su carne. No obstante, en la subasta de la lonja o en el lineal del supermercado, el dictamen comercial no concede tregua: el pez pierde de inmediato su categoría de primera clase, experimenta una fuerte depreciación en su cotización o termina derivado al fileteado y a subproductos con márgenes de rentabilidad sensiblemente menores.
Este hecho resume una frustración recurrente para los piscicultores de peces planos a escala global. La malpigmentación —manifestada tanto por manchas oscuras en la zona ventral (hipermelanosis o ambicoloración) como por la falta de color en el dorso (pseudoalbinismo)— constituye una merma productiva que alcanza a menudo entre el 60% y el 70% de los lotes de criadero. Frente a este reto, un equipo científico del Laboratorio de Biotecnología Acuática del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC), en estrecha colaboración con el grupo Neurolam de la Universidade de Vigo y el Pescanova Biomarine Center, ha descifrado por primera vez la arquitectura genómica subyacente en el marco del proyecto HOLOFISHCOLOUR, financiado por la Agencia Estatal de Investigación (AEI). El hallazgo certifica que la anomalía está anclada en el genoma y sienta las bases para mitigarla mediante selección asistida por marcadores en los planteles reproductores.
Por qué el vientre blanco del rodaballo cotiza tan alto en el mercado
El rodaballo se consolida en la cúspide de las especies de peces planos más cotizadas de la acuicultura marina internacional, con una cosecha global que rozó las 75.000 toneladas en 2023. Europa se afianza como el segundo polo productor mundial tras China, con España al frente del suministro continental gracias a las más de 9.600 toneladas anuales procedentes, en su gran mayoría, de las plantas de cultivo en Galicia. En este segmento comercial de gama prémium, la apariencia externa dista de ser un atributo menor: constituye la carta de presentación que define la cotización de cada lote en primera venta.
«El rodaballo es una de las especies de peces planos más valiosas y comercialmente importantes en la acuicultura mundial», subraya Josep Rotllant, investigador del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC) y coordinador principal del proyecto HOLOFISHCOLOUR. «Al igual que en otros peces planos, experimenta una metamorfosis durante la cual el cuerpo pasa de una larva bilateralmente simétrica a un juvenil aplanado dorsoventralmente adaptado a la vida bentónica. Este proceso da como resultado un patrón de color asimétrico. En condiciones de cultivo intensivo las anomalías en este patrón de pigmentación dorsoventral ocurren con frecuencia, aunque también pueden observarse en el medio natural».
Durante dicha transición larvaria, los cromatóforos —células responsables de la pigmentación— responden a complejas señales bioquímicas: el flanco ocular debe poblarse de melanóforos oscuros para garantizar el mimetismo frente a depredadores, mientras que el lado ciego debe inhibir por completo la melanogénesis para conservar su blanco característico. Sin embargo, bajo el estrés y las condiciones de los criaderos intensivos, este delicado interruptor celular suele desajustarse, dando origen a la hipermelanosis: vientres salpicados de melanina que rompen la uniformidad estética del lote.
Como advierte Rotllant, «la incidencia de estos trastornos puede superar el 70% de los juveniles criados en condiciones de cultivo». En los canales donde el consumidor adquiere la pieza entera y fresca, un vientre manchado suscita recelo y deprecia de inmediato el precio por kilo. Por esta razón, consolidar un riguroso control de calidad y clasificación en postcosecha resulta indispensable para blindar los márgenes comerciales y defender la rentabilidad de las plantas procesadoras.
El enigma de los tanques: cuando la luz y el alimento no bastan
Durante más de tres décadas, técnicos e investigadores abordaron este dilema centrándose casi con exclusividad en las variables ambientales del criadero. Modificaron la intensidad lumínica en las salas de cultivo del rodaballo, ajustaron los fotoperiodos, ensayaron con el color de las paredes y fondos de los tanques y calibraron al milímetro la formulación de las presas vivas.
A lo largo de ese recorrido se constató que ciertos desequilibrios nutricionales en la etapa premetamórfica alteraban la pigmentación. Por ello, optimizar la nutrición de larvas y enriquecimiento de presas vivas mediante un balance riguroso de ácidos grasos esenciales —como el ácido araquidónico (ARA) y el ácido eicosapentaenoico (EPA)— mitigó parcialmente los episodios más severos.
Aun así, la incógnita persistía en los tanques de engorde. Productores y biólogos observaban con desconcierto cómo, dentro de un mismo estanque y bajo idénticos parámetros de calidad del agua, temperatura y pauta alimentaria, una fracción de los alevines desarrollaba vientres inmaculados mientras sus congéneres de lote se cubrían de manchas oscuras.
«Hasta ahora, únicamente se conocía que determinados factores ambientales como la alimentación, la iluminación o determinadas alteraciones hormonales, podían influir en la aparición de estas anomalías durante la metamorfosis del rodaballo», explica la investigadora María Saura (IIM-CSIC), coautora principal del estudio. «Sin embargo, ahora se demuestra que la genética desempeña un papel determinante y proporciona, por primera vez, un mapa detallado de los genes implicados en este proceso».
Cómo leer millones de datos de ADN a bajo coste
Con el propósito de desentrañar la arquitectura genética del pez sin disparar los costes operativos, el equipo evaluó a 785 juveniles de rodaballo de cinco meses de edad procedentes de 10 familias (ocho de hermanos completos y dos de medios hermanos), criados en las instalaciones de vanguardia del Pescanova Biomarine Center en O Grove. Mediante fotografía digital estandarizada y el software de análisis de imágenes FIJI, los investigadores cuantificaron con exactitud la superficie cutánea afectada: las manchas en el lado ciego alcanzaron un promedio del 46,6% (con variaciones del 0% al 100%), mientras que el pseudoalbinismo ocular se mantuvo en niveles más residuales (media del 10,7%).
La principal barrera para transferir la genómica a las piscifactorías siempre ha sido el coste económico: secuenciar el genoma completo de cientos o miles de ejemplares resulta inasumible para una empresa acuícola. Para sortear esta limitación, el equipo aplicó la técnica de imputación genotípica, una metodología comparable a resolver un crucigrama cuyas palabras maestras ya han sido descifradas.
En una primera fase, secuenciaron en profundidad el genoma de los 19 reproductores parentales con tecnología Illumina NovaSeq, identificando 3,74 millones de variantes de ADN de alta precisión. Posteriormente, a los 785 juveniles únicamente se les aplicó un chip de genotipado de bajo coste con 4.085 marcadores (SNP). Mediante algoritmos bioinformáticos y el registro genealógico familiar, el sistema reconstruyó los datos no leídos en la descendencia a partir del perfil genético de los progenitores.
La estrategia demostró una eficacia sobresaliente: multiplicó por 915 la densidad de marcadores en los juveniles, alcanzando 1.680.730 variantes genéticas analizadas con una fiabilidad del 91%. Lo que antes constituía un esquema fragmentario se transformó en un mapa genómico de alta definición, a una fracción del coste convencional para la industria.
Una heredabilidad de hasta 0,75 y dos cromosomas que concentran el riesgo
A partir de esta robusta malla de datos, los investigadores calcularon la heredabilidad ($h^2$) del trastorno. Para el productor acuícola, este parámetro actúa como un indicador decisivo: determina si una anomalía debe abordarse ajustando las condiciones ambientales del tanque o mediante programas de selección genética. Cuando el valor se aproxima a cero, la influencia genética es marginal; por el contrario, si el índice es elevado, la herencia biológica predomina y la selección de reproductores resulta rápida y eficaz.
Los análisis arrojaron una heredabilidad de moderada a alta: osciló entre 0,39 y 0,49 en la escala continua observada, y alcanzó rangos sobresalientes de entre 0,65 y 0,75 al proyectar la propensión genética bajo las tasas de incidencia comerciales más habituales (del 30% al 60%). «La predisposición a desarrollar estas anomalías tiene un importante componente genético, lo que abre la puerta a seleccionar reproductores menos propensos a transmitir este rasgo a su descendencia», recalca la investigadora María Saura.
El estudio de asociación del genoma completo (GWAS) aportó la revelación más estratégica para la industria. Mientras que el chip básico de baja densidad apenas detectaba dos señales débiles y dispersas, el panel de alta resolución identificó 295 marcadores estrechamente vinculados a la severidad de las manchas. Lejos de distribuirse de forma aleatoria por el genoma, estas variantes se concentraron en bloques definidos dentro de los cromosomas 5 y 15.
De hecho, los modelos genéticos demostraron que estos 295 marcadores explican más del 90% de la varianza genética capturada por los 1,68 millones de variantes evaluadas. Para la gestión de los criaderos, este hallazgo confirma que la malpigmentación no responde a un laberinto poligénico inmanejable, sino a un rasgo gobernado por regiones genómicas sumamente focalizadas.
Los genes del color: qué ocurre en las células de la piel
Al explorar en profundidad dichas regiones genómicas, los científicos identificaron 361 genes candidatos, confirmando que las manchas responden a alteraciones en rutas biológicas clave del desarrollo celular y la pigmentación:
El gen slc24a5 (cromosoma 5): actúa como un intercambiador iónico indispensable para la síntesis de melanina en el interior de los melanosomas. Ampliamente reconocido en humanos y en el pez cebra por modular tonalidades cutáneas claras u oscuras, su desregulación en el rodaballo propicia la sobreproducción de pigmento en áreas atípicas.
El gen kita (cromosoma 12): codifica un receptor de membrana que funciona como guía de navegación para los melanoblastos (las células precursoras del color). Si este receptor presenta anomalías, las células pierden su orientación durante la metamorfosis y terminan colonizando la dermis del lado ciego.
Los genes bloc1s6 y lyst: resultan determinantes en la biogénesis y transporte de los gránulos de pigmento intracelular, homólogos a los genes vinculados a trastornos pigmentarios y albinismo en mamíferos.
Las rutas Wnt, MAPK y del calcio: complejas redes de señalización intercelular que coordinan la diferenciación tisular y la asimetría corporal durante la fase larvaria.
«Hemos identificado regiones clave en los cromosomas 5 y 15 que incluyen genes implicados en la formación de melanocitos, la síntesis de melanina y el desarrollo embrionario de la pigmentación», apunta Saura sobre la solidez de estos hallazgos moleculares.
De los datos al criadero: el salto a la selección genómica
Las conclusiones de esta investigación marcan un punto de inflexión para los programas de cría en la piscicultura marina. Históricamente, seleccionar ejemplares libres de defectos pigmentarios exigía evaluar visualmente a las familias a posteriori, un procedimiento complejo, tardío y altamente condicionado por las fluctuaciones ambientales del criadero.
La identificación de marcadores de alta resolución en los cromosomas 5 y 15 permite integrar con éxito la aplicación de herramientas genómicas en piscifactorías dentro del manejo de reproductores y programas de cría selectiva. Mediante un análisis no invasivo a partir de una biopsia de aleta en juveniles, los genetistas pueden determinar con precisión qué futuros reproductores portan los alelos de riesgo y seleccionar como progenitores a aquellos con genotipos favorables.
«Ello representa un cambio de paradigma en el conocimiento de la pigmentación del rodaballo, ya que proporciona por primera vez herramientas genómicas que podrán incorporarse directamente a los programas de mejora genética utilizados por la industria», concluyen de forma unánime Josep Rotllant y María Saura (IIM-CSIC). «Aunque serán necesarios nuevos estudios para confirmar la función específica de algunos de los genes identificados, la investigación establece una base sólida para reducir uno de los principales problemas productivos de la acuicultura del rodaballo».
La principal ventaja operativa radica en que este progreso genético no demanda reformas estructurales ni costosas inversiones en nuevos sistemas de cultivo: interviene directamente sobre el material biológico de partida de la granja.
De vuelta a la mesa de clasificación en las rías gallegas, el horizonte productivo se vislumbra mucho más prometedor. Conforme las cohortes de reproductores seleccionados genómicamente abastezcan los tanques de engorde, los operarios voltearán los rodaballos para encontrar una superficie ventral impecablemente blanca. Un avance donde la biotecnología aplicada y la industria acuícola convergen para garantizar lotes homogéneos, piezas con la máxima cotización comercial y una sólida rentabilidad económica para el productor.
Fuente: AQUAHOY