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¿Pueden los probióticos para camarones prevenir o curar enfermedades?
Sanidad de los peces

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¿Pueden los probióticos para camarones prevenir o curar enfermedades?

La mayoría de la gente, cuando oye o emplea el término probiótico, piensa en un yogur con muchas especies microbianas  diferentes  añadidas.
  Estos 'probióticos' se consumen por vía oral y las bacterias que sobreviven a la barrera de un estómago ácido (que no es la norma en camarones, ya que tienen un intestino con un pH casi neutro) se desplazan por el tracto digestivo, donde colonizan alguna parte del intestino. Se afirma que esto altera el microbioma existente y las bacterias añadidas se convierten en un componente estable del microbioma. Se supone que esto repercute positivamente en la salud del receptor.
  Esta definición tan específica omite la gran cantidad de otras repercusiones que pueden tener las bacterias, desde el impacto en el medio ambiente a través de la biorremediación hasta la estimulación de la inmunidad no específica en el receptor, etc. También es polémica.
  El microbioma es un conjunto complejo de múltiples especies de bacterias, hongos y protozoos que colonizan superficies externas e internas. Muchas de las pruebas existentes hasta la fecha sugieren que la adición de 'probióticos' puede (o no) causar alteraciones a corto plazo en el microbioma, en el mejor de los casos. La aparente necesidad de dosificar continuamente los probióticos sugiere de manera clara que cualquier alteración del microbioma es temporal.
  Muchas bacterias degradan la materia orgánica. Muchas también convierten el amoníaco en metabolitos como nitrito, nitratos y nitrógeno atmosférico. Pueden tener rangos de actividad estrechos u otros rasgos que las hagan poco adecuadas para su uso en productos comerciales para la acuicultura. Algunas son muy buenas, mientras que otras pueden ser extremadamente fastidiosas y otras son poco adecuadas.
  Algunas empresas ofrecen cepas de Nitrobacter y Nitrosomonas para la nitrificación. Muchas otras bacterias también lo hacen, incluidas varias especies de Bacillus, que pueden secarse, tienen una forma de espora estable en estantería, no requieren refrigeración y no son muy caras. Muchas empresas venden mezclas de bacterias que compiten entre sí, lo que puede reducir la eficacia global del proceso. La variabilidad inherente a los entornos de producción exige que cualquier enfoque estandarizado tenga en cuenta estas variables.
Las paredes celulares de muchos microbios diferentes son capaces de estimular el sistema inmunitario. Esto está bien documentado tanto para peces como para camarones (y mamíferos). En el caso de camarones, el impacto es en gran medida no-específico, ya que no forman anticuerpos, un componente de la respuesta humoral clásica.
  La naturaleza y la intensidad del impacto dependen de una serie de variables, entre ellas, cantidad de material al que están expuestos, forma, frecuencia de exposición, nivel de estrés de los organismos y funcionamiento de su sistema inmune. Estos factores determinan la intensidad de la reacción inmunitaria.
  Muchos estudios de laboratorio se basan en la exposición de organismos en condiciones controladas que no se corresponden con el mundo real. Pueden estar en acuarios o microcosmos con un intercambio de agua limitado, lo que garantiza que ingieran los compuestos repetidamente y a través de múltiples vías. Además, en el caso de las especies de Bacillus formadoras de esporas que germinan y crecen en estos sistemas a niveles suficientemente altos, las células vegetativas son las responsables del impacto observado, no las esporas.
  Las esporas germinan a velocidades que dependen del entorno y de la cepa. Los patógenos se dividen en dos categorías generales. Son obligados u oportunistas. Muchas bacterias aisladas de organismos enfermos no son la causa de la enfermedad, sino que se aprovechan de su sistema inmunitario debilitado, son oportunistas. Los patógenos obligados pueden causar enfermedades en organismos fuertes y sanos solo con su mera presencia en determinados niveles, proliferar y causar la enfermedad.
  Los patógenos muy virulentos poseen determinantes de virulencia, propiedades que garantizan que puedan dañar a los organismos sanos. Algunos ejemplos serían las toxinas (como las toxinas PirA y PirB en las cepas de Vibrio parahaemolyticus), enzimas potentes que están presentes en niveles lo suficientemente altos como para dañar los tejidos y con capacidad para secuestrar nutrientes críticos como el hierro (los vibriones pueden contener genes que codifican para que las proteínas de la membrana externa se unan a estos, haciendo que no estén disponibles para el hospedador), etc.
  La mayoría de las veces, las enfermedades agudas de los camarones de piscifactoría son el resultado de múltiples patógenos. Puede tratarse de una mezcla de patógenos oportunistas o de patógenos obligados y oportunistas. En los camarones de piscifactoría, la infección por patógenos como el virus que causa la mancha blanca (WSSV, por sus siglas en inglés) o el agente etiológico fúngico responsable del Enterocytozoon hepatopenaei (EHP) suelen ir acompañados de bacteriemias, de las que los vibrios suelen ser un componente principal. Hay muchas otras especies de bacterias que pueden ser problemáticas. La mayoría son oportunistas, pero unas pocas son obligadas.
Puede haber una sinergia entre múltiples patógenos potenciales. El síndrome de las heces blancas en los camarones (un problema común en el sudeste asiático) se debe al hongo EHP y a un vibrio juntos. El EHP por sí solo no causa mortalidad, pero cuando hay coinfección con un vibrio, el resultado son heces blancas y mortalidad aguda. A medida que aumentan los niveles de patógenos en un organismo, este puede conservar su apetito, pero no crecerá, lo que crea una disparidad significativa en los tamaños de la población en la cosecha y altos factores de conversión alimenticia. Su impacto en el hepatopáncreas, órgano crítico para la digestión y la inmunidad, debilita al camarón, haciéndolo muy susceptible a la invasión de patógenos tanto oportunistas como obligados. Para que los probióticos sean activos mediante la alteración del microbioma y, por tanto, del metaboloma (suma de los metabolitos que produce el microbioma) en la prevención o curación de enfermedades, es necesario considerar varios aspectos. Si previenen enfermedades, tendrían que mantener las cargas de patógenos potenciales por debajo de los niveles umbral que causan enfermedades agudas. Esto, más que probablemente, requeriría que estuvieran presentes de manera constante. La mayoría de las bacterias producen péptidos antimicrobianos y otros compuestos que les permiten competir por los nutrientes a la vez que inhiben a sus competidores.
  Existen mecanismos a través de los cuales los probióticos podrían, en teoría, curar o prevenir enfermedades. Entre ellos, competir por nutrientes esenciales, como los cofactores enzimáticos (metales como el Fe o vitaminas) o la producción de antibióticos o péptidos antimicrobianos (AMP, por sus siglas en inglés) que inhibirán cepas específicas. Sin embargo, requieren que una cantidad adecuada de probióticos esté lo suficientemente cerca de los patógenos para ser eficaces. Dado que ningún probiótico comercial persiste en los organismos o en el entorno inmediato a niveles elevados, es poco probable que un probiótico cure o prevenga enfermedades causadas por patógenos obligados mediante la alteración del microbioma.
  Estos productos microbianos, como los AMP, no actúan de la misma manera que los antibióticos. Los antibióticos se administran a los organismos en dosis que garantizan niveles tisulares suficientemente altos para inhibir los organismos a los que van dirigidos. No actúan sobre los virus, solo sobre las bacterias y los hongos. Están localizados y los niveles generales en los tejidos no van a funcionar como lo hacen los antibióticos.
  La observación de que determinadas cepas de bacterias inhiben el crecimiento de otras bacterias por proximidad no significa que esto sea lo que ocurre en el hospedador. Los patógenos suelen estar en biopelículas que los protegen y aíslan, y las cargas tisulares globales son demasiado bajas para actuar como los antibióticos.
  El papel del estrés en la susceptibilidad a las enfermedades está bien documentado. Los factores de estrés debilitan a los organismos y los hacen menos capaces de combatir las infecciones. Estos factores incluyen, entre otros, una nutrición inadecuada (exceso o escasez de nutrientes esenciales), densidades excesivamente altas, problemas de calidad del agua (cambios repentinos de salinidad, pH demasiado bajo o demasiado alto, etc.), niveles bajos de oxígeno, niveles altos de metabolitos (H2S, CH4, nitrato, nitrito, NH3/4, etc.), presencia de cepas tóxicas de algas y bacterias, niveles bajos crónicos de patógenos, manipulación frecuente de camarones como resultado de cosechas parciales o traslados, etc.  
Los organismos sanos sin estrés están en homeostasis con su entorno. Son capaces de adaptarse a perturbaciones ambientales moderadas sin impactos negativos. Los factores estresantes afectan su capacidad de adaptación y aumentan su susceptibilidad a patógenos obligados y oportunistas.
  No hay soluciones mágicas. Los principios básicos influyen en los resultados. No mantener los patógenos obligados fuera de los sistemas de producción aumenta las posibilidades de que los organismos enfermen. El control empieza por los reproductores.
  El control de patógenos en los camarones de una población no funciona a menos que se trabaje con organismos que hayan sido criado en interiores en condiciones controladas durante al menos varias generaciones y las pruebas repetidas no hayan encontrado nada preocupante. Debe analizarse cada organismo de forma individual. Si bien es posible que niveles bajos de patógenos obligados logren sobrevivir, no es probable que causen problemas en un entorno relativamente libre de estrés en condiciones óptimas.
  En aras de la precisión, hay patógenos potenciales que deben excluirse por todos los medios, ya que pueden infectar y matar a los organismos cuando están presentes en niveles muy bajos. Por fortuna, son muy poco frecuentes. El muestreo de la población debe realizarse en nauplios, zoea, mysis y camarones postlarvarios. Las muestras deben ser representativas de la población. Puede ser útil seleccionar camarones manifiestamente enfermos para las pruebas.
  Los alimentos vivos deben proceder de fuentes totalmente bioseguras y también deben someterse a pruebas exhaustivas. Con demasiada frecuencia, los criaderos usan fuentes locales de poliquetos silvestres o artemias que se producen en masa en condiciones no asépticas, lo que contamina reproductores y, luego, nauplios, zoea, mysis y camarones postlarvarios. Si las pruebas revelan un fallo de bioseguridad, el productor debe comunicar los riesgos a la clientela o destruir el lote y empezar de nuevo con organismos limpios.
  El entorno de producción influye en el riesgo. Si los vecinos están muy próximos y no hay salvaguardias que garanticen que no se mezclan afluentes y aguas residuales, aumenta el riesgo de introducir una enfermedad en una población sin inmunidad previa. Muchos han abordado este riesgo mediante el uso generalizado de desinfectantes, normalmente cloro, para tratar el agua entrante antes de la fertilización y la repoblación. Como ya se dijo en un artículo anterior, esto puede empeorar las cosas.
  Impulsar los paradigmas de producción para maximizar la productividad muy a menudo tiene como consecuencia el estrés de los camarones. Con demasiada frecuencia, los acuicultores se centran en lo que consideran el balance final: ¿Cuántas toneladas de producto final vendible se pueden producir en un estanque determinado? Lo ideal sería que los productores encontraran el equilibrio entre la búsqueda de la mayor producción posible y la limitación del estrés, que invariablemente es un componente de este planteamiento. Una bioseguridad adecuada y la reducción del estrés son elementos esenciales para un éxito constante.
  La desinformación generalizada no ayuda al sector. Incita a la gente a pensar que no debe prestar atención a los aspectos básicos. Al final, puede garantizar que persistan los ciclos de enfermedades graves que limitan los beneficios y se generen nuevos patógenos. Utilizar todos los medios posibles, por excesivos o inapropiados que sean, para abordar la situación (los estanques) no es la mejor manera de hacerlo. Cualquiera con amplia experiencia en la cría de camarones y peces puede dar fe de ello.
  Hacer pruebas con organismos sanos y observar diferencias entre ellos y los enfermos no significa que los microbiomas de los camarones sanos sean los responsables de su salud. Incluso cuando se desafían en condiciones controladas, es más que probable que las diferencias observadas se deban a una respuesta inmunitaria no-específica. En última instancia, hay que centrarse en los fundamentos de la bioseguridad y la reducción del estrés. Una vez que se hayan abordado de forma adecuada, los beneficios serán evidentes: mayor supervivencia, mejor crecimiento, mejores índices de conversión y, en definitiva, mayores beneficios.


Por Stephen G. Newman
Fuente: Panorama Acuícola

Investigadores descubren cómo las olas de calor marinas afectan al pez limón
Sanidad de los peces

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Investigadores descubren cómo las olas de calor marinas afectan al pez limón

Investigadores en China han identificado los mecanismos moleculares que explican cómo el pez limón (Seriola dumerili) responde a las olas de calor marinas, utilizando el análisis de microARN para revelar las rutas de estrés implicadas. Los resultados, publicados en Comparative Biochemistry and Physiology, aportan un conocimiento valioso que podría ayudar a los productores de acuicultura a anticipar y gestionar los riesgos del cambio climático.
  El pez limón, uno de los carángidos de crecimiento más rápido, se ha señalado como una especie prometedora para la diversificación de la acuicultura en el Mediterráneo. Sin embargo, la creciente frecuencia de las olas de calor marinas supone un serio desafío, con impactos negativos en la salud, la supervivencia y la productividad de los peces.
  En este estudio, ejemplares juveniles de pez limón de unos 12 centímetros de longitud y unos 20 gramos de peso fueron expuestos a escenarios controlados de olas de calor. El tratamiento simuló un aumento de la temperatura del agua desde los 24 °C hasta los 31 °C, considerada una condición extrema de ola de calor para esta especie.
  Se diseñaron dos escenarios experimentales: olas de calor de corta duración de cuatro días y olas de calor repetidas de 13 días. Las muestras de ambos grupos se compararon con peces de control mantenidos a temperaturas normales.
  Mediante secuenciación de alto rendimiento, el equipo identificó casi 900 microARN y decenas de miles de genes expresados en los juveniles. Detectaron que 58 microARN y más de 2.300 genes se expresaron de forma diferencial tras una ola de calor corta, mientras que las olas de calor repetidas alteraron 67 microARN y más de 3.800 genes.
  Los resultados demostraron que los microARN regulan la respuesta al estrés, influyendo en genes relacionados con la defensa antioxidante, el metabolismo, el plegamiento de proteínas y la inmunidad. Es importante destacar que el número de genes reprimidos fue mucho mayor en los peces expuestos a olas de calor repetidas, lo que indica que los episodios sucesivos causan un mayor daño fisiológico. Entre las moléculas reguladoras identificadas, miR-195-x, miR-203-y y miR-14-y destacaron como actores clave en el control de cómo el pez limón afronta el estrés térmico.
  Comprender estas respuestas moleculares es fundamental para la acuicultura. Los microARN pueden actuar como indicadores tempranos de cómo se enfrentan los peces a temperaturas extremas, ofreciendo una herramienta potencial para vigilar la resiliencia de los lotes durante las olas de calor marinas. A largo plazo, la identificación de microARN asociados a la tolerancia podría respaldar programas de selección genética para producir cepas de pez limón mejor adaptadas al calentamiento de los mares.
  Para los productores, esta investigación subraya la importancia de una gestión proactiva cuando se producen olas de calor. Medidas como ajustar la profundidad de las jaulas, reducir la densidad de cultivo o modificar las estrategias de alimentación pueden ayudar a mitigar el estrés y reducir la mortalidad. Al vincular marcadores moleculares con resultados observables, el estudio aporta una base científica para intervenciones más específicas.
  Dado que las olas de calor marinas son cada vez más frecuentes, la capacidad de detectar, comprender y gestionar sus impactos será crucial. Esta investigación supone un avance para preparar la acuicultura del pez limón ante un océano cambiante, dotando a los productores de herramientas para adaptarse y construir sistemas de producción más resilientes.


Fuente: misPeces

Remedios herbales en acuicultura: una alternativa prometedora ante la necesidad urgente de estándares de calidad
Sanidad de los peces

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Remedios herbales en acuicultura: una alternativa prometedora ante la necesidad urgente de estándares de calidad

La búsqueda de alternativas sostenibles a los fármacos sintéticos en acuicultura ha dirigido una atención creciente hacia los remedios herbales. Una nueva revisión publicada en Aquaculture International advierte de que, si bien las medicinas de origen vegetal muestran un gran potencial en la gestión de la salud de peces y moluscos, su adopción más amplia depende de avances urgentes en materia de aseguramiento de calidad y marcos regulatorios.
  Las pruebas científicas sobre los efectos terapéuticos de las plantas medicinales incluyen aplicaciones antimicrobianas, antivirales, antifúngicas y antiparasitarias, junto con beneficios como la reducción del estrés y la promoción del crecimiento.
  La revisión destaca que la preocupación por la resistencia a los antibióticos, los residuos químicos y la contaminación ambiental ha acelerado el interés por los remedios naturales. Según los autores, 'numerosas especies vegetales —incluyendo ajo, cúrcuma, neem, té verde y jengibre— han demostrado efectos prometedores antimicrobianos, inmunoestimulantes, reductores del estrés y favorecedores del crecimiento tanto en peces como en moluscos'.
  Ejemplos concretos citados incluyen baños de ajo que 'protegieron completamente los huevos de trucha frente a Saprolegnia parasitica'; extractos de cúrcuma eficaces contra el patógeno bacteriano Aeromonas hydrophila; propiedades antifúngicas y antiparasitarias del neem; y extractos del árbol de la laca (Rhus verniciflua), que mostraron 'notable actividad antiviral frente al virus de la necrosis hematopoyética infecciosa (IHNV) y al virus de la septicemia hemorrágica vírica (VHSV)'.
  Pero existen riesgos que no pueden ignorarse. A pesar de este potencial, los autores advierten que la integración de los productos herbales en acuicultura sigue siendo 'inconsistente y poco regulada'. La revisión detalla una serie de riesgos: contaminación con metales pesados o pesticidas, variabilidad en la composición debida al origen y procesado de las plantas, y toxicidad que 'puede incluir envenenamiento agudo, toxicidad crónica, interacción con fármacos e interferencia con el diagnóstico preciso de enfermedades'.
  Para que los remedios herbales se conviertan en una herramienta fiable en acuicultura, los autores subrayan la necesidad de contar con directrices internacionales armonizadas. Su eficacia y seguridad 'dependen de una validación científica rigurosa', insisten.
  Los marcos regulatorios, sostiene la revisión, deben establecer requisitos claros sobre 'identidad, pureza, potencia, estabilidad y criterios de seguridad'. Los autores recalcan que 'cada planta o medicina herbal debe ser identificada con precisión utilizando los nombres científicos correctos, a fin de garantizar coherencia en el abastecimiento y el procesado'.
  En última instancia, el uso responsable de estos productos naturales podría proporcionar a la acuicultura nuevas estrategias de gestión de enfermedades que beneficien tanto al bienestar animal como a la confianza del consumidor. Pero sin un control de calidad sólido, los riesgos pueden superar a las promesas.


Fuente: misPeces
    Referencia
Banaee, M., Sharma, D., Sinha, R. et al. Herbal remedies in aquaculture: efficacy, risks, and the need for quality assurance. Aquacult Int 33, 492 (2025). https://doi.org/10.1007/s10499-025-02120-7

Un nuevo estudio refuerza el uso de métodos no letales para monitorizar la salud de los peces en acuicultura
Sanidad de los peces

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Un nuevo estudio refuerza el uso de métodos no letales para monitorizar la salud de los peces en acuicultura

A medida que el bienestar animal adquiere mayor relevancia en la acuicultura, se hace cada vez más necesaria la disponibilidad de herramientas fiables y no letales para monitorizar el estado de salud de los peces. Una investigación reciente liderada por la Universidad de Murcia aporta evidencia sólida de que la recogida de mucus branquial de forma poco invasiva en dorada (Sparus aurata) constituye un método eficaz y estandarizado para evaluar la inmunidad mucosal, sin necesidad de sacrificar a los ejemplares.
  Este trabajo representa una oportunidad clave para mejorar la evaluación del bienestar y la eficacia de estrategias terapéuticas en peces de cultivo, especialmente en especies de alto valor comercial como la dorada. La validación de este protocolo de muestreo poco invasivo abre la puerta a un seguimiento más ético y sostenible de la salud de los peces por parte de investigadores y profesionales del sector.
  Publicado en la revista Fish & Shellfish Immunology, el estudio compara dos métodos de recogida de mucus branquial: uno no letal, basado en el uso de bastoncillos estériles, y otro invasivo, que requiere la eutanasia del pez. Los investigadores analizaron diversos parámetros inmunológicos, como los niveles de inmunoglobulina M (IgM), la actividad de enzimas específicas y la capacidad bactericida frente a patógenos marinos habituales.
  'Nuestros resultados demostraron que la mayoría de los parámetros inmunológicos y los niveles de IgM, medidos en el mucus branquial recogido mediante el no invasivo, mostraron una mayor actividad en comparación con los obtenidos usando el invasivo', señalan los autores.
  Aunque el mucus branquial ha sido tradicionalmente menos estudiado que el de la piel o el tracto digestivo, cumple una función inmunológica clave al actuar como barrera física y química frente a agentes patógenos. El estudio reveló que el método no letal no solo permitió obtener un mayor contenido proteico y niveles más altos de marcadores inmunitarios, sino también una actividad bactericida más eficaz frente a Vibrio harveyi y V. anguillarum. En el caso de Photobacterium damselae, no se observaron diferencias significativas entre los dos métodos.
  El uso de anestesia suave y técnicas de recogida poco invasivas en el primer enfoque podría explicar la mayor fiabilidad de las muestras. 'Dosis bajas de anestesia ayudan a mantener condiciones fisiológicas estables, como una frecuencia cardíaca normal y niveles bajos de cortisol, minimizando las alteraciones inducidas por el estrés', explican los autores.
  Aunque la actividad esterasas solo se detectó en las muestras del método invasivo, y la fosfatasa alcalina únicamente en las del método no invasivo, los resultados ponen de manifiesto la sensibilidad de ciertos biomarcadores a la técnica empleada. Los autores recomiendan profundizar en estos aspectos en futuros estudios.
  En definitiva, esta investigación respalda la implementación de protocolos de muestreo estandarizados y poco invasivos para evaluar el estado inmunológico de los peces en acuicultura. En un sector cada vez más enfocado en el bienestar animal y la sostenibilidad, herramientas como esta podrían resultar esenciales para prevenir enfermedades y garantizar una gestión sanitaria más ética y eficaz.
  Referencia
Jose Carlos Campos-Sánchez, María Cámara-Ruiz, María Ángeles Esteban, Francisco A. Guardiola,
Analysis of immune-related parameters in gill mucus of gilthead seabream (Sparus aurata): Comparing two collection approaches. Fish & Shellfish Immunology, Volume 166, 2025, 110591, ISSN 1050-4648


Fuente: misPeces

Un intestino artificial permite mejorar las dietas de trucha arcoíris de forma eficiente y ética
Sanidad de los peces

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Un intestino artificial permite mejorar las dietas de trucha arcoíris de forma eficiente y ética

El uso de modelo intestinales in vitro está ganando terreno como alternativa ética, eficiente y cada vez más precisa frente a los ensayos in vivo tradicionales, especialmente en sectores como la nutrición animal y la investigación biomédica.
  Aunque no son capaces de replicar por completo la complejidad de un organismo vivo, ya que carecen de ciertas estructuras fisiológicas, estos sistemas son especialmente útiles en acuicultura para evaluar ingredientes alternativos de los piensos porque permiten reducir el uso de animales vivos en las fases preliminares del desarrollo de las dietas de los peces e identificar mecanismos de daño y recuperación, por ejemplo, frente a factores antinutricionales.
  Como han demostrado en un reciente estudio investigadores del Departamento de Ciencias Agrícolas y Ambientales de la Universidad de Milán, en Italia, en colaboración con colegas de Noruega, Israel y de la empresa Skretting, estas plataformas in vitro son capaces de evaluar diferentes dietas utilizando líneas celulares intestinales en trucha arcoíris.
  Los resultados del estudio han sido publicados en Frontiers in Marine Science bajo el título Use of a rainbow trout (Oncorhynchus mykiss) intestinal in vitro platform to evaluate different diets.
  El objetivo del trabajo fue validar una plataforma in vitro que simula el epitelio intestinal de la trucha, como herramienta para clasificar de forma rápida y económica dietas de distinta composición. Se compararon tres formulaciones: una dieta rica en harina de pescado (FM), otra con alto contenido de harina de soja (SBM) —conocida por sus efectos inflamatorios intestinales— y una tercera con alto contenido de harina de plumas (FTHM), un subproducto avícola con baja digestibilidad.
  La metodología incluyó un proceso de digestión in vitro de los piensos utilizando enzimas de trucha para obtener la fracción bioaccesible (BAF), que posteriormente se aplicó durante 21 días a cultivos de células intestinales derivadas de la porción proximal (RTpiMI) y distal (RTdiMI) del intestino del pez.
  Los investigadores evaluaron la integridad de la barrera epitelial mediante resistencia eléctrica transepitelial (TEER), morfología celular y actividad de la enzima alanina aminopeptidasa (AAP). El principal hallazgo fue que la dieta con alto contenido de soja 'alteró la barrera epitelial formada por las células del intestino proximal, pero no afectó a las del intestino distal'. Sin embargo, añaden, este efecto 'fue reversible, ya que la integridad de la barrera se recuperó por completo una vez se retiró la dieta basada en soja'.
  Por su parte, la dieta con harina de pescado provocó una proliferación celular en ambas líneas celulares, un efecto interpretado como una posible respuesta inflamatoria leve. La dieta de referencia, con alto contenido en harina de pescado, mostró ser la menos disruptiva, lo cual es coherente con su uso generalizado y alta digestibilidad.
  Otro resultado relevante fue la aparición de vacuolas PAS-positivas —indicadoras de producción de mucinas— en las células expuestas a las dietas, particularmente en las células del intestino proximal. Este fenómeno se interpretó como una respuesta de protección ante el estrés inducido por la exposición a ciertos ingredientes.
  En conjunto, el modelo in vitro mostró capacidad para diferenciar las respuestas funcionales según la dieta, especialmente en células del intestino proximal. Además, los autores destacan que esta plataforma 'tambíen podría utilizarse para identificar moléculas específicas que ayuden a mitigar los efectos de los factores antinutricionales presents en materias primas como la harina de soja'.
  Este tipo de modelos puede reducir la necesidad de ensayos in vivo, contribuyendo a una investigación más ética y eficiente en el desarrollo de piensos acuícolas sostenibles. El estudio forma parte del proyecto financiado por el programa Horizonte 2020 de la Unión Europea (acuerdo nº 828835) y ha contado con la participación de Skretting Aquaculture Innovation como entidad colaboradora.


Fuente: misPeces

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