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Cómo influye la lisolecitina en el crecimiento, la capacidad antioxidante y el metabolismo lipídico del camarón blanco del Pacífico
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Cómo influye la lisolecitina en el crecimiento, la capacidad antioxidante y el metabolismo lipídico del camarón blanco del Pacífico

Las lecitinas de soya son fosfolípidos naturales que se obtienen de la soya y se utilizan ampliamente como suplementos nutricionales y emulsionantes en la alimentación animal.
  La lisolecitina se produce mediante la hidrólisis enzimática de la lecitina por enzimas fosfolipasas, y presenta una mayor capacidad emulsionante que la lecitina convencional debido a la eliminación de una cadena de ácido graso. Debido a su mayor estabilidad emulsionante y resistencia a altas temperaturas, la lisolecitina puede utilizarse en menores cantidades que la lecitina.
  Estudios recientes sobre lisolecitinas en animales acuáticos han demostrado que estas pueden mejorar el crecimiento, reducir la demanda de lípidos para optimizar su utilización, modular el metabolismo lipídico hepático y la capacidad antioxidante, además de tener efectos positivos en su salud.  Sin embargo, existe información limitada sobre el efecto de la suplementación con lisolecitina en L. vannamei en estudios con crustáceos.
  Este artículo – resumido de la publicación original (Wang, Y. et al. 2025. Effects of Lysolecithin on Growth Performance, Antioxidant Capacity, and Lipid Metabolism of Litopenaeus vannamei) – analiza un estudio que investigó los efectos de la lisolecitina en el crecimiento, la digestibilidad de los nutrientes, la capacidad antioxidante, la morfología del hepatopáncreas y el metabolismo lipídico de L. vannamei.
El estudio evaluó la viabilidad y la dosis óptima de sustituir el 2 por ciento de lecitina de soja por diferentes niveles (0-2 por ciento) de lisolecitina de soja en la dieta del camarón. Mediante una evaluación integral de estos indicadores, se buscó determinar tanto la viabilidad como la dosis óptima de lisolecitina como sustituto de la lecitina de soja en la alimentación del camarón.
  Para obtener información detallada sobre el diseño del estudio, el manejo de los animales, las dietas experimentales y la recopilación y el análisis de datos, consulte la publicación original.
  Fig. 1: Resumen gráfico del estudio.
Resultados y discusión
En cuanto a los efectos sobre el crecimiento del camarón, los resultados del estudio demostraron que un aumento en los niveles de lisolecitina en el alimento se correlacionó con una estabilización gradual de la retención de lípidos en L. vannamei. La suplementación con lisolecitina resultó en una digestibilidad significativamente mayor de la grasa cruda en comparación con el grupo control alimentado con lecitina de soja, lo que sugiere que una concentración óptima de lisolecitina en la dieta podría mejorar la utilización de grasas y obtener un mejor crecimiento de L. vannamei al sustituir el 2 por ciento de la lecitina de soya en los alimentos para el camarón.
  El análisis del cuerpo entero y el músculo del camarón mostró que el contenido de grasa cruda en el camarón entero, el músculo y el hepatopáncreas de L. vannamei aumentó significativamente con el incremento de los niveles de lisolecitina añadidos a la dieta, siendo significativamente mayor que el del grupo control con niveles de suplementación de lisolecitina del 0,5 al 2 por ciento. Esto contrasta con algunos estudios publicados en peces y pollos que reportaron efectos reducidos o nulos. Sin embargo, las variaciones pueden deberse a respuestas específicas de cada especie, al tipo de emulsionante y a la dosis utilizada. Los resultados del presente estudio sugieren que la lisolecitina en la dieta puede aumentar la retención de lípidos en los tejidos del camarón, mejorando potencialmente su calidad nutricional.
  El estrés oxidativo, caracterizado por un desequilibrio entre la generación de especies reactivas de oxígeno (ROS) y los mecanismos de defensa antioxidante del organismo, representa un desafío biológico fundamental para casi todos los organismos aerobios, desde microorganismos hasta humanos. En cuanto a los efectos de la lisolecitina en la dieta sobre la capacidad antioxidante del camarón, esta investigación halló un impacto directo limitado en diversas enzimas antioxidantes clave y su expresión génica en el hepatopáncreas, excepto en dosis bajas, donde se observó una reducción de un marcador de peroxidación lipídica, lo que indica un menor daño oxidativo. En general, los resultados del estudio demuestran el papel de la lisolecitina como un modulador significativo de las vías altamente conservadas involucradas en el estrés oxidativo y la homeostasis celular. Los resultados indican que la lisolecitina potencia algunas respuestas antioxidantes y alivia ciertos tipos de estrés fisiológico, lo que sugiere su potencial para mejorar la resiliencia al estrés y la salud metabólica en una amplia gama de organismos que enfrentan desafíos oxidativos.


  Fig. 2: Efectos de los tratamientos dietéticos sobre los niveles de triglicéridos (TG) en la hemolinfa (izquierda), el hepatopáncreas (centro) y el músculo (derecha) de L. vannamei. Las barras indican la media ± DE (n = 4). Letras diferentes indican diferencias significativas entre los grupos (p < 0,05). Adaptado del original.
En cuanto al metabolismo lipídico en L. vannamei, la lisolecitina dietética redujo los niveles de triglicéridos en la hemolinfa, el hepatopáncreas y el músculo del camarón a una concentración del 0,1 por ciento, lo que sugiere una menor acumulación de lípidos mediante la modulación del metabolismo. Los resultados experimentales revelaron que la suplementación con un 0,1 por ciento de lisolecitina en la dieta disminuyó significativamente el contenido de triglicéridos en la hemolinfa, el hepatopáncreas y el músculo de L. vannamei. Inicialmente, se infirió que la lisolecitina podría reducir la acumulación de lípidos al modular el metabolismo lipídico y las vías de señalización. En general, los hallazgos indican que la lisolecitina puede modular las vías metabólicas de los lípidos en L. vannamei al modificar la actividad enzimática y la accesibilidad del sustrato. Comprender estos mecanismos podría facilitar la formulación de nuevas técnicas de suplementación dietética para mejorar el metabolismo lipídico y prevenir enfermedades asociadas.
  En cuanto a los efectos de la lisolecitina dietética en la lipidómica del hepatopáncreas (el estudio a gran escala de las vías y redes de lípidos celulares en sistemas biológicos), los resultados del estudio confirmaron que la adición de lisofosfolípidos fue beneficiosa para el mantenimiento de la homeostasis lipídica (estado de equilibrio físico-químico interno mantenido por los sistemas vivos) en L. vannamei. La lecitina juega un papel esencial en la formación de las membranas celulares y es crucial para numerosas funciones dentro de la célula, contribuyendo a la barrera de permeabilidad de las membranas celulares, proporcionando la matriz de soporte y la superficie para numerosos procesos catalíticos y participando en la señalización en respuesta a estímulos.
  Nuestro análisis lipidómico demostró un aumento significativo en el contenido de colesterol en el hepatopáncreas de los camarones alimentados con dietas suplementadas con lisolecitina. Esta observación es particularmente relevante dado que el colesterol es un fosfolípido distintivo que se localiza principalmente en las mitocondrias, donde desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la arquitectura de la membrana mitocondrial, facilita la función de la cadena de transporte de electrones y contribuye a la producción de energía. En general, estos resultados sugieren una mayor eficiencia metabólica, resiliencia al estrés y protección celular.   Perspectivas
Este estudio halló que la adición de un 0,1 por ciento de lisolecitina a la dieta de L. vannamei promovió un mejor rendimiento de crecimiento, mejoró la retención de lípidos y la digestibilidad de las grasas, así como la resistencia a ciertos tipos de estrés, al tiempo que incrementó los niveles tisulares de ácidos grasos omega-3 y promovió la expresión de genes beneficiosos para el metabolismo de los lípidos.
  La suplementación también protegió los túbulos hepáticos y mantuvo la homeostasis lipídica. Los resultados indican que el 0,1 por ciento de lisolecitina es óptimo y puede reemplazar al 2,0 por ciento de lecitina en dietas prácticas. Las propiedades emulsionantes de la lisolecitina podrían ayudar a optimizar los piensos de bajo costo, mejorar la digestibilidad de las grasas, reducir el estrés oxidativo derivado de la cría intensiva y aumentar la resistencia a enfermedades en L. vannamei. Al potenciar la eficiencia metabólica y la calidad de los tejidos, podría incrementar los rendimientos y reducir el desperdicio de alimento.
  Fuente: Global Seafood

Estudios sobre salud cardiaca y microbiota intestinal son determinantes para avanzar en domesticación del atún rojo
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Estudios sobre salud cardiaca y microbiota intestinal son determinantes para avanzar en domesticación del atún rojo

Mejorar la salud cardíaca y la microbiota intestinal del atún rojo de cultivo son dos líneas de investigación que podrían convertir a esta apreciada especie culinaria en una realidad acuícola plenamente sostenible.   Investigadores de diversos centros oceanográficos del IEO-CSIC presentaron durante Aquaculture Europe 2025, celebrada en Valencia, un trabajo que recoge los avances realizados para comprender las causas fisiológicas y microbianas detrás de la mortalidad de los juveniles de atún rojo (Thunnus thynnus), una de las principales limitaciones para su producción en cautividad.   El estudio, titulado 'Future lines of study on bluefin tuna (Thunnus thynnus)', está liderado por Edurne Blanco, del Centro Oceanográfico de Baleares (IEO-CSIC), con la colaboración de los centros oceanográficos de Murcia y Gijón, la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida (NMBU) y el personal de la instalación de investigación ICTS-ICAR Mazarrón. El trabajo aborda la salud cardíaca y la microbiota intestinal de las larvas y juveniles de atún rojo como posibles factores que explican las elevadas tasas de mortalidad registradas en estas fases del ciclo de vida.   Según los autores, esta mortalidad tiene un origen multifactorial, influido por la nutrición, la calidad del alimento vivo, el estrés, las colisiones, las alteraciones fisiológicas y los desequilibrios en la microbiota intestinal. Comprender la interacción de todos estos elementos resulta esencial para mejorar la supervivencia en cultivo.   Con este objetivo, el equipo desarrolla dos estudios complementarios. El primero se centra en la salud cardíaca, analizando la relación entre la estructura y el funcionamiento del corazón y las muertes inexplicadas en cautividad. A través de análisis histológicos de los ventrículos de ejemplares silvestres, engordados y criados en cautividad —desde larvas hasta adultos—, los investigadores buscan identificar patrones estructurales o de fibrosis asociados al estrés del cultivo. El propósito es establecer referencias morfológicas para la especie y detectar posibles alteraciones que puedan comprometer su rendimiento y supervivencia.   El segundo estudio pone el foco en la microbiota intestinal, un factor clave en la salud y el crecimiento de los peces. Mediante técnicas de secuenciación de ADN aplicadas a secciones intestinales de larvas, juveniles y adultos —de origen silvestre y cultivado—, se analiza cómo la edad, la dieta y las condiciones de cría influyen en la composición y diversidad microbiana. Este conocimiento permitirá comprender mejor el papel del microbioma en la nutrición, la inmunidad y la resistencia a enfermedades en los sistemas de cultivo.   Los investigadores del IEO-CSIC, junto con sus colegas de la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida, coinciden en señalar que tanto la salud cardíaca como la microbiota intestinal son factores determinantes para reducir la mortalidad del atún rojo durante sus fases larvaria y juvenil, y representan los principales frentes científicos para mejorar su adaptación a la cría en cautividad.   Estas líneas de estudio, destacadas durante el congreso, permitirán además identificar indicadores fisiológicos y microbianos asociados al estrés, la nutrición y el rendimiento, lo que aportará una base científica sólida para optimizar las prácticas de manejo y alimentación.   Ambas investigaciones se enmarcan en los proyectos THINKINAZUL —cofinanciado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y fondos NextGenerationEU a través del PRTR y la Fundación Séneca— y NEWSPEC-MURCIA, financiado por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (EMFAF).   En conjunto, estos trabajos abren nuevas perspectivas para avanzar hacia una producción de atún rojo más sostenible, eficiente y respetuosa con el bienestar animal, reforzando el papel de España como referente europeo en la investigación aplicada a la acuicultura de especies de alto valor.   Fuente: MisPeces

¿Pueden los probióticos para camarones prevenir o curar enfermedades?
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¿Pueden los probióticos para camarones prevenir o curar enfermedades?

La mayoría de la gente, cuando oye o emplea el término probiótico, piensa en un yogur con muchas especies microbianas  diferentes  añadidas.
  Estos 'probióticos' se consumen por vía oral y las bacterias que sobreviven a la barrera de un estómago ácido (que no es la norma en camarones, ya que tienen un intestino con un pH casi neutro) se desplazan por el tracto digestivo, donde colonizan alguna parte del intestino. Se afirma que esto altera el microbioma existente y las bacterias añadidas se convierten en un componente estable del microbioma. Se supone que esto repercute positivamente en la salud del receptor.
  Esta definición tan específica omite la gran cantidad de otras repercusiones que pueden tener las bacterias, desde el impacto en el medio ambiente a través de la biorremediación hasta la estimulación de la inmunidad no específica en el receptor, etc. También es polémica.
  El microbioma es un conjunto complejo de múltiples especies de bacterias, hongos y protozoos que colonizan superficies externas e internas. Muchas de las pruebas existentes hasta la fecha sugieren que la adición de 'probióticos' puede (o no) causar alteraciones a corto plazo en el microbioma, en el mejor de los casos. La aparente necesidad de dosificar continuamente los probióticos sugiere de manera clara que cualquier alteración del microbioma es temporal.
  Muchas bacterias degradan la materia orgánica. Muchas también convierten el amoníaco en metabolitos como nitrito, nitratos y nitrógeno atmosférico. Pueden tener rangos de actividad estrechos u otros rasgos que las hagan poco adecuadas para su uso en productos comerciales para la acuicultura. Algunas son muy buenas, mientras que otras pueden ser extremadamente fastidiosas y otras son poco adecuadas.
  Algunas empresas ofrecen cepas de Nitrobacter y Nitrosomonas para la nitrificación. Muchas otras bacterias también lo hacen, incluidas varias especies de Bacillus, que pueden secarse, tienen una forma de espora estable en estantería, no requieren refrigeración y no son muy caras. Muchas empresas venden mezclas de bacterias que compiten entre sí, lo que puede reducir la eficacia global del proceso. La variabilidad inherente a los entornos de producción exige que cualquier enfoque estandarizado tenga en cuenta estas variables.
Las paredes celulares de muchos microbios diferentes son capaces de estimular el sistema inmunitario. Esto está bien documentado tanto para peces como para camarones (y mamíferos). En el caso de camarones, el impacto es en gran medida no-específico, ya que no forman anticuerpos, un componente de la respuesta humoral clásica.
  La naturaleza y la intensidad del impacto dependen de una serie de variables, entre ellas, cantidad de material al que están expuestos, forma, frecuencia de exposición, nivel de estrés de los organismos y funcionamiento de su sistema inmune. Estos factores determinan la intensidad de la reacción inmunitaria.
  Muchos estudios de laboratorio se basan en la exposición de organismos en condiciones controladas que no se corresponden con el mundo real. Pueden estar en acuarios o microcosmos con un intercambio de agua limitado, lo que garantiza que ingieran los compuestos repetidamente y a través de múltiples vías. Además, en el caso de las especies de Bacillus formadoras de esporas que germinan y crecen en estos sistemas a niveles suficientemente altos, las células vegetativas son las responsables del impacto observado, no las esporas.
  Las esporas germinan a velocidades que dependen del entorno y de la cepa. Los patógenos se dividen en dos categorías generales. Son obligados u oportunistas. Muchas bacterias aisladas de organismos enfermos no son la causa de la enfermedad, sino que se aprovechan de su sistema inmunitario debilitado, son oportunistas. Los patógenos obligados pueden causar enfermedades en organismos fuertes y sanos solo con su mera presencia en determinados niveles, proliferar y causar la enfermedad.
  Los patógenos muy virulentos poseen determinantes de virulencia, propiedades que garantizan que puedan dañar a los organismos sanos. Algunos ejemplos serían las toxinas (como las toxinas PirA y PirB en las cepas de Vibrio parahaemolyticus), enzimas potentes que están presentes en niveles lo suficientemente altos como para dañar los tejidos y con capacidad para secuestrar nutrientes críticos como el hierro (los vibriones pueden contener genes que codifican para que las proteínas de la membrana externa se unan a estos, haciendo que no estén disponibles para el hospedador), etc.
  La mayoría de las veces, las enfermedades agudas de los camarones de piscifactoría son el resultado de múltiples patógenos. Puede tratarse de una mezcla de patógenos oportunistas o de patógenos obligados y oportunistas. En los camarones de piscifactoría, la infección por patógenos como el virus que causa la mancha blanca (WSSV, por sus siglas en inglés) o el agente etiológico fúngico responsable del Enterocytozoon hepatopenaei (EHP) suelen ir acompañados de bacteriemias, de las que los vibrios suelen ser un componente principal. Hay muchas otras especies de bacterias que pueden ser problemáticas. La mayoría son oportunistas, pero unas pocas son obligadas.
Puede haber una sinergia entre múltiples patógenos potenciales. El síndrome de las heces blancas en los camarones (un problema común en el sudeste asiático) se debe al hongo EHP y a un vibrio juntos. El EHP por sí solo no causa mortalidad, pero cuando hay coinfección con un vibrio, el resultado son heces blancas y mortalidad aguda. A medida que aumentan los niveles de patógenos en un organismo, este puede conservar su apetito, pero no crecerá, lo que crea una disparidad significativa en los tamaños de la población en la cosecha y altos factores de conversión alimenticia. Su impacto en el hepatopáncreas, órgano crítico para la digestión y la inmunidad, debilita al camarón, haciéndolo muy susceptible a la invasión de patógenos tanto oportunistas como obligados. Para que los probióticos sean activos mediante la alteración del microbioma y, por tanto, del metaboloma (suma de los metabolitos que produce el microbioma) en la prevención o curación de enfermedades, es necesario considerar varios aspectos. Si previenen enfermedades, tendrían que mantener las cargas de patógenos potenciales por debajo de los niveles umbral que causan enfermedades agudas. Esto, más que probablemente, requeriría que estuvieran presentes de manera constante. La mayoría de las bacterias producen péptidos antimicrobianos y otros compuestos que les permiten competir por los nutrientes a la vez que inhiben a sus competidores.
  Existen mecanismos a través de los cuales los probióticos podrían, en teoría, curar o prevenir enfermedades. Entre ellos, competir por nutrientes esenciales, como los cofactores enzimáticos (metales como el Fe o vitaminas) o la producción de antibióticos o péptidos antimicrobianos (AMP, por sus siglas en inglés) que inhibirán cepas específicas. Sin embargo, requieren que una cantidad adecuada de probióticos esté lo suficientemente cerca de los patógenos para ser eficaces. Dado que ningún probiótico comercial persiste en los organismos o en el entorno inmediato a niveles elevados, es poco probable que un probiótico cure o prevenga enfermedades causadas por patógenos obligados mediante la alteración del microbioma.
  Estos productos microbianos, como los AMP, no actúan de la misma manera que los antibióticos. Los antibióticos se administran a los organismos en dosis que garantizan niveles tisulares suficientemente altos para inhibir los organismos a los que van dirigidos. No actúan sobre los virus, solo sobre las bacterias y los hongos. Están localizados y los niveles generales en los tejidos no van a funcionar como lo hacen los antibióticos.
  La observación de que determinadas cepas de bacterias inhiben el crecimiento de otras bacterias por proximidad no significa que esto sea lo que ocurre en el hospedador. Los patógenos suelen estar en biopelículas que los protegen y aíslan, y las cargas tisulares globales son demasiado bajas para actuar como los antibióticos.
  El papel del estrés en la susceptibilidad a las enfermedades está bien documentado. Los factores de estrés debilitan a los organismos y los hacen menos capaces de combatir las infecciones. Estos factores incluyen, entre otros, una nutrición inadecuada (exceso o escasez de nutrientes esenciales), densidades excesivamente altas, problemas de calidad del agua (cambios repentinos de salinidad, pH demasiado bajo o demasiado alto, etc.), niveles bajos de oxígeno, niveles altos de metabolitos (H2S, CH4, nitrato, nitrito, NH3/4, etc.), presencia de cepas tóxicas de algas y bacterias, niveles bajos crónicos de patógenos, manipulación frecuente de camarones como resultado de cosechas parciales o traslados, etc.  
Los organismos sanos sin estrés están en homeostasis con su entorno. Son capaces de adaptarse a perturbaciones ambientales moderadas sin impactos negativos. Los factores estresantes afectan su capacidad de adaptación y aumentan su susceptibilidad a patógenos obligados y oportunistas.
  No hay soluciones mágicas. Los principios básicos influyen en los resultados. No mantener los patógenos obligados fuera de los sistemas de producción aumenta las posibilidades de que los organismos enfermen. El control empieza por los reproductores.
  El control de patógenos en los camarones de una población no funciona a menos que se trabaje con organismos que hayan sido criado en interiores en condiciones controladas durante al menos varias generaciones y las pruebas repetidas no hayan encontrado nada preocupante. Debe analizarse cada organismo de forma individual. Si bien es posible que niveles bajos de patógenos obligados logren sobrevivir, no es probable que causen problemas en un entorno relativamente libre de estrés en condiciones óptimas.
  En aras de la precisión, hay patógenos potenciales que deben excluirse por todos los medios, ya que pueden infectar y matar a los organismos cuando están presentes en niveles muy bajos. Por fortuna, son muy poco frecuentes. El muestreo de la población debe realizarse en nauplios, zoea, mysis y camarones postlarvarios. Las muestras deben ser representativas de la población. Puede ser útil seleccionar camarones manifiestamente enfermos para las pruebas.
  Los alimentos vivos deben proceder de fuentes totalmente bioseguras y también deben someterse a pruebas exhaustivas. Con demasiada frecuencia, los criaderos usan fuentes locales de poliquetos silvestres o artemias que se producen en masa en condiciones no asépticas, lo que contamina reproductores y, luego, nauplios, zoea, mysis y camarones postlarvarios. Si las pruebas revelan un fallo de bioseguridad, el productor debe comunicar los riesgos a la clientela o destruir el lote y empezar de nuevo con organismos limpios.
  El entorno de producción influye en el riesgo. Si los vecinos están muy próximos y no hay salvaguardias que garanticen que no se mezclan afluentes y aguas residuales, aumenta el riesgo de introducir una enfermedad en una población sin inmunidad previa. Muchos han abordado este riesgo mediante el uso generalizado de desinfectantes, normalmente cloro, para tratar el agua entrante antes de la fertilización y la repoblación. Como ya se dijo en un artículo anterior, esto puede empeorar las cosas.
  Impulsar los paradigmas de producción para maximizar la productividad muy a menudo tiene como consecuencia el estrés de los camarones. Con demasiada frecuencia, los acuicultores se centran en lo que consideran el balance final: ¿Cuántas toneladas de producto final vendible se pueden producir en un estanque determinado? Lo ideal sería que los productores encontraran el equilibrio entre la búsqueda de la mayor producción posible y la limitación del estrés, que invariablemente es un componente de este planteamiento. Una bioseguridad adecuada y la reducción del estrés son elementos esenciales para un éxito constante.
  La desinformación generalizada no ayuda al sector. Incita a la gente a pensar que no debe prestar atención a los aspectos básicos. Al final, puede garantizar que persistan los ciclos de enfermedades graves que limitan los beneficios y se generen nuevos patógenos. Utilizar todos los medios posibles, por excesivos o inapropiados que sean, para abordar la situación (los estanques) no es la mejor manera de hacerlo. Cualquiera con amplia experiencia en la cría de camarones y peces puede dar fe de ello.
  Hacer pruebas con organismos sanos y observar diferencias entre ellos y los enfermos no significa que los microbiomas de los camarones sanos sean los responsables de su salud. Incluso cuando se desafían en condiciones controladas, es más que probable que las diferencias observadas se deban a una respuesta inmunitaria no-específica. En última instancia, hay que centrarse en los fundamentos de la bioseguridad y la reducción del estrés. Una vez que se hayan abordado de forma adecuada, los beneficios serán evidentes: mayor supervivencia, mejor crecimiento, mejores índices de conversión y, en definitiva, mayores beneficios.


Por Stephen G. Newman
Fuente: Panorama Acuícola

Investigadores descubren cómo las olas de calor marinas afectan al pez limón
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Investigadores descubren cómo las olas de calor marinas afectan al pez limón

Investigadores en China han identificado los mecanismos moleculares que explican cómo el pez limón (Seriola dumerili) responde a las olas de calor marinas, utilizando el análisis de microARN para revelar las rutas de estrés implicadas. Los resultados, publicados en Comparative Biochemistry and Physiology, aportan un conocimiento valioso que podría ayudar a los productores de acuicultura a anticipar y gestionar los riesgos del cambio climático.
  El pez limón, uno de los carángidos de crecimiento más rápido, se ha señalado como una especie prometedora para la diversificación de la acuicultura en el Mediterráneo. Sin embargo, la creciente frecuencia de las olas de calor marinas supone un serio desafío, con impactos negativos en la salud, la supervivencia y la productividad de los peces.
  En este estudio, ejemplares juveniles de pez limón de unos 12 centímetros de longitud y unos 20 gramos de peso fueron expuestos a escenarios controlados de olas de calor. El tratamiento simuló un aumento de la temperatura del agua desde los 24 °C hasta los 31 °C, considerada una condición extrema de ola de calor para esta especie.
  Se diseñaron dos escenarios experimentales: olas de calor de corta duración de cuatro días y olas de calor repetidas de 13 días. Las muestras de ambos grupos se compararon con peces de control mantenidos a temperaturas normales.
  Mediante secuenciación de alto rendimiento, el equipo identificó casi 900 microARN y decenas de miles de genes expresados en los juveniles. Detectaron que 58 microARN y más de 2.300 genes se expresaron de forma diferencial tras una ola de calor corta, mientras que las olas de calor repetidas alteraron 67 microARN y más de 3.800 genes.
  Los resultados demostraron que los microARN regulan la respuesta al estrés, influyendo en genes relacionados con la defensa antioxidante, el metabolismo, el plegamiento de proteínas y la inmunidad. Es importante destacar que el número de genes reprimidos fue mucho mayor en los peces expuestos a olas de calor repetidas, lo que indica que los episodios sucesivos causan un mayor daño fisiológico. Entre las moléculas reguladoras identificadas, miR-195-x, miR-203-y y miR-14-y destacaron como actores clave en el control de cómo el pez limón afronta el estrés térmico.
  Comprender estas respuestas moleculares es fundamental para la acuicultura. Los microARN pueden actuar como indicadores tempranos de cómo se enfrentan los peces a temperaturas extremas, ofreciendo una herramienta potencial para vigilar la resiliencia de los lotes durante las olas de calor marinas. A largo plazo, la identificación de microARN asociados a la tolerancia podría respaldar programas de selección genética para producir cepas de pez limón mejor adaptadas al calentamiento de los mares.
  Para los productores, esta investigación subraya la importancia de una gestión proactiva cuando se producen olas de calor. Medidas como ajustar la profundidad de las jaulas, reducir la densidad de cultivo o modificar las estrategias de alimentación pueden ayudar a mitigar el estrés y reducir la mortalidad. Al vincular marcadores moleculares con resultados observables, el estudio aporta una base científica para intervenciones más específicas.
  Dado que las olas de calor marinas son cada vez más frecuentes, la capacidad de detectar, comprender y gestionar sus impactos será crucial. Esta investigación supone un avance para preparar la acuicultura del pez limón ante un océano cambiante, dotando a los productores de herramientas para adaptarse y construir sistemas de producción más resilientes.


Fuente: misPeces

Remedios herbales en acuicultura: una alternativa prometedora ante la necesidad urgente de estándares de calidad
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Remedios herbales en acuicultura: una alternativa prometedora ante la necesidad urgente de estándares de calidad

La búsqueda de alternativas sostenibles a los fármacos sintéticos en acuicultura ha dirigido una atención creciente hacia los remedios herbales. Una nueva revisión publicada en Aquaculture International advierte de que, si bien las medicinas de origen vegetal muestran un gran potencial en la gestión de la salud de peces y moluscos, su adopción más amplia depende de avances urgentes en materia de aseguramiento de calidad y marcos regulatorios.
  Las pruebas científicas sobre los efectos terapéuticos de las plantas medicinales incluyen aplicaciones antimicrobianas, antivirales, antifúngicas y antiparasitarias, junto con beneficios como la reducción del estrés y la promoción del crecimiento.
  La revisión destaca que la preocupación por la resistencia a los antibióticos, los residuos químicos y la contaminación ambiental ha acelerado el interés por los remedios naturales. Según los autores, 'numerosas especies vegetales —incluyendo ajo, cúrcuma, neem, té verde y jengibre— han demostrado efectos prometedores antimicrobianos, inmunoestimulantes, reductores del estrés y favorecedores del crecimiento tanto en peces como en moluscos'.
  Ejemplos concretos citados incluyen baños de ajo que 'protegieron completamente los huevos de trucha frente a Saprolegnia parasitica'; extractos de cúrcuma eficaces contra el patógeno bacteriano Aeromonas hydrophila; propiedades antifúngicas y antiparasitarias del neem; y extractos del árbol de la laca (Rhus verniciflua), que mostraron 'notable actividad antiviral frente al virus de la necrosis hematopoyética infecciosa (IHNV) y al virus de la septicemia hemorrágica vírica (VHSV)'.
  Pero existen riesgos que no pueden ignorarse. A pesar de este potencial, los autores advierten que la integración de los productos herbales en acuicultura sigue siendo 'inconsistente y poco regulada'. La revisión detalla una serie de riesgos: contaminación con metales pesados o pesticidas, variabilidad en la composición debida al origen y procesado de las plantas, y toxicidad que 'puede incluir envenenamiento agudo, toxicidad crónica, interacción con fármacos e interferencia con el diagnóstico preciso de enfermedades'.
  Para que los remedios herbales se conviertan en una herramienta fiable en acuicultura, los autores subrayan la necesidad de contar con directrices internacionales armonizadas. Su eficacia y seguridad 'dependen de una validación científica rigurosa', insisten.
  Los marcos regulatorios, sostiene la revisión, deben establecer requisitos claros sobre 'identidad, pureza, potencia, estabilidad y criterios de seguridad'. Los autores recalcan que 'cada planta o medicina herbal debe ser identificada con precisión utilizando los nombres científicos correctos, a fin de garantizar coherencia en el abastecimiento y el procesado'.
  En última instancia, el uso responsable de estos productos naturales podría proporcionar a la acuicultura nuevas estrategias de gestión de enfermedades que beneficien tanto al bienestar animal como a la confianza del consumidor. Pero sin un control de calidad sólido, los riesgos pueden superar a las promesas.


Fuente: misPeces
    Referencia
Banaee, M., Sharma, D., Sinha, R. et al. Herbal remedies in aquaculture: efficacy, risks, and the need for quality assurance. Aquacult Int 33, 492 (2025). https://doi.org/10.1007/s10499-025-02120-7

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