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Acuicultura de precisión: integración de datos, alimentación y entorno productivo
Tecnología de Granjas

5+ MIN

Acuicultura de precisión: integración de datos, alimentación y entorno productivo

Por Maria Candelaria Carbajo

Este cambio de enfoque implica dejar atrás la gestión fragmentada de la producción para avanzar hacia sistemas integrados, donde el ambiente, la alimentación y el comportamiento de los organismos se analizan de manera conjunta. La acuicultura de precisión se consolida como un modelo que permite gestionar el sistema en base a información continua, anticipando desbalances y optimizando cada etapa del proceso productivo.
Producción basada en datos: del monitoreo a la decisión
El desarrollo de este paradigma está directamente vinculado al avance de tecnologías de monitoreo. Hoy, los sistemas basados en sensores permiten medir en tiempo real variables críticas como el oxígeno disuelto, la temperatura, el pH y la calidad del agua. Esta disponibilidad constante de datos brinda una visión mucho más precisa del estado del sistema, lo que permite una toma de decisiones más informada.

La verdadera transformación ocurre cuando estos datos se traducen en acción. Los sistemas automatizados permiten ajustar de forma dinámica la aireación, la alimentación o el flujo de agua en función de las condiciones detectadas. Este tipo de gestión mejora la eficiencia operativa, y, a la vez, contribuye a estabilizar el entorno de cultivo, reduciendo el estrés sobre los organismos y favoreciendo su desempeño.

En este tipo de sistemas, la eficiencia operativa comienza a medirse a través de indicadores más precisos que los tradicionalmente utilizados. Parámetros, como la tasa de transferencia de oxígeno, la estabilidad de los niveles de oxígeno disuelto, la conversión alimenticia en función de condiciones ambientales dinámicas y la variabilidad intra-diaria del sistema pasan a ser variables críticas de control. La disponibilidad de datos en tiempo real permite no solo monitorear estos indicadores, sino también ajustar automáticamente las condiciones del cultivo para mantenerlos dentro de rangos óptimos, reduciendo pérdidas energéticas y mejorando la eficiencia biológica del sistema.

Otro punto clave es la capacidad de adaptación. El monitoreo continuo permite detectar cambios en el entorno antes de que se conviertan en problemas críticos. Esto resulta especialmente importante en un contexto de creciente variabilidad ambiental, donde la anticipación y la capacidad de respuesta rápida se vuelven determinantes para sostener la producción.
Integración del sistema: cuando alimentación y tecnología se potencian
En paralelo, la alimentación también ha evolucionado hacia un enfoque más funcional. Los nuevos ingredientes buscan cubrir requerimientos nutricionales básicos, así como también mejorar la salud intestinal, fortalecer el sistema inmune y aumentar la eficiencia en la utilización de nutrientes. Componentes, como los beta-glucanos, los nucleótidos o derivados de levaduras permiten que los animales enfrenten mejor los desafíos propios de sistemas intensivos y variables.

La integración entre ambiente y alimentación también se explica desde un punto de vista fisiológico. Variables, como la temperatura y el oxígeno disuelto influyen directamente en la tasa metabólica de los organismos acuáticos, modificando su consumo de alimento, su capacidad de digestión y la eficiencia en la utilización de nutrientes. En este sentido, los sistemas de alimentación automatizados permiten ajustar las raciones en función del peso o biomasa y, además, en función de las condiciones ambientales, evitando sobrealimentación, reduciendo la acumulación de materia orgánica y mejorando la conversión alimenticia.

Sin embargo, el verdadero potencial de estos avances se expresa cuando la nutrición y la tecnología operan de forma integrada. La eficiencia ya no depende de optimizar cada variable por separado, sino de su interacción dentro del sistema. Este enfoque permite, por ejemplo, ajustar la alimentación en función de condiciones ambientales cambiantes, asegurando un uso más eficiente de los recursos.

Desde una perspectiva global, la FAO destaca que la digitalización de la acuicultura permite reducir el desperdicio de alimento, optimizar el uso de agua y energía, y disminuir la descarga de nutrientes al ambiente. Una gestión más precisa no solo mejora los indicadores productivos, sino que también contribuye a reducir el impacto ambiental de la actividad, un aspecto cada vez más relevante en el desarrollo del sector.

Desde el punto de vista ambiental, uno de los impactos más relevantes de estos sistemas integrados es la reducción de la carga de nutrientes en el agua. La mejora en la eficiencia alimenticia y la optimización de la dosificación reducen la cantidad de alimento no consumido y de desechos metabólicos, lo que se traduce en menores concentraciones de nitrógeno y fósforo en el sistema. Esto mejora la calidad del agua dentro de la unidad productiva, mientras que también disminuye el impacto sobre los ecosistemas receptores, especialmente en sistemas abiertos o semi-intensivos.

A pesar de sus ventajas, la FAO también advierte que la adopción de estos sistemas aún enfrenta desafíos importantes, como la inversión inicial requerida, el acceso a infraestructura y la necesidad de capacitación técnica. Estas barreras son especialmente relevantes en regiones donde la acuicultura cumple un rol clave en el desarrollo económico, pero aún presenta limitaciones tecnológicas.
Conclusión
La innovación en acuicultura ya no puede entenderse como la incorporación de herramientas aisladas; en cambio, sí como la construcción de sistemas integrados donde la alimentación, el ambiente y la tecnología funcionan de manera coordinada. En este nuevo paradigma, la capacidad de transformar datos en decisiones se convierte en el principal motor de eficiencia, sostenibilidad y crecimiento del sector. La eficiencia ya no se mide solo en producción, sino en la capacidad del sistema de autorregularse. Por Maria Candelaria Carbajo - All Aquaculture
Fuente: All Aquaculture Magazine

Fuentes
Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO). (2024). Digital transformation in aquaculture. https://www.fao.org/3/cc4476en/cc4476en.pdf
Zhang, X., et al. (2023). Precision aquaculture: integrating data and production systems. Aquaculture. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0044848623004409
Kim, J., et al. (2023). IoT-based smart aquaculture systems. Sensors, 23(4), 2075. https://www.mdpi.com/1424-8220/23/4/2075
Gatlin, D. M., et al. (2023). Functional feed additives in aquaculture. Aquaculture. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0044848623002563

UCSC desarrollará tecnología sustentable para descontaminar agua utilizando residuos de moluscos
 
Calidad del agua

3+ MIN

UCSC desarrollará tecnología sustentable para descontaminar agua utilizando residuos de moluscos  

Economía circular aplicada a la seguridad hídrica
Este proyecto de investigación aplicada conecta de forma estratégica dos grandes desafíos ambientales en Chile: la presencia de contaminantes en recursos hídricos esenciales y la acumulación masiva de residuos calcáreos generados por la actividad acuícola en las zonas costeras.
  La industria miticultora, centrada en el cultivo de mejillones o choritos, es un pilar productivo clave para las costas chilenas. Sin embargo, este proceso genera miles de toneladas de conchas compuestas principalmente por carbonato de calcio. Actualmente, estos residuos suelen ser descartados sin ninguna valorización, lo que desaprovecha un recurso con un enorme potencial de aplicación ambiental y genera un impacto ecológico negativo.   Innovación tecnológica con impacto territorial
La propuesta fue adjudicada a través del Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondef), un instrumento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) diseñado para impulsar proyectos de innovación con un claro potencial de transferencia hacia la sociedad y los sectores productivos. En este escenario, el proyecto busca transformarse en una solución concreta frente a la contaminación por metales pesados, un problema crítico que afecta la calidad de vida de las personas y eleva las exigencias de los estándares ambientales.
  El núcleo innovador del proyecto radica en convertir un residuo marino abundante en un insumo tecnológico clave para el tratamiento de aguas. Durante su ejecución, el equipo evaluará el rendimiento de la tecnología tanto en laboratorios como en entornos que simulen escenarios reales de aplicación, buscando demostrar su factibilidad técnica antes de avanzar hacia el escalamiento y la validación en terreno.
  Al respecto, la Dra. Elizabeth Elgueta destacó: 'La propuesta destaca por combinar la valorización de residuos marinos con el desarrollo de soluciones para el tratamiento de aguas, integrando principios de economía circular, sostenibilidad e innovación tecnológica'.
  Para la académica, este fondo representa un respaldo fundamental a la pertinencia de su línea de estudio:
  'Nos permite fortalecer la investigación aplicada, generar soluciones con impacto real y consolidar la vinculación con empresas y actores del territorio'.   Alianzas científicas para el desarrollo sostenible
El proyecto cuenta con el respaldo del Centro de Investigación en Biodiversidad y Ambientes Sustentables (CIBAS), lo que potencia las capacidades interdisciplinarias para resolver problemas ambientales prioritarios. Asimismo, en el equipo investigador participan las destacadas académicas de la Facultad de Ciencias UCSC y del CIBAS, la Dra. Dariela Núñez y la Dra. Rocío Durán.
  Además de impulsar la formación de capital humano avanzado , esta tecnología promete abrir nuevas oportunidades de negocio sustentable en las comunidades costeras, reduciendo la acumulación de desechos y agregando valor local. Finalmente, se proyecta un impacto directo en sectores sanitarios, acuícolas y mineros, aportando activamente a la seguridad hídrica, la conservación de los ecosistemas y el bienestar social en Chile. Fuente: AQUAHOY

Del pellet al algoritmo: la nueva era de la alimentación en la acuicultura
Tecnología de Granjas

8+ MIN

Del pellet al algoritmo: la nueva era de la alimentación en la acuicultura

Por Lilian Dena dos Santos

La acuicultura actual está experimentando una transformación significativa, impulsada por la necesidad de mayor eficiencia productiva, sostenibilidad y previsibilidad de los resultados. En este escenario, la alimentación se posiciona no solo como el principal costo de producción, sino también como una de las mayores oportunidades para mejorar el desempeño productivo. Sin embargo, los avances aislados, ya sea en la formulación de dietas o en la adopción de tecnologías de cultivo, ya no son suficientes. El progreso real ocurre cuando existe integración entre nutrición y tecnología, lo que permite ajustar en tiempo real la oferta de alimento a las condiciones ambientales y al comportamiento de los animales.
De la alimentación programada a la alimentación responsiva
Tradicionalmente, el manejo alimentario en piscicultura y carcinicultura se basaba en rutinas fijas, con horarios y cantidades predefinidos. Aunque ampliamente utilizado, este modelo presenta limitaciones, en especial, en sistemas intensivos, donde las variables ambientales pueden cambiar rápidamente a lo largo del día.

Con la evolución de los sistemas productivos, se observa una transición hacia modelos más sofisticados basados en el concepto de alimentación responsiva. En este enfoque, la oferta de alimento deja de ser exclusivamente programada y pasa a ajustarse a factores, como el oxígeno disuelto, la temperatura del agua y la actividad alimentaria de los animales. Este enfoque es posible gracias a la integración de sensores, controladores y sistemas automatizados, que permiten la toma de decisiones en tiempo real, reduciendo las pérdidas y optimizando el uso del alimento.
Automatización aplicada a los sistemas de alimentación
Los alimentadores automáticos constituyen uno de los principales puntos de integración entre la nutrición y la tecnología. En piscicultura, los alimentadores flotantes (Fig. 1) ya forman parte de la rutina productiva y, incluso en sus versiones más simples, garantizan una distribución más uniforme del alimento. En sistemas más avanzados, estos equipos se integran en plataformas de automatización, lo que permite aumentar la frecuencia de alimentación y sincronizar el suministro con el comportamiento natural de ingestión de los peces.   Figura 1. Alimentador automático flotante utilizado en piscicultura, que permite una distribución más uniforme del alimento y mejora la eficiencia alimentaria.   Además, la automatización permite realizar ajustes dinámicos en función de las condiciones ambientales. En situaciones de bajo oxígeno disuelto, por ejemplo, el sistema puede reducir o interrumpir la alimentación para evitar el estrés fisiológico y las pérdidas productivas. De manera similar, la temperatura del agua pasa a orientar la tasa de alimentación, acompañando las variaciones metabólicas de los animales.

En carcinicultura, los avances siguen la misma tendencia. Los sistemas modernos integran alimentadores con herramientas de gestión y geolocalización, lo que permite un mayor control sobre las áreas de alimentación. Destaca también el uso de hidrófonos (Fig. 2), que registran los sonidos generados durante la alimentación, como el impacto de los pellets en el agua y la actividad de los camarones, y permiten ajustar automáticamente la oferta de alimento en función de dicha actividad, lo que reduce los desperdicios y evita la subalimentación.
 
Figura 2. Sistema de alimentación en carcinicultura con hidrofono integrado, que ajusta la oferta de alimento en función de la actividad alimentaria de los camarones.   Ambiente, bienestar y eficiencia alimentaria
Un error común es asociar principalmente los beneficios de la automatización con la reducción de los costos energéticos. Aunque esto puede ocurrir, su impacto más relevante radica en la mejora de la eficiencia alimentaria y del desempeño productivo.

La integración de sensores y sistemas automatizados (Fig. 3) contribuye a mantener condiciones ambientales más estables a lo largo del ciclo productivo. El monitoreo continuo de parámetros, como la temperatura, el oxígeno disuelto y la calidad del agua (Fig. 4) orienta la toma de decisiones operativas, especialmente en el manejo alimentario, lo que reduce el estrés y favorece la utilización de los nutrientes. Como resultado, se observa una mejora en la conversión alimenticia, una mayor uniformidad entre los lotes y una reducción del tiempo de cultivo.    Figura 3. Sistema integrado de automatización para acuicultura, que permite el monitoreo continuo de parámetros ambientales y el control del manejo alimentario.     Figura 4. Interfaz de control del sistema automatizado, que permite ajustar la alimentación en función de biomasa, oxígeno disuelto, temperatura y horarios de suministro.   Más que aumentar la cantidad de alimento, la tecnología permite suministrar la dieta adecuada en el momento oportuno y en condiciones óptimas.
Tecnologías complementarias en la gestión del alimento
Además de los sistemas de distribución de alimento, otras soluciones han ganado relevancia, como los sistemas de preparación y tratamiento de alimentos directamente en la granja (on-farm) (Fig. 5). Estos sistemas permiten la incorporación automatizada de aditivos, medicamentos y suplementos (Fig. 6), lo que mejora la uniformidad de la aplicación, la seguridad operativa y el control del proceso productivo.   Figura 5. Sistema de tratamiento de alimentos on-farm para la incorporación automatizada de aditivos, suplementos y medicamentos.   Figura 6. Equipo de tratamiento de alimento accionado por cardán, utilizado para operaciones en campo con alta eficiencia operativa.   En sistemas intensivos, donde pequeñas variaciones pueden afectar significativamente los resultados, este nivel de control representa una ventaja competitiva importante. Desde el punto de vista operativo, esto se traduce en una mayor eficiencia en la gestión, una reducción de desperdicios y un mayor control del proceso productivo.
Integración entre nutrición y tecnología: un camino necesario
A pesar de los avances tecnológicos, la calidad y el equilibrio nutricional de la dieta siguen siendo fundamentales para que la precisión en el suministro se traduzca en un desempeño productivo. En sistemas intensivos, la eficiencia alimentaria depende no solo del manejo, sino también de la capacidad de la dieta para aportar nutrientes de forma biodisponible y equilibrada.

Factores, como la digestibilidad de los ingredientes, el perfil de aminoácidos, la relación energía-proteína y la adecuación de la formulación a cada fase de cultivo resultan determinantes para el rendimiento productivo. Asimismo, la adaptación de la dieta a las condiciones ambientales, en particular a la temperatura y al oxígeno disuelto, influye directamente en el consumo y la utilización de los nutrientes.

Considerando estos factores, diferentes formulaciones pueden (y suelen) generar respuestas distintas en el crecimiento y en la conversión alimenticia. Por ello, la dieta no debe evaluarse únicamente por su costo o por su contenido proteico declarado, ya que sustituciones no planificadas pueden comprometer el desempeño y reducir la ganancia de peso a lo largo del ciclo.

Las estrategias de alimentación por fase también han demostrado ser eficaces, sobre todo en las etapas iniciales. El aumento de la frecuencia alimentaria favorece la eficiencia digestiva y el crecimiento, ya que los juveniles presentan una tasa metabólica más alta y una menor capacidad de ingestión por evento. Este fraccionamiento mejora la sincronización entre la ingestión, la digestión y la absorción de nutrientes.

No obstante, su eficacia depende de las condiciones ambientales. La temperatura y el oxígeno disuelto modulan el metabolismo y, en consecuencia, el consumo y la utilización de los nutrientes. Por ello, el manejo alimentario debe ajustarse de forma dinámica para evitar tanto la subalimentación como el exceso de alimento en el sistema.

Aunque las altas frecuencias de alimentación muestran buenos resultados en condiciones comerciales, su aplicación a gran escala, especialmente en sistemas con múltiples unidades productivas, solo es viable mediante sistemas automatizados, que permiten implementar programas alimentarios más precisos, consistentes y adaptados tanto a las condiciones ambientales (calidad del agua) como a las demandas fisiológicas de los animales.

De este modo, la eficiencia del sistema productivo no solo depende de la calidad del alimento o de la tecnología empleada, sino también de la capacidad de integrar nutrición, ambiente y manejo en un sistema dinámico, en el que pequeñas variaciones ambientales pueden traducirse en diferencias significativas en el desempeño productivo.
Hacia una acuicultura integrada...
La acuicultura avanza hacia un modelo integrado en el que la nutrición, el ambiente y la tecnología actúan de forma interdependiente en la determinación del rendimiento productivo. La digitalización y la automatización amplían la capacidad de toma de decisiones, permitiendo mayor precisión en el manejo y la adaptación a condiciones dinámicas del sistema.

De este modo, el productor deja de actuar de forma reactiva y pasa a operar con base en datos, previsibilidad y control. La alimentación, además de representar el principal costo de producción, se consolida como un factor clave de la eficiencia productiva, siempre que esté alineada con las condiciones ambientales y las demandas fisiológicas de los animales.

Así, la innovación en la cadena acuícola no se limita al desarrollo de nuevos insumos o equipos, sino a la capacidad de integrarlos en sistemas dinámicos. Es esta integración la que permite transformar la información en desempeño, respetando los límites biológicos y maximizando la eficiencia productiva. Por Lilian Dena dos Santos y João Gabriel Bordignon Gomes
Fuente: All Aquaculture Magazine

Desarrollan un simulador digital que optimiza la alimentación y el crecimiento de la trucha arcoíris
Tecnología de Granjas

6+ MIN

Desarrollan un simulador digital que optimiza la alimentación y el crecimiento de la trucha arcoíris

Para solucionar este desafío y maximizar la rentabilidad sin recurrir a costosos experimentos prolongados con peces vivos, un equipo de científicos japoneses ha desarrollado una innovadora herramienta digital. Se trata de un simulador acuícola individualizado que predice con precisión la trayectoria de crecimiento y evalúa la eficiencia alimentaria de la trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss). Este avance estratégico fue publicado en la prestigiosa revista Scientific Reports. El estudio ha sido liderado por un equipo multidisciplinario de la Hokkaido University, integrado por la Faculty of Fisheries Sciences, la Graduate School of Fisheries Sciences y el Field Science Center for Northern Biosphere (Nanae Fresh-Water Station).   Puntos clave del estudio Predicción precisa: El nuevo modelo simula con éxito las trayectorias de crecimiento de truchas individuales a corto plazo. Gemelo digital de alimentación: Integra el modelo de comportamiento Boids con ecuaciones de Presupuesto Energético Dinámico (DEB). Sensibilidad al alimento: Las pruebas demuestran que la eficiencia y la tasa de conversión del alimento cambian marcadamente según la etapa de crecimiento del pez. Áreas de mejora identificadas: A largo plazo, el simulador tiende a sobreestimar el crecimiento al no incluir variables críticas como el efecto de la densidad de cultivo y los niveles de oxígeno disuelto.   ¿Cómo funciona el simulador de acuicultura inteligente?   El sistema desarrollado divide el proceso en dos componentes principales interconectados que operan de manera cíclica día a día:   El modelo de comportamiento de los peces Para recrear con precisión cómo nadan e interactúan las truchas, los investigadores adaptaron el clásico modelo Boids a las dinámicas de un tanque acuícola. El movimiento individual de cada pez se rige por siete reglas de fuerza fundamentales: Separación: Evitar colisiones con los compañeros más cercanos. Cohesión: Mantener la cercanía con el grupo o cardumen. Alineación: Nadar en la misma dirección que el promedio de la escuela de peces. Evasión de límites: Esquivar de forma segura las paredes del tanque. Inercia: Mantener la tendencia del nado propio. Movimiento aleatorio: Variaciones espontáneas y naturales en la trayectoria. Aproximación al alimento: Modificar la velocidad y dirección cuando se distribuyen los pellets en el agua.   Mecánica de alimentación: Un pez activa su «modo de alimentación» cuando hay comida disponible y su estómago no ha alcanzado el límite máximo diario (fijado en el 4% de su masa corporal). En ese instante, su velocidad máxima se multiplica para competir por el alimento. Cuando el modelo virtual del pez entra en contacto con un pellet, el sistema lo registra como una ingesta efectiva.   El modelo de crecimiento energético Toda la información sobre el alimento capturado individualmente se transfiere al modelo de crecimiento. Este bloque emplea las ecuaciones del Presupuesto Energético Dinámico (DEB), un marco matemático que simula procesos fisiológicos esenciales como el metabolismo, la asimilación y la excreción. Al resolver estas ecuaciones, el simulador calcula con precisión matemática el incremento diario exacto en la masa corporal y la longitud de horquilla de cada trucha.   Validación experimental: del ordenador al tanque real   Para comprobar la fidelidad del simulador, los investigadores llevaron a cabo un experimento de crianza real durante 203 días en la estación biológica de la universidad. El estudio inició con el monitoreo de 331 truchas jóvenes en un tanque circular de 500 litros, bajo una temperatura controlada de 10°C. A los ejemplares se les suministró alimento en exceso y se registró minuciosamente su consumo diario real.   Resultados de crecimiento y discrepancias detectadas Los datos arrojados por este «gemelo digital» mostraron una excelente coincidencia con el experimento en vivo durante las etapas tempranas de cultivo. Por ejemplo, en los primeros 79 días, la Tasa de Conversión Alimenticia (FCR) real fue de 1.19, mientras que el software calculó un FCR casi idéntico de 1.18.   Sin embargo, a partir del día 80, los resultados virtuales comenzaron a distanciarse de la realidad:        ¿A qué se deben las diferencias a largo plazo? Los científicos identificaron tres factores clave que explican esta divergencia y que trazan la hoja de ruta para optimizar el software en el futuro: Omisión del efecto densidad: A lo largo del experimento, la densidad de biomasa en el tanque se elevó del 0.19% al 3.5%. En condiciones reales, una mayor densidad ralentiza el crecimiento debido al deterioro sutil del entorno físico, un factor que el sistema no contempló. Dinámica del oxígeno disuelto: El modelo actual considera la temperatura pero ignora los niveles de oxígeno disuelto (DO), una variable crítica que restringe el apetito y el metabolismo de los salmónidos en fases avanzadas. Monopolización irreal del alimento: En el programa, los peces más grandes nadan más rápido. Esto provocó que, en el entorno virtual, los ejemplares dominantes acapararan los pellets de forma excesiva, generando una variabilidad de tamaño interno mucho mayor de la que se observó en el tanque real.   Aplicaciones prácticas para la gestión acuícola inteligente   A pesar de requerir ajustes métricos para perfeccionar sus predicciones a largo plazo, este estudio demuestra el enorme potencial de los modelos basados en el comportamiento individual. De hecho, su mayor virtud radica en la capacidad inédita de proyectar la trayectoria de crecimiento de cada pez de forma independiente. En la administración comercial de granjas, esta tecnología ofrece ventajas estratégicas clave: Optimización del lote: Identificar en tiempo real la dispersión de tamaños permite retirar ejemplares inusualmente grandes o pequeños. Esto evita que se perjudique la uniformidad de la biomasa, un factor crítico que afecta directamente el precio de mercado y dificulta el procesamiento industrial. Cosecha y alimentación eficiente: La simulación ayuda a determinar el momento exacto y más rentable para la cosecha. Asimismo, permite diseñar estrategias de alimentación dinámicas y personalizadas según la fase biológica del lote, logrando un recorte sustancial en los costos de producción.   Conclusiones e impacto industrial El desarrollo de este simulador por parte de la Universidad de Hokkaido sienta una base metodológica robusta para la transformación tecnológica de la producción de salmónidos en tierra. Al permitir la experimentación virtual con diferentes dosis y frecuencias de alimentación sin arriesgar biomasa viva, la herramienta emerge como un activo estratégico para la planificación comercial y la reducción de la huella ecológica en la actividad piscícola. La futura integración en el modelo de variables críticas —como los niveles de oxígeno disuelto, la velocidad de disolución del pienso y modelos probabilísticos de captura del pellet— refinará el sistema hasta convertirlo en un software predictivo de alta precisión para la toma de decisiones en tiempo real, capaz de extenderse a otras especies de alto valor comercial.   Financiamiento del estudio: Esta investigación fue financiada parcialmente mediante fondos públicos a través de los programas JSPS Program for Forming Japan's Peak Research Universities, J-PEAKS (Grant Number: JPJS00420230001) y el JST Adaptable and Seamless Technology Transfer Program through Target-Driven R&D (Grant Number: JPMJTM20AC).   Referencia (acceso abierto)
Takahashi, Y., Yoshida, T., Yamazaki, Y., Takahashi, E., Yamaha, E., & Komeyama, K. (2026). An aquaculture simulator for rainbow trout (Oncorhynchus mykiss) based on a fish schooling behavioral model and a dynamic energy budget. Scientific Reports, 16(1), 7706. https://doi.org/10.1038/s41598-026-39028-y   Fuente: AQUAHOY

La visión artificial ya permite saber cuándo el pez está comiendo y cuándo el pienso empieza a perderse
 
Tecnología de Granjas

3+ MIN

La visión artificial ya permite saber cuándo el pez está comiendo y cuándo el pienso empieza a perderse  

Un estudio publicado en Results in Engineering muestra que la visión artificial aplicada a la alimentación acuícola ya empieza a ofrecer información práctica para la granja. Los investigadores han desarrollado un modelo ligero basado en YOLOv8n capaz de detectar el comportamiento alimentario de los peces a partir de imágenes, con el objetivo de apoyar sistemas de alimentación más precisos.
  El trabajo parte de un problema conocido por cualquier productor: el pienso representa más del 40% de los costes de producción acuícola y los métodos tradicionales pueden generar entre un 15% y un 25% de desperdicio.
  La clave está en pasar de una alimentación programada a una alimentación guiada por señales biológicas. Estos sistemas permiten identificar si los peces se agrupan alrededor del alimento, si aumenta la actividad de captura, si hay salpicaduras asociadas a alimentación intensa o si, por el contrario, la respuesta alimentaria empieza a caer.
  En la práctica, la tecnología no solo ayuda a saber cuándo alimentar, sino también cuándo reducir o detener la ración antes de que el pienso deje de transformarse en crecimiento y empiece a perderse en el agua.
  Para entrenar el sistema, los investigadores utilizaron 5.102 imágenes clasificadas en tres estados: alimentación fuerte, alimentación débil y ausencia de alimentación.
  El modelo no se limita a 'ver peces', sino que intenta distinguir niveles de apetito y respuesta alimentaria incluso en condiciones visuales complejas, con reflejos, refracción de la luz, movimiento del agua, salpicaduras y fondos difíciles. En el conjunto de prueba, alcanzó una precisión del 92,7%, un recall del 88,8% y un mAP del 91,7%, además de reducir tamaño y necesidades de cálculo frente al YOLOv8n original.
  Para el productor, la utilidad no está solo en automatizar una tolva, sino en mejorar la calidad de la decisión. Con cámaras, sensores y modelos de IA se puede empezar a saber qué lotes comen con más intensidad, cuándo cambia el apetito, qué momentos del día ofrecen mejor respuesta, cómo afectan la temperatura o el oxígeno a la alimentación, y si una estrategia de ración está generando más crecimiento o más residuo.
  Una revisión reciente publicada en Aquaculture sitúa precisamente la inteligencia artificial como una herramienta para integrar sensórica en tiempo real, análisis predictivo y decisiones autónomas en alimentación, aireación, biomasa, sanidad y gestión ambiental.
  El salto completo a la granja comercial aún requiere prudencia, ya que el estudio reconoce que sus datos proceden de un entorno experimental controlado y será necesario validar estos modelos en diferentes especies, sistemas de cultivo, calidades de agua, condiciones de luz y escalas productivas.
  Aun así, el mensaje para el productor es claro: la IA aplicada a la alimentación acuícola ya no debe verse como una promesa abstracta, sino como una herramienta emergente para observar mejor el cultivo y alimentar con más precisión.
  Su valor no está en sustituir la experiencia del granjero, sino en darle datos más objetivos para decidir cuándo alimentar, cuánto alimentar y, sobre todo, cuándo parar. Fuente: misPeces Referencias
Shi, B., Yin, R., He, X., Zhang, C., Jiang, J. & Sun, Y. (2026). Towards a lightweight YOLOv8n for aquaculture feeding detection: Architectural improvements for feature enhancement and computational efficiency. Results in Engineering, 30, 110304. https://doi.org/10.1016/j.rineng.2026.110304 Sen, K., Dey, S., Ganguly, A. & Rajak, P. (2026). Artificial intelligence in aquaculture: Advancing sustainable fish farming through AI-driven monitoring, optimization, and disease management. Aquaculture, 614, 743602. https://doi.org/10.1016/j.aquaculture.2025.743602


Tecnología de Granjas

Tecnología de Granjas La inteligencia artificial ayudará a las plantas de microalgas a ser más eficientes
 

3+ MIN

La inteligencia artificial ayudará a las plantas de microalgas a ser más eficientes  

La principal aportación de la inteligencia artificial a la producción de microalgas no será sustituir al operador, sino ayudarle a tomar decisiones antes y con más información. La combinación de sensores, automatización y modelos predictivos puede convertir un cultivo biológicamente viable en un proceso más estable, planificable y eficiente.
  Su aplicación más valiosa podría estar en la detección temprana de problemas. Los algoritmos pueden identificar caídas anormales del crecimiento, cambios inesperados en la relación entre turbidez y oxígeno o consumos de nutrientes distintos de los habituales antes de que la desviación sea visible.
  Aunque la alerta no siempre explica si la causa es una contaminación, una deficiencia nutricional o un fallo del equipo, permite adelantar análisis y actuar antes de perder el cultivo.
  Esta capacidad tiene una repercusión económica directa. En una planta industrial, evitar la pérdida completa de un lote puede generar más valor que conseguir pequeños aumentos diarios de productividad.
  La inteligencia artificial deberá evaluarse, por tanto, por su capacidad para reducir incidencias, estabilizar la producción y disminuir el coste por kilogramo de biomasa, y no por el número de sensores o algoritmos instalados.
  La previsión de la cosecha constituye otra aplicación relevante. Los modelos pueden estimar cuándo se alcanzará la concentración adecuada de biomasa, cuánto producto se obtendrá y cuál es el mejor momento para iniciar la filtración, centrifugación, secado o extracción.
  Esto facilita la coordinación entre las distintas fases de la planta y evita que varias unidades lleguen simultáneamente al punto óptimo sin capacidad suficiente para procesarlas.
  El control energético también puede ofrecer ahorros importantes. La iluminación, el bombeo, la aireación, la refrigeración y el secado representan una parte significativa del coste de producción.
  Los sistemas predictivos pueden adaptar el funcionamiento de los equipos a las necesidades reales del cultivo, buscando un equilibrio entre crecimiento, calidad de la biomasa y consumo de electricidad, en lugar de mantener permanentemente las instalaciones a máxima capacidad.
  En un segundo nivel, los modelos pueden ayudar a orientar la composición del producto. La luz, la temperatura, el nitrógeno, la aireación y el suministro de CO₂ influyen sobre el contenido de proteínas, lípidos, pigmentos y ácidos grasos.
  Ajustar estas variables podría permitir obtener ingredientes más homogéneos o favorecer la producción de DHA, proteína o pigmentos, especialmente en fotobiorreactores cerrados, donde existe un mayor control sobre las condiciones de cultivo.
  Los gemelos digitales representan la propuesta más avanzada, pero también la menos madura. Estos modelos virtuales intentan simular cómo respondería el cultivo a cambios en la luz, los nutrientes, el CO₂ o la temperatura antes de aplicarlos en la planta real.
  Su desarrollo sigue limitado por la complejidad biológica de las microalgas y por la fiabilidad de los sensores, que pueden ensuciarse, perder calibración o generar datos incorrectos.
  Por ello, la experiencia del operador seguirá siendo imprescindible para interpretar las alertas y decidir cuándo intervenir. Fuente: misPeces

Tecnología de Granjas Acuicultura de precisión: integración de datos, alimentación y entorno productivo

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Acuicultura de precisión: integración de datos, alimentación y entorno productivo

Este cambio de enfoque implica dejar atrás la gestión fragmentada de la producción para avanzar hacia sistemas integrados, donde el ambiente, la alimentación y el comportamiento de los organismos se analizan de manera conjunta. La acuicultura de precisión se consolida como un modelo que permite gestionar el sistema en base a información continua, anticipando desbalances y optimizando cada etapa del proceso productivo.
Producción basada en datos: del monitoreo a la decisión
El desarrollo de este paradigma está directamente vinculado al avance de tecnologías de monitoreo. Hoy, los sistemas basados en sensores permiten medir en tiempo real variables críticas como el oxígeno disuelto, la temperatura, el pH y la calidad del agua. Esta disponibilidad constante de datos brinda una visión mucho más precisa del estado del sistema, lo que permite una toma de decisiones más informada.

La verdadera transformación ocurre cuando estos datos se traducen en acción. Los sistemas automatizados permiten ajustar de forma dinámica la aireación, la alimentación o el flujo de agua en función de las condiciones detectadas. Este tipo de gestión mejora la eficiencia operativa, y, a la vez, contribuye a estabilizar el entorno de cultivo, reduciendo el estrés sobre los organismos y favoreciendo su desempeño.

En este tipo de sistemas, la eficiencia operativa comienza a medirse a través de indicadores más precisos que los tradicionalmente utilizados. Parámetros, como la tasa de transferencia de oxígeno, la estabilidad de los niveles de oxígeno disuelto, la conversión alimenticia en función de condiciones ambientales dinámicas y la variabilidad intra-diaria del sistema pasan a ser variables críticas de control. La disponibilidad de datos en tiempo real permite no solo monitorear estos indicadores, sino también ajustar automáticamente las condiciones del cultivo para mantenerlos dentro de rangos óptimos, reduciendo pérdidas energéticas y mejorando la eficiencia biológica del sistema.

Otro punto clave es la capacidad de adaptación. El monitoreo continuo permite detectar cambios en el entorno antes de que se conviertan en problemas críticos. Esto resulta especialmente importante en un contexto de creciente variabilidad ambiental, donde la anticipación y la capacidad de respuesta rápida se vuelven determinantes para sostener la producción.
Integración del sistema: cuando alimentación y tecnología se potencian
En paralelo, la alimentación también ha evolucionado hacia un enfoque más funcional. Los nuevos ingredientes buscan cubrir requerimientos nutricionales básicos, así como también mejorar la salud intestinal, fortalecer el sistema inmune y aumentar la eficiencia en la utilización de nutrientes. Componentes, como los beta-glucanos, los nucleótidos o derivados de levaduras permiten que los animales enfrenten mejor los desafíos propios de sistemas intensivos y variables.

La integración entre ambiente y alimentación también se explica desde un punto de vista fisiológico. Variables, como la temperatura y el oxígeno disuelto influyen directamente en la tasa metabólica de los organismos acuáticos, modificando su consumo de alimento, su capacidad de digestión y la eficiencia en la utilización de nutrientes. En este sentido, los sistemas de alimentación automatizados permiten ajustar las raciones en función del peso o biomasa y, además, en función de las condiciones ambientales, evitando sobrealimentación, reduciendo la acumulación de materia orgánica y mejorando la conversión alimenticia.

Sin embargo, el verdadero potencial de estos avances se expresa cuando la nutrición y la tecnología operan de forma integrada. La eficiencia ya no depende de optimizar cada variable por separado, sino de su interacción dentro del sistema. Este enfoque permite, por ejemplo, ajustar la alimentación en función de condiciones ambientales cambiantes, asegurando un uso más eficiente de los recursos.

Desde una perspectiva global, la FAO destaca que la digitalización de la acuicultura permite reducir el desperdicio de alimento, optimizar el uso de agua y energía, y disminuir la descarga de nutrientes al ambiente. Una gestión más precisa no solo mejora los indicadores productivos, sino que también contribuye a reducir el impacto ambiental de la actividad, un aspecto cada vez más relevante en el desarrollo del sector.

Desde el punto de vista ambiental, uno de los impactos más relevantes de estos sistemas integrados es la reducción de la carga de nutrientes en el agua. La mejora en la eficiencia alimenticia y la optimización de la dosificación reducen la cantidad de alimento no consumido y de desechos metabólicos, lo que se traduce en menores concentraciones de nitrógeno y fósforo en el sistema. Esto mejora la calidad del agua dentro de la unidad productiva, mientras que también disminuye el impacto sobre los ecosistemas receptores, especialmente en sistemas abiertos o semi-intensivos.

A pesar de sus ventajas, la FAO también advierte que la adopción de estos sistemas aún enfrenta desafíos importantes, como la inversión inicial requerida, el acceso a infraestructura y la necesidad de capacitación técnica. Estas barreras son especialmente relevantes en regiones donde la acuicultura cumple un rol clave en el desarrollo económico, pero aún presenta limitaciones tecnológicas.
Conclusión
La innovación en acuicultura ya no puede entenderse como la incorporación de herramientas aisladas; en cambio, sí como la construcción de sistemas integrados donde la alimentación, el ambiente y la tecnología funcionan de manera coordinada. En este nuevo paradigma, la capacidad de transformar datos en decisiones se convierte en el principal motor de eficiencia, sostenibilidad y crecimiento del sector. La eficiencia ya no se mide solo en producción, sino en la capacidad del sistema de autorregularse. Por Maria Candelaria Carbajo - All Aquaculture
Fuente: All Aquaculture Magazine

Fuentes
Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO). (2024). Digital transformation in aquaculture. https://www.fao.org/3/cc4476en/cc4476en.pdf
Zhang, X., et al. (2023). Precision aquaculture: integrating data and production systems. Aquaculture. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0044848623004409
Kim, J., et al. (2023). IoT-based smart aquaculture systems. Sensors, 23(4), 2075. https://www.mdpi.com/1424-8220/23/4/2075
Gatlin, D. M., et al. (2023). Functional feed additives in aquaculture. Aquaculture. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0044848623002563

Por Maria Candelaria Carbajo


Granjas de Cultivo

Granjas de Cultivo Enfermedades en piscigranjas de salmón y trucha: la pequeña quiebra perdiendo 7% y la grande aguanta 63%
 

9+ MIN

Enfermedades en piscigranjas de salmón y trucha: la pequeña quiebra perdiendo 7% y la grande aguanta 63%  

Esa es la conclusión más contundente de un nuevo estudio económico sobre la industria de salmónidos en Estados Unidos: el tamaño de la piscigranja decide, más que casi cualquier otra cosa, qué tan devastador resulta un brote de enfermedad. Y las piscigranjas chicas son las que más tienen para perder.

  Un negocio grande, silencioso y sorprendentemente expuesto
La acuicultura de salmónidos es el segundo sector de peces de aleta más importante de Estados Unidos. En 2022 aportó 886 millones de dólares y más de 2.000 empleos. Sin embargo, la mayor parte del salmón que se consume en el país llega importado, mientras que la trucha para mercados recreativos —la que se vende viva para poblar lagunas privadas, clubes de pesca y programas gubernamentales— se cría casi toda dentro de las fronteras.
  Ese comercio global de peces y ovas trae consigo un pasajero indeseado: los patógenos. Brotes históricos como el virus de la anemia infecciosa del salmón (ISAV) devastaron a la industria chilena entre 2006 y 2010, reduciendo la producción total en un 75%, y golpearon también a Maine y Canadá. El problema es que, hasta ahora, nadie había puesto números finos sobre la mesa: ¿a partir de qué punto un brote deja de ser un mal trago y se convierte en la quiebra de una granja? Ese es exactamente el vacío que vinieron a llenar Carole Engle y su equipo, en un trabajo publicado en el Journal of the World Aquaculture Society con investigadores de Engle-Stone Aquatic LLC, Texas A&M University, Virginia Tech University, Mississippi State University, University of Kansas y Aquaculture Results LLC.   Cómo se midió lo que antes solo se intuía
Durante años, la industria supo que las enfermedades cuestan caro. Lo que no se entendía bien era cuánto y, sobre todo, a quién le duele más. Comparar el efecto de un patógeno específico es casi imposible: la mortalidad de una misma enfermedad puede ir de leve a arrasadora según la temperatura del agua, la etapa de vida del pez, la densidad de siembra o la ubicación de la granja. El virus IHNV, por ejemplo, puede matar entre el 20% y el 94% de un lote. El ISAV, en sus formas severas, supera el 90%.
  En lugar de perderse en ese laberinto de variables, los investigadores tomaron un atajo inteligente: usaron la cosecha comercializable —el peso total de peces que una granja logra vender en el año— como un termómetro único que resume todos los efectos de una enfermedad. Porque al final, no importa si el pez murió, creció menos o quedó deforme y no se pudo vender: todo eso se traduce en menos kilos facturados.
  El equipo construyó nueve «granjas modelo» representativas, basadas en encuestas reales que cubrieron el 94,5% de la producción nacional de salmónidos. Iban desde una operación de salmón en jaulas de 2.500 toneladas al año hasta una pequeña granja de trucha recreativa de apenas 17,7 toneladas. Luego, a cada modelo le fueron restando cosecha —5%, 10%, 20%, hasta el 100%— para ver en qué momento el negocio empezaba a hacer agua.

  El hallazgo que cambia cómo pensar el riesgo
Aquí es donde aparece el dato que debería hacer ruido en toda la industria. No todas las piscigranjas resisten igual. Una piscigranja pequeña de trucha para consumo —27,2 toneladas al año— empieza a tener problemas para pagar sus cuentas apenas pierde el 7% de su cosecha. Su prima grande, una granja recreativa de 453,6 toneladas, puede aguantar hasta un 63% antes de llegar al mismo punto de asfixia financiera.
  ¿Por qué esta diferencia tan brutal? Las granjas grandes reparten sus costos fijos entre muchos más kilos de pescado, y suelen tener márgenes que les dan colchón para absorber golpes. Las chicas operan al filo: cualquier tropiezo las empuja al vacío.
  El contraste se vuelve dramático en el peor escenario posible, el vaciado sanitario total. Cuando una autoridad regulatoria ordena despoblar una granja de peces para contener un patógeno, el productor pierde todo su inventario de golpe, sin nada que vender y con años por delante para reconstruir sus stocks. En términos de dinero, eso significó pérdidas de 19,3 millones de dólares por granja en el escenario de salmón en jaulas, 7,9 millones en la granja grande de trucha para consumo y 4,85 millones en la granja recreativa más grande. Pero, medida como golpe a la salud financiera del negocio, la granja de trucha más pequeña sufrió una caída equivalente al 1.520% de su ingreso anual normal. Un número que, traducido, quiere decir una sola cosa: la ruina.

Ese peligro de vaciado no es teórico. La misma introducción de patógenos que motivó este estudio pasa, sobre todo, por las ovas importadas, ya que rara vez se traen peces vivos. Por eso las prácticas de bioseguridad y la desinfección de huevos antes de entrar a la granja son la primera línea de defensa.
  Salmón en jaulas o en tanques: el sistema pesa tanto como el tamaño
Con el salmón, el estudio dejó ver un contraste igual de revelador, pero por otro motivo. Los investigadores modelaron dos maneras de criarlo: las tradicionales jaulas flotantes en el mar y los modernos sistemas de recirculación (RAS).
  La granja de salmón en jaulas resultó notablemente resistente. Mantuvo tanto su flujo de caja como su rentabilidad en positivo incluso perdiendo el 40% de la cosecha. El punto en que dejaría de ser rentable a largo plazo llegaba recién con una caída del 50%, y los aprietos de caja para pagar las cuentas, con una del 58%. Dicho de otro modo: un brote tendría que ser realmente severo para poner en jaque a una operación de este tipo.
  El salmón en RAS mostró la cara opuesta. Ni siquiera en el escenario base —sin enfermedad alguna— logró ser rentable una vez contados todos los costos. Y empezó a sufrir problemas de caja perdiendo apenas un 11% de la cosecha. Es un sistema que, en los números de este estudio, nace en rojo: cualquier brote solo profundiza una ecuación que ya venía perdiendo.
  Conviene ser honestos con lo que el estudio pudo y no pudo medir. Como en Estados Unidos operan muy pocas piscigranjas de salmón, los investigadores modelaron una sola escala para proteger la confidencialidad de esos negocios. Por eso, a diferencia de la trucha, no pudieron comparar cómo cambia el golpe según el tamaño de la granja salmonera. Lo que sí quedó a la vista fue la magnitud del riesgo en términos absolutos: un vaciado sanitario total de la granja de salmón en jaulas —la operación más grande de todo el estudio— implicó una pérdida de 19,3 millones de dólares, la más alta de todos los escenarios analizados.   La paradoja sanitaria del tanque cerrado
Esa fragilidad económica del RAS convive con una virtud sanitaria genuina. Al estar cerrado y aislado del ambiente, es más difícil que un patógeno entre a un sistema de recirculación. Pero cuando entra, la altísima densidad de peces y el reciclado constante del agua pueden dispersar la enfermedad por toda la instalación en tiempo récord. Alta protección de entrada, alta vulnerabilidad interna. Y el problema económico no es exclusivo del salmón: la trucha criada en RAS tampoco resultó rentable en ninguno de los escenarios modelados. Cualquier brote empeora una ecuación que ya estaba en rojo.
  Cuando el pez sobrevive pero igual no se vende
Hay un detalle que los productores de trucha recreativa conocen bien y que el estudio subraya: a veces el problema no es que el pez muera, sino que sobreviva feo. Los peces que superan un brote agudo de IHNV pueden desarrollar escoliosis —una curvatura de la columna que les deforma el cuerpo—. Los investigadores documentaron que entre el 2% y el 4% de las truchas que sobrevivieron a un brote agudo quedaron con estas deformidades que las volvieron invendibles. Para una granja que vende peces vivos a clubes de pesca, un pez torcido es un pez que nadie quiere, aunque esté perfectamente sano.
  Este tipo de pérdida por morbilidad —crecimiento lento, conversiones de alimento peores, peces de segunda— se suma a la mortalidad directa y explica por qué el impacto económico real de una enfermedad casi siempre es mayor de lo que sugiere el conteo de peces muertos.   El costo que se derrama sobre toda la cadena de valor
El daño no se queda dentro del alambrado de la piscigranja. Cuando una granja factura menos, también le compra menos al fabricante de alimento, al proveedor de equipos, al transportista. Y despide gente. Los investigadores calcularon que cada 1% de caída en las ventas nacionales de salmónidos supone 3,9 millones de dólares de producción económica y 22 empleos. Si el golpe escalara a un 25% de las ventas nacionales, la cuenta treparía a 98,7 millones y 541 empleos perdidos, muchos de ellos en zonas rurales donde estas granjas suelen ser uno de los pocos motores de trabajo.
  Por eso el estudio insiste en un punto de política pública: cuando una autoridad ordena un vaciado sanitario, la rapidez con que llegue la indemnización y la compensación puede ser lo que decida si una granja pequeña reabre o desaparece para siempre.   De vuelta al productor
Volvamos a nuestro productor de trucha. La próxima vez que vea unos peces raros, el cálculo mental que haga ya no será a ciegas. Ahora hay números que le ponen contexto a su angustia: sabe que su granja, por ser chica, cruza el umbral del peligro mucho antes que las grandes; sabe que una respuesta regulatoria severa podría significar no una mala temporada, sino el fin del negocio; y sabe que cada dólar invertido en bioseguridad, ovas certificadas y detección temprana es, en realidad, un seguro contra un escenario que puede multiplicar sus pérdidas por quince.
  El estudio no elimina el riesgo de la enfermedad —eso ninguna investigación puede hacerlo—. Pero le da a ese productor y a los que diseñan las políticas que lo protegen, algo que antes no tenían: una idea clara de dónde está la línea entre el susto y la quiebra. Y saber dónde está la línea es el primer paso para no cruzarla. Fuente: AQUAHOY

Referencia
Engle, C., Hegde, S., Kumar, G., Ellis, C., & Fornshell, G. (2026). Economic effects of disease outbreaks on U.S. Salmonid farms. Journal of the World Aquaculture Society, 57(4), e70125. https://doi.org/10.1111/jwas.70125

Granjas de Cultivo ¿Por qué los estanques recubiertos con HDPE superan a los de tierra en la producción de camarón?

4+ MIN

¿Por qué los estanques recubiertos con HDPE superan a los de tierra en la producción de camarón?

Históricamente, los estanques de tierra han sido la opción preferida por su bajo costo de construcción. Sin embargo, un estudio exhaustivo liderado por investigadores de la IPB University revela que el paradigma está cambiando: el suelo del estanque, lejos de ser un simple soporte, puede convertirse en la principal causa de pérdidas económicas debido a la acumulación de metabolitos tóxicos y patógenos.   Puntos clave
    Productividad explosiva: El uso de estanques recubiertos con HDPE incrementa la productividad y la supervivencia del camarón en un 133% en comparación con los estanques de tierra convencionales.
  Eficiencia alimentaria: Los sistemas con HDPE logran un Factor de Conversión Alimenticia (FCR) un 24% más bajo, lo que significa producir más biomasa con mucho menos alimento.
  El enemigo invisible: La baja supervivencia en estanques de tierra se debe principalmente a la alta abundancia de Cianofitas, algas tóxicas que dañan el hepatopáncreas del camarón.
  Rentabilidad probada: Aunque la inversión inicial es un 17.54% mayor, el uso de HDPE eleva los ingresos totales de los productores en un 57.20%, garantizando la viabilidad económica a largo plazo.   El duelo entre HDPE y tierra
La investigación, llevada a cabo en instalaciones de PT. Indonusa Yudha Perwita (IYP) en Java Occidental, comparó directamente dos sistemas de cultivo intensivo durante un ciclo de 91 días:
  Estanques de tierra: Sistemas tradicionales donde el agua interactúa directamente con el suelo.
  Estanques recubiertos con HDPE: Tanques aislados con polietileno de alta densidad, diseñados para evitar el contacto suelo-agua y facilitar el manejo de residuos.
  Ambos sistemas mantuvieron una densidad de siembra de 95 camarones por m2, evaluando parámetros críticos de calidad del agua, microbiología y rendimiento económico.   El HDPE como notor de crecimiento
Los datos obtenidos marcan una diferencia abismal entre ambos sistemas. Mientras que los estanques de tierra sufrieron para mantener tasas de supervivencia aceptables, el HDPE demostró una estabilidad superior.
    El estudio destaca que el FCR de 1.43 en los estanques de HDPE está dentro del rango óptimo para la industria (<1.5), mientras que el valor de 1.88 en tierra indica un desperdicio significativo de alimento y estrés metabólico en los animales.
  ¿Por qué fracasan los estanques de tierra?   El análisis científico identificó dos «asesinos silenciosos» en los estanques de tierra que no están presentes en los sistemas recubiertos:
  La invasión de las cianofitas (Algas Verdeazuladas)
A partir del día 56 del cultivo, los estanques de tierra experimentaron una proliferación masiva de Cianofitas. Estas algas producen microcistinas, toxinas que atacan el tejido del hepatopáncreas del camarón, inhiben enzimas esenciales y provocan muerte celular (apoptosis). En contraste, los estanques de HDPE mantuvieron una dominancia saludable de Clorofitas durante todo el ciclo.
  El agotamiento del suelo y el sulfuro de hidrógeno (H2S)
En los estanques de tierra, la materia orgánica se acumula en los poros del suelo, creando zonas anaeróbicas (sin oxígeno). Esto reduce el potencial de oxidación-reducción (ORP) a niveles críticos de hasta -191 mV, favoreciendo la producción de sulfuro de hidrógeno (H2S), un compuesto altamente tóxico que se reconoce por la coloración negra del sedimento. El HDPE, al sellar el suelo, elimina esta interacción tóxica de raíz.   Economía del recubrimiento: Invertir para ganar
Muchos productores temen al HDPE por su costo inicial. No obstante, el estudio de Zulfana Fikru Sifa et al. (2026) rompe este mito con un análisis financiero contundente:
  Costo de producción: El sistema HDPE es un 17.54% más caro de operar (principalmente por la inversión en el recubrimiento y mayor consumo de alimento debido a la mayor biomasa).
  Retorno de inversión (BCR): Mientras que los estanques de tierra resultaron no ser viables económicamente (BCR de 0.89), los de HDPE alcanzaron un BCR de 1.72.
  Beneficio incremental: Por cada unidad adicional de costo invertida en HDPE frente a tierra, el productor obtiene 5.67 unidades de beneficio.   Conclusión e impacto global
El cambio hacia sistemas intensivos recubiertos con HDPE no es solo una tendencia tecnológica, sino un imperativo biológico y financiero. La capacidad de controlar el ecosistema acuático, reduciendo las toxinas de las cianofitas y eliminando el impacto del suelo degradado, permite una producción estable que los estanques de tierra ya no pueden garantizar en sistemas de alta densidad.
  A pesar de que los niveles de nitritos y materia orgánica pueden ser mayores en el HDPE debido a la carga biológica, la ausencia de los tóxicos del suelo y la estabilidad del fitoplancton predominan, resultando en camarones más sanos y una industria más sostenible. Fuente: AQUAHOY

Referencia 
Fikru Sifa, Z., Kukuh Nirmala, Yuni Puji Hastuti, Eddy Supriyono. 2026. Analyze of production performance of vaname shrimp Litopenaeus vannamei culture and water quality on earthen pond and HDPE-lined pond. Jurnal Akuakultur Indonesia. 25, 1 (Jan. 2026), 1–15. DOI:https://doi.org/10.19027/jai.25.1.1-15. https://journal.ipb.ac.id/jai/article/view/60855


Recirculación

Recirculación Portugal destina 1,08 millones de euros a sensores capaces de medir cortisol en RAS y cultivos de bivalvos
 

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Portugal destina 1,08 millones de euros a sensores capaces de medir cortisol en RAS y cultivos de bivalvos  

Portugal impulsa el desarrollo de una plataforma de sensores inteligentes capaz de monitorizar de manera continua la calidad del agua en sistemas de recirculación acuícola (RAS) para peces marinos y en instalaciones de cultivo de bivalvos.
  El proyecto SENSIMARINE moviliza una inversión de 1.084.896 euros, de los que 864.691 euros, alrededor del 80%, proceden del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) a través de COMPETE 2030.
  La iniciativa pretende superar la monitorización convencional de temperatura, oxígeno disuelto, salinidad y pH incorporando indicadores biológicos y químicos más difíciles de medir de forma continua. Entre ellos figura el cortisol, utilizado como indicador de estrés en peces, junto con clorofila, nitratos, bromuros, yoduros, cloruros, fósforo total y materia orgánica.
  El objetivo, como explican desde COMPETE, no es instalar equipos comerciales ya disponibles, sino diseñar sensores miniaturizados y sistemas microfluídicos, construir prototipos y validarlos posteriormente en condiciones reales de producción. Si el desarrollo funciona, la medición del cortisol en el agua podría aportar información sobre la respuesta de los peces a cambios ambientales o productivos sin necesidad de realizar muestreos individuales.
  Los datos recopilados se integrarán en una plataforma basada en Internet de las Cosas (IoT). A partir de esta información, el proyecto desarrollará algoritmos predictivos mediante inteligencia artificial y aprendizaje automático para identificar alteraciones, anticipar situaciones de riesgo y ayudar a los productores a tomar decisiones antes de que se produzcan pérdidas.
  La aplicación prevista abarca tanto los RAS para peces marinos como la producción de bivalvos.
  En este segundo ámbito, el sistema analizará variables relacionadas con la calidad ambiental y la disponibilidad de alimento, mientras que una solución complementaria de identificación por radiofrecuencia, RFID, permitirá localizar las estructuras de cultivo y reducir el riesgo de pérdida durante episodios de fuerte agitación marítima.
  SENSIMARINE está promovido por la empresa portuguesa Ernesto São Simão y cuenta como socios con el Centro de Nanotecnología y Materiales Técnicos, Funcionales e Inteligentes (CeNTI), la Universidad de Aveiro y la Asociación Portuguesa de Acuicultores. El consorcio combinará capacidades industriales, científicas y productivas desde la definición de las necesidades hasta la validación de los prototipos.
  Uno de los principales retos será conseguir que variables complejas como el cortisol puedan medirse de forma estable, específica y económicamente viable en aguas de cultivo, donde la materia orgánica, la salinidad y otros compuestos pueden interferir en las lecturas.
  La utilidad productiva dependerá también de que los datos puedan relacionarse con situaciones concretas de estrés y convertirse en alertas comprensibles para los responsables de las instalaciones. Fuente: misPeces

Recirculación El desgasificador híbrido que revoluciona la gestión de <em>CO2</em> y oxígeno en los RAS
 

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El desgasificador híbrido que revoluciona la gestión de CO2 y oxígeno en los RAS  

Cuando la densidad de biomasa aumenta, el CO2 se dispara, deteriorando la salud de las especies y lastrando la productividad. Históricamente, los métodos de gestión de gases han sido inconsistentes o energéticamente ineficientes. Ante este escenario, la investigación liderada por Subha M. Roy y su equipo en la Chonnam National University presenta un desgasificador híbrido diseñado para transformar los estándares operativos del sector.   El desafío de la transferencia de gases en sistemas cerrados
Tradicionalmente, los desgasificadores en RAS utilizan un único tipo de material de contacto. Sin embargo, estos suelen padecer de biofouling (acumulación de biopelícula) o degradación en entornos de agua salada. Un exceso de CO2 no solo resulta tóxico para los peces, sino que acidifica el medio, desestabilizando el equilibrio químico indispensable para la supervivencia.   ¿Qué define a un desgasificador híbrido?
La propuesta de Roy integra dos tipos de «empaques» en la columna de desgasificación:
  Medios de Polipropileno (PPM): Aportan ligereza y una amplia superficie de contacto.
  Medios de Cerámica (CPM): Destacan por su durabilidad extrema, resistencia a la corrosión marina y estabilidad química.
  Al combinar PPM + CPM, se generan flujos hidrodinámicos complejos que maximizan el área de contacto efectiva, permitiendo que el CO2 sea liberado y el oxígeno absorbido con una rapidez inédita.   Rigor científico en el Smart Aquaculture Research Center
El estudio fue desarrollado en las instalaciones de la Chonnam National University en Yeosu, Corea del Sur. Para garantizar la precisión de los datos, se empleó un sistema RAS marino sin especies vivas, logrando un control absoluto sobre las variables químicas.
  Detalles del montaje experimental:
  Arquitectura: Columna de PVC con una altura estructural de 1593 mm. Dinámica de fluidos: El agua desciende por gravedad a través de los medios de empaque mientras es interceptada por un flujo de aire. Dispersión avanzada: Placas perforadas de 15 mm transforman el flujo en un «spray» fino, optimizando la interacción con el aire de los sopladores.   Para validar los resultados, el equipo correlacionó la medición directa de CO2 con las variaciones de pH, asegurando una fiabilidad estadística de alto nivel.   Resultados y métricas de rendimiento
La evaluación de distintas alturas de empaque y relaciones aire-agua (G/L) arrojó datos reveladores:
  Altura crítica: Un lecho de 90 cm optimiza el tiempo de residencia para el intercambio gaseoso. Relación G/L: Una proporción de 16 resultó ser el punto de equilibrio más eficiente para la desgasificación y oxigenación. Transferencia de masa: El sistema alcanzó un coeficiente (kLaT) de 2.552h−1, superando con creces las configuraciones convencionales.   Ingeniería de precisión y sostenibilidad
La mayor aportación de esta investigación es el desarrollo de modelos matemáticos basados en el Número de Reynolds (Re). Esto facilita que el diseño de laboratorio sea escalable a granjas comerciales con total predictibilidad. Además, el uso de cerámica reduce los costes de mantenimiento, un factor crítico para la rentabilidad en acuicultura marina.   Impacto Global: Hacia la Acuicultura 4.0
El sector enfrenta una presión creciente por reducir su huella ambiental. Este desgasificador híbrido no solo es más veloz, sino que su eficiencia permite operar con equipos de menor potencia.
  Beneficios para el productor: Eficiencia operativa: Menor gasto energético por metro cúbico de agua tratada. Longevidad del sistema: La cerámica mitiga la degradación química común en plásticos. Bienestar animal: La estabilidad de los gases garantiza un entorno de bajo estrés, mejorando las tasas de crecimiento.   Perspectivas futuras
Aunque los resultados son prometedores, los autores subrayan que la implementación comercial requiere un análisis tecno-económico y de ciclo de vida para cuantificar el impacto a largo plazo. Actualmente, las ecuaciones predictivas se validan en un rango de Reynolds entre 8576 y 45,914.
  El trabajo de Roy, Choi y Kim representa un hito hacia la sostenibilidad. Al romper el paradigma del material de empaque único y aplicar modelos matemáticos rigurosos, han creado una herramienta vital para una acuicultura eficiente, capaz de alimentar al mundo minimizando el uso de recursos energéticos. Fuente: AQUAHOY Referencia
Roy, S. M., Choi, H., & Kim, T. (2026). A hybrid degasser for improved CO2 removal and oxygenation in recirculating aquaculture systems: Toward sustainable water quality control. Journal of Water Process Engineering, 86, 109953. https://doi.org/10.1016/j.jwpe.2026.109953


Equipamiento

Equipamiento Oportunidades para la acuicultura latinoamericana en un escenario comercial cambiante

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Oportunidades para la acuicultura latinoamericana en un escenario comercial cambiante

Las oportunidades para la acuicultura latinoamericana continúan evolucionando a medida que cambian las dinámicas del comercio global. Para Wang, países como Brasil, Ecuador y Chile se encuentran en una posición estratégica para aprovechar este escenario gracias a la fortaleza de sus principales industrias acuícolas y al creciente interés de los mercados internacionales.

"Actualmente vemos tres grandes oportunidades de negocio en América Latina", afirma el especialista. "Brasil destaca por la tilapia, Ecuador por el camarón y Chile por el salmón, tres sectores con un importante potencial de crecimiento".

Brasil, por ejemplo, sigue consolidándose como uno de los principales productores de tilapia de la región. Si bien el sector ha enfrentado desafíos derivados de eventos climáticos y cambios en las condiciones del comercio internacional, Albert considera que el crecimiento de la demanda asiática abre nuevas posibilidades para el mercado brasileño.

"Asia es un mercado en crecimiento, por lo que existe una gran oportunidad para que Brasil expanda allí sus exportaciones de tilapia", señala.

En Ecuador, el ejecutivo destaca la fortaleza de la industria camaronera y las ventajas del sistema de cultivo extensivo, que contribuye tanto a obtener buenos rendimientos como a reducir la incidencia de enfermedades. Además, explica que determinadas condiciones comerciales han favorecido la competitividad del camarón ecuatoriano frente a otros países exportadores.

Respecto a Chile, Albert subraya la importancia de la industria del salmón y las oportunidades que continúan surgiendo para fortalecer su presencia en mercados internacionales.

Sin embargo, aprovechar estas oportunidades no depende únicamente del contexto comercial. La eficiencia de los procesos productivos y la calidad del alimento balanceado desempeñan un papel cada vez más importante para responder a las exigencias del mercado.

"Ofrecemos tres soluciones para ayudar a los productores a mejorar la eficiencia y la calidad de su producción", explica.

La primera es el Twin Screw Extruder, un extrusor de doble husillo desarrollado para producir alimento balanceado de alta calidad con mayor eficiencia operativa. Según Albert, el equipo incorpora motores síncronos de imanes permanentes y componentes robustos que optimizan el rendimiento del proceso.

La segunda solución es un sistema de paletizado de alta humedad, el cual consta de la etapa de paletizado de la harina, seguida del posacondicionador, el secador y el sistema de enfriamiento. "Este sistema permite aumentar la humedad antes del paletizado, favoreciendo una mejor cocción y una mayor digestibilidad, especialmente en el alimento para camarón", afirma.

Por último, CPM ofrece una solución que combina secado y enfriamiento mediante la tecnología Carousel. El sistema reutiliza parte del aire proveniente del enfriador durante el proceso de secado, reduciendo la necesidad de incorporar aire fresco y mejorando la eficiencia energética de la operación.

Para Wang, la combinación de oportunidades comerciales con tecnologías capaces de optimizar la producción será determinante para que la acuicultura latinoamericana continúe fortaleciendo su competitividad y respondiendo a una demanda global cada vez más exigente.

Para descubrir más sobre las soluciones de CPM para la industria de alimenos balanceados para acuicultura, visite su sitio web: https://onecpm.com/es/. Fuente: All Aquaculture

Equipamiento Innovación integrada en acuicultura: del alimento funcional a los sistemas inteligentes de cultivo

8+ MIN

Innovación integrada en acuicultura: del alimento funcional a los sistemas inteligentes de cultivo

La convergencia entre la nutrición avanzada y las tecnologías de cultivo representa uno de los principales vectores de esta transformación. Más que desarrollar dietas más eficientes o sistemas más controlados de forma aislada, el enfoque actual se centra en la interacción entre estos elementos. Este enfoque integrado permite armonizar la oferta nutricional, las condiciones ambientales y la respuesta biológica de los organismos, lo que se traduce en un mayor rendimiento zootécnico, estabilidad productiva y previsibilidad económica.   Innovación en la formulación de alimentos   La formulación de los piensos para acuicultura ha evolucionado considerablemente en las últimas décadas, impulsada tanto por los avances científicos como por las exigencias de sostenibilidad. La reducción de la dependencia de la harina y el aceite de pescado ha dado lugar al desarrollo y la consolidación de ingredientes alternativos, como los concentrados proteicos vegetales, las harinas de insectos, las microalgas y la biomasa unicelular. 
  Sin embargo, estos nuevos ingredientes pueden plantear retos relacionados con la digestibilidad, la presencia de factores antinutricionales y el perfil de aminoácidos. Por ello, la formulación moderna se basa en conceptos, como la digestibilidad estandarizada, el equilibrio óptimo de aminoácidos y el uso de enzimas exógenas para maximizar la utilización de los nutrientes.
  Además, la incorporación de aditivos funcionales ha ampliado el papel del pienso dentro del sistema productivo. Compuestos, como prebióticos, probióticos, ácidos orgánicos, nucleótidos y fitogénicos actúan en la modulación de la microbiota intestinal, la integridad de la mucosa y la respuesta inmunitaria. De este modo, la dieta contribuye activamente a la salud y la resistencia de los organismos, reduciendo la necesidad de intervenciones terapéuticas y mejorando el rendimiento en condiciones difíciles.   Adaptación nutricional a las condiciones de cultivo   Incluso las dietas bien formuladas técnicamente pueden presentar un rendimiento variable cuando se someten a diferentes condiciones ambientales. Factores, como la temperatura, el oxígeno disuelto, la salinidad y la densidad de población influyen directamente en el metabolismo de los organismos, afectando al apetito, la velocidad de digestión y la eficiencia en la absorción de nutrientes.
  En este contexto, la nutrición de precisión surge como un enfoque que busca adaptar la estrategia alimentaria a las condiciones reales del sistema de cultivo. Esto incluye ajustes en la tasa de alimentación, la frecuencia de alimentación e incluso en la composición de la dieta a lo largo del ciclo productivo.
  La implementación efectiva de este enfoque depende de la capacidad de monitorizar continuamente el entorno y el comportamiento de los animales, estableciendo una conexión directa entre nutrición y tecnología. De este modo, el alimento deja de ser una variable fija y pasa a ser un componente dinámico del sistema productivo.   Monitorización ambiental en tiempo real   El control continuo de la calidad del agua es fundamental para la estabilidad de los sistemas acuícolas. Parámetros, como la temperatura, el oxígeno disuelto, el pH, el amoníaco y los nitritos influyen directamente en el rendimiento productivo y el bienestar de los organismos. 
  El uso de sensores multiparamétricos permite la recopilación de datos en tiempo real, lo que facilita respuestas rápidas a las variaciones ambientales. Esta capacidad de detección temprana es esencial para evitar eventos críticos, como la hipoxia o la acumulación de compuestos tóxicos, que pueden comprometer el crecimiento o provocar mortalidad.
  Además, el monitoreo continuo contribuye a la creación de historiales de datos, lo que permite identificar patrones y tendencias a lo largo del tiempo. Estos datos son fundamentales para el perfeccionamiento de las estrategias de manejo y para la integración con los sistemas de toma de decisiones.   Tecnologías de alimentación automatizada   La automatización de la alimentación supone un avance significativo en la gestión de la producción acuícola. Los sistemas automatizados permiten controlar con gran precisión la cantidad, la frecuencia y la distribución del pienso, reduciendo el desperdicio y mejorando la eficiencia en la conversión alimentaria.
  Las tecnologías más avanzadas incorporan sensores y algoritmos capaces de ajustar el suministro de alimento en función del comportamiento de los animales. Por ejemplo, los sistemas basados en visión artificial o sensores acústicos pueden identificar patrones de ingesta e interrumpir la alimentación cuando se detectan señales de saciedad.
  Este enfoque no solo maximiza el aprovechamiento del pienso, sino que también reduce la carga orgánica en el sistema, lo que contribuye a mantener la calidad del agua. Además, la automatización reduce la dependencia del manejo manual, aumentando la estandarización de los procesos y la reproducibilidad de los resultados.   Sistemas de cultivo y control ambiental Los avances en los sistemas de cultivo han ampliado significativamente la capacidad de control sobre el entorno productivo. Los sistemas de recirculación de agua (RAS), los bioflocos y las estructuras en alta mar representan diferentes estrategias tecnológicas con distintos niveles de intensificación y control.
  En los sistemas RAS, el entorno está altamente controlado, lo que permite ajustes precisos de los parámetros físicos y químicos. Esto favorece la aplicación de estrategias nutricionales más refinadas y predecibles. Por su parte, en los sistemas de bioflocos existe una interacción compleja entre los organismos cultivados y las comunidades microbianas, que contribuyen a la nutrición y al reciclaje de nutrientes.
  Independientemente del modelo adoptado, el sistema de cultivo ejerce una influencia directa sobre la eficiencia del pienso, siendo un factor determinante para la expresión del potencial productivo.   Integración de datos y toma de decisiones La digitalización de la acuicultura permite integrar datos procedentes de diferentes fuentes, creando una base sólida para la toma de decisiones. La información de los sensores ambientales, los sistemas de alimentación y los registros de producción puede combinarse para generar indicadores de rendimiento en tiempo real.
  Esta integración permite la adopción de herramientas analíticas y modelos predictivos, capaces de anticipar escenarios y orientar los ajustes en la gestión. La toma de decisiones basada en datos reduce la subjetividad y aumenta la eficiencia operativa, contribuyendo a sistemas más inteligentes y adaptativos.   Repercusiones en la eficiencia y la sostenibilidad   La integración entre la innovación nutricional y las tecnologías de cultivo tiene un impacto directo en la eficiencia del sistema productivo. La mejora en la conversión alimentaria reduce la demanda de insumos y aumenta la productividad, mientras que la optimización de la gestión disminuye las pérdidas y el desperdicio.
  Desde el punto de vista medioambiental, esta integración contribuye a la reducción de la emisión de efluentes y a un uso más racional de los recursos naturales. La menor excreción de nutrientes no aprovechados reduce el riesgo de eutrofización y mejora la sostenibilidad de los sistemas.
  Además, la mayor eficiencia productiva se traduce en beneficios económicos, lo que aumenta la competitividad del sector y su capacidad para satisfacer las demandas del mercado global.   Perspectivas de futuro   El avance de la acuicultura está directamente vinculado a una mayor integración entre la nutrición y la tecnología. Tendencias, como el uso de la inteligencia artificial, el aprendizaje automático y los sistemas autónomos deberían ampliar aún más la capacidad de monitorización y toma de decisiones.
  La nutrición también tiende a evolucionar hacia modelos más personalizados, con dietas adaptadas en tiempo real a las condiciones del sistema y al rendimiento de los organismos. Este enfoque exige no solo innovación tecnológica, sino también una integración eficiente entre diferentes áreas del conocimiento.
  En este contexto, el reto no reside únicamente en el desarrollo de nuevas soluciones, sino en su implementación coordinada. Los sistemas productivos que logren integrar de manera eficiente la alimentación, el entorno y la tecnología estarán mejor posicionados para afrontar los retos futuros de la acuicultura. Por Vanessa R. Olszewski y Ananda P. Félix
Fuente: All Aquaculture Magazine
Referencias
Boyd, C.E. et al. (2020). Achieving sustainable aquaculture: Historical and current perspectives and future needs and challenges. Journal of the World Aquaculture Society, 51(3), 578–633. FAO (2022). The State of World Fisheries and Aquaculture 2022 (SOFIA). Food and Agriculture Organization of the United Nations, Rome. Glencross BD. A feed is still only as good as its ingredients: An update on the nutritional research strategies for the optimal evaluation of ingredients for aquaculture feeds. Aquacult Nutr. 2020;26:1871–1883. https://doi.org/10.1111/anu.13138 Naylor, R.L., Hardy, R.W., Buschmann, A.H. et al. A 20-year retrospective review of global aquaculture. Nature 591, 551–563 (2021). https://doi.org/10.1038/s41586-021-03308-6 Metian, M. (2015). Feed Matters: Satisfying the Feed Demand of Aquaculture. Reviews in Fisheries Science & Aquaculture. https://doi.org/10.1080/23308249.2014.987209 Bossier, P., & Ekasari, J. (2017). Biofloc technology application in aquaculture to support sustainable development goals. Microbial biotechnology, 10(5), 1012–1016. https://doi.org/10.1111/1751-7915.12836 Badiola, M., Mendiola, D. & Bostock, J. (2012). Recirculating aquaculture systems (RAS) analysis: Main issues on management and future challenges. Aquacultural Engineering, 51, 26–35. Føre, M. et al. (2018). Precision fish farming: A new framework to improve production in aquaculture. Biosystems Engineering, 173, 176–193. Martins, C.I.M. et al. (2010). New developments in recirculating aquaculture systems in Europe: A perspective on environmental sustainability. Aquacultural Engineering, 43(3), 83–93.

Por Vanessa Olszewski


Calidad del agua

Calidad del agua UCSC desarrollará tecnología sustentable para descontaminar agua utilizando residuos de moluscos
 

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UCSC desarrollará tecnología sustentable para descontaminar agua utilizando residuos de moluscos  

Economía circular aplicada a la seguridad hídrica
Este proyecto de investigación aplicada conecta de forma estratégica dos grandes desafíos ambientales en Chile: la presencia de contaminantes en recursos hídricos esenciales y la acumulación masiva de residuos calcáreos generados por la actividad acuícola en las zonas costeras.
  La industria miticultora, centrada en el cultivo de mejillones o choritos, es un pilar productivo clave para las costas chilenas. Sin embargo, este proceso genera miles de toneladas de conchas compuestas principalmente por carbonato de calcio. Actualmente, estos residuos suelen ser descartados sin ninguna valorización, lo que desaprovecha un recurso con un enorme potencial de aplicación ambiental y genera un impacto ecológico negativo.   Innovación tecnológica con impacto territorial
La propuesta fue adjudicada a través del Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondef), un instrumento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) diseñado para impulsar proyectos de innovación con un claro potencial de transferencia hacia la sociedad y los sectores productivos. En este escenario, el proyecto busca transformarse en una solución concreta frente a la contaminación por metales pesados, un problema crítico que afecta la calidad de vida de las personas y eleva las exigencias de los estándares ambientales.
  El núcleo innovador del proyecto radica en convertir un residuo marino abundante en un insumo tecnológico clave para el tratamiento de aguas. Durante su ejecución, el equipo evaluará el rendimiento de la tecnología tanto en laboratorios como en entornos que simulen escenarios reales de aplicación, buscando demostrar su factibilidad técnica antes de avanzar hacia el escalamiento y la validación en terreno.
  Al respecto, la Dra. Elizabeth Elgueta destacó: 'La propuesta destaca por combinar la valorización de residuos marinos con el desarrollo de soluciones para el tratamiento de aguas, integrando principios de economía circular, sostenibilidad e innovación tecnológica'.
  Para la académica, este fondo representa un respaldo fundamental a la pertinencia de su línea de estudio:
  'Nos permite fortalecer la investigación aplicada, generar soluciones con impacto real y consolidar la vinculación con empresas y actores del territorio'.   Alianzas científicas para el desarrollo sostenible
El proyecto cuenta con el respaldo del Centro de Investigación en Biodiversidad y Ambientes Sustentables (CIBAS), lo que potencia las capacidades interdisciplinarias para resolver problemas ambientales prioritarios. Asimismo, en el equipo investigador participan las destacadas académicas de la Facultad de Ciencias UCSC y del CIBAS, la Dra. Dariela Núñez y la Dra. Rocío Durán.
  Además de impulsar la formación de capital humano avanzado , esta tecnología promete abrir nuevas oportunidades de negocio sustentable en las comunidades costeras, reduciendo la acumulación de desechos y agregando valor local. Finalmente, se proyecta un impacto directo en sectores sanitarios, acuícolas y mineros, aportando activamente a la seguridad hídrica, la conservación de los ecosistemas y el bienestar social en Chile. Fuente: AQUAHOY

Calidad del agua Enzimas vivas: la revolución silenciosa que está transformando la acuicultura
 

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Enzimas vivas: la revolución silenciosa que está transformando la acuicultura  

El reto invisible de la acuicultura moderna
La acuicultura moderna enfrenta un desafío que no siempre es visible a simple vista, pero que determina el éxito o fracaso de muchas granjas. No se trata únicamente del alimento, ni de la genética de los animales, ni siquiera del diseño de los estanques. El verdadero problema se acumula lentamente en el fondo de los sistemas de cultivo, donde toneladas de materia orgánica se transforman cada día en un cóctel químico complejo. Cada kilo de alimento que entra en un estanque deja tras de sí una huella inevitable. Una parte se convierte en biomasa de peces o camarones, pero otra parte termina como heces, alimento no consumido, mucosidades o residuos metabólicos. Con el tiempo, esta materia orgánica se deposita en el fondo, donde comienza un proceso de degradación que puede derivar en la formación de compuestos tóxicos como amonio, nitritos o sulfuro de hidrógeno.
  El sulfuro de hidrógeno, en particular, es uno de los enemigos más silenciosos de la acuicultura intensiva. Se forma cuando las bacterias anaerobias descomponen materia orgánica en condiciones pobres en oxígeno. Su olor característico a huevo podrido es bien conocido por los productores, pero lo que muchos no saben es que incluso concentraciones muy bajas pueden dañar las branquias de peces y camarones, alterar su metabolismo y provocar mortalidades repentinas. Durante décadas, la industria ha buscado soluciones a este problema. Aireación, sifoneo, recambios de agua y productos químicos han sido herramientas habituales. Sin embargo, en los últimos años ha comenzado a surgir un enfoque diferente, inspirado más en la biología que en la ingeniería.
  La acuicultura moderna enfrenta la acumulación crítica de materia orgánica en el fondo de los estanques. Estos residuos metabólicos y restos de alimento derivan en la formación de compuestos altamente tóxicos como el sulfuro de hidrógeno, comprometiendo la salud branquial y el metabolismo animal.   Cuando la solución viene de la biología
Ese nuevo enfoque consiste en utilizar enzimas y microorganismos para acelerar los procesos naturales de degradación de la materia orgánica. Las enzimas son catalizadores biológicos. Son moléculas capaces de acelerar reacciones químicas millones de veces más rápido de lo que ocurrirían de manera natural. En los organismos vivos, las enzimas son responsables de prácticamente todos los procesos metabólicos, desde la digestión hasta la respiración celular. En acuicultura, las enzimas pueden desempeñar dos funciones fundamentales. Por un lado, pueden ayudar a degradar la materia orgánica acumulada en el sistema. Por otro, pueden mejorar la digestión del alimento dentro del intestino de peces y camarones. Las bacterias del género Bacillus, ampliamente usadas como probióticos en acuicultura, son particularmente interesantes en este contexto. Estas bacterias poseen una extraordinaria capacidad para producir enzimas extracelulares. Durante su crecimiento liberan al medio proteasas, amilasas, lipasas y celulasas, enzimas capaces de descomponer proteínas, carbohidratos, grasas y fibras vegetales.   Fermentos simbióticos: pequeñas fábricas biológicas
Cuando se preparan fermentos simples utilizando agua, melaza, salvado y un pequeño inóculo de Bacillus, se crea un entorno ideal para que estas bacterias se multipliquen y produzcan grandes cantidades de enzimas. En un fermento de apenas 200 litros, la población bacteriana puede alcanzar fácilmente cientos de billones de células en pocas horas. Durante ese crecimiento, estas bacterias funcionan como pequeñas fábricas bioquímicas que liberan enzimas al medio. Los cálculos muestran que un fermento de este tipo puede producir decenas de millones de unidades enzimáticas. Si se considera únicamente la actividad de las proteasas, las enzimas encargadas de degradar proteínas, el potencial de hidrólisis es sorprendente. Incluso asumiendo condiciones muy conservadoras y una eficiencia real del uno por ciento en el estanque, un fermento de 200 litros podría iniciar la degradación de más de 180 kilogramos de materia orgánica en un período de 24 horas. Este proceso no significa que la materia orgánica desaparezca de manera instantánea. Lo que ocurre es algo más interesante: las enzimas rompen las moléculas complejas en fragmentos más pequeños que luego pueden ser usados por las comunidades microbianas del sistema. En otras palabras, las enzimas abren la puerta a una mineralización más rápida y eficiente de los residuos orgánicos.
  Las bacterias Bacillus actúan como potentes fábricas biológicas que liberan proteasas, amilasas y lipasas al medio. Estas enzimas extracelulares aceleran millones de veces la degradación de proteínas, grasas y carbohidratos, facilitando una mineralización eficiente de los residuos orgánicos en el sistema.  
Del fondo del estanque al intestino del pez
Para los productores, los efectos prácticos pueden ser muy evidentes. Los fondos de los estanques tienden a acumular menos lodo, los olores a sulfuro disminuyen y la estabilidad del agua mejora.
  Pero quizás uno de los beneficios más interesantes ocurre cuando estos fermentos se usan también sobre el alimento. Cuando el alimento se humedece ligeramente con un fermento rico en enzimas antes de ser suministrado, comienza un proceso de predigestión. Las proteasas empiezan a romper las proteínas del alimento en péptidos más pequeños, las amilasas degradan los almidones y las lipasas actúan sobre las grasas. El resultado es un alimento parcialmente hidrolizado que puede ser más fácil de digerir para peces y camarones. Este fenómeno tiene dos consecuencias importantes. Primero, los organismos pueden absorber los nutrientes de manera más eficiente, lo que puede mejorar el crecimiento y la conversión alimenticia. Segundo, una mayor digestibilidad significa que menos nutrientes terminan excretándose en el agua, reduciendo así la carga orgánica del sistema. Al mismo tiempo, el alimento actúa como vehículo para introducir bacterias beneficiosas en el tracto digestivo. Estas bacterias pueden contribuir a estabilizar la microbiota intestinal, competir con microorganismos patógenos y continuar produciendo enzimas dentro del sistema digestivo.   Hacia una tecnología simbiótica en acuicultura
En los últimos años, el grupo de Bioacuafloc lleva explorando con mayor profundidad este tipo de estrategias (www.bioaquafloc.com). El uso de fermentaciones funcionales para mejorar ingredientes vegetales, el diseño de consorcios microbianos capaces de producir enzimas específicas y el desarrollo de microbiomas acuícolas más equilibrados forman parte de una nueva frontera tecnológica. Curiosamente, muchas de estas innovaciones avanzadas se basan en principios biológicos relativamente simples. Las bacterias han estado produciendo enzimas durante miles de millones de años, mucho antes de que los humanos comenzáramos a cultivar peces o camarones. Lo que la acuicultura moderna está empezando a hacer es aprender a dirigir y aprovechar ese potencial biológico. En este contexto comienza a surgir un concepto cada vez más relevante: la tecnología simbiótica.
  Mediante el uso de agua, melaza y salvado, se pueden crear fermentos simbióticos capaces de producir millones de unidades enzimáticas. Un solo fermento de 200 litros posee el potencial de iniciar la hidrólisis de más de 180 kilogramos de materia orgánica en apenas 24 horas.  
La idea es sencilla, pero poderosa. Las bacterias producen enzimas que liberan nutrientes en el sistema y, a su vez, esos nutrientes alimentan a las propias comunidades microbianas beneficiosas. Se crea así un ciclo metabólico donde microorganismos, enzimas y nutrientes interactúan de manera continua. En lugar de aplicar simplemente productos aislados, se construyen pequeños ecosistemas funcionales capaces de trabajar de forma sostenida dentro del sistema de cultivo.
  Aplicar fermentos ricos en enzimas sobre el alimento inicia un proceso de predigestión que hidroliza proteínas en péptidos más pequeños. Esto mejora la absorción de nutrientes, optimiza el crecimiento y reduce la excreción de desechos orgánicos al agua, mejorando la conversión alimenticia.   Una herramienta poderosa para el productor
Para los productores, la idea de que un fermento preparado con ingredientes tan simples como melaza y salvado pueda generar millones de unidades de enzimas puede parecer sorprendente. Sin embargo, es justo esta simplicidad la que hace que la tecnología sea tan atractiva. En lugar de depender exclusivamente de aditivos industriales costosos, los productores pueden activar procesos biológicos que ya existen en la naturaleza. La acuicultura del futuro probablemente dependerá cada vez más de este tipo de enfoques: sistemas en los que la microbiología, las enzimas y la ecología microbiana trabajen juntas para transformar residuos en recursos, mejorar la eficiencia de los alimentos y mantener ecosistemas de cultivo más estables. En ese contexto, los fermentos enzimáticos no son solo un producto más. Representan una manera diferente de entender la producción acuícola: no como un sistema que lucha constantemente contra la naturaleza, sino como uno que aprende a colaborar con ella.
  La tecnología simbiótica integra microbiología, enzimas y ecología microbiana para construir ecosistemas funcionales sostenibles. Este enfoque colaborativo con la naturaleza permite a los productores acuícolas reducir la dependencia de aditivos costosos y mantener entornos de cultivo mucho más estables y productivos. Por David Celdrán
Fuente: Panorama Acuícola Sobre el autor
David Celdrán es doctor en Ecología Marina, máster en Acuicultura y licenciado en Ciencias Ambientales por la Universidad de Murcia. Colaborador de investigación en laboratorios en Francia, Corea del Sur, Australia y México. Fue investigador nacional SNI1 en México. Consultor de Conservation International Foundation en Costa Rica, OIRSA, Comités de Sanidad Acuícola en México y de Programas del Banco Mundial en Perú. Revisor de la Revista Ciencia y Agricultura. Tutor académico de tesis de doctorado en tecnologías simbióticas. Fundador y CEO de Bioaquafloc LLC y de la web de acuicultura simbiótica www.bioaquafloc.com

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