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Portugal destina 1,08 millones de euros a sensores capaces de medir cortisol en RAS y cultivos de bivalvos
 
Recirculación

3+ MIN

Portugal destina 1,08 millones de euros a sensores capaces de medir cortisol en RAS y cultivos de bivalvos  

Portugal impulsa el desarrollo de una plataforma de sensores inteligentes capaz de monitorizar de manera continua la calidad del agua en sistemas de recirculación acuícola (RAS) para peces marinos y en instalaciones de cultivo de bivalvos.
  El proyecto SENSIMARINE moviliza una inversión de 1.084.896 euros, de los que 864.691 euros, alrededor del 80%, proceden del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) a través de COMPETE 2030.
  La iniciativa pretende superar la monitorización convencional de temperatura, oxígeno disuelto, salinidad y pH incorporando indicadores biológicos y químicos más difíciles de medir de forma continua. Entre ellos figura el cortisol, utilizado como indicador de estrés en peces, junto con clorofila, nitratos, bromuros, yoduros, cloruros, fósforo total y materia orgánica.
  El objetivo, como explican desde COMPETE, no es instalar equipos comerciales ya disponibles, sino diseñar sensores miniaturizados y sistemas microfluídicos, construir prototipos y validarlos posteriormente en condiciones reales de producción. Si el desarrollo funciona, la medición del cortisol en el agua podría aportar información sobre la respuesta de los peces a cambios ambientales o productivos sin necesidad de realizar muestreos individuales.
  Los datos recopilados se integrarán en una plataforma basada en Internet de las Cosas (IoT). A partir de esta información, el proyecto desarrollará algoritmos predictivos mediante inteligencia artificial y aprendizaje automático para identificar alteraciones, anticipar situaciones de riesgo y ayudar a los productores a tomar decisiones antes de que se produzcan pérdidas.
  La aplicación prevista abarca tanto los RAS para peces marinos como la producción de bivalvos.
  En este segundo ámbito, el sistema analizará variables relacionadas con la calidad ambiental y la disponibilidad de alimento, mientras que una solución complementaria de identificación por radiofrecuencia, RFID, permitirá localizar las estructuras de cultivo y reducir el riesgo de pérdida durante episodios de fuerte agitación marítima.
  SENSIMARINE está promovido por la empresa portuguesa Ernesto São Simão y cuenta como socios con el Centro de Nanotecnología y Materiales Técnicos, Funcionales e Inteligentes (CeNTI), la Universidad de Aveiro y la Asociación Portuguesa de Acuicultores. El consorcio combinará capacidades industriales, científicas y productivas desde la definición de las necesidades hasta la validación de los prototipos.
  Uno de los principales retos será conseguir que variables complejas como el cortisol puedan medirse de forma estable, específica y económicamente viable en aguas de cultivo, donde la materia orgánica, la salinidad y otros compuestos pueden interferir en las lecturas.
  La utilidad productiva dependerá también de que los datos puedan relacionarse con situaciones concretas de estrés y convertirse en alertas comprensibles para los responsables de las instalaciones. Fuente: misPeces

La inteligencia artificial ayudará a las plantas de microalgas a ser más eficientes
 
Tecnología de Granjas

3+ MIN

La inteligencia artificial ayudará a las plantas de microalgas a ser más eficientes  

La principal aportación de la inteligencia artificial a la producción de microalgas no será sustituir al operador, sino ayudarle a tomar decisiones antes y con más información. La combinación de sensores, automatización y modelos predictivos puede convertir un cultivo biológicamente viable en un proceso más estable, planificable y eficiente.
  Su aplicación más valiosa podría estar en la detección temprana de problemas. Los algoritmos pueden identificar caídas anormales del crecimiento, cambios inesperados en la relación entre turbidez y oxígeno o consumos de nutrientes distintos de los habituales antes de que la desviación sea visible.
  Aunque la alerta no siempre explica si la causa es una contaminación, una deficiencia nutricional o un fallo del equipo, permite adelantar análisis y actuar antes de perder el cultivo.
  Esta capacidad tiene una repercusión económica directa. En una planta industrial, evitar la pérdida completa de un lote puede generar más valor que conseguir pequeños aumentos diarios de productividad.
  La inteligencia artificial deberá evaluarse, por tanto, por su capacidad para reducir incidencias, estabilizar la producción y disminuir el coste por kilogramo de biomasa, y no por el número de sensores o algoritmos instalados.
  La previsión de la cosecha constituye otra aplicación relevante. Los modelos pueden estimar cuándo se alcanzará la concentración adecuada de biomasa, cuánto producto se obtendrá y cuál es el mejor momento para iniciar la filtración, centrifugación, secado o extracción.
  Esto facilita la coordinación entre las distintas fases de la planta y evita que varias unidades lleguen simultáneamente al punto óptimo sin capacidad suficiente para procesarlas.
  El control energético también puede ofrecer ahorros importantes. La iluminación, el bombeo, la aireación, la refrigeración y el secado representan una parte significativa del coste de producción.
  Los sistemas predictivos pueden adaptar el funcionamiento de los equipos a las necesidades reales del cultivo, buscando un equilibrio entre crecimiento, calidad de la biomasa y consumo de electricidad, en lugar de mantener permanentemente las instalaciones a máxima capacidad.
  En un segundo nivel, los modelos pueden ayudar a orientar la composición del producto. La luz, la temperatura, el nitrógeno, la aireación y el suministro de CO₂ influyen sobre el contenido de proteínas, lípidos, pigmentos y ácidos grasos.
  Ajustar estas variables podría permitir obtener ingredientes más homogéneos o favorecer la producción de DHA, proteína o pigmentos, especialmente en fotobiorreactores cerrados, donde existe un mayor control sobre las condiciones de cultivo.
  Los gemelos digitales representan la propuesta más avanzada, pero también la menos madura. Estos modelos virtuales intentan simular cómo respondería el cultivo a cambios en la luz, los nutrientes, el CO₂ o la temperatura antes de aplicarlos en la planta real.
  Su desarrollo sigue limitado por la complejidad biológica de las microalgas y por la fiabilidad de los sensores, que pueden ensuciarse, perder calibración o generar datos incorrectos.
  Por ello, la experiencia del operador seguirá siendo imprescindible para interpretar las alertas y decidir cuándo intervenir. Fuente: misPeces

Innovación integrada en acuicultura: del alimento funcional a los sistemas inteligentes de cultivo
Equipamiento

8+ MIN

Innovación integrada en acuicultura: del alimento funcional a los sistemas inteligentes de cultivo

Por Vanessa Olszewski

La convergencia entre la nutrición avanzada y las tecnologías de cultivo representa uno de los principales vectores de esta transformación. Más que desarrollar dietas más eficientes o sistemas más controlados de forma aislada, el enfoque actual se centra en la interacción entre estos elementos. Este enfoque integrado permite armonizar la oferta nutricional, las condiciones ambientales y la respuesta biológica de los organismos, lo que se traduce en un mayor rendimiento zootécnico, estabilidad productiva y previsibilidad económica.   Innovación en la formulación de alimentos   La formulación de los piensos para acuicultura ha evolucionado considerablemente en las últimas décadas, impulsada tanto por los avances científicos como por las exigencias de sostenibilidad. La reducción de la dependencia de la harina y el aceite de pescado ha dado lugar al desarrollo y la consolidación de ingredientes alternativos, como los concentrados proteicos vegetales, las harinas de insectos, las microalgas y la biomasa unicelular. 
  Sin embargo, estos nuevos ingredientes pueden plantear retos relacionados con la digestibilidad, la presencia de factores antinutricionales y el perfil de aminoácidos. Por ello, la formulación moderna se basa en conceptos, como la digestibilidad estandarizada, el equilibrio óptimo de aminoácidos y el uso de enzimas exógenas para maximizar la utilización de los nutrientes.
  Además, la incorporación de aditivos funcionales ha ampliado el papel del pienso dentro del sistema productivo. Compuestos, como prebióticos, probióticos, ácidos orgánicos, nucleótidos y fitogénicos actúan en la modulación de la microbiota intestinal, la integridad de la mucosa y la respuesta inmunitaria. De este modo, la dieta contribuye activamente a la salud y la resistencia de los organismos, reduciendo la necesidad de intervenciones terapéuticas y mejorando el rendimiento en condiciones difíciles.   Adaptación nutricional a las condiciones de cultivo   Incluso las dietas bien formuladas técnicamente pueden presentar un rendimiento variable cuando se someten a diferentes condiciones ambientales. Factores, como la temperatura, el oxígeno disuelto, la salinidad y la densidad de población influyen directamente en el metabolismo de los organismos, afectando al apetito, la velocidad de digestión y la eficiencia en la absorción de nutrientes.
  En este contexto, la nutrición de precisión surge como un enfoque que busca adaptar la estrategia alimentaria a las condiciones reales del sistema de cultivo. Esto incluye ajustes en la tasa de alimentación, la frecuencia de alimentación e incluso en la composición de la dieta a lo largo del ciclo productivo.
  La implementación efectiva de este enfoque depende de la capacidad de monitorizar continuamente el entorno y el comportamiento de los animales, estableciendo una conexión directa entre nutrición y tecnología. De este modo, el alimento deja de ser una variable fija y pasa a ser un componente dinámico del sistema productivo.   Monitorización ambiental en tiempo real   El control continuo de la calidad del agua es fundamental para la estabilidad de los sistemas acuícolas. Parámetros, como la temperatura, el oxígeno disuelto, el pH, el amoníaco y los nitritos influyen directamente en el rendimiento productivo y el bienestar de los organismos. 
  El uso de sensores multiparamétricos permite la recopilación de datos en tiempo real, lo que facilita respuestas rápidas a las variaciones ambientales. Esta capacidad de detección temprana es esencial para evitar eventos críticos, como la hipoxia o la acumulación de compuestos tóxicos, que pueden comprometer el crecimiento o provocar mortalidad.
  Además, el monitoreo continuo contribuye a la creación de historiales de datos, lo que permite identificar patrones y tendencias a lo largo del tiempo. Estos datos son fundamentales para el perfeccionamiento de las estrategias de manejo y para la integración con los sistemas de toma de decisiones.   Tecnologías de alimentación automatizada   La automatización de la alimentación supone un avance significativo en la gestión de la producción acuícola. Los sistemas automatizados permiten controlar con gran precisión la cantidad, la frecuencia y la distribución del pienso, reduciendo el desperdicio y mejorando la eficiencia en la conversión alimentaria.
  Las tecnologías más avanzadas incorporan sensores y algoritmos capaces de ajustar el suministro de alimento en función del comportamiento de los animales. Por ejemplo, los sistemas basados en visión artificial o sensores acústicos pueden identificar patrones de ingesta e interrumpir la alimentación cuando se detectan señales de saciedad.
  Este enfoque no solo maximiza el aprovechamiento del pienso, sino que también reduce la carga orgánica en el sistema, lo que contribuye a mantener la calidad del agua. Además, la automatización reduce la dependencia del manejo manual, aumentando la estandarización de los procesos y la reproducibilidad de los resultados.   Sistemas de cultivo y control ambiental Los avances en los sistemas de cultivo han ampliado significativamente la capacidad de control sobre el entorno productivo. Los sistemas de recirculación de agua (RAS), los bioflocos y las estructuras en alta mar representan diferentes estrategias tecnológicas con distintos niveles de intensificación y control.
  En los sistemas RAS, el entorno está altamente controlado, lo que permite ajustes precisos de los parámetros físicos y químicos. Esto favorece la aplicación de estrategias nutricionales más refinadas y predecibles. Por su parte, en los sistemas de bioflocos existe una interacción compleja entre los organismos cultivados y las comunidades microbianas, que contribuyen a la nutrición y al reciclaje de nutrientes.
  Independientemente del modelo adoptado, el sistema de cultivo ejerce una influencia directa sobre la eficiencia del pienso, siendo un factor determinante para la expresión del potencial productivo.   Integración de datos y toma de decisiones La digitalización de la acuicultura permite integrar datos procedentes de diferentes fuentes, creando una base sólida para la toma de decisiones. La información de los sensores ambientales, los sistemas de alimentación y los registros de producción puede combinarse para generar indicadores de rendimiento en tiempo real.
  Esta integración permite la adopción de herramientas analíticas y modelos predictivos, capaces de anticipar escenarios y orientar los ajustes en la gestión. La toma de decisiones basada en datos reduce la subjetividad y aumenta la eficiencia operativa, contribuyendo a sistemas más inteligentes y adaptativos.   Repercusiones en la eficiencia y la sostenibilidad   La integración entre la innovación nutricional y las tecnologías de cultivo tiene un impacto directo en la eficiencia del sistema productivo. La mejora en la conversión alimentaria reduce la demanda de insumos y aumenta la productividad, mientras que la optimización de la gestión disminuye las pérdidas y el desperdicio.
  Desde el punto de vista medioambiental, esta integración contribuye a la reducción de la emisión de efluentes y a un uso más racional de los recursos naturales. La menor excreción de nutrientes no aprovechados reduce el riesgo de eutrofización y mejora la sostenibilidad de los sistemas.
  Además, la mayor eficiencia productiva se traduce en beneficios económicos, lo que aumenta la competitividad del sector y su capacidad para satisfacer las demandas del mercado global.   Perspectivas de futuro   El avance de la acuicultura está directamente vinculado a una mayor integración entre la nutrición y la tecnología. Tendencias, como el uso de la inteligencia artificial, el aprendizaje automático y los sistemas autónomos deberían ampliar aún más la capacidad de monitorización y toma de decisiones.
  La nutrición también tiende a evolucionar hacia modelos más personalizados, con dietas adaptadas en tiempo real a las condiciones del sistema y al rendimiento de los organismos. Este enfoque exige no solo innovación tecnológica, sino también una integración eficiente entre diferentes áreas del conocimiento.
  En este contexto, el reto no reside únicamente en el desarrollo de nuevas soluciones, sino en su implementación coordinada. Los sistemas productivos que logren integrar de manera eficiente la alimentación, el entorno y la tecnología estarán mejor posicionados para afrontar los retos futuros de la acuicultura. Por Vanessa R. Olszewski y Ananda P. Félix
Fuente: All Aquaculture Magazine
Referencias
Boyd, C.E. et al. (2020). Achieving sustainable aquaculture: Historical and current perspectives and future needs and challenges. Journal of the World Aquaculture Society, 51(3), 578–633. FAO (2022). The State of World Fisheries and Aquaculture 2022 (SOFIA). Food and Agriculture Organization of the United Nations, Rome. Glencross BD. A feed is still only as good as its ingredients: An update on the nutritional research strategies for the optimal evaluation of ingredients for aquaculture feeds. Aquacult Nutr. 2020;26:1871–1883. https://doi.org/10.1111/anu.13138 Naylor, R.L., Hardy, R.W., Buschmann, A.H. et al. A 20-year retrospective review of global aquaculture. Nature 591, 551–563 (2021). https://doi.org/10.1038/s41586-021-03308-6 Metian, M. (2015). Feed Matters: Satisfying the Feed Demand of Aquaculture. Reviews in Fisheries Science & Aquaculture. https://doi.org/10.1080/23308249.2014.987209 Bossier, P., & Ekasari, J. (2017). Biofloc technology application in aquaculture to support sustainable development goals. Microbial biotechnology, 10(5), 1012–1016. https://doi.org/10.1111/1751-7915.12836 Badiola, M., Mendiola, D. & Bostock, J. (2012). Recirculating aquaculture systems (RAS) analysis: Main issues on management and future challenges. Aquacultural Engineering, 51, 26–35. Føre, M. et al. (2018). Precision fish farming: A new framework to improve production in aquaculture. Biosystems Engineering, 173, 176–193. Martins, C.I.M. et al. (2010). New developments in recirculating aquaculture systems in Europe: A perspective on environmental sustainability. Aquacultural Engineering, 43(3), 83–93.

Acuicultura de precisión: integración de datos, alimentación y entorno productivo
Tecnología de Granjas

5+ MIN

Acuicultura de precisión: integración de datos, alimentación y entorno productivo

Por Maria Candelaria Carbajo

Este cambio de enfoque implica dejar atrás la gestión fragmentada de la producción para avanzar hacia sistemas integrados, donde el ambiente, la alimentación y el comportamiento de los organismos se analizan de manera conjunta. La acuicultura de precisión se consolida como un modelo que permite gestionar el sistema en base a información continua, anticipando desbalances y optimizando cada etapa del proceso productivo.
Producción basada en datos: del monitoreo a la decisión
El desarrollo de este paradigma está directamente vinculado al avance de tecnologías de monitoreo. Hoy, los sistemas basados en sensores permiten medir en tiempo real variables críticas como el oxígeno disuelto, la temperatura, el pH y la calidad del agua. Esta disponibilidad constante de datos brinda una visión mucho más precisa del estado del sistema, lo que permite una toma de decisiones más informada.

La verdadera transformación ocurre cuando estos datos se traducen en acción. Los sistemas automatizados permiten ajustar de forma dinámica la aireación, la alimentación o el flujo de agua en función de las condiciones detectadas. Este tipo de gestión mejora la eficiencia operativa, y, a la vez, contribuye a estabilizar el entorno de cultivo, reduciendo el estrés sobre los organismos y favoreciendo su desempeño.

En este tipo de sistemas, la eficiencia operativa comienza a medirse a través de indicadores más precisos que los tradicionalmente utilizados. Parámetros, como la tasa de transferencia de oxígeno, la estabilidad de los niveles de oxígeno disuelto, la conversión alimenticia en función de condiciones ambientales dinámicas y la variabilidad intra-diaria del sistema pasan a ser variables críticas de control. La disponibilidad de datos en tiempo real permite no solo monitorear estos indicadores, sino también ajustar automáticamente las condiciones del cultivo para mantenerlos dentro de rangos óptimos, reduciendo pérdidas energéticas y mejorando la eficiencia biológica del sistema.

Otro punto clave es la capacidad de adaptación. El monitoreo continuo permite detectar cambios en el entorno antes de que se conviertan en problemas críticos. Esto resulta especialmente importante en un contexto de creciente variabilidad ambiental, donde la anticipación y la capacidad de respuesta rápida se vuelven determinantes para sostener la producción.
Integración del sistema: cuando alimentación y tecnología se potencian
En paralelo, la alimentación también ha evolucionado hacia un enfoque más funcional. Los nuevos ingredientes buscan cubrir requerimientos nutricionales básicos, así como también mejorar la salud intestinal, fortalecer el sistema inmune y aumentar la eficiencia en la utilización de nutrientes. Componentes, como los beta-glucanos, los nucleótidos o derivados de levaduras permiten que los animales enfrenten mejor los desafíos propios de sistemas intensivos y variables.

La integración entre ambiente y alimentación también se explica desde un punto de vista fisiológico. Variables, como la temperatura y el oxígeno disuelto influyen directamente en la tasa metabólica de los organismos acuáticos, modificando su consumo de alimento, su capacidad de digestión y la eficiencia en la utilización de nutrientes. En este sentido, los sistemas de alimentación automatizados permiten ajustar las raciones en función del peso o biomasa y, además, en función de las condiciones ambientales, evitando sobrealimentación, reduciendo la acumulación de materia orgánica y mejorando la conversión alimenticia.

Sin embargo, el verdadero potencial de estos avances se expresa cuando la nutrición y la tecnología operan de forma integrada. La eficiencia ya no depende de optimizar cada variable por separado, sino de su interacción dentro del sistema. Este enfoque permite, por ejemplo, ajustar la alimentación en función de condiciones ambientales cambiantes, asegurando un uso más eficiente de los recursos.

Desde una perspectiva global, la FAO destaca que la digitalización de la acuicultura permite reducir el desperdicio de alimento, optimizar el uso de agua y energía, y disminuir la descarga de nutrientes al ambiente. Una gestión más precisa no solo mejora los indicadores productivos, sino que también contribuye a reducir el impacto ambiental de la actividad, un aspecto cada vez más relevante en el desarrollo del sector.

Desde el punto de vista ambiental, uno de los impactos más relevantes de estos sistemas integrados es la reducción de la carga de nutrientes en el agua. La mejora en la eficiencia alimenticia y la optimización de la dosificación reducen la cantidad de alimento no consumido y de desechos metabólicos, lo que se traduce en menores concentraciones de nitrógeno y fósforo en el sistema. Esto mejora la calidad del agua dentro de la unidad productiva, mientras que también disminuye el impacto sobre los ecosistemas receptores, especialmente en sistemas abiertos o semi-intensivos.

A pesar de sus ventajas, la FAO también advierte que la adopción de estos sistemas aún enfrenta desafíos importantes, como la inversión inicial requerida, el acceso a infraestructura y la necesidad de capacitación técnica. Estas barreras son especialmente relevantes en regiones donde la acuicultura cumple un rol clave en el desarrollo económico, pero aún presenta limitaciones tecnológicas.
Conclusión
La innovación en acuicultura ya no puede entenderse como la incorporación de herramientas aisladas; en cambio, sí como la construcción de sistemas integrados donde la alimentación, el ambiente y la tecnología funcionan de manera coordinada. En este nuevo paradigma, la capacidad de transformar datos en decisiones se convierte en el principal motor de eficiencia, sostenibilidad y crecimiento del sector. La eficiencia ya no se mide solo en producción, sino en la capacidad del sistema de autorregularse. Por Maria Candelaria Carbajo - All Aquaculture
Fuente: All Aquaculture Magazine

Fuentes
Food and Agriculture Organization of the United Nations (FAO). (2024). Digital transformation in aquaculture. https://www.fao.org/3/cc4476en/cc4476en.pdf
Zhang, X., et al. (2023). Precision aquaculture: integrating data and production systems. Aquaculture. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0044848623004409
Kim, J., et al. (2023). IoT-based smart aquaculture systems. Sensors, 23(4), 2075. https://www.mdpi.com/1424-8220/23/4/2075
Gatlin, D. M., et al. (2023). Functional feed additives in aquaculture. Aquaculture. https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0044848623002563

UCSC desarrollará tecnología sustentable para descontaminar agua utilizando residuos de moluscos
 
Calidad del agua

3+ MIN

UCSC desarrollará tecnología sustentable para descontaminar agua utilizando residuos de moluscos  

Economía circular aplicada a la seguridad hídrica
Este proyecto de investigación aplicada conecta de forma estratégica dos grandes desafíos ambientales en Chile: la presencia de contaminantes en recursos hídricos esenciales y la acumulación masiva de residuos calcáreos generados por la actividad acuícola en las zonas costeras.
  La industria miticultora, centrada en el cultivo de mejillones o choritos, es un pilar productivo clave para las costas chilenas. Sin embargo, este proceso genera miles de toneladas de conchas compuestas principalmente por carbonato de calcio. Actualmente, estos residuos suelen ser descartados sin ninguna valorización, lo que desaprovecha un recurso con un enorme potencial de aplicación ambiental y genera un impacto ecológico negativo.   Innovación tecnológica con impacto territorial
La propuesta fue adjudicada a través del Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondef), un instrumento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) diseñado para impulsar proyectos de innovación con un claro potencial de transferencia hacia la sociedad y los sectores productivos. En este escenario, el proyecto busca transformarse en una solución concreta frente a la contaminación por metales pesados, un problema crítico que afecta la calidad de vida de las personas y eleva las exigencias de los estándares ambientales.
  El núcleo innovador del proyecto radica en convertir un residuo marino abundante en un insumo tecnológico clave para el tratamiento de aguas. Durante su ejecución, el equipo evaluará el rendimiento de la tecnología tanto en laboratorios como en entornos que simulen escenarios reales de aplicación, buscando demostrar su factibilidad técnica antes de avanzar hacia el escalamiento y la validación en terreno.
  Al respecto, la Dra. Elizabeth Elgueta destacó: 'La propuesta destaca por combinar la valorización de residuos marinos con el desarrollo de soluciones para el tratamiento de aguas, integrando principios de economía circular, sostenibilidad e innovación tecnológica'.
  Para la académica, este fondo representa un respaldo fundamental a la pertinencia de su línea de estudio:
  'Nos permite fortalecer la investigación aplicada, generar soluciones con impacto real y consolidar la vinculación con empresas y actores del territorio'.   Alianzas científicas para el desarrollo sostenible
El proyecto cuenta con el respaldo del Centro de Investigación en Biodiversidad y Ambientes Sustentables (CIBAS), lo que potencia las capacidades interdisciplinarias para resolver problemas ambientales prioritarios. Asimismo, en el equipo investigador participan las destacadas académicas de la Facultad de Ciencias UCSC y del CIBAS, la Dra. Dariela Núñez y la Dra. Rocío Durán.
  Además de impulsar la formación de capital humano avanzado , esta tecnología promete abrir nuevas oportunidades de negocio sustentable en las comunidades costeras, reduciendo la acumulación de desechos y agregando valor local. Finalmente, se proyecta un impacto directo en sectores sanitarios, acuícolas y mineros, aportando activamente a la seguridad hídrica, la conservación de los ecosistemas y el bienestar social en Chile. Fuente: AQUAHOY


Tecnología de Granjas

Tecnología de Granjas Sistema de inteligencia artificial que cuenta peces en tiempo real para granjas acuícolas

2+ MIN

Sistema de inteligencia artificial que cuenta peces en tiempo real para granjas acuícolas

Investigadores de la Universidad Católica Australiana (ACU) han desarrollado un sistema de inteligencia artificial (IA) capaz de contar peces en tiempo real, una tecnología que, según afirman, podría ayudar a los productores acuícolas a controlar las existencias de forma más eficiente, al tiempo que reduce la mano de obra y mejora el bienestar de los peces.
  El sistema utiliza inteligencia artificial para contar los peces en tiempo real, manteniendo una alta precisión incluso en condiciones difíciles, como aguas turbias y cambios en los niveles de luz.
  Los investigadores evaluaron dos modelos de detección de objetos, YOLO11 y YOLOv8, utilizando 6500 imágenes recopiladas de operaciones de acuicultura. Ambos modelos alcanzaron una precisión media superior a 0,99, lo que demuestra un alto nivel de exactitud en la detección.
  Para mejorar el rendimiento, el equipo exportó el modelo seleccionado al formato ONNX, lo que aumentó la velocidad de procesamiento en un 25 % manteniendo prácticamente el mismo nivel de precisión. Según los investigadores, esta mejora permite que el sistema funcione en dispositivos de computación perimetral de bajo costo, comúnmente utilizados en piscifactorías.
  Las pruebas de campo realizadas en tanques comerciales demostraron que el sistema de IA podía contar los peces de forma fiable y generar alertas tempranas, lo que proporcionaba a los agricultores una monitorización continua de los niveles de existencias y del comportamiento alimentario.
  «La acuicultura se está expandiendo rápidamente y los acuicultores necesitan herramientas de monitoreo automatizadas y asequibles para reducir la mano de obra, mejorar el bienestar animal y prevenir pérdidas», declaró Niusha Shafiabady, profesora de la ACU, en un comunicado de prensa. «Este sistema está diseñado para su uso en situaciones reales, no solo para pruebas de laboratorio».
  Los investigadores afirmaron que la automatización del recuento de peces podría ayudar a reducir las pérdidas de existencias, mejorar la eficiencia de la alimentación y proporcionar a los agricultores información continua sobre las poblaciones de peces sin depender de recuentos manuales.
  'Para las comunidades que dependen del pescado de cultivo como principal fuente de proteínas, esto significa cosechas más fiables y menores costes de producción', afirmó Shafiabady. 'Para los agricultores, reduce la carga de trabajo y el estrés al sustituir el conteo manual por un sistema que funciona de forma continua. A gran escala, herramientas como esta ayudan a estabilizar las cadenas de suministro de alimentos, proteger los medios de subsistencia y facilitar el acceso a proteínas de alta calidad en un momento de creciente demanda mundial'. Fuente: Global Seafood

Tecnología de Granjas La inteligencia artificial ayudará a las plantas de microalgas a ser más eficientes
 

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La inteligencia artificial ayudará a las plantas de microalgas a ser más eficientes  

La principal aportación de la inteligencia artificial a la producción de microalgas no será sustituir al operador, sino ayudarle a tomar decisiones antes y con más información. La combinación de sensores, automatización y modelos predictivos puede convertir un cultivo biológicamente viable en un proceso más estable, planificable y eficiente.
  Su aplicación más valiosa podría estar en la detección temprana de problemas. Los algoritmos pueden identificar caídas anormales del crecimiento, cambios inesperados en la relación entre turbidez y oxígeno o consumos de nutrientes distintos de los habituales antes de que la desviación sea visible.
  Aunque la alerta no siempre explica si la causa es una contaminación, una deficiencia nutricional o un fallo del equipo, permite adelantar análisis y actuar antes de perder el cultivo.
  Esta capacidad tiene una repercusión económica directa. En una planta industrial, evitar la pérdida completa de un lote puede generar más valor que conseguir pequeños aumentos diarios de productividad.
  La inteligencia artificial deberá evaluarse, por tanto, por su capacidad para reducir incidencias, estabilizar la producción y disminuir el coste por kilogramo de biomasa, y no por el número de sensores o algoritmos instalados.
  La previsión de la cosecha constituye otra aplicación relevante. Los modelos pueden estimar cuándo se alcanzará la concentración adecuada de biomasa, cuánto producto se obtendrá y cuál es el mejor momento para iniciar la filtración, centrifugación, secado o extracción.
  Esto facilita la coordinación entre las distintas fases de la planta y evita que varias unidades lleguen simultáneamente al punto óptimo sin capacidad suficiente para procesarlas.
  El control energético también puede ofrecer ahorros importantes. La iluminación, el bombeo, la aireación, la refrigeración y el secado representan una parte significativa del coste de producción.
  Los sistemas predictivos pueden adaptar el funcionamiento de los equipos a las necesidades reales del cultivo, buscando un equilibrio entre crecimiento, calidad de la biomasa y consumo de electricidad, en lugar de mantener permanentemente las instalaciones a máxima capacidad.
  En un segundo nivel, los modelos pueden ayudar a orientar la composición del producto. La luz, la temperatura, el nitrógeno, la aireación y el suministro de CO₂ influyen sobre el contenido de proteínas, lípidos, pigmentos y ácidos grasos.
  Ajustar estas variables podría permitir obtener ingredientes más homogéneos o favorecer la producción de DHA, proteína o pigmentos, especialmente en fotobiorreactores cerrados, donde existe un mayor control sobre las condiciones de cultivo.
  Los gemelos digitales representan la propuesta más avanzada, pero también la menos madura. Estos modelos virtuales intentan simular cómo respondería el cultivo a cambios en la luz, los nutrientes, el CO₂ o la temperatura antes de aplicarlos en la planta real.
  Su desarrollo sigue limitado por la complejidad biológica de las microalgas y por la fiabilidad de los sensores, que pueden ensuciarse, perder calibración o generar datos incorrectos.
  Por ello, la experiencia del operador seguirá siendo imprescindible para interpretar las alertas y decidir cuándo intervenir. Fuente: misPeces


Granjas de Cultivo

Granjas de Cultivo Cómo se distribuye el camarón dentro de la piscina y por qué cambia tu muestreo y tu alimentación
 

7+ MIN

Cómo se distribuye el camarón dentro de la piscina y por qué cambia tu muestreo y tu alimentación  

El camarón no se reparte parejo dentro del estanque, se concentra en unas zonas y evita otras de forma tan consistente que ignorarlo distorsiona todo lo que viene después: el muestreo, la ración, la ubicación de aireadores y hasta dónde deberías estar mirando cuando el agua empieza a fallar.
  Un problema tan viejo como las piscinas de tierra
Cualquiera que maneje una camaronera de tierra en Ecuador conoce la anatomía de sus piscinas. Están la mesa, la superficie amplia y plana que ocupa casi toda el agua; los comederos, donde se reparte el balanceado o se instalan los alimentadores automáticos; y la cuneta o borrow pit, esa zanja profunda que corre por los bordes y que no se cavó a propósito, sino que quedó como cicatriz de haber sacado tierra del propio suelo para levantar los muros. En esa zanja, por el propio movimiento del agua, se acumula el lodo orgánico.
  Durante años se asumió que el camarón anda por todas partes y que, a la hora de comer, se apiña alrededor de los comederos. Con esa idea se decidió dónde muestrear, dónde poner aireadores y cómo calcular cuánto alimento echar. Parece lógico. El problema es que casi nadie había medido, dentro de piscinas comerciales de verdad —no en tanques de laboratorio—, si el camarón realmente se comporta así.
  Y ahí es donde entra este trabajo. Un equipo de la Universidad Técnica de Machala (UTMACH) y de la Federal University of Santa Catarina, en Brasil, estudió durante 50 días a la camaronera Kishor S.A., en la Isla Inglesa, para responder dos preguntas incómodamente simples: ¿el camarón se reparte al azar o forma grupos? Y ¿qué parámetros de la piscina determinan dónde se para?

Cómo lo averiguaron: atarraya, estacas y mucha paciencia   El método fue tan artesanal como riguroso. Eligieron tres piscinas vecinas (de 4.9, 5.2 y 5.5 hectáreas) y dividieron cada una en 24 cuadrantes marcados con estacas de madera, cubriendo toda la superficie. En el centro de cada cuadrante lanzaban la atarraya —no pegados al comedero, para no falsear el conteo—, contaban y pesaban cada camarón, y lo devolvían al agua. Cada punto quedaba a unos 47 metros del siguiente.
  Repitieron el ejercicio tres veces a lo largo del cultivo, coincidiendo con tres tallas: chicos (6.86 g), medianos (13.47 g) y grandes (20.94 g). La idea era ver si el reparto cambiaba a medida que el animal crecía. En paralelo, en cada uno de esos 24 puntos midieron temperatura, oxígeno disuelto, pH, salinidad, transparencia con disco Secchi, luz incidente y profundidad. En total, 216 lances de atarraya por piscina como base de datos.
  Para saber si el camarón se agrupa o no, usaron una herramienta estadística sencilla llamada índice de dispersión. Funciona como un termómetro del «amontonamiento»: si da 1, el reparto es al azar; si da más de 1, el camarón está agregado en grupos; si da menos de 1, está distribuido de forma pareja. En este estudio, el índice dio consistentemente por encima de 1 en todos los casos.   Lo que encontraron: el camarón hace cardumen y le huye a lo hondo
El primer hallazgo es que el camarón se agrupa siempre, sin importar la talla, la zona ni la piscina. No se dispersa: forma cardúmenes y se mueve en conjunto, un comportamiento que ya se había descrito en otros peneidos y que aquí se confirmó bajo condiciones comerciales reales. Eso sugiere que agruparse no es una reacción puntual al ambiente, sino un rasgo de conducta propio del animal.
  El segundo hallazgo es el que tiene consecuencias directas en tu bolsillo: la cuneta profunda concentra mucho menos camarón. Mientras en la mesa y en el área de comederos la densidad rondaba los 6.3–6.5 camarones por metro cuadrado, en la cuneta bajaba a casi 5. Y cuando el equipo metió todas las variables ambientales en un mismo modelo, la profundidad se destacó como el mejor predictor de todos, con una relación inversa clarísima: cada centímetro de más abajo, menos camarón arriba.
  ¿Por qué? El estudio no midió el sedimento directamente, pero apunta a una explicación conocida. Las zonas hondas acumulan materia orgánica y tienden a desarrollar condiciones menos amigables —menos oxígeno en el fondo y acumulación de metabolitos tóxicos como el amoníaco y el ácido sulfhídrico. El camarón, sencillamente, prefiere no quedarse ahí.
  Después de la profundidad, la temperatura y el peso del animal también pesaron. Ambas con relación directa: donde el agua estaba un poco más tibia, había más camarón, algo esperable en un animal de sangre fría cuyo metabolismo y actividad dependen del calor del agua. Curiosamente, la temperatura estuvo por debajo del rango ideal de alimentación reportado en laboratorio, y aun así movió la aguja: incluso las variaciones pequeñas que se dan en el día a día de una piscina comercial influyen en dónde se ubica el camarón.
  Otras variables que uno esperaría protagónicas —oxígeno disuelto, pH y luz— no mostraron efecto claro. En el caso del oxígeno, probablemente porque la aireación mantenía valores tolerables en toda la piscina. Y la luz apenas se asoció con nada, algo coherente con un agua turbia donde el sol no penetra: bajo esas condiciones, la iluminación deja de mandar sobre un animal de fondo.   La mesa: donde crecen los grandes
Hay un detalle que ningún productor debería pasar por alto. La mesa no solo concentra camarón: concentra los camarones más grandes. El peso promedio de los animales capturados ahí fue significativamente mayor que el de la cuneta. La mesa se comportó como un ambiente estable y homogéneo, probablemente con más alimento natural disponible y mejores condiciones, lo que la vuelve el «barrio residencial» preferido de los individuos de mayor talla.
  El área de comederos quedó en un punto intermedio y, sorprendentemente, con ocupación más variable. Es decir: aunque el balanceado es un recurso clave, no es lo único que decide dónde se para el camarón. El animal se mueve entre zonas buscando al mismo tiempo comida, estabilidad ambiental y seguridad fisiológica. No vive pegado al comedero como suele suponerse.   Qué hacer en tu camaronera
Aquí es donde la ciencia se vuelve práctica. Si el camarón evita la zona honda y se concentra en la mesa, muestrear siempre en el mismo rincón —o peor, pegado al comedero— te da una foto sesgada de tu biomasa, y esa foto es la que usas para dosificar el alimento. Un muestreo que cubra las tres zonas funcionales da un número mucho más representativo.
  La misma lógica aplica a la ubicación de comederos y aireadores: colocarlos donde el animal realmente está, y no donde asumimos que está, aprovecha mejor cada saco de balanceado y cada hora de motor. Y como la cuneta profunda es a la vez la zona con menos camarón y la más propensa a deteriorarse por acumulación de lodo, es exactamente el lugar que merece más vigilancia ambiental durante el ciclo.
  Vale una aclaración honesta, y los propios autores la hacen: aunque la tendencia a agruparse fue clara, no llegaron a detectar un patrón de agregación estadísticamente estable y perfecto en todos los cortes. La ciencia rara vez entrega certezas absolutas; entrega direcciones bien fundamentadas. Y la dirección de este estudio es nítida: la profundidad manda, la cuneta repele, la mesa alberga a los grandes.   De vuelta a la canoa
Volvamos al técnico de las seis de la mañana. Si en vez de lanzar la atarraya siempre sobre el mismo punto cercano al comedero repartiera sus lances entre la mesa, el área de alimentación y la cuneta, obtendría una lectura de biomasa mucho más fiel a lo que de verdad nada bajo el agua. Ajustaría la ración con datos, no con suposiciones. Revisaría la zanja profunda no porque ahí esté el camarón, sino precisamente porque no está —y eso, en una piscina de tierra, suele ser la primera señal de que el fondo empezó a deteriorarse.
  El camarón, resulta, ya nos venía diciendo dónde vive y dónde no. Solo hacía falta repartir mejor los lances de la atarraya para escucharlo. Fuente: AQUAHOY

Granjas de Cultivo Enfermedades en piscigranjas de salmón y trucha: la pequeña quiebra perdiendo 7% y la grande aguanta 63%
 

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Enfermedades en piscigranjas de salmón y trucha: la pequeña quiebra perdiendo 7% y la grande aguanta 63%  

Esa es la conclusión más contundente de un nuevo estudio económico sobre la industria de salmónidos en Estados Unidos: el tamaño de la piscigranja decide, más que casi cualquier otra cosa, qué tan devastador resulta un brote de enfermedad. Y las piscigranjas chicas son las que más tienen para perder.

  Un negocio grande, silencioso y sorprendentemente expuesto
La acuicultura de salmónidos es el segundo sector de peces de aleta más importante de Estados Unidos. En 2022 aportó 886 millones de dólares y más de 2.000 empleos. Sin embargo, la mayor parte del salmón que se consume en el país llega importado, mientras que la trucha para mercados recreativos —la que se vende viva para poblar lagunas privadas, clubes de pesca y programas gubernamentales— se cría casi toda dentro de las fronteras.
  Ese comercio global de peces y ovas trae consigo un pasajero indeseado: los patógenos. Brotes históricos como el virus de la anemia infecciosa del salmón (ISAV) devastaron a la industria chilena entre 2006 y 2010, reduciendo la producción total en un 75%, y golpearon también a Maine y Canadá. El problema es que, hasta ahora, nadie había puesto números finos sobre la mesa: ¿a partir de qué punto un brote deja de ser un mal trago y se convierte en la quiebra de una granja? Ese es exactamente el vacío que vinieron a llenar Carole Engle y su equipo, en un trabajo publicado en el Journal of the World Aquaculture Society con investigadores de Engle-Stone Aquatic LLC, Texas A&M University, Virginia Tech University, Mississippi State University, University of Kansas y Aquaculture Results LLC.   Cómo se midió lo que antes solo se intuía
Durante años, la industria supo que las enfermedades cuestan caro. Lo que no se entendía bien era cuánto y, sobre todo, a quién le duele más. Comparar el efecto de un patógeno específico es casi imposible: la mortalidad de una misma enfermedad puede ir de leve a arrasadora según la temperatura del agua, la etapa de vida del pez, la densidad de siembra o la ubicación de la granja. El virus IHNV, por ejemplo, puede matar entre el 20% y el 94% de un lote. El ISAV, en sus formas severas, supera el 90%.
  En lugar de perderse en ese laberinto de variables, los investigadores tomaron un atajo inteligente: usaron la cosecha comercializable —el peso total de peces que una granja logra vender en el año— como un termómetro único que resume todos los efectos de una enfermedad. Porque al final, no importa si el pez murió, creció menos o quedó deforme y no se pudo vender: todo eso se traduce en menos kilos facturados.
  El equipo construyó nueve «granjas modelo» representativas, basadas en encuestas reales que cubrieron el 94,5% de la producción nacional de salmónidos. Iban desde una operación de salmón en jaulas de 2.500 toneladas al año hasta una pequeña granja de trucha recreativa de apenas 17,7 toneladas. Luego, a cada modelo le fueron restando cosecha —5%, 10%, 20%, hasta el 100%— para ver en qué momento el negocio empezaba a hacer agua.

  El hallazgo que cambia cómo pensar el riesgo
Aquí es donde aparece el dato que debería hacer ruido en toda la industria. No todas las piscigranjas resisten igual. Una piscigranja pequeña de trucha para consumo —27,2 toneladas al año— empieza a tener problemas para pagar sus cuentas apenas pierde el 7% de su cosecha. Su prima grande, una granja recreativa de 453,6 toneladas, puede aguantar hasta un 63% antes de llegar al mismo punto de asfixia financiera.
  ¿Por qué esta diferencia tan brutal? Las granjas grandes reparten sus costos fijos entre muchos más kilos de pescado, y suelen tener márgenes que les dan colchón para absorber golpes. Las chicas operan al filo: cualquier tropiezo las empuja al vacío.
  El contraste se vuelve dramático en el peor escenario posible, el vaciado sanitario total. Cuando una autoridad regulatoria ordena despoblar una granja de peces para contener un patógeno, el productor pierde todo su inventario de golpe, sin nada que vender y con años por delante para reconstruir sus stocks. En términos de dinero, eso significó pérdidas de 19,3 millones de dólares por granja en el escenario de salmón en jaulas, 7,9 millones en la granja grande de trucha para consumo y 4,85 millones en la granja recreativa más grande. Pero, medida como golpe a la salud financiera del negocio, la granja de trucha más pequeña sufrió una caída equivalente al 1.520% de su ingreso anual normal. Un número que, traducido, quiere decir una sola cosa: la ruina.

Ese peligro de vaciado no es teórico. La misma introducción de patógenos que motivó este estudio pasa, sobre todo, por las ovas importadas, ya que rara vez se traen peces vivos. Por eso las prácticas de bioseguridad y la desinfección de huevos antes de entrar a la granja son la primera línea de defensa.
  Salmón en jaulas o en tanques: el sistema pesa tanto como el tamaño
Con el salmón, el estudio dejó ver un contraste igual de revelador, pero por otro motivo. Los investigadores modelaron dos maneras de criarlo: las tradicionales jaulas flotantes en el mar y los modernos sistemas de recirculación (RAS).
  La granja de salmón en jaulas resultó notablemente resistente. Mantuvo tanto su flujo de caja como su rentabilidad en positivo incluso perdiendo el 40% de la cosecha. El punto en que dejaría de ser rentable a largo plazo llegaba recién con una caída del 50%, y los aprietos de caja para pagar las cuentas, con una del 58%. Dicho de otro modo: un brote tendría que ser realmente severo para poner en jaque a una operación de este tipo.
  El salmón en RAS mostró la cara opuesta. Ni siquiera en el escenario base —sin enfermedad alguna— logró ser rentable una vez contados todos los costos. Y empezó a sufrir problemas de caja perdiendo apenas un 11% de la cosecha. Es un sistema que, en los números de este estudio, nace en rojo: cualquier brote solo profundiza una ecuación que ya venía perdiendo.
  Conviene ser honestos con lo que el estudio pudo y no pudo medir. Como en Estados Unidos operan muy pocas piscigranjas de salmón, los investigadores modelaron una sola escala para proteger la confidencialidad de esos negocios. Por eso, a diferencia de la trucha, no pudieron comparar cómo cambia el golpe según el tamaño de la granja salmonera. Lo que sí quedó a la vista fue la magnitud del riesgo en términos absolutos: un vaciado sanitario total de la granja de salmón en jaulas —la operación más grande de todo el estudio— implicó una pérdida de 19,3 millones de dólares, la más alta de todos los escenarios analizados.   La paradoja sanitaria del tanque cerrado
Esa fragilidad económica del RAS convive con una virtud sanitaria genuina. Al estar cerrado y aislado del ambiente, es más difícil que un patógeno entre a un sistema de recirculación. Pero cuando entra, la altísima densidad de peces y el reciclado constante del agua pueden dispersar la enfermedad por toda la instalación en tiempo récord. Alta protección de entrada, alta vulnerabilidad interna. Y el problema económico no es exclusivo del salmón: la trucha criada en RAS tampoco resultó rentable en ninguno de los escenarios modelados. Cualquier brote empeora una ecuación que ya estaba en rojo.
  Cuando el pez sobrevive pero igual no se vende
Hay un detalle que los productores de trucha recreativa conocen bien y que el estudio subraya: a veces el problema no es que el pez muera, sino que sobreviva feo. Los peces que superan un brote agudo de IHNV pueden desarrollar escoliosis —una curvatura de la columna que les deforma el cuerpo—. Los investigadores documentaron que entre el 2% y el 4% de las truchas que sobrevivieron a un brote agudo quedaron con estas deformidades que las volvieron invendibles. Para una granja que vende peces vivos a clubes de pesca, un pez torcido es un pez que nadie quiere, aunque esté perfectamente sano.
  Este tipo de pérdida por morbilidad —crecimiento lento, conversiones de alimento peores, peces de segunda— se suma a la mortalidad directa y explica por qué el impacto económico real de una enfermedad casi siempre es mayor de lo que sugiere el conteo de peces muertos.   El costo que se derrama sobre toda la cadena de valor
El daño no se queda dentro del alambrado de la piscigranja. Cuando una granja factura menos, también le compra menos al fabricante de alimento, al proveedor de equipos, al transportista. Y despide gente. Los investigadores calcularon que cada 1% de caída en las ventas nacionales de salmónidos supone 3,9 millones de dólares de producción económica y 22 empleos. Si el golpe escalara a un 25% de las ventas nacionales, la cuenta treparía a 98,7 millones y 541 empleos perdidos, muchos de ellos en zonas rurales donde estas granjas suelen ser uno de los pocos motores de trabajo.
  Por eso el estudio insiste en un punto de política pública: cuando una autoridad ordena un vaciado sanitario, la rapidez con que llegue la indemnización y la compensación puede ser lo que decida si una granja pequeña reabre o desaparece para siempre.   De vuelta al productor
Volvamos a nuestro productor de trucha. La próxima vez que vea unos peces raros, el cálculo mental que haga ya no será a ciegas. Ahora hay números que le ponen contexto a su angustia: sabe que su granja, por ser chica, cruza el umbral del peligro mucho antes que las grandes; sabe que una respuesta regulatoria severa podría significar no una mala temporada, sino el fin del negocio; y sabe que cada dólar invertido en bioseguridad, ovas certificadas y detección temprana es, en realidad, un seguro contra un escenario que puede multiplicar sus pérdidas por quince.
  El estudio no elimina el riesgo de la enfermedad —eso ninguna investigación puede hacerlo—. Pero le da a ese productor y a los que diseñan las políticas que lo protegen, algo que antes no tenían: una idea clara de dónde está la línea entre el susto y la quiebra. Y saber dónde está la línea es el primer paso para no cruzarla. Fuente: AQUAHOY

Referencia
Engle, C., Hegde, S., Kumar, G., Ellis, C., & Fornshell, G. (2026). Economic effects of disease outbreaks on U.S. Salmonid farms. Journal of the World Aquaculture Society, 57(4), e70125. https://doi.org/10.1111/jwas.70125


Recirculación

Recirculación La gestión inteligente de la energía en sistemas RAS simulados reduce el consumo de electricidad y las emisiones de carbono

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La gestión inteligente de la energía en sistemas RAS simulados reduce el consumo de electricidad y las emisiones de carbono

Investigadores han desarrollado un sistema de gestión energética que podría ayudar a los sistemas de acuicultura de recirculación (RAS, por sus siglas en inglés) a reducir el consumo de electricidad y las emisiones de carbono, al tiempo que mantienen las condiciones del agua necesarias para la salud de los peces.
  El estudio, publicado en Sustainable Energy Technologies and Assessments, combina energía renovable, almacenamiento en baterías y electricidad de la red con un modelo específico para cada especie que estima los niveles de oxígeno disuelto. El sistema ajusta el funcionamiento del aireador según las necesidades de los peces y la energía disponible, en lugar de depender de un funcionamiento continuo o de horarios fijos.
  Utilizando datos experimentales del mero de Malabar, los investigadores desarrollaron un modelo de oxígeno disuelto que tiene en cuenta el tamaño y la alimentación de los peces. Posteriormente, integraron el modelo en un sistema de gestión energética que coordina la aireación con la generación solar y eólica in situ, el almacenamiento en baterías y la energía de la red eléctrica.
  En simulaciones realizadas durante un año, el sistema redujo el consumo de electricidad en un 17,8 % y las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con la electricidad en un 31,9 % en comparación con la aireación continua. Las simulaciones también demostraron que el oxígeno disuelto se mantuvo por encima del margen de seguridad establecido, mientras que el control optimizado del aireador ayudó a mantener niveles seguros de oxígeno durante los cortes de energía simulados.
'Nuestros resultados demuestran que los aireadores en las instalaciones acuícolas no deben considerarse simplemente como cargas eléctricas fijas', afirmó Akito Nakadomari, profesor adjunto de la Universidad de Saitama y autor principal del estudio. 'Desde la perspectiva de los sistemas de energía, la clave reside en comprender cómo el proceso que subyace a la demanda eléctrica determina cuándo y cómo se puede operar el equipo. Al incorporar la dinámica de estos procesos y los requisitos operativos a la gestión energética, podemos identificar y aprovechar una flexibilidad que permanece oculta. En este estudio, el oxígeno disuelto proporcionó el vínculo entre el funcionamiento del aireador y las condiciones seguras para la cría de peces, lo que permitió coordinar la aireación con la generación de energía renovable, el almacenamiento en baterías y la red eléctrica'.
  Los investigadores afirmaron que los hallazgos sugieren que la flexibilidad en las operaciones de los sistemas de recirculación acuícola (RAS) se puede mejorar no solo añadiendo equipos como baterías, sino también comprendiendo mejor los procesos biológicos que impulsan la demanda de energía.
  'La flexibilidad del sistema se puede mejorar no solo añadiendo baterías u otros componentes, sino también comprendiendo los procesos que determinan la demanda de electricidad', afirmó Nakadomari. 'Este estudio utilizó oxígeno disuelto para demostrar el concepto, pero el funcionamiento de los sistemas de recirculación acuícola (RAS) se rige por múltiples estados de proceso y requisitos operativos que interactúan entre sí. Al incorporar estas interacciones a la gestión energética, buscamos identificar una mayor flexibilidad sin comprometer la seguridad y la fiabilidad de la producción. Este mismo principio podría extenderse a otras instalaciones esenciales regidas por requisitos de seguridad, calidad o servicio'.
  Los investigadores indicaron que en futuros trabajos se evaluará el marco en instalaciones de recirculación acuícola (RAS) de mayor tamaño, con especies acuícolas adicionales y en diferentes condiciones de operación. Asimismo, planean incorporar factores adicionales de calidad del agua y requisitos biológicos para ofrecer un enfoque más integral para la gestión del consumo energético en la acuicultura terrestre. Fuente: Global Seafood

Recirculación Portugal destina 1,08 millones de euros a sensores capaces de medir cortisol en RAS y cultivos de bivalvos
 

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Portugal destina 1,08 millones de euros a sensores capaces de medir cortisol en RAS y cultivos de bivalvos  

Portugal impulsa el desarrollo de una plataforma de sensores inteligentes capaz de monitorizar de manera continua la calidad del agua en sistemas de recirculación acuícola (RAS) para peces marinos y en instalaciones de cultivo de bivalvos.
  El proyecto SENSIMARINE moviliza una inversión de 1.084.896 euros, de los que 864.691 euros, alrededor del 80%, proceden del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) a través de COMPETE 2030.
  La iniciativa pretende superar la monitorización convencional de temperatura, oxígeno disuelto, salinidad y pH incorporando indicadores biológicos y químicos más difíciles de medir de forma continua. Entre ellos figura el cortisol, utilizado como indicador de estrés en peces, junto con clorofila, nitratos, bromuros, yoduros, cloruros, fósforo total y materia orgánica.
  El objetivo, como explican desde COMPETE, no es instalar equipos comerciales ya disponibles, sino diseñar sensores miniaturizados y sistemas microfluídicos, construir prototipos y validarlos posteriormente en condiciones reales de producción. Si el desarrollo funciona, la medición del cortisol en el agua podría aportar información sobre la respuesta de los peces a cambios ambientales o productivos sin necesidad de realizar muestreos individuales.
  Los datos recopilados se integrarán en una plataforma basada en Internet de las Cosas (IoT). A partir de esta información, el proyecto desarrollará algoritmos predictivos mediante inteligencia artificial y aprendizaje automático para identificar alteraciones, anticipar situaciones de riesgo y ayudar a los productores a tomar decisiones antes de que se produzcan pérdidas.
  La aplicación prevista abarca tanto los RAS para peces marinos como la producción de bivalvos.
  En este segundo ámbito, el sistema analizará variables relacionadas con la calidad ambiental y la disponibilidad de alimento, mientras que una solución complementaria de identificación por radiofrecuencia, RFID, permitirá localizar las estructuras de cultivo y reducir el riesgo de pérdida durante episodios de fuerte agitación marítima.
  SENSIMARINE está promovido por la empresa portuguesa Ernesto São Simão y cuenta como socios con el Centro de Nanotecnología y Materiales Técnicos, Funcionales e Inteligentes (CeNTI), la Universidad de Aveiro y la Asociación Portuguesa de Acuicultores. El consorcio combinará capacidades industriales, científicas y productivas desde la definición de las necesidades hasta la validación de los prototipos.
  Uno de los principales retos será conseguir que variables complejas como el cortisol puedan medirse de forma estable, específica y económicamente viable en aguas de cultivo, donde la materia orgánica, la salinidad y otros compuestos pueden interferir en las lecturas.
  La utilidad productiva dependerá también de que los datos puedan relacionarse con situaciones concretas de estrés y convertirse en alertas comprensibles para los responsables de las instalaciones. Fuente: misPeces


Equipamiento

Equipamiento Oportunidades para la acuicultura latinoamericana en un escenario comercial cambiante

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Oportunidades para la acuicultura latinoamericana en un escenario comercial cambiante

Las oportunidades para la acuicultura latinoamericana continúan evolucionando a medida que cambian las dinámicas del comercio global. Para Wang, países como Brasil, Ecuador y Chile se encuentran en una posición estratégica para aprovechar este escenario gracias a la fortaleza de sus principales industrias acuícolas y al creciente interés de los mercados internacionales.

"Actualmente vemos tres grandes oportunidades de negocio en América Latina", afirma el especialista. "Brasil destaca por la tilapia, Ecuador por el camarón y Chile por el salmón, tres sectores con un importante potencial de crecimiento".

Brasil, por ejemplo, sigue consolidándose como uno de los principales productores de tilapia de la región. Si bien el sector ha enfrentado desafíos derivados de eventos climáticos y cambios en las condiciones del comercio internacional, Albert considera que el crecimiento de la demanda asiática abre nuevas posibilidades para el mercado brasileño.

"Asia es un mercado en crecimiento, por lo que existe una gran oportunidad para que Brasil expanda allí sus exportaciones de tilapia", señala.

En Ecuador, el ejecutivo destaca la fortaleza de la industria camaronera y las ventajas del sistema de cultivo extensivo, que contribuye tanto a obtener buenos rendimientos como a reducir la incidencia de enfermedades. Además, explica que determinadas condiciones comerciales han favorecido la competitividad del camarón ecuatoriano frente a otros países exportadores.

Respecto a Chile, Albert subraya la importancia de la industria del salmón y las oportunidades que continúan surgiendo para fortalecer su presencia en mercados internacionales.

Sin embargo, aprovechar estas oportunidades no depende únicamente del contexto comercial. La eficiencia de los procesos productivos y la calidad del alimento balanceado desempeñan un papel cada vez más importante para responder a las exigencias del mercado.

"Ofrecemos tres soluciones para ayudar a los productores a mejorar la eficiencia y la calidad de su producción", explica.

La primera es el Twin Screw Extruder, un extrusor de doble husillo desarrollado para producir alimento balanceado de alta calidad con mayor eficiencia operativa. Según Albert, el equipo incorpora motores síncronos de imanes permanentes y componentes robustos que optimizan el rendimiento del proceso.

La segunda solución es un sistema de paletizado de alta humedad, el cual consta de la etapa de paletizado de la harina, seguida del posacondicionador, el secador y el sistema de enfriamiento. "Este sistema permite aumentar la humedad antes del paletizado, favoreciendo una mejor cocción y una mayor digestibilidad, especialmente en el alimento para camarón", afirma.

Por último, CPM ofrece una solución que combina secado y enfriamiento mediante la tecnología Carousel. El sistema reutiliza parte del aire proveniente del enfriador durante el proceso de secado, reduciendo la necesidad de incorporar aire fresco y mejorando la eficiencia energética de la operación.

Para Wang, la combinación de oportunidades comerciales con tecnologías capaces de optimizar la producción será determinante para que la acuicultura latinoamericana continúe fortaleciendo su competitividad y respondiendo a una demanda global cada vez más exigente.

Para descubrir más sobre las soluciones de CPM para la industria de alimenos balanceados para acuicultura, visite su sitio web: https://onecpm.com/es/. Fuente: All Aquaculture

Equipamiento Innovación integrada en acuicultura: del alimento funcional a los sistemas inteligentes de cultivo

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Innovación integrada en acuicultura: del alimento funcional a los sistemas inteligentes de cultivo

La convergencia entre la nutrición avanzada y las tecnologías de cultivo representa uno de los principales vectores de esta transformación. Más que desarrollar dietas más eficientes o sistemas más controlados de forma aislada, el enfoque actual se centra en la interacción entre estos elementos. Este enfoque integrado permite armonizar la oferta nutricional, las condiciones ambientales y la respuesta biológica de los organismos, lo que se traduce en un mayor rendimiento zootécnico, estabilidad productiva y previsibilidad económica.   Innovación en la formulación de alimentos   La formulación de los piensos para acuicultura ha evolucionado considerablemente en las últimas décadas, impulsada tanto por los avances científicos como por las exigencias de sostenibilidad. La reducción de la dependencia de la harina y el aceite de pescado ha dado lugar al desarrollo y la consolidación de ingredientes alternativos, como los concentrados proteicos vegetales, las harinas de insectos, las microalgas y la biomasa unicelular. 
  Sin embargo, estos nuevos ingredientes pueden plantear retos relacionados con la digestibilidad, la presencia de factores antinutricionales y el perfil de aminoácidos. Por ello, la formulación moderna se basa en conceptos, como la digestibilidad estandarizada, el equilibrio óptimo de aminoácidos y el uso de enzimas exógenas para maximizar la utilización de los nutrientes.
  Además, la incorporación de aditivos funcionales ha ampliado el papel del pienso dentro del sistema productivo. Compuestos, como prebióticos, probióticos, ácidos orgánicos, nucleótidos y fitogénicos actúan en la modulación de la microbiota intestinal, la integridad de la mucosa y la respuesta inmunitaria. De este modo, la dieta contribuye activamente a la salud y la resistencia de los organismos, reduciendo la necesidad de intervenciones terapéuticas y mejorando el rendimiento en condiciones difíciles.   Adaptación nutricional a las condiciones de cultivo   Incluso las dietas bien formuladas técnicamente pueden presentar un rendimiento variable cuando se someten a diferentes condiciones ambientales. Factores, como la temperatura, el oxígeno disuelto, la salinidad y la densidad de población influyen directamente en el metabolismo de los organismos, afectando al apetito, la velocidad de digestión y la eficiencia en la absorción de nutrientes.
  En este contexto, la nutrición de precisión surge como un enfoque que busca adaptar la estrategia alimentaria a las condiciones reales del sistema de cultivo. Esto incluye ajustes en la tasa de alimentación, la frecuencia de alimentación e incluso en la composición de la dieta a lo largo del ciclo productivo.
  La implementación efectiva de este enfoque depende de la capacidad de monitorizar continuamente el entorno y el comportamiento de los animales, estableciendo una conexión directa entre nutrición y tecnología. De este modo, el alimento deja de ser una variable fija y pasa a ser un componente dinámico del sistema productivo.   Monitorización ambiental en tiempo real   El control continuo de la calidad del agua es fundamental para la estabilidad de los sistemas acuícolas. Parámetros, como la temperatura, el oxígeno disuelto, el pH, el amoníaco y los nitritos influyen directamente en el rendimiento productivo y el bienestar de los organismos. 
  El uso de sensores multiparamétricos permite la recopilación de datos en tiempo real, lo que facilita respuestas rápidas a las variaciones ambientales. Esta capacidad de detección temprana es esencial para evitar eventos críticos, como la hipoxia o la acumulación de compuestos tóxicos, que pueden comprometer el crecimiento o provocar mortalidad.
  Además, el monitoreo continuo contribuye a la creación de historiales de datos, lo que permite identificar patrones y tendencias a lo largo del tiempo. Estos datos son fundamentales para el perfeccionamiento de las estrategias de manejo y para la integración con los sistemas de toma de decisiones.   Tecnologías de alimentación automatizada   La automatización de la alimentación supone un avance significativo en la gestión de la producción acuícola. Los sistemas automatizados permiten controlar con gran precisión la cantidad, la frecuencia y la distribución del pienso, reduciendo el desperdicio y mejorando la eficiencia en la conversión alimentaria.
  Las tecnologías más avanzadas incorporan sensores y algoritmos capaces de ajustar el suministro de alimento en función del comportamiento de los animales. Por ejemplo, los sistemas basados en visión artificial o sensores acústicos pueden identificar patrones de ingesta e interrumpir la alimentación cuando se detectan señales de saciedad.
  Este enfoque no solo maximiza el aprovechamiento del pienso, sino que también reduce la carga orgánica en el sistema, lo que contribuye a mantener la calidad del agua. Además, la automatización reduce la dependencia del manejo manual, aumentando la estandarización de los procesos y la reproducibilidad de los resultados.   Sistemas de cultivo y control ambiental Los avances en los sistemas de cultivo han ampliado significativamente la capacidad de control sobre el entorno productivo. Los sistemas de recirculación de agua (RAS), los bioflocos y las estructuras en alta mar representan diferentes estrategias tecnológicas con distintos niveles de intensificación y control.
  En los sistemas RAS, el entorno está altamente controlado, lo que permite ajustes precisos de los parámetros físicos y químicos. Esto favorece la aplicación de estrategias nutricionales más refinadas y predecibles. Por su parte, en los sistemas de bioflocos existe una interacción compleja entre los organismos cultivados y las comunidades microbianas, que contribuyen a la nutrición y al reciclaje de nutrientes.
  Independientemente del modelo adoptado, el sistema de cultivo ejerce una influencia directa sobre la eficiencia del pienso, siendo un factor determinante para la expresión del potencial productivo.   Integración de datos y toma de decisiones La digitalización de la acuicultura permite integrar datos procedentes de diferentes fuentes, creando una base sólida para la toma de decisiones. La información de los sensores ambientales, los sistemas de alimentación y los registros de producción puede combinarse para generar indicadores de rendimiento en tiempo real.
  Esta integración permite la adopción de herramientas analíticas y modelos predictivos, capaces de anticipar escenarios y orientar los ajustes en la gestión. La toma de decisiones basada en datos reduce la subjetividad y aumenta la eficiencia operativa, contribuyendo a sistemas más inteligentes y adaptativos.   Repercusiones en la eficiencia y la sostenibilidad   La integración entre la innovación nutricional y las tecnologías de cultivo tiene un impacto directo en la eficiencia del sistema productivo. La mejora en la conversión alimentaria reduce la demanda de insumos y aumenta la productividad, mientras que la optimización de la gestión disminuye las pérdidas y el desperdicio.
  Desde el punto de vista medioambiental, esta integración contribuye a la reducción de la emisión de efluentes y a un uso más racional de los recursos naturales. La menor excreción de nutrientes no aprovechados reduce el riesgo de eutrofización y mejora la sostenibilidad de los sistemas.
  Además, la mayor eficiencia productiva se traduce en beneficios económicos, lo que aumenta la competitividad del sector y su capacidad para satisfacer las demandas del mercado global.   Perspectivas de futuro   El avance de la acuicultura está directamente vinculado a una mayor integración entre la nutrición y la tecnología. Tendencias, como el uso de la inteligencia artificial, el aprendizaje automático y los sistemas autónomos deberían ampliar aún más la capacidad de monitorización y toma de decisiones.
  La nutrición también tiende a evolucionar hacia modelos más personalizados, con dietas adaptadas en tiempo real a las condiciones del sistema y al rendimiento de los organismos. Este enfoque exige no solo innovación tecnológica, sino también una integración eficiente entre diferentes áreas del conocimiento.
  En este contexto, el reto no reside únicamente en el desarrollo de nuevas soluciones, sino en su implementación coordinada. Los sistemas productivos que logren integrar de manera eficiente la alimentación, el entorno y la tecnología estarán mejor posicionados para afrontar los retos futuros de la acuicultura. Por Vanessa R. Olszewski y Ananda P. Félix
Fuente: All Aquaculture Magazine
Referencias
Boyd, C.E. et al. (2020). Achieving sustainable aquaculture: Historical and current perspectives and future needs and challenges. Journal of the World Aquaculture Society, 51(3), 578–633. FAO (2022). The State of World Fisheries and Aquaculture 2022 (SOFIA). Food and Agriculture Organization of the United Nations, Rome. Glencross BD. A feed is still only as good as its ingredients: An update on the nutritional research strategies for the optimal evaluation of ingredients for aquaculture feeds. Aquacult Nutr. 2020;26:1871–1883. https://doi.org/10.1111/anu.13138 Naylor, R.L., Hardy, R.W., Buschmann, A.H. et al. A 20-year retrospective review of global aquaculture. Nature 591, 551–563 (2021). https://doi.org/10.1038/s41586-021-03308-6 Metian, M. (2015). Feed Matters: Satisfying the Feed Demand of Aquaculture. Reviews in Fisheries Science & Aquaculture. https://doi.org/10.1080/23308249.2014.987209 Bossier, P., & Ekasari, J. (2017). Biofloc technology application in aquaculture to support sustainable development goals. Microbial biotechnology, 10(5), 1012–1016. https://doi.org/10.1111/1751-7915.12836 Badiola, M., Mendiola, D. & Bostock, J. (2012). Recirculating aquaculture systems (RAS) analysis: Main issues on management and future challenges. Aquacultural Engineering, 51, 26–35. Føre, M. et al. (2018). Precision fish farming: A new framework to improve production in aquaculture. Biosystems Engineering, 173, 176–193. Martins, C.I.M. et al. (2010). New developments in recirculating aquaculture systems in Europe: A perspective on environmental sustainability. Aquacultural Engineering, 43(3), 83–93.

Por Vanessa Olszewski


Calidad del agua

Calidad del agua UCSC desarrollará tecnología sustentable para descontaminar agua utilizando residuos de moluscos
 

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UCSC desarrollará tecnología sustentable para descontaminar agua utilizando residuos de moluscos  

Economía circular aplicada a la seguridad hídrica
Este proyecto de investigación aplicada conecta de forma estratégica dos grandes desafíos ambientales en Chile: la presencia de contaminantes en recursos hídricos esenciales y la acumulación masiva de residuos calcáreos generados por la actividad acuícola en las zonas costeras.
  La industria miticultora, centrada en el cultivo de mejillones o choritos, es un pilar productivo clave para las costas chilenas. Sin embargo, este proceso genera miles de toneladas de conchas compuestas principalmente por carbonato de calcio. Actualmente, estos residuos suelen ser descartados sin ninguna valorización, lo que desaprovecha un recurso con un enorme potencial de aplicación ambiental y genera un impacto ecológico negativo.   Innovación tecnológica con impacto territorial
La propuesta fue adjudicada a través del Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondef), un instrumento de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) diseñado para impulsar proyectos de innovación con un claro potencial de transferencia hacia la sociedad y los sectores productivos. En este escenario, el proyecto busca transformarse en una solución concreta frente a la contaminación por metales pesados, un problema crítico que afecta la calidad de vida de las personas y eleva las exigencias de los estándares ambientales.
  El núcleo innovador del proyecto radica en convertir un residuo marino abundante en un insumo tecnológico clave para el tratamiento de aguas. Durante su ejecución, el equipo evaluará el rendimiento de la tecnología tanto en laboratorios como en entornos que simulen escenarios reales de aplicación, buscando demostrar su factibilidad técnica antes de avanzar hacia el escalamiento y la validación en terreno.
  Al respecto, la Dra. Elizabeth Elgueta destacó: 'La propuesta destaca por combinar la valorización de residuos marinos con el desarrollo de soluciones para el tratamiento de aguas, integrando principios de economía circular, sostenibilidad e innovación tecnológica'.
  Para la académica, este fondo representa un respaldo fundamental a la pertinencia de su línea de estudio:
  'Nos permite fortalecer la investigación aplicada, generar soluciones con impacto real y consolidar la vinculación con empresas y actores del territorio'.   Alianzas científicas para el desarrollo sostenible
El proyecto cuenta con el respaldo del Centro de Investigación en Biodiversidad y Ambientes Sustentables (CIBAS), lo que potencia las capacidades interdisciplinarias para resolver problemas ambientales prioritarios. Asimismo, en el equipo investigador participan las destacadas académicas de la Facultad de Ciencias UCSC y del CIBAS, la Dra. Dariela Núñez y la Dra. Rocío Durán.
  Además de impulsar la formación de capital humano avanzado , esta tecnología promete abrir nuevas oportunidades de negocio sustentable en las comunidades costeras, reduciendo la acumulación de desechos y agregando valor local. Finalmente, se proyecta un impacto directo en sectores sanitarios, acuícolas y mineros, aportando activamente a la seguridad hídrica, la conservación de los ecosistemas y el bienestar social en Chile. Fuente: AQUAHOY

Calidad del agua Enzimas vivas: la revolución silenciosa que está transformando la acuicultura
 

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Enzimas vivas: la revolución silenciosa que está transformando la acuicultura  

El reto invisible de la acuicultura moderna
La acuicultura moderna enfrenta un desafío que no siempre es visible a simple vista, pero que determina el éxito o fracaso de muchas granjas. No se trata únicamente del alimento, ni de la genética de los animales, ni siquiera del diseño de los estanques. El verdadero problema se acumula lentamente en el fondo de los sistemas de cultivo, donde toneladas de materia orgánica se transforman cada día en un cóctel químico complejo. Cada kilo de alimento que entra en un estanque deja tras de sí una huella inevitable. Una parte se convierte en biomasa de peces o camarones, pero otra parte termina como heces, alimento no consumido, mucosidades o residuos metabólicos. Con el tiempo, esta materia orgánica se deposita en el fondo, donde comienza un proceso de degradación que puede derivar en la formación de compuestos tóxicos como amonio, nitritos o sulfuro de hidrógeno.
  El sulfuro de hidrógeno, en particular, es uno de los enemigos más silenciosos de la acuicultura intensiva. Se forma cuando las bacterias anaerobias descomponen materia orgánica en condiciones pobres en oxígeno. Su olor característico a huevo podrido es bien conocido por los productores, pero lo que muchos no saben es que incluso concentraciones muy bajas pueden dañar las branquias de peces y camarones, alterar su metabolismo y provocar mortalidades repentinas. Durante décadas, la industria ha buscado soluciones a este problema. Aireación, sifoneo, recambios de agua y productos químicos han sido herramientas habituales. Sin embargo, en los últimos años ha comenzado a surgir un enfoque diferente, inspirado más en la biología que en la ingeniería.
  La acuicultura moderna enfrenta la acumulación crítica de materia orgánica en el fondo de los estanques. Estos residuos metabólicos y restos de alimento derivan en la formación de compuestos altamente tóxicos como el sulfuro de hidrógeno, comprometiendo la salud branquial y el metabolismo animal.   Cuando la solución viene de la biología
Ese nuevo enfoque consiste en utilizar enzimas y microorganismos para acelerar los procesos naturales de degradación de la materia orgánica. Las enzimas son catalizadores biológicos. Son moléculas capaces de acelerar reacciones químicas millones de veces más rápido de lo que ocurrirían de manera natural. En los organismos vivos, las enzimas son responsables de prácticamente todos los procesos metabólicos, desde la digestión hasta la respiración celular. En acuicultura, las enzimas pueden desempeñar dos funciones fundamentales. Por un lado, pueden ayudar a degradar la materia orgánica acumulada en el sistema. Por otro, pueden mejorar la digestión del alimento dentro del intestino de peces y camarones. Las bacterias del género Bacillus, ampliamente usadas como probióticos en acuicultura, son particularmente interesantes en este contexto. Estas bacterias poseen una extraordinaria capacidad para producir enzimas extracelulares. Durante su crecimiento liberan al medio proteasas, amilasas, lipasas y celulasas, enzimas capaces de descomponer proteínas, carbohidratos, grasas y fibras vegetales.   Fermentos simbióticos: pequeñas fábricas biológicas
Cuando se preparan fermentos simples utilizando agua, melaza, salvado y un pequeño inóculo de Bacillus, se crea un entorno ideal para que estas bacterias se multipliquen y produzcan grandes cantidades de enzimas. En un fermento de apenas 200 litros, la población bacteriana puede alcanzar fácilmente cientos de billones de células en pocas horas. Durante ese crecimiento, estas bacterias funcionan como pequeñas fábricas bioquímicas que liberan enzimas al medio. Los cálculos muestran que un fermento de este tipo puede producir decenas de millones de unidades enzimáticas. Si se considera únicamente la actividad de las proteasas, las enzimas encargadas de degradar proteínas, el potencial de hidrólisis es sorprendente. Incluso asumiendo condiciones muy conservadoras y una eficiencia real del uno por ciento en el estanque, un fermento de 200 litros podría iniciar la degradación de más de 180 kilogramos de materia orgánica en un período de 24 horas. Este proceso no significa que la materia orgánica desaparezca de manera instantánea. Lo que ocurre es algo más interesante: las enzimas rompen las moléculas complejas en fragmentos más pequeños que luego pueden ser usados por las comunidades microbianas del sistema. En otras palabras, las enzimas abren la puerta a una mineralización más rápida y eficiente de los residuos orgánicos.
  Las bacterias Bacillus actúan como potentes fábricas biológicas que liberan proteasas, amilasas y lipasas al medio. Estas enzimas extracelulares aceleran millones de veces la degradación de proteínas, grasas y carbohidratos, facilitando una mineralización eficiente de los residuos orgánicos en el sistema.  
Del fondo del estanque al intestino del pez
Para los productores, los efectos prácticos pueden ser muy evidentes. Los fondos de los estanques tienden a acumular menos lodo, los olores a sulfuro disminuyen y la estabilidad del agua mejora.
  Pero quizás uno de los beneficios más interesantes ocurre cuando estos fermentos se usan también sobre el alimento. Cuando el alimento se humedece ligeramente con un fermento rico en enzimas antes de ser suministrado, comienza un proceso de predigestión. Las proteasas empiezan a romper las proteínas del alimento en péptidos más pequeños, las amilasas degradan los almidones y las lipasas actúan sobre las grasas. El resultado es un alimento parcialmente hidrolizado que puede ser más fácil de digerir para peces y camarones. Este fenómeno tiene dos consecuencias importantes. Primero, los organismos pueden absorber los nutrientes de manera más eficiente, lo que puede mejorar el crecimiento y la conversión alimenticia. Segundo, una mayor digestibilidad significa que menos nutrientes terminan excretándose en el agua, reduciendo así la carga orgánica del sistema. Al mismo tiempo, el alimento actúa como vehículo para introducir bacterias beneficiosas en el tracto digestivo. Estas bacterias pueden contribuir a estabilizar la microbiota intestinal, competir con microorganismos patógenos y continuar produciendo enzimas dentro del sistema digestivo.   Hacia una tecnología simbiótica en acuicultura
En los últimos años, el grupo de Bioacuafloc lleva explorando con mayor profundidad este tipo de estrategias (www.bioaquafloc.com). El uso de fermentaciones funcionales para mejorar ingredientes vegetales, el diseño de consorcios microbianos capaces de producir enzimas específicas y el desarrollo de microbiomas acuícolas más equilibrados forman parte de una nueva frontera tecnológica. Curiosamente, muchas de estas innovaciones avanzadas se basan en principios biológicos relativamente simples. Las bacterias han estado produciendo enzimas durante miles de millones de años, mucho antes de que los humanos comenzáramos a cultivar peces o camarones. Lo que la acuicultura moderna está empezando a hacer es aprender a dirigir y aprovechar ese potencial biológico. En este contexto comienza a surgir un concepto cada vez más relevante: la tecnología simbiótica.
  Mediante el uso de agua, melaza y salvado, se pueden crear fermentos simbióticos capaces de producir millones de unidades enzimáticas. Un solo fermento de 200 litros posee el potencial de iniciar la hidrólisis de más de 180 kilogramos de materia orgánica en apenas 24 horas.  
La idea es sencilla, pero poderosa. Las bacterias producen enzimas que liberan nutrientes en el sistema y, a su vez, esos nutrientes alimentan a las propias comunidades microbianas beneficiosas. Se crea así un ciclo metabólico donde microorganismos, enzimas y nutrientes interactúan de manera continua. En lugar de aplicar simplemente productos aislados, se construyen pequeños ecosistemas funcionales capaces de trabajar de forma sostenida dentro del sistema de cultivo.
  Aplicar fermentos ricos en enzimas sobre el alimento inicia un proceso de predigestión que hidroliza proteínas en péptidos más pequeños. Esto mejora la absorción de nutrientes, optimiza el crecimiento y reduce la excreción de desechos orgánicos al agua, mejorando la conversión alimenticia.   Una herramienta poderosa para el productor
Para los productores, la idea de que un fermento preparado con ingredientes tan simples como melaza y salvado pueda generar millones de unidades de enzimas puede parecer sorprendente. Sin embargo, es justo esta simplicidad la que hace que la tecnología sea tan atractiva. En lugar de depender exclusivamente de aditivos industriales costosos, los productores pueden activar procesos biológicos que ya existen en la naturaleza. La acuicultura del futuro probablemente dependerá cada vez más de este tipo de enfoques: sistemas en los que la microbiología, las enzimas y la ecología microbiana trabajen juntas para transformar residuos en recursos, mejorar la eficiencia de los alimentos y mantener ecosistemas de cultivo más estables. En ese contexto, los fermentos enzimáticos no son solo un producto más. Representan una manera diferente de entender la producción acuícola: no como un sistema que lucha constantemente contra la naturaleza, sino como uno que aprende a colaborar con ella.
  La tecnología simbiótica integra microbiología, enzimas y ecología microbiana para construir ecosistemas funcionales sostenibles. Este enfoque colaborativo con la naturaleza permite a los productores acuícolas reducir la dependencia de aditivos costosos y mantener entornos de cultivo mucho más estables y productivos. Por David Celdrán
Fuente: Panorama Acuícola Sobre el autor
David Celdrán es doctor en Ecología Marina, máster en Acuicultura y licenciado en Ciencias Ambientales por la Universidad de Murcia. Colaborador de investigación en laboratorios en Francia, Corea del Sur, Australia y México. Fue investigador nacional SNI1 en México. Consultor de Conservation International Foundation en Costa Rica, OIRSA, Comités de Sanidad Acuícola en México y de Programas del Banco Mundial en Perú. Revisor de la Revista Ciencia y Agricultura. Tutor académico de tesis de doctorado en tecnologías simbióticas. Fundador y CEO de Bioaquafloc LLC y de la web de acuicultura simbiótica www.bioaquafloc.com

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