Últimos contenidos de Alimentos Acuícolas

Avanzando con los piensos funcionales para una nutrición de precisión
 
Nutrición e Ingredientes

2+ MIN

Avanzando con los piensos funcionales para una nutrición de precisión  

Los piensos funcionales ganan espacio en acuicultura como una herramienta nutricional para reforzar la salud intestinal, modular la inmunidad y mejorar la resistencia de los peces frente a enfermedades.
  Su desarrollo se apoya en el uso estratégico de aditivos como probióticos, prebióticos, simbióticos, compuestos fitogénicos, derivados de levadura, beta-glucanos, ácidos orgánicos, enzimas o metabolitos de algas.
  Más que actuar como suplementos genéricos, estos ingredientes buscan mejorar funciones concretas del organismo, desde la utilización del alimento y el equilibrio de la microbiota hasta la inmunidad mucosal, la defensa antioxidante y la respuesta frente a patógenos.
  No existe un compuesto que pueda considerarse un aditivo universal. Cada uno actúa de distinta manera.

Los probióticos, se asocian principalmente con la modulación de la microbiota y la exclusión de patógenos; los prebióticos y simbióticos buscan favorecer microorganismos beneficiosos; los beta-glucanos y productos de levadura se relacionan con la inmunoestimulación; los fitogénicos y aceites esenciales pueden aportar actividad antioxidante, antimicrobiana o antiinflamatoria; y los ácidos orgánicos y enzimas se vinculan más directamente con digestibilidad, control microbiano y uso de ingredientes vegetales.
  Además, la respuesta depende de la especie, la fase de cultivo, la dosis, la duración del suministro, la estabilidad durante la fabricación del pienso, la composición de la dieta basal y las condiciones reales de producción.
  Por eso, la mejor estrategia pasa por crear programas funcionales diseñados para problemas concretos: estrés intestinal, dietas con menor contenido de ingredientes marinos, riesgo bacteriano, estrés térmico, baja digestibilidad o necesidad de reforzar la inmunidad en fases sensibles.
  La aplicación comercial todavía está pendiente de más ensayos con curvas dosis-respuesta, mejor caracterización de los productos, validación en condiciones de granja y análisis económico.

Los aditivos pueden mejorar marcadores inmunitarios en laboratorio, pero su verdadero valor está en ver si a nivel de granja reduce mortalidades, mejora la conversión alimenticia, aumenta la supervivencia o disminuye costes sanitarios.
  Además, hay que ser prudentes pues los piensos funcionales no sustituyen la bioseguridad, la vacunación, la calidad del agua ni el manejo sanitario.
  Son una herramienta más dentro de estrategias de nutrición de precisión, con objetivos productivos medibles y adaptadas a cada especie y sistema de cultivo. Fuente: misPeces

El sistema detrás del alimento acuícola
Procesamiento

5+ MIN

El sistema detrás del alimento acuícola

En este escenario, la innovación adquiere una nueva dimensión: ya no se limita al desarrollo de soluciones individuales, sino a la integración funcional de tecnologías a lo largo de toda la cadena de valor, como base para mejorar el desempeño global del sistema.
El alimento como variable funcional 
La formulación de alimentos acuícolas ha evolucionado hacia matrices nutricionales de mayor complejidad, incorporando nuevas fuentes proteicas, aditivos funcionales y estrategias orientadas a optimizar la digestibilidad y la eficiencia metabólica. Sin embargo, el desempeño real del alimento en condiciones operativas no está definido únicamente por su composición química, sino por un conjunto de propiedades fisicoquímicas que determinan su comportamiento a lo largo de toda la cadena de manejo y consumo.

Parámetros, como la durabilidad del pellet (solo en caso de alimento peletizado), la estabilidad hidrolítica en agua, la densidad aparente y el perfil de flotabilidad o hundimiento, junto con la distribución granulométrica, condicionan directamente la integridad estructural del alimento y su interacción con el entorno de cultivo. Estas variables influyen tanto en la resistencia del pellet durante su manipulación como en su comportamiento en el medio acuático y en la dinámica de consumo.

Cuando estas propiedades no están alineadas con los sistemas de transporte, dosificación y suministro, pueden generarse pérdidas de eficiencia asociadas a la formación de finos, la lixiviación de nutrientes y la alteración de los patrones de ingesta, impactando directamente en la conversión alimenticia y en la carga orgánica del sistema.
Integración del alimento en el sistema productivo En este contexto, el alimento debe ser entendido como una variable funcional dentro de un sistema más amplio. Su valor no se agota en la formulación, sino que se construye a lo largo de toda la cadena de uso. La verdadera eficiencia aparece cuando las características físicas del alimento están correctamente integradas con las tecnologías que intervienen en su manejo y suministro.

En nuestra experiencia, este es uno de los puntos donde mayor valor puede capturarse en el proceso. Asegurar que el sistema esté diseñado para preservar la integridad del alimento permite que sus propiedades se expresen en condiciones reales de operación, evitando pérdidas invisibles que afectan el desempeño global. En otras palabras, no alcanza con formular correctamente; también es necesario que el proceso esté preparado para sostener ese valor a lo largo de toda la cadena productiva.
El rol de la ingeniería aplicada 
La integración efectiva entre alimento, tecnología de cultivo y sistemas de control no ocurre de manera espontánea, sino que requiere de un enfoque estructurado basado en ingeniería de procesos y conocimiento aplicado.

Uno de los principales desafíos radica en la falta de alineación entre estos componentes. Las características físicas del alimento, los sistemas de transporte, los equipos de dosificación y las condiciones operativas del cultivo generan efectos interdependientes. Cuando estos no son gestionados de manera integral, derivan en pérdidas de eficiencia. Estas desviaciones no siempre resultan evidentes a simple vista, pero impactan directamente sobre los costos, la estabilidad del proceso y los indicadores productivos.

Soluciones tecnológicas e integración de procesos
Frente a este escenario, en Clivio Solutions trabajamos con una lógica de análisis integral del proceso. Esto implica evaluar la compatibilidad entre los materiales y las tecnologías, ajustar parámetros operativos en función del comportamiento real del alimento y detectar cuellos de botella que limiten el desempeño global del sistema.

Nuestra propuesta se basa en la integración de tecnologías de alto desempeño orientadas al manejo, transporte, dosificación y suministro del alimento, entendiendo que cada una de estas etapas puede comprometer o potenciar la eficiencia del sistema si no está correctamente resuelta. Este enfoque nos permite diseñar soluciones donde cada componente cumple una función dentro de un sistema coherente, evitando que las mejoras queden aisladas o pierdan impacto en la operación real.

Asimismo, el creciente uso de sistemas de monitoreo y adquisición de datos habilita una comprensión más profunda del comportamiento del proceso en tiempo real, permitiendo ajustar estrategias operativas con mayor precisión. Sin embargo, el verdadero valor de estos sistemas radica en su correcta interpretación y en su integración dentro de una lógica de mejora continua.

En este sentido, la ingeniería no solo cumple un rol técnico, sino también estratégico, al actuar como nexo entre el diseño teórico y la operación real, facilitando la transformación de información en decisiones concretas orientadas a la optimización del sistema.
Conclusión
En este contexto, el desafío ya no radica únicamente en mejorar componentes individuales, sino en diseñar e implementar sistemas donde cada variable —desde las propiedades fisicoquímicas del alimento hasta su distribución en cultivo— esté alineada con criterios de eficiencia y control de proceso.

Desde Clivio Solutions, trabajamos precisamente en ese punto de integración, combinando ingeniería aplicada con tecnologías de alto desempeño para abordar de manera integral las distintas etapas del proceso. Nuestra propuesta se basa en la incorporación de soluciones tecnológicas orientadas a optimizar el manejo, el transporte, la dosificación y el suministro del alimento, asegurando su correcta interacción con el sistema de cultivo.

Este enfoque nos permite acompañar a la industria acuícola en la transición hacia modelos productivos más eficientes y predecibles, donde la tecnología no opera de manera aislada, sino como parte de un sistema diseñado para maximizar resultados en condiciones reales de operación. Por Clivio Solutions
Fuente: All Aquaculture Magazine

La nueva generación de piensos funcionales exige precisión en dosis, extracción y estabilidad de los aditivos naturales
 
Formulación

3+ MIN

La nueva generación de piensos funcionales exige precisión en dosis, extracción y estabilidad de los aditivos naturales  

La acuicultura avanza hacia una nueva generación de piensos funcionales en la que la eficacia de aditivos naturales como cúrcuma, jengibre, probióticos, postbióticos e ingredientes alternativos enriquecidos dependerá menos de su origen natural que de su formulación, estabilidad y efecto productivo demostrable.
  Identificar compuestos bioactivos prometedores no es ya el reto, sino en incorporarlos al alimento en la dosis adecuada, mantener su actividad durante el procesado y demostrar mejoras medibles en crecimiento, conversión alimenticia, supervivencia o resistencia al estrés.
  Los estudios recientes apuntan en una misma dirección. En nutrición funcional, más ingrediente no significa necesariamente mejor resultado.
  En langostino tropical (Litopenaeus vannamei), la forma de preparar la cúrcuma condicionó su efecto inmunoestimulante frente a Vibrio parahaemolyticus. El método de licuado obtuvo los mejores resultados globales, con menor índice de conversión alimenticia y mayor actividad fagocítica.   La dosis también marca límites claros

Otro ensayo con langostino blanco mostró que la combinación de Lactobacillus sp. con 5 gramos de harina de cúrcuma por kilo de pienso mejoró crecimiento, supervivencia y eficiencia alimentaria.
  Sin embargo, al elevar la inclusión hasta 15 gramos por kilo, la respuesta dejó de mejorar y la eficiencia se redujo.
  El jengibre (Zingiber officinale) refuerza esta misma conclusión. Una revisión reciente en peces y langostinos señala que sus efectos dependen de la forma utilizada —extracto, polvo o aceite esencial.
  Los extractos parecen ofrecer respuestas más consistentes, mientras que los aceites esenciales pueden generar efectos adversos a determinadas dosis, incluidas alteraciones intestinales o estrés fisiológico.
  La misma lógica se aplica a postbióticos y fitogénicos, cuya eficacia depende de la composición, la estabilidad y la interacción con la especie cultivada. Por ello, la industria empieza a desplazarse desde el concepto genérico de 'aditivo natural' hacia estrategias más integradas, basadas en metabolitos microbianos, extractos vegetales y tecnologías de encapsulación.
  La funcionalización también alcanza a los ingredientes alternativos. En juveniles de Clarias gariepinus, la harina de larva de mosca soldado negra enriquecida con omega-3 permitió sustituir hasta el 75% de la harina de pescado con mejoras en crecimiento, supervivencia y parámetros fisiológicos.
  No obstante, la sustitución total redujo el rendimiento, lo que subraya la necesidad de definir umbrales de inclusión y evitar desequilibrios nutricionales.
  Para avanzar hacia piensos comerciales, el sector deberá resolver tres retos: estandarizar químicamente los ingredientes, garantizar su estabilidad durante la fabricación del pienso y validar los resultados en condiciones reales de cultivo.
  El futuro de los piensos funcionales no dependerá de añadir más aditivos naturales, sino de saber cuáles usar, en qué forma, a qué dosis, con qué estabilidad y para qué objetivo productivo. Fuente: misPeces

Extractos naturales: el futuro sostenible de la acuicultura de la dorada
 
Nutrición e Ingredientes

6+ MIN

Extractos naturales: el futuro sostenible de la acuicultura de la dorada  

En las últimas dos décadas, la industria ha sustituido los ingredientes marinos tradicionales por materias primas de origen vegetal. Sin embargo, esta transición ha elevado la huella de carbono y ha afectado la salud de los peces debido a factores antinutricionales y desequilibrios de aminoácidos.
  Para mitigar este impacto, los aditivos funcionales emergen como una estrategia clave. Bajo el enfoque de «Una Sola Salud» (One Health) y la economía circular, la valorización de subproductos agroindustriales y de biomasa marina de bajo valor ofrece una doble oportunidad: reducir residuos y fortalecer la resiliencia de las especies cultivadas.
  Un reciente estudio realizado por científicos del Grupo de Investigación en Acuicultura (GIA) del Instituto Universitario ECOAQUA de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, en colaboración con el IRTA, el CTICH y la empresa PTAqua, evaluó el potencial antioxidante, bactericida e inmunomodulatorio de nueve extractos naturales en leucocitos de dorada (Sparus aurata). Los resultados, publicados en la revista Frontiers in Marine Science, abren una vía prometedora para el desarrollo de alimentos funcionales más sostenibles.   Evaluación de la bioactividad celular mediante metodologías NAMs
Con el fin de cumplir con el principio de las 3R (Reemplazar, Reducir y Refinar el uso de animales en la ciencia), la investigación empleó metodologías de nuevos enfoques (New Approach Methodologies o NAMs), utilizando avanzadas técnicas in vitro y ex vivo.
  Los investigadores seleccionaron y analizaron nueve extractos obtenidos mediante tecnología de extracción con líquidos presurizados, divididos en dos bloques:
  Extractos Terrestres (TE): Dos variantes de corteza de granada (Punica granatum): una rica en punicalagina (PG) y otra en ácido elágico (EA).

Un extracto de cítricos rico en flavonoides (CF).
Un extracto de semilla de uva (GS).
  Extractos Marinos (ME): Microalgas: Rhodomonas lens (RH) y Desmodesmus sp. (DE).

Macroalgas: Osmundea pinnatifida (OS), Gracilaria sp. (GR) y Dictyota sp. (DI).
Para determinar su eficacia, estos compuestos fueron probados en leucocitos del riñón cefálico aislados de doradas. Durante los ensayos, se evaluaron parámetros críticos de salud celular como la citotoxicidad, la explosión respiratoria, la actividad fagocítica y la actividad de la peroxidasa.   Capacidad antioxidante y perfil químico de los extractos
El análisis químico determinó que los extractos terrestres presentan niveles significativamente más altos de compuestos fenólicos y flavonoides en comparación con los de origen marino. Asimismo, las pruebas de antioxidantes revelaron dinámicas diferenciadas debido a las variaciones metodológicas de cada ensayo:
  El extracto de semilla de uva (GS) sobresalió en el ensayo ABTS (capacidad de captación de radicales), mientras que los derivados de la granada (PG y EA) encabezaron los resultados en el ensayo FRAP (poder reductor férrico).
  Dentro del grupo marino, la microalga Rhodomonas lens (RH) exhibió la mayor potencia antioxidante. Lo destacable es que logró este rendimiento a pesar de no poseer el mayor contenido de fenoles, lo que sugiere una acción altamente beneficiosa de sus péptidos y lípidos bioactivos.   El poder antibacteriano frente a patógenos de la acuicultura
La actividad antibacteriana del estudio se evaluó contra tres patógenos Gram-negativos de alto impacto en la producción acuícola: Vibrio anguillarum, Vibrio harveyi y Photobacterium damselae subsp. piscicida.
  Los extractos de granada (PG y EA) resultaron ser los más efectivos al registrar las Concentraciones Mínimas Inhibitorias (MIC) más bajas. Por ejemplo, el extracto rico en punicalagina inhibió el crecimiento de Photobacterium damselae con apenas 0.047 mg/mL. Por el contrario, los extractos marinos requirieron dosis significativamente más elevadas para mostrar efectos inhibidores (algunas superiores a 24 o 48 mg/mL), un rango común para compuestos algales no purificados.
  La relevancia de este hallazgo es considerable. La industria acuícola busca desde hace años alternativas sostenibles que permitan disminuir la dependencia de los antibióticos, cuyo uso indiscriminado favorece la aparición de resistencias bacterianas.
  Aunque los investigadores advierten que aún son necesarios estudios in vivo antes de su aplicación comercial, los datos obtenidos sugieren que estos extractos naturales podrían integrarse con éxito en las futuras estrategias preventivas de la piscicultura.   Efectos en las células inmunitarias: el dilema de la dosis
El análisis celular en los leucocitos arrojó interacciones complejas que resultan cruciales para el desarrollo de alimentos funcionales:
  Citotoxicidad
La tolerancia celular varió significativamente según el compuesto. El extracto de granada rico en ácido elágico (EA) mostró toxicidad celular a partir de 1 µg/mL, mientras que el rico en punicalagina (PG) solo evidenció efectos adversos en la dosis más alta (100 µg/mL). Entre los recursos marinos, Gracilaria sp. redujo con fuerza la viabilidad celular incluso en dosis bajas, posiblemente debido a los efectos inductores de apoptosis del ácido palmítico. En contraste, Rhodomonas lens y Osmundea pinnatifida no generaron toxicidad en ninguna de las concentraciones evaluadas.
  Actividad fagocítica e inmunomodulación
La fagocitosis constituye una primera línea de defensa vital. Los extractos de granada (PG) y de cítricos (CF) estimularon de manera bifásica la actividad de los macrófagos en dosis moderadas. En cuanto a los extractos marinos, Rhodomonas lens estimuló la fagocitosis de forma dependiente de la dosis. Asimismo, las algas rojas Osmundea pinnatifida y Gracilaria sp. provocaron una estimulación en la explosión respiratoria basal, lo que se asocia a la presencia de polisacáridos sulfatados marinos que las células reconocen como patrones moleculares asociados a patógenos (PAMPs).
  Actividad de la peroxidasa
En este parámetro se identificaron dos tendencias claras: todos los extractos terrestres redujeron la actividad de la peroxidasa a medida que aumentaba la dosis. Por el contrario, los extractos marinos (salvo RH) estimularon significativamente esta enzima inmune. Esto reafirma que los compuestos de origen marino actúan como potentes activadores del estado inmunológico de los leucocitos.   Hacia dietas comerciales más equilibradas: el valor de la sinergia
Este estudio demuestra que, si bien las mezclas crudas de subproductos poseen una enorme riqueza funcional, su aplicación directa presenta limitaciones. Debido a que las dosis necesarias para lograr una acción bactericida eficaz a veces rozan los umbrales de toxicidad celular, el éxito de las futuras formulaciones radicará en el equilibrio exacto.
  Los autores concluyen que las marcadas diferencias entre los perfiles bioactivos terrestres (potentes antioxidantes y bactericidas) y marinos (excelentes inmunomoduladores) abren la puerta a estrategias de combinación. Una de las hipótesis más prometedoras es que ambos recursos actúen de forma complementaria: los extractos terrestres aportando protección antibacteriana, mientras que los marinos refuerzan las defensas inmunitarias.
  El siguiente gran reto de la industria será desarrollar ensayos in vivo para comprobar si estos efectos de laboratorio se mantienen en condiciones de cultivo reales, determinando qué combinaciones y dosis generan un efecto sinérgico que potencie la salud de la dorada (Sparus aurata) sin comprometer su seguridad fisiológica. Fuente: AQUAHOY

Referencia 
Molina-Roque L, Acosta F, Izquierdo M, Saromines CJ, Grifoll V, Docando J, Montero D and Torrecillas S (2026) Antioxidant, antibacterial, and immunostimulatory potentials of terrestrial and marine extracts from by-products and low-value biomass: an ex vivo study in gilthead seabream (Sparus aurata) head kidney leukocytes. Front. Mar. Sci. 13:1816745. doi: 10.3389/fmars.2026.1816745

Informe cuestiona el papel de la harina de insecto en piensos acuícolas
 
Nutrición e Ingredientes

3+ MIN

Informe cuestiona el papel de la harina de insecto en piensos acuícolas  

La harina de insecto se ha presentado durante la última década como una de las alternativas más prometedoras para reducir la dependencia de la harina de pescado y de algunas materias primas vegetales en los piensos acuícolas. Sin embargo, un nuevo informe del Stockholm Environment Institute (SEI) introduce una lectura más prudente sobre su papel dentro de la transición hacia proteínas más sostenibles.
  El informe, titulado Rethinking insects as alternative protein, analiza la producción comercial de insectos en países de renta alta del hemisferio norte y concluye que el sector 'frecuentemente se queda por debajo de su promesa teórica' cuando se evalúan sus impactos ambientales, su escalabilidad y sus efectos indirectos sobre los sistemas ganaderos y acuícolas.
  La cuestión, según el documento, no es si los insectos pueden ser útiles, sino bajo qué condiciones lo son realmente.
Según el informe, las evaluaciones de ciclo de vida muestran una gran variabilidad. En climas templados, las emisiones asociadas a la producción de insectos pueden situarse entre 3 y 35,5 kg de CO₂ equivalente por kilogramo de proteína, con una mediana aproximada de 13,5 kg de CO₂ equivalente.
  Aunque estos valores son inferiores a los de la carne de vacuno, el informe subraya que, en piensos acuícolas, la comparación más relevante no siempre es con la carne, sino con ingredientes como la soja o la harina de pescado.
  Especies como la mosca soldado negra o el gusano de la harina presentan interés por su eficiencia biológica, su ciclo de vida rápido y su capacidad para transformar determinados flujos orgánicos en proteína.
  Sin embargo, las ventajas no son automáticas ya que dependen del tipo de sustrato, la energía consumida y el ingrediente realmente sustituido.
  El documento advierte que cualquier posible ventaja como ingredientes en piensos acuícolas no es automática y depende de la especie de insector.
  Una evaluación reciente citada en el informe para piensos en Reino Unido estima que la harina de insecto puede presentar un impacto climático de 12,9 a 30,1 kg de CO₂ equivalente por kilogramo de proteína, entre 5,7 y 13,5 veces superior al de la harina de soja y entre 1,8 y 4,2 veces superior al de la harina de pescado en los escenarios analizados.
  La energía utilizada en el proceso de crianza, alimentación, procesado en materia prima y secado es otro factor clave a tener en cuenta. Por ello, la harina de insecto puede tener sentido como ingrediente funcional o complementario, pero no necesariamente como sustituto masivo y ambientalmente superior de la harina de pescado o de la soja.
  También se debe seguir avanzando en bioseguridad, biodiversidad y bienestar animal.
  En definitiva, el informe considera que la sostenibilidad de la harina de insecto debe evaluarse caso por caso y deben demostrar precio, escala, trazabilidad y resultados medibles en granja. Fuente: misPeces
Sobre el Stockholm Environment Institute
El Stockholm Environment Institute (SEI) es un instituto internacional de investigación sin ánimo de lucro especializado en clima, medio ambiente y desarrollo sostenible. Con sede principal en Estocolmo y centros en distintas regiones del mundo, trabaja en la generación de conocimiento, herramientas y capacidades para apoyar la toma de decisiones públicas y privadas en materia de sostenibilidad. 


Formulación

Formulación La nueva generación de piensos funcionales exige precisión en dosis, extracción y estabilidad de los aditivos naturales
 

3+ MIN

La nueva generación de piensos funcionales exige precisión en dosis, extracción y estabilidad de los aditivos naturales  

La acuicultura avanza hacia una nueva generación de piensos funcionales en la que la eficacia de aditivos naturales como cúrcuma, jengibre, probióticos, postbióticos e ingredientes alternativos enriquecidos dependerá menos de su origen natural que de su formulación, estabilidad y efecto productivo demostrable.
  Identificar compuestos bioactivos prometedores no es ya el reto, sino en incorporarlos al alimento en la dosis adecuada, mantener su actividad durante el procesado y demostrar mejoras medibles en crecimiento, conversión alimenticia, supervivencia o resistencia al estrés.
  Los estudios recientes apuntan en una misma dirección. En nutrición funcional, más ingrediente no significa necesariamente mejor resultado.
  En langostino tropical (Litopenaeus vannamei), la forma de preparar la cúrcuma condicionó su efecto inmunoestimulante frente a Vibrio parahaemolyticus. El método de licuado obtuvo los mejores resultados globales, con menor índice de conversión alimenticia y mayor actividad fagocítica.   La dosis también marca límites claros

Otro ensayo con langostino blanco mostró que la combinación de Lactobacillus sp. con 5 gramos de harina de cúrcuma por kilo de pienso mejoró crecimiento, supervivencia y eficiencia alimentaria.
  Sin embargo, al elevar la inclusión hasta 15 gramos por kilo, la respuesta dejó de mejorar y la eficiencia se redujo.
  El jengibre (Zingiber officinale) refuerza esta misma conclusión. Una revisión reciente en peces y langostinos señala que sus efectos dependen de la forma utilizada —extracto, polvo o aceite esencial.
  Los extractos parecen ofrecer respuestas más consistentes, mientras que los aceites esenciales pueden generar efectos adversos a determinadas dosis, incluidas alteraciones intestinales o estrés fisiológico.
  La misma lógica se aplica a postbióticos y fitogénicos, cuya eficacia depende de la composición, la estabilidad y la interacción con la especie cultivada. Por ello, la industria empieza a desplazarse desde el concepto genérico de 'aditivo natural' hacia estrategias más integradas, basadas en metabolitos microbianos, extractos vegetales y tecnologías de encapsulación.
  La funcionalización también alcanza a los ingredientes alternativos. En juveniles de Clarias gariepinus, la harina de larva de mosca soldado negra enriquecida con omega-3 permitió sustituir hasta el 75% de la harina de pescado con mejoras en crecimiento, supervivencia y parámetros fisiológicos.
  No obstante, la sustitución total redujo el rendimiento, lo que subraya la necesidad de definir umbrales de inclusión y evitar desequilibrios nutricionales.
  Para avanzar hacia piensos comerciales, el sector deberá resolver tres retos: estandarizar químicamente los ingredientes, garantizar su estabilidad durante la fabricación del pienso y validar los resultados en condiciones reales de cultivo.
  El futuro de los piensos funcionales no dependerá de añadir más aditivos naturales, sino de saber cuáles usar, en qué forma, a qué dosis, con qué estabilidad y para qué objetivo productivo. Fuente: misPeces

Formulación La continua transición hacia alimentos acuícolas que utilizan menos harina y aceite de pescado exige una atención cuidadosa a las posibles consecuencias para el hábitat

12+ MIN

La continua transición hacia alimentos acuícolas que utilizan menos harina y aceite de pescado exige una atención cuidadosa a las posibles consecuencias para el hábitat

Casi tres cuartas partes de la acuacultura animal dependen de alimentos elaborados por seres humanos, compuestos por ingredientes de origen marino y terrestre. La producción de materias primas utilizadas para los ingredientes de los alimentos acuícolas –determinada por su origen y las prácticas de producción– constituye la mayor parte de la huella ambiental acuícola, representando entre el 57 y el 94 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero y otras presiones clave, como el uso de la tierra y el agua. Por lo tanto, mejorar la sostenibilidad de los alimentos acuícolas representa una herramienta fundamental para mejorar el desempeño ambiental de la acuacultura en su conjunto.
  El impacto en la biodiversidad es un componente que suele omitirse en las evaluaciones de sostenibilidad de los alimentos. La mayoría de las evaluaciones existentes se centran en las presiones ambientales, como el uso de la tierra y el agua, sin evaluar directamente los resultados ecológicos. Diversas evaluaciones más amplias basadas en la presión ambiental han proporcionado valiosas perspectivas globales, pero no llegan a vincular las presiones con los resultados de biodiversidad a nivel de especies. Comprender estos impactos es cada vez más importante para la industria. A medida que surgen estándares para la presentación de informes de sostenibilidad corporativa, las empresas se ven sometidas a una presión creciente para evaluar y divulgar los riesgos para la biodiversidad. Al mismo tiempo, la creciente competencia por los recursos alimenticios en todos los sectores animales –incluidos los destinados a la alimentación humana, el combustible y los textiles– ejerce una presión adicional sobre la disponibilidad de materias primas para la alimentos acuícolas.
  Es probable que estos desafíos se intensifiquen a medida que el cambio climático afecte cada vez más las cadenas de suministro globales y los rendimientos de los cultivos, lo que dificulta aún más los esfuerzos para garantizar la sostenibilidad ambiental de los insumos para la alimentación animal. Por lo tanto, las evaluaciones sólidas del impacto en la biodiversidad –incluido el análisis de la pérdida de hábitat presentado en este estudio– son esenciales a medida que el sector acuícola continúa reduciendo su dependencia de la harina y el aceite de pescado de origen silvestre (FMFO) y desarrolla nuevos materiales y formulaciones para la alimentación animal.
  Este artículo –resumido de la publicación original (Clawson, G. et al. 2025. Continued transitions from fish meal and oil in aquafeeds require close attention to habitat impact trade-offs. Cell Reports Sustainability 2, 100457 October 24, 2025)– presenta los resultados de un estudio que evaluó los impactos en la biodiversidad, en forma de pérdida de hábitat de especies, sobre 54 628 especies marinas y terrestres para dos piensos simplificados pero plausibles para el salmón del Atlántico. Se presenta un nuevo enfoque espacial para cuantificar la pérdida de hábitat asociada a la producción de piensos, utilizando la acuicultura del salmón del Atlántico como caso de estudio.
Configuración del estudio
Realizamos un análisis espacial para evaluar el impacto de la producción de materia prima para la alimentación acuícola del salmón en el hábitat de 54.628 especies marinas y terrestres. Mapeamos la intersección espacial del área de hábitat (AOH) de cada especie con las presiones de perturbación (es decir, el área terrestre u oceánica utilizada para la producción de materia prima, equivalente en km²) a una resolución de 10 km, utilizando la proyección de Mollweide de áreas iguales. Las áreas superpuestas (es decir, de exposición) se ponderaron según los valores de sensibilidad de cada especie para evaluar el impacto. Se promediaron los impactos de las especies dentro de una misma ubicación, independientemente de sus funciones. El impacto se midió como la proporción del área de hábitat de cada especie afectada en un píxel. Todos los análisis se realizaron con el software estadístico R.
  Para estimar la demanda, aplicamos dos formulaciones de alimento (una con predominio de plantas y otra con predominio de pescado) para representar contrastes simples en la formulación, con muchos ingredientes de origen vegetal intercambiables. Estas formulaciones no reflejan la gama completa de dietas posibles para el salmón. Se derivan de piensos pasados ​​y actuales presentados en la literatura, los cuales se generalizan a partir de recetas de piensos para salmón Noruego.
  Fig.1: Representación gráfica del estudio.
Resultados y discusión
Nuestro mapa global de la proporción media de hábitat afectado revela impactos generalizados, aunque heterogéneos, derivados de los alimentos acuícolas (Fig. 2A). Observamos que la mayoría de las especies evaluadas se ven afectadas en algún grado por la producción de materia prima para alimentos con predominio de peces o de plantas (n = 42.471, 77,7 por ciento frente a n = 42.939, 78,6 por ciento, respectivamente). En ambos escenarios, se encontraron ejemplos de 'puntos críticos de impacto' (es decir, zonas con impactos ≥ percentil 95) en el norte y el este de Europa, Chile, Canadá, Brasil, Argentina y el Atlántico Norte Europeo (Fig. 2A).
  Además, aplicamos una ponderación por rareza a nuestra métrica de impacto, utilizando como ponderación el área global de hábitat adecuado para cada especie, y encontramos una alta concordancia entre las zonas críticas identificadas. Si bien los impactos se distribuyen en 231 países, territorios y zonas económicas exclusivas (EEZs), la proporción media del hábitat de las especies afectadas es inferior a 6 x 10⁻⁴ en el 95 por ciento de las celdas afectadas. A medida que crece la industria acuícola, los puntos críticos representan importantes oportunidades para reducir el impacto ambiental de la producción de alimentos y alcanzar los objetivos de biodiversidad.
  Reducir la dependencia de los alimentos de origen animal ha sido fundamental para el desarrollo de alimentos sostenibles durante décadas; sin embargo, nuestros resultados complejizan esta perspectiva al sugerir que este cambio podría conllevar contrapartidas. Intuitivamente, la dieta con predominio de peces muestra mayores impactos en los píxeles oceánicos, particularmente en zonas de alta captura de peces forrajeros como el Atlántico Norte, el Mar de Humboldt y el Mar de China Oriental (Fig. 2B). De manera similar, la dieta con predominio de plantas generalmente tiene mayores impactos terrestres, especialmente en Argentina, Brasil, Chile, Rusia y Canadá (Fig. 2B). El alimento con predominio de plantas afecta a 37.760 km² más de hábitat a nivel mundial que el alimento con predominio de peces (552.924 km² frente a 515.164 km², respectivamente).
  Fig. 2: Mapa global de la proporción media de hábitat afectado en cada celda. (A) Mapa de la proporción media de área de hábitat afectada por especie. Los impactos se dividen por grupo de cuantiles y formulación del alimento acuícola. (B) Mapa de las diferencias en el impacto medio entre los escenarios de formulación del alimento. La magnitud de la diferencia se divide en grupos de cuantiles, donde los tonos más oscuros indican mayores diferencias. Adaptado del original.
Además, las diferencias en la proporción media de hábitat afectado por celda son mayores en tierra que en el océano en ambos escenarios. Los impactos terrestres promedio del escenario con predominio de peces son aproximadamente 12,8 veces mayores que sus impactos oceánicos, mientras que los impactos terrestres del escenario con predominio de plantas son 36,7 veces mayores que sus impactos oceánicos. El escenario con predominio de peces tiene un impacto promedio en el océano aproximadamente 1,4 veces mayor que el escenario con predominio de plantas, mientras que este último impacta los hábitats terrestres más del doble que el primero (aproximadamente 2,04 veces más). Por lo tanto, en general, una mayor dependencia de la agricultura para el suministro de alimento parece haber amplificado los impactos en los taxones terrestres.
  Nuestros resultados sugieren que las transiciones de la harina y el aceite de pescado de origen silvestre (FMFO) podrían haber desplazado desproporcionadamente los impactos de la producción de alimento para peces sobre la biodiversidad de los taxones terrestres. La acuacultura representa más de la mitad de la producción mundial de animales acuáticos, y comprender cómo los cambios en el origen del alimento para peces – en particular para especies clave como el salmón – afectan la distribución espacial de los impactos en la biodiversidad es crucial para abordar la crisis mundial de biodiversidad.
  Estos métodos y los hallazgos de este estudio pueden orientar el desarrollo de estrategias para promover el crecimiento sostenible de la acuacultura, cumpliendo a la vez los objetivos de biodiversidad. Esta metodología también sienta las bases para futuras investigaciones en otros sistemas alimentarios, dado que los impactos de los piensos acuícolas se extienden más allá del salmón, y los FMFO se sustituyen cada vez más por ingredientes agrícolas similares en diversos alimentos para animales. Hasta la fecha, no existe ninguna otra evaluación global de la biodiversidad de los alimentos para animales con información espacial explícita, y aportamos un nuevo enfoque para examinar estos impactos.
  Históricamente, la transición desde FMFO de origen silvestre se ha visto como clave para la sostenibilidad. Si bien estudios previos han identificado que los ingredientes marinos suelen ejercer impactos (es decir, presiones) menores, nuestros hallazgos son novedosos porque calculan el impacto en lugar de las presiones. Observamos que los impactos promedio y totales son mayores en un escenario de alimentos dominado por plantas que en uno dominado por peces, y que los taxones terrestres se ven generalmente más afectados que las especies marinas. Esta distinción subraya la importancia de evaluar críticamente los ingredientes en los alimentos acuícolas, ya que la transición continua hacia FMFO podría no garantizar mejores resultados en términos de biodiversidad.
  De cara al futuro, tanto incrementar la producción de alimentos acuícolas a partir de subproductos (como recortes de pescado, proteína bacteriana e insectos alimentados con desechos alimentarios) así como continuar la transición hacia dietas con predominio vegetal (con un mayor control del origen de los ingredientes) será fundamental para mitigar los impactos en la biodiversidad. Nuestros resultados buscan destacar áreas donde el sector de los alimentos animales puede mejorar el abastecimiento y la formulación. En última instancia, una combinación de abastecimiento y formulación responsables probablemente genere el mayor beneficio.   Fig. 3: Distribución de la proporción del área de hábitat global afectada por las especies. Cada punto representa una especie. En el gráfico solo se muestran las especies afectadas. Los puntos naranjas indican la media entre las especies dentro de los taxones y el escenario, y las líneas naranjas indican la mediana. Las cajas representan el rango intercuartílico. El panel de la derecha muestra los puntos por encima del percentil 95 y el número total de especies evaluadas por taxón. Adaptado del original.
Nuestros métodos representan un avance conceptual importante para comprender cómo la composición de los alimentos animales puede alterar la huella de biodiversidad. Sin embargo, es importante tener en cuenta algunas limitaciones. Utilizamos una dieta global simplificada para la salmonicultura, pero en la práctica, la composición de los alimentos varía considerablemente entre productores y depende del precio y la disponibilidad a lo largo del año de producción, lo que puede generar diferentes patrones de impacto. La resolución de los datos comerciales influye en nuestros resultados, ya que los países productores, distribuidores y procesadores se infieren a partir de los vínculos comerciales y la producción agrícola – por ejemplo, un país puede aparecer como productor de productos de trigo cuando en realidad exporta gluten de trigo elaborado con trigo importado.
  Los ingredientes de los alimentos no siempre se reflejan con precisión en las clasificaciones comerciales, especialmente en el caso de los materiales derivados del trigo y las legumbres, cuya especificidad puede variar. Los datos de biodiversidad presentan sesgos de observación, que pueden propagarse a través de los análisis. No obstante, los datos que utilizamos representan la mejor información disponible para un análisis global. Los fabricantes de alimentos deberían tener acceso a datos de producción con mayor resolución y podrían utilizar nuestra metodología para corregir algunas de estas limitaciones o nuestros resultados para identificar áreas que requieren mayor investigación. Nuestros hallazgos y metodología sientan las bases para el cumplimiento de las normas de información sobre biodiversidad, tanto obligatorias como emergentes.
  Aunque los impactos identificados en nuestro análisis parecen modestos, son importantes por dos razones. Primero, es casi seguro que se suman a los impactos de otras actividades agrícolas y pesqueras no incluidas en nuestro análisis. Estos sistemas alimentarios globales son factores clave en la pérdida de hábitat y el declive de la biodiversidad. Segundo, este trabajo se realizó considerando la distribución actual del hábitat de las especies, las fuentes de alimentación actuales y los patrones comerciales actuales. En el futuro, la distribución cambiará y la demanda aumentará a medida que el mundo busque alimentar a miles de millones de personas más.
  Contar con un enfoque estandarizado e integrador para evaluar los efectos y, potencialmente, predecirlos, de modo que se puedan tomar decisiones alternativas, es una herramienta fundamental. La adopción de este marco en otros sistemas alimentarios podría fomentar una comprensión más amplia de las relaciones entre las decisiones de producción y los resultados en materia de biodiversidad, contribuyendo así a prácticas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente en todo el sistema alimentario global.   Perspectivas
Este estudio evaluó los impactos en la biodiversidad, en forma de pérdida de hábitat, de 54.628 especies marinas y terrestres para dos alimentos simplificados pero plausibles para el salmón del Atlántico. Los resultados mostraron un impacto generalizado tanto en especies marinas (∼89 por ciento) como terrestres (∼71 por ciento), si bien la magnitud promedio del impacto es pequeña. A pesar de la necesidad de minimizar el uso de harina y aceite de pescado de origen silvestre, la mayor dependencia en la agricultura para el suministro de alimentos parece haber incrementado desproporcionadamente los impactos en los taxones terrestres. Los resultados proporcionan información clave para la selección de alimentos acuícolas con el fin de minimizar los impactos y optimizar la sostenibilidad. A medida que la industria acuícola se expande para alimentar a miles de millones de personas más, un enfoque estandarizado para evaluar los efectos de los alimentos en la biodiversidad global resulta esencial para la toma de decisiones informadas.
  Por Gage Clawson Julia L. Blanchard Marceau Cormery Elizabeth A. Fulton Benjamin S. Halpern Helen A. Hamilton Casey C. O'Hara Richard S. Cottrell
Fuente: Global Seafood


Procesamiento

Procesamiento KSE apuesta por la automatización para afrontar los nuevos desafíos de la producción acuícola

7+ MIN

KSE apuesta por la automatización para afrontar los nuevos desafíos de la producción acuícola

Desde su perspectiva, ¿cómo está evolucionando el mercado global de aquafeed y cuáles son las principales tendencias que están marcando la industria?
El mercado de aquafeed continúa creciendo y, al mismo tiempo, volviéndose cada vez más complejo.
Uno de los principales factores es la incorporación de nuevas formulaciones, ingredientes funcionales y materias primas alternativas. Ingredientes como proteínas vegetales, harina de insectos, proteínas unicelulares y otras fuentes innovadoras presentan comportamientos diferentes durante el proceso productivo, especialmente en términos de fluidez y dosificación, lo que incrementa la complejidad de la fabricación. 

A esto se suma la creciente dificultad para encontrar operarios especializados en muchas regiones. Cuando el proceso depende de una mayor intervención manual, también aumenta el riesgo de errores y la variabilidad entre lotes. Por ello, los fabricantes buscan sistemas automatizados de manejo y dosificación de ingredientes que reduzcan la dependencia del operador y garanticen mayor precisión, consistencia y control.

En aquafeed, el principal desafío está relacionado con la complejidad de las materias primas y la precisión nutricional. Frente a este escenario, la automatización, la digitalización y los sistemas inteligentes de batching se convierten en herramientas fundamentales para responder a las nuevas exigencias del mercado.
¿Cómo se posiciona KSE dentro de la industria de aquafeed y qué papel desempeñan sus soluciones en los entornos de producción modernos?
KSE se posiciona como un especialista en sistemas de batching para la industria de la nutrición animal. Nuestra experiencia se centra en la dosificación, el pesaje, el transporte de ingredientes y la automatización de procesos dentro de un entorno de producción totalmente controlado.

Nuestras soluciones abarcan la dosificación de micro, nano y macro ingredientes, la automatización del manejo de materias primas, el transporte de lotes y el control integral del proceso. En la práctica, ayudamos a los productores a gestionar una gran diversidad de ingredientes y formulaciones con la precisión, la velocidad y la trazabilidad que exige la industria.

Durante más de 50 años hemos desarrollado soluciones específicas para la nutrición animal. Ese enfoque nos diferencia de los proveedores de automatización generalista, ya que conocemos en profundidad los desafíos asociados al comportamiento de las materias primas, la precisión en la dosificación, la integridad de los lotes, la gestión de fórmulas y la trazabilidad.

Hoy combinamos ese conocimiento con software avanzado, algoritmos inteligentes y modelos basados en inteligencia artificial, capaces de procesar información sobre fórmulas, características de los ingredientes, comportamiento de los equipos y condiciones del proceso para optimizar la producción en tiempo real.

El resultado es una operación más estable y predecible, con menos dependencia de la intervención manual, mayor control sobre la calidad y procesos preparados para responder a los desafíos actuales de la industria acuícola.
¿Cómo evalúa el desarrollo de los mercados latinoamericanos en comparación con regiones más maduras?
Latinoamérica avanza rápidamente hacia un modelo de producción cada vez más tecnificado. Muchas de las soluciones que hoy se consideran estándar en Europa y Norteamérica comienzan a ganar protagonismo en la región, impulsadas por el crecimiento del mercado y por mayores exigencias en materia de calidad, eficiencia y trazabilidad.

En aquafeed, países como Chile, Ecuador y Perú desempeñan un papel estratégico gracias a la producción de salmón, camarón y otras especies acuícolas. El volumen de producción y el desarrollo del sector están llevando a las empresas a invertir en automatización y control de procesos para fortalecer su competitividad.
  Bas Versluis dictando una charla en AQUAEXPO.
Para KSE, esto representa una oportunidad de acercar tecnologías ampliamente probadas en mercados maduros a una región que continúa creciendo y modernizándose. Nuestra experiencia nos permite acompañar a los productores latinoamericanos en el desarrollo de instalaciones preparadas para responder tanto a las necesidades actuales como a las futuras exigencias del mercado.
En sistemas de producción cada vez más complejos, ¿qué importancia tienen la automatización, la gestión de datos y las soluciones de manejo de ingredientes?
Hoy son elementos indispensables.

Los fabricantes deben producir formulaciones cada vez más complejas, incorporar nuevos ingredientes y mantener altos estándares de calidad, todo ello con menos disponibilidad de personal especializado.

La automatización permite ejecutar los procesos de forma consistente, la gestión de datos ofrece información precisa sobre cada etapa de la producción; y los sistemas inteligentes de manejo de ingredientes garantizan una dosificación exacta, incluso cuando las materias primas presentan comportamientos variables.

En KSE integramos estas capacidades mediante modelos basados en inteligencia artificial que analizan parámetros de producción en tiempo real y ajustan automáticamente el comportamiento del sistema cuando es necesario. Esto permite mejorar la estabilidad del proceso, optimizar el uso de las materias primas, reducir desperdicios y aumentar la eficiencia operativa.

Más allá de incrementar la productividad, estas tecnologías contribuyen a garantizar la continuidad operativa, la calidad del producto y la competitividad a largo plazo.
¿Cuáles son las principales prioridades estratégicas de KSE para continuar creciendo en la industria de aquafeed?
Nuestra prioridad es consolidarnos como un socio tecnológico de largo plazo para los productores de nutrición animal, especialmente en segmentos como aquafeed, donde la complejidad productiva aumenta constantemente.

Seguimos invirtiendo en inteligencia artificial, automatización y análisis de datos para ayudar a nuestros clientes a afrontar desafíos como la escasez de personal cualificado, la creciente complejidad de las formulaciones y la necesidad de producir con mayor eficiencia y flexibilidad.

Al mismo tiempo, damos una gran importancia al acompañamiento durante todo el ciclo de vida de nuestras soluciones. Un sistema de batching es una inversión a largo plazo y nuestro objetivo es garantizar que continúe evolucionando junto con las necesidades de cada cliente mediante soporte técnico, actualizaciones y monitoreo continuo del rendimiento.

Más que suministrar tecnología, buscamos acompañar a los fabricantes en la construcción de plantas preparadas para responder a los desafíos de la industria durante muchos años.
Para la industria de aquafeed, ¿cómo contribuyen las soluciones de KSE a resolver desafíos como la dosificación de precisión, la variabilidad de las materias primas y la consistencia del proceso?
La producción de aquafeed es especialmente exigente desde el punto de vista técnico debido a la gran variedad de materias primas utilizadas y al alto nivel de precisión nutricional que requiere. Los fabricantes trabajan con proteínas, aceites, aditivos funcionales, vitaminas, minerales y, cada vez más, con ingredientes alternativos, cada uno con características de manejo diferentes.

Algunas materias primas fluyen con facilidad, mientras que otras presentan un comportamiento más complejo, ya sea por su adhesividad, baja densidad, cohesión o dificultad para dosificarse con precisión. Al mismo tiempo, pequeñas desviaciones en la formulación pueden afectar el valor nutricional, el rendimiento del alimento y la consistencia del producto final.

Para afrontar estos desafíos, KSE desarrolla sistemas automatizados de batching que combinan precisión en la dosificación, transporte controlado de ingredientes y automatización inteligente de los procesos. Nuestras soluciones están diseñadas para gestionar de forma consistente ingredientes micro, nano y macro, garantizando la integridad de cada lote.

A lo largo de los años hemos desarrollado software y algoritmos capaces de traducir el comportamiento de las materias primas en acciones concretas dentro del proceso productivo. En lugar de depender exclusivamente de la experiencia del operador, el sistema adapta automáticamente la estrategia de dosificación según las características de cada ingrediente y los requisitos específicos de producción.

Esta capacidad resulta especialmente valiosa en un contexto donde las formulaciones son cada vez más complejas y requieren incorporar un número creciente de ingredientes funcionales, aditivos y proteínas alternativas. La automatización reduce el riesgo de errores humanos y mejora la repetibilidad entre lotes, asegurando una producción más consistente.

Nuestra tecnología ya ha sido implementada por productores de diferentes regiones del mundo y KSE es reconocida como un referente en sistemas de batching para la nutrición acuícola. Sin embargo, el verdadero desafío no consiste únicamente en satisfacer las necesidades actuales de velocidad y precisión, sino en desarrollar plantas lo suficientemente flexibles como para adaptarse a las materias primas y formulaciones del futuro. Ese es precisamente el enfoque con el que seguimos desarrollando nuestras soluciones.

A medida que la industria acuícola incorpora nuevas materias primas, formulaciones más complejas y mayores exigencias en términos de eficiencia y trazabilidad, la automatización deja de ser una herramienta complementaria para convertirse en un elemento estratégico dentro de las plantas de producción. Para KSE, combinar tecnología, inteligencia artificial y un profundo conocimiento de los procesos de nutrición animal será clave para ayudar a los fabricantes de aquafeed a responder a los desafíos actuales y prepararse para el futuro.

Descubra más sobre las soluciones de KSE para la industria en https://www.ksegroup.com/ Por Bas Versluis, director comercial de KSE
Fuente: All Aquaculture

Procesamiento El sistema detrás del alimento acuícola

5+ MIN

El sistema detrás del alimento acuícola

En este escenario, la innovación adquiere una nueva dimensión: ya no se limita al desarrollo de soluciones individuales, sino a la integración funcional de tecnologías a lo largo de toda la cadena de valor, como base para mejorar el desempeño global del sistema.
El alimento como variable funcional 
La formulación de alimentos acuícolas ha evolucionado hacia matrices nutricionales de mayor complejidad, incorporando nuevas fuentes proteicas, aditivos funcionales y estrategias orientadas a optimizar la digestibilidad y la eficiencia metabólica. Sin embargo, el desempeño real del alimento en condiciones operativas no está definido únicamente por su composición química, sino por un conjunto de propiedades fisicoquímicas que determinan su comportamiento a lo largo de toda la cadena de manejo y consumo.

Parámetros, como la durabilidad del pellet (solo en caso de alimento peletizado), la estabilidad hidrolítica en agua, la densidad aparente y el perfil de flotabilidad o hundimiento, junto con la distribución granulométrica, condicionan directamente la integridad estructural del alimento y su interacción con el entorno de cultivo. Estas variables influyen tanto en la resistencia del pellet durante su manipulación como en su comportamiento en el medio acuático y en la dinámica de consumo.

Cuando estas propiedades no están alineadas con los sistemas de transporte, dosificación y suministro, pueden generarse pérdidas de eficiencia asociadas a la formación de finos, la lixiviación de nutrientes y la alteración de los patrones de ingesta, impactando directamente en la conversión alimenticia y en la carga orgánica del sistema.
Integración del alimento en el sistema productivo En este contexto, el alimento debe ser entendido como una variable funcional dentro de un sistema más amplio. Su valor no se agota en la formulación, sino que se construye a lo largo de toda la cadena de uso. La verdadera eficiencia aparece cuando las características físicas del alimento están correctamente integradas con las tecnologías que intervienen en su manejo y suministro.

En nuestra experiencia, este es uno de los puntos donde mayor valor puede capturarse en el proceso. Asegurar que el sistema esté diseñado para preservar la integridad del alimento permite que sus propiedades se expresen en condiciones reales de operación, evitando pérdidas invisibles que afectan el desempeño global. En otras palabras, no alcanza con formular correctamente; también es necesario que el proceso esté preparado para sostener ese valor a lo largo de toda la cadena productiva.
El rol de la ingeniería aplicada 
La integración efectiva entre alimento, tecnología de cultivo y sistemas de control no ocurre de manera espontánea, sino que requiere de un enfoque estructurado basado en ingeniería de procesos y conocimiento aplicado.

Uno de los principales desafíos radica en la falta de alineación entre estos componentes. Las características físicas del alimento, los sistemas de transporte, los equipos de dosificación y las condiciones operativas del cultivo generan efectos interdependientes. Cuando estos no son gestionados de manera integral, derivan en pérdidas de eficiencia. Estas desviaciones no siempre resultan evidentes a simple vista, pero impactan directamente sobre los costos, la estabilidad del proceso y los indicadores productivos.

Soluciones tecnológicas e integración de procesos
Frente a este escenario, en Clivio Solutions trabajamos con una lógica de análisis integral del proceso. Esto implica evaluar la compatibilidad entre los materiales y las tecnologías, ajustar parámetros operativos en función del comportamiento real del alimento y detectar cuellos de botella que limiten el desempeño global del sistema.

Nuestra propuesta se basa en la integración de tecnologías de alto desempeño orientadas al manejo, transporte, dosificación y suministro del alimento, entendiendo que cada una de estas etapas puede comprometer o potenciar la eficiencia del sistema si no está correctamente resuelta. Este enfoque nos permite diseñar soluciones donde cada componente cumple una función dentro de un sistema coherente, evitando que las mejoras queden aisladas o pierdan impacto en la operación real.

Asimismo, el creciente uso de sistemas de monitoreo y adquisición de datos habilita una comprensión más profunda del comportamiento del proceso en tiempo real, permitiendo ajustar estrategias operativas con mayor precisión. Sin embargo, el verdadero valor de estos sistemas radica en su correcta interpretación y en su integración dentro de una lógica de mejora continua.

En este sentido, la ingeniería no solo cumple un rol técnico, sino también estratégico, al actuar como nexo entre el diseño teórico y la operación real, facilitando la transformación de información en decisiones concretas orientadas a la optimización del sistema.
Conclusión
En este contexto, el desafío ya no radica únicamente en mejorar componentes individuales, sino en diseñar e implementar sistemas donde cada variable —desde las propiedades fisicoquímicas del alimento hasta su distribución en cultivo— esté alineada con criterios de eficiencia y control de proceso.

Desde Clivio Solutions, trabajamos precisamente en ese punto de integración, combinando ingeniería aplicada con tecnologías de alto desempeño para abordar de manera integral las distintas etapas del proceso. Nuestra propuesta se basa en la incorporación de soluciones tecnológicas orientadas a optimizar el manejo, el transporte, la dosificación y el suministro del alimento, asegurando su correcta interacción con el sistema de cultivo.

Este enfoque nos permite acompañar a la industria acuícola en la transición hacia modelos productivos más eficientes y predecibles, donde la tecnología no opera de manera aislada, sino como parte de un sistema diseñado para maximizar resultados en condiciones reales de operación. Por Clivio Solutions
Fuente: All Aquaculture Magazine


Nutrición e Ingredientes

Nutrición e Ingredientes Los glóbulos rojos atomizados

2+ MIN

Los glóbulos rojos atomizados

Colección con alto estándar de higiene
  La sangre animal recolectada se centrifuga a alta velocidad, lo que provoca la separación en dos fracciones distintas, la parte semisólida (glóbulos rojos) y la parte liquida (el plasma).
  Las partes líquidas de los glóbulos rojos y el plasma se secan por atomización y se envasan para su uso en alimentos balanceados para cerdos, aves, peces, rumiantes y mascotas. 
  La técnica de secado por atomización de APC asegura un procesamiento superior al proporcionar proteína de alta calidad con una baja variación en su contenido.  
Glóbulos rojos atomizados 92% de proteína Alta digestibilidad: 96-98% Altos niveles de aminoácidos esenciales
    Glóbulos rojos atomizados para la acuacultura   Los glóbulos rojos atomizados se pueden utilizar como un sustituto parcial de la harina de pescado u otras fuentes de proteínas, además de mejorar el equilibrio de aminoácidos y proporcionar una mejor digestibilidad.
  EN ESTUDIOS, LOS GLÓBULOS ROJOS MUESTRAN ALTA DIGESTIBILIDAD EN TRUCHA Y SALMÓN1
  LOS GLÓBULOS ROJOS REDUCEN LA DEPENDENCIA DE LA HARINA DE PESCADO Y MEJORAN EL AUMENTO DE PESO EN EL SALMÓN2
    PROTEÍNAS Y AMINOÁCIDOS ESENCIALES DE LOS INGREDIENTES MÁS COMUNES USADOS EN DIETAS DE ACUACULTURA
 

Los beneficios de los  glóbulos rojos en la acuacultura   La composición de nutrientes es muy uniforme (92% de proteína) y puede reducir la variación de nutrientes en los alimentos para acuacultura.
  La proteína es muy digestible (96% a 98%).
  Contiene un alto contenido de lisina y arginina, especialmente indicado para dietas de camarón.
  Ingrediente ecológicamente correcto por su alta digestibilidad y bajo contenido en fósforo y cenizas.
  Muy palatable y atractivo para camarones.
  Proporciona un ingrediente de color oscuro que favorece su aplicación en la alimentación de los peces.
  Reduce la dependencia de la harina de pescado.   Porcentaje de uso recomendado   El uso entre un 5% y un 15% de glóbulos rojos en las dietas de peces carnívoros como la trucha y el salmón proporciona un crecimiento y una eficiencia alimenticia similares a los de la harina de pescado.

En general, se recomienda utilizar entre el 2% y el 6% de glóbulos rojos en los alimentos balanceados para camarones. Los glóbulos rojos proporcionan una proteína más digestible que la sangre tradicional o los subproductos avícolas. Fuente: APC

Referencias
1Cho, Y.C. 1996, 1997. University of Guelph, Canada; Nielsen, A.K. 1996. Danish Institute for Fisheries and Aquaculture, Denmark
2Cho, Y. C. 1997. University of Guelph, Canada 

Nutrición e Ingredientes El futuro de los omega-3 en acuicultura: Análisis de ácidos grasos por especie acuícola
 

13+ MIN

El futuro de los omega-3 en acuicultura: Análisis de ácidos grasos por especie acuícola  

Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de cadena larga (LC-PUFA, por sus siglas en inglés), en particular el ácido docosahexaenoico (DHA) y el ácido eicosapentaenoico (EPA), son nutrientes esenciales tanto para la salud humana como para las especies acuáticas. A medida que se incrementa la producción acuícola a nivel mundial y crece la demanda de alimentos funcionales, se ha intensificado la presión sobre las fuentes tradicionales de omega-3.
  En este artículo se puntualizan los aspectos más relevantes extraídos de un taller internacional celebrado en Escocia en 2023, en el que se examinó el suministro actual y futuro de EPA y DHA, sus funciones biológicas y su aplicación en la nutrición acuícola.

  Fuentes actuales y emergentes de omega-3 LC-PUFA
La producción global de omega-3 continúa dependiendo significativamente de los aceites de pescado (FO, por sus siglas en inglés) derivados de pequeños peces pelágicos. Aunque la producción de FO se ha mantenido relativamente estable en las últimas décadas, el suministro de EPA y DHA experimenta fluctuaciones debido a factores medioambientales, como los fenómenos de El Niño.
  La creciente demanda ha ocasionado un aumento en la volatilidad de los precios en los mercados del FO, lo que ha generado la necesidad de explorar fuentes alternativas. Entre las fuentes emergentes se incluyen: aceites derivados de microalgas, recursos de zooplancton, cultivos de semillas oleaginosas modificados genéticamente y subproductos de la pesca y la acuicultura.
  Entre las opciones evaluadas, los aceites de algas representan actualmente la fuente no marina con mayor éxito comercial. Sin embargo, es pertinente mencionar que los volúmenes de producción siguen siendo mucho menores que los de los FO tradicionales.
  Los ácidos grasos esenciales omega-3 de cadena larga son nutrientes críticos para el correcto desarrollo fisiológico, la salud inmunitaria y la supervivencia de las especies acuáticas cultivadas. Su presencia en las dietas comerciales garantiza que el pescado y los mariscos mantengan su alto valor nutricional para el consumidor humano.   Flujos globales y dinámica del suministro de omega-3 LC-PUFA
El análisis de los sistemas muestra claramente que se han producido pérdidas significativas de EPA y DHA a lo largo de las redes tróficas marinas. Si bien los océanos producen una cantidad significativa de biomasa que contiene ácidos grasos omega-3, una parte considerable de este recurso se disipa mediante procesos biológicos naturales y el desperdicio alimentario humano.
  Como conclusión principal, es importante destacar que la acuicultura desempeña un papel significativo como productora neta de EPA y DHA. Aproximadamente 242,000 toneladas de EPA y DHA se incorporan a los alimentos acuícolas, lo que resulta en la retención de unas 300,000 toneladas en la biomasa de los peces de piscifactoría.
  El estudio subraya el desperdicio de alimentos como una causa significativa de pérdida de nutrientes. Una mayor recuperación y aprovechamiento de los subproductos de la pesca y la acuicultura podría incrementar de manera significativa la disponibilidad global de EPA y DHA. Como se evidencia en las tendencias históricas (Figura 1), el FO ha experimentado una notable transformación, pasando de ser un producto industrial de bajo valor a convertirse en un ingrediente estratégico para los alimentos acuícolas y el consumo humano directo.
    Búsqueda de nuevas fuentes de omega-3 LC-PUFA
La expansión de las fuentes marinas tradicionales se ve restringida por los límites de sostenibilidad de la pesca mundial. En consecuencia, las fuentes alternativas están cobrando cada vez más importancia. Los subproductos del procesamiento del pescado ofrecen un potencial considerable, ya que contienen niveles significativos de EPA y DHA y cuentan con buenas credenciales de sostenibilidad. Entre las principales innovaciones se incluyen:
  Microalgas, en particular Schizo-chytrium, que son ricas en DHA. Canola modificada genéticamente que contiene aproximadamente un 10% de DHA. Camelina modificada genéticamente, capaz de producir más del 25% de EPA y DHA.
  De acuerdo con las investigaciones realizadas, estos aceites alternativos suelen ser bien aceptados por los peces y ofrecen un rendimiento nutricional comparable al de los aceites marinos convencionales.
    Biosíntesis de omega-3
La síntesis de omega-3 está determinada por la acción de un conjunto de enzimas conocidas como desaturasas y elongasas. Estas enzimas efectúan la conversión de los ácidos grasos (FA, por sus siglas en inglés) de menor complejidad en compuestos de cadena más extensa, tales como el EPA y el DHA.
  En términos generales, la mayoría de los animales carecen de las enzimas necesarias para sintetizar de nuevo omega-3. Por lo tanto, su dependencia de fuentes alimentarias es una realidad. Ciertas especies piscícolas presentan la capacidad de convertir FA de cadena más corta en LC-PUFA. Sin embargo, esta capacidad exhibe variaciones significativas entre las distintas especies, lo que contribuye a explicar las diferencias en las necesidades alimentarias.   Metabolismo de los ácidos grasos esenciales y su función fisiológica en peces
Los ácidos grasos esenciales (EFA, por sus siglas en inglés) desempeñan una amplia gama de funciones fisiológicas fundamentales en los peces.
  Entre sus funciones más destacadas se encuentran el apoyo al desarrollo neural, el mantenimiento de la estructura de las membranas celulares, la regulación de los procesos endocrinos, la modulación de las respuestas inmunitarias, la contribución a la osmorregulación y la garantía de una reproducción satisfactoria. La relevancia relativa de dichas funciones fluctúa según las especies y los tejidos, lo que refleja disparidades en la fisiología, el hábitat y las estrategias de ciclo vital.
  De acuerdo con las investigaciones realizadas, se ha comprobado que existe una variación considerable entre las distintas especies de peces en lo que respecta a su capacidad para sintetizar los omega-3 LC-PUFA, EPA y DHA. En términos generales, los peces de agua dulce exhiben una mayor capacidad de elongación y desaturación de los precursores de FA de cadena más corta, lo que les permite sintetizar de manera endógena una parte del EPA y el DHA. En contraste, los peces marinos exhiben una capacidad biosintética más limitada, lo que los hace dependientes en mayor medida de fuentes dietéticas directas de LC-PUFA.   Esencialidad y carencia de ácidos grasos
Es imperativo reconocer las carencias de EFA, ya que estas pueden tener graves consecuencias para la salud y el rendimiento de los peces. Entre los síntomas más comunes se encuentran: reducción de tasas de crecimiento, menor supervivencia, anomalías cardíacas, alteraciones del comportamiento y menor tolerancia al estrés ambiental y al manejo.
  Es pertinente mencionar que las especies marinas tienden a ser más propensas a las deficiencias de EFA en comparación con las especies de agua dulce. Además, es notable como estos organismos a menudo exhiben síntomas de deficiencia de manera más rápida y pronunciada. Estas observaciones subrayan la relevancia de proporcionar fuentes alimenticias apropiadas de omega-3 para promover el funcionamiento fisiológico normal.
  La oferta global de aceite de pescado rico en omega-3 es limitada y proviene principalmente de pesquerías de captura de pequeños pelágicos. El crecimiento acelerado de la acuicultura intensiva genera una presión constante sobre este recurso finito, obligando a un análisis riguroso de su distribución en el mercado global de alimentos.
  Retención y distribución de ácidos grasos esenciales
En términos generales, la composición en FA de los tejidos de los peces refleja la composición de la dieta; sin embargo, algunos tejidos exhiben una retención selectiva de ciertos FA en función de su importancia fisiológica. El DHA, en particular, se acumula preferentemente en el cerebro, la retina, las branquias y otras estructuras del sistema nervioso. Esta retención selectiva indica que el DHA desempeña funciones biológicas fundamentales en dichos tejidos, sugiriendo que mantener concentraciones tisulares adecuadas resulta esencial para un desarrollo neural, sensorial y fisiológico adecuado.
  En lo que respecta al papel de los EFA en la estructura y función celular, el DHA desempeña un papel crucial como componente estructural fundamental de las membranas celulares, especialmente en los tejidos neuronales y visuales. Su estructura molecular única proporciona un equilibrio óptimo entre la flexibilidad y la estabilidad de la membrana, lo cual es necesario para una transmisión neuronal eficiente, el procesamiento visual y la integridad de la membrana. De acuerdo con estudios realizados, es evidente que las dietas deficientes en DHA pueden incidir en funciones conductuales complejas, tales como el comportamiento gregario y el rendimiento alimentario. Este hallazgo subraya la importancia de este FA para el desarrollo y el funcionamiento normales de los peces.
  La demanda de ácidos grasos esenciales varía drásticamente según la especie acuícola y su hábito alimenticio. Los peces carnívoros marinos y los salmónidos exigen perfiles lipídicos más estrictos y concentrados en comparación con especies omnívoras o de agua dulce, liderando el consumo de los inventarios mundiales de omega-3.   El papel de los EFA en la señalización intercelular
Además de sus funciones estructurales, los LC-PUFA actúan como precursores de numerosas moléculas de señalización implicadas en la comunicación celular y la regulación fisiológica. Las variaciones en los niveles de DHA y EPA en la dieta pueden influir en la expresión génica, el metabolismo energético, la síntesis hormonal y múltiples vías celulares. Los LC-PUFA presentes en los fosfolípidos de las membranas celulares, desempeñan un papel importante como sustratos para la producción de diversas moléculas de señalización intercelular, entre las que se incluyen eicosanoides, prostaglandinas, leucotrienos y lipoxinas (Figura 2).     Estos FA también contribuyen a la producción de eicosanoides y otros compuestos reguladores que participan en procesos metabólicos e inflamatorios, lo que amplía su influencia más allá de sus funciones estructurales.   EFA y la función inmunitaria La proporción entre los ácidos grasos omega-6 y omega-3 tiene una gran influencia en las funciones inmunitarias de los peces. Las investigaciones indican que unas proporciones elevadas de omega-6 respecto a omega-3 en la dieta pueden favorecer las respuestas inflamatorias, mientras que el EPA y el DHA suelen ayudar a regular y moderar la inflamación. Además, las diferentes proporciones entre DHA y EPA pueden dar lugar a resultados inmunológicos distintos. Diversos estudios han demostrado que unos niveles adecuados de EPA en la dieta mejoran la resistencia a infecciones virales, infestaciones parasitarias y otros problemas de salud que suelen darse en los sistemas de producción acuícola.
  El desbalance proyectado entre la oferta tradicional y la demanda por especies impulsa la investigación de fuentes alternativas de omega-3 de cadena larga. El uso de aceites vegetales modificados, microalgas ricas en DHA y EPA, y subproductos pesqueros procesados busca sustituir de manera eficiente el aceite de pescado convencional.   EFA en la reproducción
Es preciso señalar la importancia de los omega-3 para garantizar una reproducción satisfactoria en los peces y otros organismos acuáticos. Durante el proceso de maduración gonadal, se produce un movimiento significativo de LC-PUFA hacia los óvulos y los tejidos reproductivos.
  Estos nutrientes favorecen el desarrollo embrionario, el desarrollo neural, la formación del sistema visual y la supervivencia de las larvas. Se han observado efectos similares en los crustáceos, en los que unos niveles adecuados de EPA y ácido araquidónico (ARA, por sus siglas en inglés) en la dieta mejoran el rendimiento reproductivo y aumentan la calidad de la descendencia. Por consiguiente, los EFA son fundamentales no solo para la salud de los adultos, sino también para la producción satisfactoria de las generaciones futuras.   ¿Qué podemos aprender de la nutrición de los mamíferos (humanos)?
La investigación sobre la nutrición humana y de los mamíferos ha aportado valiosos conocimientos sobre las funciones biológicas de los omega-3. De acuerdo con los resultados de diversos estudios, el EPA y el DHA han demostrado su eficacia en la promoción de la salud cardiovascular, la regulación de los procesos inflamatorios, la influencia en las respuestas inmunitarias y la afectación de una amplia gama de vías metabólicas. Un aspecto de suma importancia que se desprende de la investigación con mamíferos es la competencia metabólica entre los FA.
  El uso y los efectos biológicos de un FA suelen depender de la presencia y la abundancia de otros, lo que indica que las necesidades nutricionales no pueden evaluarse de forma aislada. Además, los resultados de las pruebas apuntan a que el EPA y el DHA exhiben funciones biológicas divergentes, lo que subraya la importancia de las proporciones relativas en relación con la concentración total de estos compuestos en la dieta.
  Factores que influyen en los requerimientos nutricionales de EFA
Es importante destacar que las necesidades dietéticas de omega-3 están determinadas por diversos factores biológicos y ambientales. Entre los factores a considerar se incluyen las diferencias entre especies, la etapa de desarrollo, las condiciones ambientales, la temperatura del agua, la composición de la dieta y el estado fisiológico. Teniendo en cuenta la variabilidad de los factores mencionados entre las distintas especies acuícolas y los diversos sistemas de producción, no es posible establecer un único valor de necesidad de forma universal. Por el contrario, las recomendaciones nutricionales deben adaptarse a las necesidades específicas de cada especie y contexto de producción.
  La optimización en el uso de ácidos grasos esenciales es indispensable para mitigar los costos operativos, dado que las fuentes lipídicas representan una porción significativa del valor del alimento. Las estrategias de formulación de precisión permiten cubrir los requerimientos nutricionales exactos por etapa de vida, maximizando la rentabilidad.   Requerimientos nutricionales de salmónidos, peces marinos y camarones
El concepto de requerimiento nutricional abarca tanto una dimensión cualitativa como una cuantitativa. Existe una diferencia sustancial en las necesidades de EFA entre las especies acuícolas, lo que sugiere la importancia de una mayor investigación para comprender mejor estas diferencias. Los salmónidos suelen tolerar niveles más bajos de LC-PUFA en la dieta, ya que conservan cierta capacidad endógena para sintetizar estos compuestos a partir de precursores de cadena más corta.
  En contraste, los peces marinos comúnmente requieren niveles dietéticos más elevados de LC-PUFA debido a su limitada capacidad biosintética. Es importante destacar que los camarones dependen en gran medida de las fuentes dietéticas de EPA, DHA y ARA para promover su crecimiento, supervivencia, rendimiento reproductivo y calidad larvaria. Estas discrepancias, inherentes a las características de cada especie, subrayan la importancia de implementar estrategias nutricionales adaptadas en el ámbito de la acuicultura.   Limitaciones del conocimiento actual sobre la necesidad de EFA
A pesar de décadas de investigación, aún persisten importantes brechas en el conocimiento sobre la nutrición basada en EFA. Con el fin de alcanzar una mayor claridad y precisión, es necesario abordar aspectos significativos relacionados con las funciones biológicas específicas del EPA y el DHA, los requerimientos nutricionales propios de cada etapa de la vida, las interacciones entre los FA y otros nutrientes, el rendimiento de nuevas fuentes de omega-3 y el desarrollo de modelos predictivos para el uso y retención de los FA. Resulta imperativo abordar estas deficiencias en el conocimiento con el fin de optimizar la nutrición en la acuicultura y garantizar el uso sostenible de los recursos de omega-3 en el futuro.   Conclusiones
La viabilidad futura de la acuicultura dependerá en gran medida de la obtención de fuentes fiables de EPA y DHA. Los aceites de pescado tradicionales continuarán siendo relevantes, pero las microalgas, los subproductos pesqueros y los cultivos de semillas oleaginosas modificadas genéticamente se perfilan como alternativas estratégicas para satisfacer la creciente demanda. Tras el análisis de la evidencia, se concluye que los omega-3 LC-PUFA son esenciales para el crecimiento, la función inmunitaria, la reproducción, el desarrollo neural y la salud general de peces y crustáceos. Asimismo, la mejora en la recuperación de subproductos ricos en omega-3 y el aumento de la eficiencia en el uso de nutrientes son oportunidades clave para potenciar la sostenibilidad de los sistemas acuícolas a nivel mundial. Fuente: Panorama Acuícola


Proteínas

Proteínas Investigadores de España y Argentina obtienen microcápsulas de proteínas activas útiles para la creación de piensos acuícolas

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Investigadores de España y Argentina obtienen microcápsulas de proteínas activas útiles para la creación de piensos acuícolas

Estas proteínas activas, informaron los científicos, han demostrado ya su eficacia con manchas difíciles de tratar, como la sangre, por lo que el nuevo formato prolongaría el efecto limpiador.   El estudio 'Assessment of encapsulation of digestive enzymes recovered from South Atlantic fish wastes for potential biotechnological applications', se centró en las vísceras de dos especies muy abundantes en aguas argentinas, como son la merluza común y el pez palo. Estos subproductos, que habitualmente se descartan durante el fileteado, son una fuente abundante de enzimas, principalmente proteasas y lipasas, con gran potencial industrial por su capacidad de romper moléculas complejas, como proteínas o grasas.   La investigación, publicada en la revista científica Animal Feed Science and Technology, contó con el apoyo entre otros de la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina y la Asociación Universitaria Iberoamericana de Postgrado.   Eficiencia superior al 70%   El objetivo de los investigadores fue conservar la actividad enzimática utilizando una combinación de dos biopolímeros, derivados de algas y crustáceos, con la que produjeron microesferas para atrapar y proteger las moléculas activas. La técnica arrojó una eficiencia superior al 70%, garantizando la estabilidad de las sustancias durante al menos dos meses, incluso a temperatura ambiente, y una liberación controlada.   Paralelamente, es la primera vez que se aplica con éxito este enfoque a enzimas obtenidas de especies del Atlántico suroccidental. 'Hay poca literatura sobre aprovechamiento de descartes de la industria pesquera, que además en esta región se generan en gran volumen y son difíciles de gestionar, por lo que en este trabajo se valorizan, para darles una segunda vida', destacó el investigador de la UAL Francisco Javier Alarcón, coautor del estudio.   Alimentación para edades tempranas   Entre otras cosas, las cápsulas pueden ser aplicadas a suplementación alimentaria para peces y crustáceos, sobre todo en edades tempranas. 'En numerosas ocasiones antes de incorporar los ingredientes en los piensos utilizamos una fuente de proteasas rescatadas de otros procesos agroalimentarios para realizar un pretratamiento de aquellas materias más difíciles de digerir, incorporándolas ya tratadas. La encapsulación favorece la liberación controlada en el tracto intestinal, aumentando la digestibilidad y el aprovechamiento de nutrientes', explicó Alarcón.   Su uso ya se valora en industrias como la cosmética; en agricultura, para la elaboración de fertilizantes basados en proteínas hidrolizadas; o en la producción de biocombustibles. 'Hemos generado un conocimiento aplicable a diversos campos, ya que es un formato fácil de conservar, con un proceso sencillo y viable económicamente, para que merezca la pena aprovechar estos subproductos', dijo el investigador de la UAL Antonio Jesús Vizcaíno por su parte.   Escala industrial   El objetivo en el largo plazo, ampliaron los investigadores, es trasladar esta tecnología a escala industrial, utilizando reactores de mayor capacidad y con un coste viable. Para que el proceso tenga sentido económico y ambiental es fundamental partir de un subproducto abundante y de bajo valor como las vísceras de pescado, un desecho que además supone un problema de gestión para la industria, alineándose con los principios de la economía circular.   Fuente: Panorama Acuícola

Proteínas Convertir residuos en proteína: cómo la tecnología simbiótica y los fermentos están cambiando la acuicultura

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Convertir residuos en proteína: cómo la tecnología simbiótica y los fermentos están cambiando la acuicultura

Ese es el corazón de la tecnología simbiótica: convertir parte de los residuos del alimento en proteína viva (bioflóculos y zooplancton) que sus peces o camarones aprovechan entre comidas, mientras el agua se mantiene bajo control. La idea es sencilla de contar y poderosa de aplicar: si nutrimos a la microbiota correcta con el carbono apropiado y reforzamos con fermentos (consorcios de bacterias y levaduras), esos microbios se comen primero lo que hace daño (amonio/nitrito) y después se convierten en un bocado nutritivo para los animales. Este 'doble servicio', biorremediar y alimentar, es lo que ha hecho que enfoques simbióticos, como el que impulsa Bioaquafloc, ganen terreno en Latinoamérica y más allá.   ¿Qué cambia exactamente en el agua?   Cuando alimentamos peces y camarones, una gran parte del nitrógeno del alimento balanceado no termina en filete; se excreta al agua como amoniaco, altamente tóxico. Si dejamos que ese amoniaco tome su curso, dependeremos de la nitrificación clásica (bacterias que primero lo convierten en nitrito y, luego, en nitrato), un proceso más lento y muy sensible a pH, oxígeno y alcalinidad.   En cambio, si aumentamos la relación carbono-nitrógeno (C:N) del sistema con fermentos, favorecemos a bacterias heterótrofas. Estas asimilan directamente amonio y amoniaco, y lo transforman en biomasa microbiana nutritiva. Es un atajo eficiente: menos tóxicos disueltos, más 'microalimento' flotando.   Ese floc que es un agregado de bacterias, protozoos, microalgas y materia orgánica que mejora el agua y, además, alimenta. La literatura revisada por Crab y colegas describe esta doble función: al equilibrar carbono y nitrógeno se mejora la calidad del agua y el 'desecho' se convierte en biomasa bacteriana comestible, con impactos positivos en crecimiento, factor de conversión alimenticia (FCR, por sus siglas en inglés) y sanidad del estanque.   ¿Y los fermentos? El turbo de la microbiología   La tecnología simbiótica no se limita a 'echar fermentos'. Integra probióticos, mezclas de (Bacillus ssp), bacterias lácticas (Lactobacillus ssp) y levaduras cultivadas sobre sustratos vegetales (salvado de arroz o trigo, por ejemplo). Se producen enzimas y ácidos orgánicos (láctico, acético, butírico), compiten con patógenos y mejoran la digestibilidad del floc y del propio alimento balanceado.   Los probióticos en acuicultura llevan años generando ganancias en digestibilidad, tolerancia al estrés y control de enfermedades, siempre que las cepas sean seguras y activas. En la práctica, esto se traduce en un agua 'con vida' que no solo detoxifica, sino que nutre: los peces pastorean el floc entre tomas; los camarones 'barrean' el fondo y aprovechan esa proteína microbiana. Cuando el sistema madura, el productor nota lo que realmente importa: mejor conversión y lotes más estables.   Un dato que interesa al bolsillo: menos proteína en el alimento (cuando toca)   '¿De verdad el floc alimenta?' En tilapia, algunos trabajos realizados en estanques interiores compararon dietas con 35% de proteína y 24% de proteína y no encontraron disminución de crecimiento cuando se manejó bien la tecnología (Azim y Little, 2008). El mensaje de fondo es claro: parte de la proteína puede venir del sistema, no solo del saco de alimento, si sostenemos la microbiología. Y no es un caso aislado: la evidencia acumulada indica que, bien llevado, el enfoque biofloc/simbiótico mejora el FCR y reduce la presión de enfermedades.   Al mismo tiempo recorta recambios de agua, un triple impacto en costos, bioseguridad y ambiente. Sin embargo, nada es gratis en acuicultura, y con nuestra tecnología simbiótica tampoco. Al favorecer la vía heterótrofa y mantener sólidos en suspensión, el sistema pide oxígeno y carbono; además, hay que gestionar los bioflóculos y vigilar alcalinidad (las bacterias la consumen). El documento SRAC de Hargreaves lo expone sin rodeos: el productor debe invertir en aireación confiable, medición de calidad de agua y retirada periódica de sólidos para que el beneficio no se dé vuelta.   ¿Y el famoso 'cono Imhoff'?   Así: si los bioflóculos aumentan demasiado, el agua se 'espesa', puede caer el oxígeno y se resienten las branquias; si están demasiado bajos, el floc es inestable y no alimenta. El arte consiste en mantenerlos en una franja moderada, retirando lodo cuando toca y ajustando el carbono con mano fina. Ese es el 'tacto' que separa a una tecnología simbiótica exitosa de otra que no. Por ello, vamos a comentar tres hábitos que marcan la diferencia en la tecnología simbiótica: Primero necesitamos tener un arranque con propósito. No empiece sembrando a tope: madure el agua con aireación 24/7, un inóculo de fermentos y carbono sencillo dividido en pequeñas dosis. Busque un color 'té' y bioflóculos visibles al microscopio. El objetivo de la primera semana es estabilizar el nitrógeno amoniacal total (TAN, por sus siglas en inglés) y el pH, sin forzar el sistema. Hemos de tener una relación carbono: nitrógeno (C:N) dinámica, no dogmática. El C:N no es una cifra cualquiera, es un volante: se sube cuando el TAN tiende a dispararse y se baja cuando los sólidos se acumulan. Pequeñas correcciones diarias valen más que 'paladas' de última hora. La base científica detrás de esta palanca es que, con carbono extra, las bacterias heterótrofas atrapan amonio y lo incorporan a su biomasa, acelerando la retirada de tóxicos. Generación de fermentos. Un fermento eficaz necesita sustrato correcto, pH y tiempo de fermentación adecuados y microorganismos vivos. El beneficio esperado (mejor digestión, modulación inmune, cierta competencia con patógenos) está bien documentado en probióticos aplicados a peces y crustáceos.   Preguntas que los adeptos a la tecnología simbiótica se hacen   '¿Y si se me sube el nitrito?' Es típico del arranque: la primera parte de la nitrificación de amonio a nitrito despega antes que la segunda, de nitrito a nitrato. ¿Cuál es la solución? Oxígeno alto, alcalinidad suficiente y raciones prudentes. Mantenga el carbono como amortiguador mientras madura la comunidad; no intente resolver con cambios de agua grandes si su meta es bajo recambio.   '¿Puedo bajar proteína enseguida?' Espérese a ver su tecnología simbiótica madura y un FCR estabilizado. El estudio de Azim y Little enseña el potencial (24% vs. 35% CP), pero tras una maduración correcta; si baja proteína antes de tiempo, los peces no crecerán demasiado.   '¿Y los sabores a tierra?' En sistemas cerrados (BFT, RAS, simbióticos) es complicado tener 'off-flavors' por geosmina o MIB, compuestos que el pez absorbe del agua y que elevan los costos si obligan a depurar antes de la venta. Esto es debido a que los microorganismos benéficos de los fermentos limitan la aparición de aquellos que producen geosmina.   Como conclusión   La tecnología simbiótica no es un aditivo, es una forma de manejar la granja. Su lógica encaja con lo que más importa en esta industria: producir más con menos (menos proteína, menos antibióticos, menos agua) impactando menos al medio ambiente. Funciona porque pone a la microbiología a trabajar para usted: primero como equipo de limpieza y, luego, como fábrica de proteína.   La maduración es muy importante en este proceso, pero no es lo único. También es necesario la medición continua de parámetros fisicoquímicos (TAN, nitrito, pH, oxígeno disuelto, alcalinidad), cuide sus bioflóculos y aliméntelos con los fermentos correctos. De esta manera, el agua del estanque deja de ser un sumidero de residuos y se convierte en un ecosistema productivo. La gran idea de que el alimento balanceado no consumido y las heces se puedan convertir en proteína viva ya fue demostrada en diversos estudios científicos; lo que necesita ahora es que usted lo ponga en práctica con la tecnología simbiótica. Si quiere aprender más, visite: www.bioaquafloc.com.   Por David Celdrán Fuente: Panorama Acuícola


Algas y Zooplancton

Algas y Zooplancton La edición genética busca convertir las microalgas en fábricas de vacunas, aditivos y compuestos funcionales para la acuicultura
 

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La edición genética busca convertir las microalgas en fábricas de vacunas, aditivos y compuestos funcionales para la acuicultura  

Las microalgas, utilizadas en acuicultura principalmente como alimento para larvas, moluscos y zooplancton, tienen a través de la edición genética una posibilidad diferente para convertirse en células con capacidad para producir moléculas con una función nutricional, sanitaria o productiva previamente definida.
  En lugar de seleccionar únicamente las especies que presentan las mejores características naturales, los investigadores pueden actuar sobre genes concretos para aumentar la síntesis de carotenoides, lípidos, proteínas, enzimas o péptidos antimicrobianos. También se estudian cepas capaces de expresar antígenos que, tras ser ingeridos, podrían estimular la respuesta inmunitaria de peces, crustáceos o moluscos.
  Una de las aplicaciones más prometedoras es utilizar la propia microalga como vehículo oral, protegiendo y transportando compuestos funcionales a través del pienso o del alimento vivo y reduciendo potencialmente los procesos de extracción y purificación.
  El potencial no se limita a la salud animal. La ingeniería genética también busca mejorar la producción de omega-3, pigmentos utilizados en la alimentación acuícola, enzimas que favorezcan el aprovechamiento de los nutrientes y cepas capaces de crecer utilizando recursos procedentes de otras actividades productivas.
  En sistemas RAS, determinadas microalgas podrían contribuir además a recuperar nutrientes o aprovechar el dióxido de carbono generado durante el cultivo.
  Sin embargo, que una cepa produzca una molécula útil en el laboratorio no significa que pueda hacerlo de manera rentable y estable en una instalación industrial. La productividad debe mantenerse durante numerosos ciclos de cultivo y resistir cambios de temperatura, iluminación o composición del medio.
  También será necesario comprobar la eficacia en los animales, la seguridad del producto, la integración en los procesos de fabricación y su coste frente a las alternativas convencionales.
  La regulación y la aceptación serán decisivas, especialmente en la Unión Europea. Por ello, las primeras aplicaciones comerciales podrían concentrarse en compuestos de alto valor capaces de compensar los costes tecnológicos. Fuente: misPeces

Algas y Zooplancton Microalgas para una acuicultura sostenible: fitorremediación y bienestar animal

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Microalgas para una acuicultura sostenible: fitorremediación y bienestar animal

Sin embargo, este crecimiento acelerado también ha traído consigo nuevos desafíos para la sostenibilidad y estándares del sector. A medida que se intensifican los sistemas de cultivo, surgen conflictos relacionados con la acumulación de residuos, la calidad del agua y el bienestar de los organismos cultivados. En muchos casos, el manejo inadecuado de los efluentes acuícolas genera impactos negativos en los ecosistemas receptores, como la eutrofización, que afecta tanto al ambiente como a la salud de las especies. Frente a este escenario, comienzan a explorarse soluciones más integradas, como la fitorremediación, una herramienta biotecnológica basada en el uso de plantas y microalgas para recuperar la calidad del agua y promover sistemas de producción más equilibrados y resilientes.   Qué es la fitorremediación y por qué aplicarla en acuicultura
La fitorremediación es un proceso mediante el cual se utilizan plantas o microorganismos para eliminar contaminantes del medio ambiente. Las microalgas son microorganismos fotosintéticos, de origen procariota o eucariota, y las que más se utilizan en este tipo de procesos exitosamente son la Chlorella, Scenedesmus, y especies de las divisiones Chlorophyta, Phaeophyta y Cyanophyta. Estos organismos pueden crecer en agua dulce y salada, así como en aguas residuales agrícolas, industriales y municipales. Para que suceda, se requiere de una fuente de luz y nutrientes esenciales, como el nitrógeno y el fósforo, lo cual las convierte en grandes aliadas para combatir la eutrofización. Son altamente adaptables al estrés ambiental y a las condiciones extremas de, por ejemplo, salinidad, luz, temperatura, CO2 y metales pesados. 

Su proceso de crecimiento, mediante el cual fijan dióxido de carbono y liberan oxígeno, las vuelve altamente efectivas en mejorar las condiciones del medio ambiente acuícola, ya que aumentan los niveles de oxígeno en el agua. 

El rol biológico de las microalgas dentro del proceso de fitorremediación puede entenderse como un modelo ideal de biorrefinería: mientras utilizan los efluentes como fuente de nutrientes, generan simultáneamente biomasa que puede ser aprovechada como alimento o para la obtención de productos de valor agregado.
Desafíos del crecimiento intensivo
El crecimiento de la acuicultura en América Latina trae consigo no solo oportunidades económicas, sino también desafíos complejos vinculados a la sostenibilidad ambiental y el bienestar animal. Muchas regiones aún enfrentan limitaciones en infraestructura, acceso a tecnología y financiamiento, lo que dificulta una gestión eficiente de los residuos generados. En contextos de producción intensiva, los efluentes acuícolas, ricos en compuestos nitrogenados y fosfatados, pueden provocar desequilibrios químicos y biológicos en los cuerpos de agua receptores, si no se tratan adecuadamente. Este desbalance favorece procesos como la eutrofización, que altera la calidad del agua, promueve floraciones algales nocivas y reduce la biodiversidad. Las consecuencias no son menores: aumentan los riesgos de toxicidad aguda, se deteriora el hábitat natural y se compromete la salud de los organismos cultivados, afectando directamente su desarrollo, comportamiento y rendimiento productivo. En este escenario, preservar el bienestar animal implica necesariamente repensar el manejo de los efluentes como parte central de cualquier estrategia de desarrollo acuícola responsable.
EriSea SA, un caso de estudio sobre la fitorremediación
Según el trabajo 'Fitorremediación de efluentes acuícolas mediante el uso de seis microalgas marinas', desarrollado por el CESIMAR-CONICET, un ejemplo concreto del potencial de la fitorremediación en acuicultura marina se encuentra en la planta EriSea SA, una empresa de base tecnológica del CONICET ubicada en la Patagonia argentina, dedicada a la producción de erizos de mar (Arbacia dufresnii) con fines nutracéuticos. Este sistema de cultivo genera efluentes con altas concentraciones de compuestos nitrogenados y fosfatados, que, si no se gestionan adecuadamente, pueden impactar negativamente en los cuerpos de agua receptores. Al mismo tiempo, el proceso productivo de los erizos requiere la producción continua de microalgas para alimentar a las larvas en sus primeras etapas de vida, ya que son su fuente principal de nutrientes. En ese contexto, un estudio llevado adelante por el CESIMAR-CONICET propuso un enfoque integrado para abordar ambos desafíos: utilizar seis especies de microalgas marinas, empleadas habitualmente como alimento larvario, para remediar los efluentes generados en la cría de reproductores. Las microalgas fueron adaptadas progresivamente a un medio compuesto íntegramente por efluente acuícola y cultivadas en condiciones controladas. Los resultados fueron buenos: todas las especies evaluadas mostraron un crecimiento superior en el efluente respecto al medio sintético tradicional (F/2), alcanzando mayores densidades celulares y biomasa, y lograron remover el 100 % del nitrato presente. Algunas, como la Cylindrotheca closterium y Navicula sp., también evidenciaron una remoción significativa de fosfatos. Este doble beneficio, remediar efluentes mientras se produce biomasa valiosa para el cultivo, pone en evidencia la viabilidad de acoplar el tratamiento de aguas con la generación de insumos, abriendo camino hacia un modelo de acuicultura más eficiente, sustentable y alineado con los principios de la economía circular.   Conclusión: hacia una acuicultura más limpia, eficiente y comprometida
El uso de microalgas para la fitorremediación de efluentes acuícolas representa una solución efectiva y ecológica para reducir el impacto ambiental de la actividad acuícola. Al aprovechar los desechos metabólicos de peces y camarones como insumo, especialmente nitrógeno, carbono y fósforo, este enfoque permite generar biomasa microalgal útil para la alimentación, al mismo tiempo que se mejora la calidad del agua para su posible reutilización. Si bien el tiempo de remediación depende de múltiples factores, como el tipo de efluente o la concentración de nutrientes, las microalgas han demostrado remover contaminantes a niveles seguros. Este doble beneficio, ambiental y productivo, posiciona a la fitorremediación como una herramienta estratégica para avanzar hacia una acuicultura más sostenible, capaz de mantener la salud de los ecosistemas y asegurar el bienestar animal como base del desarrollo responsable del sector.
  Por All Aquaculture
Fuente: All Aquaculture Magazine

Fuentes 
https://www.scielo.sa.cr/pdf/rbt/v72s1/0034-7744-rbt-72-s1-e58979.pdf?utm_source=chatgpt.com 
https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S026974912401090X
https://www-sciencedirect-com.translate.goog/science/article/abs/pii/S0269749121015712?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc

Por Maria Candelaria Carbajo