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El «Facebook» de los genes: Cómo las redes moleculares salvarán al camarón
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El «Facebook» de los genes: Cómo las redes moleculares salvarán al camarón

Sin embargo, el cambio climático está alterando parámetros críticos como el pH, la salinidad y la temperatura. Estos cambios ambientales no solo debilitan la salud del crustáceo, sino que actúan como catalizadores de infecciones letales. Por ejemplo, la baja salinidad aumenta drásticamente la susceptibilidad a Vibrio parahaemolyticus, el agente causante de la Enfermedad de la Necrosis Hepatopancreática Aguda (AHPND), que puede aniquilar el 100% de una población en solo 30 días.
  Ante esta problemática, un equipo de científicos —encabezado por Noorul Darlina Edlin Abd Rahim y Nor Afiqah-Aleng del Higher Institution Centre of Excellence (HICOE) y el Institute of Climate Adaptation and Marine Biotechnology (ICAMB) de la Universiti Malaysia Terengganu— junto a colaboradores del Institute of Systems Biology (INBIOSIS) de la Universiti Kebangsaan Malaysia, han desarrollado un marco de análisis disruptivo.   El objetivo principal de la revisión científica es explorar el potencial de los enfoques de análisis de redes aplicados a conjuntos de datos transcriptómicos para comprender a fondo los mecanismos de respuesta al estrés en los langostinos. A diferencia de los métodos tradicionales que analizan genes de forma aislada, este estudio busca proporcionar una comprensión a nivel de sistema mediante la integración de redes de interacción proteína-proteína (PPI), redes de co-expresión y redes reguladoras.
  La evolución tecnológica: del catálogo al mapa vivo   Para enfrentar estas amenazas, la ciencia ha pasado por varias etapas de maduración tecnológica:
  Años 90 (EST): Se crearon los primeros catálogos de genes, como los de P. monodon en 1999.
  Años 2000 (Microarrays): Permitieron observar respuestas a patógenos específicos, aunque con limitaciones de diseño.
  Era Actual (RNA-seq): El estándar de oro. Permite un perfilado genómico completo, imparcial y de bajo costo.+1
  Frontera (Single-cell y Espacial): Tecnologías emergentes que analizan célula por célula o incluso la expresión genética dentro de tejidos intactos.   El problema es que identificar genes expresados diferencialmente (DEGs) es como tener una lista de piezas de un motor sin saber cómo encajan entre sí. Aquí es donde entra la biología de redes.   Los tres pilares de la biología de redes
El artículo de revisión destaca tres tipos de redes fundamentales para entender al langostino como un sistema interconectado:
  Redes de Interacción Proteína-Proteína (PPI)
Representan los contactos físicos entre proteínas. Son esenciales para procesos como la transducción de señales y el control metabólico. En organismos como el langostino, donde los datos experimentales son costosos, se utilizan métodos computacionales para predecir estas uniones.
  Redes de Co-expresión Génica (GCN)
Aquí, los genes se conectan si sus niveles de expresión «suben o bajan» juntos bajo ciertas condiciones. Se basan en el principio de «culpabilidad por asociación»: si un gen desconocido se comporta igual que un gen de defensa, es muy probable que también participe en la inmunidad. Herramientas como el algoritmo WGCNA son vitales para detectar estos módulos funcionales.
  Redes Regulatorias Génicas (GRN)
Son las más complejas, ya que son redes dirigidas que muestran cómo los factores de transcripción activan o reprimen otros genes. Aunque su aplicación en langostinos es aún limitada, son la clave para entender el «panel de control» maestro de la célula.   Caso de estudio: Descifrando el código de la infección por AHPND
Para demostrar la eficacia de este enfoque, los investigadores analizaron un conjunto de datos de P. vannamei infectado con VpAHPND. Mientras que el análisis tradicional solo listó 134 genes alterados, la integración de redes permitió identificar «proteínas esenciales» que actúan como nodos críticos del sistema:
  ZNF236 (Zinc finger protein 236): Un factor de transcripción involucrado en el control de la expresión genética ante infecciones bacterianas.
  ND3 (NADH dehydrogenase subunit 3): Crucial para la producción de energía (ATP) en la mitocondria y la respuesta al estrés oxidativo.
  Beclin-1: Un regulador clave de la autofagia (limpieza celular) que se activa durante infecciones virales y bacterianas.
  El análisis funcional reveló que durante la infección, los procesos de transporte de electrones y la actividad de oxidorreductasa se ven fuertemente afectados. Esto sugiere que el langostino intenta modular su metabolismo energético para generar ráfagas respiratorias que eliminen al patógeno, aunque esto a veces cause daño colateral al tejido del propio animal.   Desafíos y el futuro: el camino hacia la «Acuicultura 4.0»   A pesar del potencial, los autores realizan un análisis SWOT (FODA) que revela barreras importantes:
  Debilidades: Escasez de bases de datos específicas para langostinos. La mayoría de las interacciones se infieren por homología con humanos o moscas de la fruta, lo que podría omitir mecanismos biológicos únicos de los crustáceos.
  Oportunidades: La integración de Multi-ómica (combinar ARN con metabolitos y proteínas) y el uso de Inteligencia Artificial para predecir brotes de enfermedades antes de que ocurran.
  Amenazas: Los patógenos están evolucionando más rápido de lo que la investigación puede abordar.   Conclusión: Un mapa para la sostenibilidad   La integración de la transcriptómica con la biología de redes no es solo un ejercicio académico; es una necesidad para la supervivencia de la industria. Al identificar estos «nodos maestros», los científicos pueden desarrollar biomarcadores para seleccionar líneas de langostinos genéticamente más resistentes o diseñar dietas funcionales que refuercen los puntos débiles del sistema molecular del animal.   Fuente: Panorama Acuícola Referencia (acceso abierto)
Abd Rahim, N. D. E., Nor Muhammad, N. A., Waiho, K., Harun, S., Zainal-Abidin, R.-A., Tan, M. P., Sung, Y. Y., Mohamed-Hussein, Z.-A., & Nor Afiqah-Aleng. (2026). Network perspectives on transcriptomic datasets to understand shrimp response mechanisms to environmental and pathogenic stresses: a review. Aquaculture International, 34, 82. https://doi.org/10.1007/s10499-026-02476-4
 

La alimentación con copépodos mejora la calidad estructural de las larvas de dorada
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La alimentación con copépodos mejora la calidad estructural de las larvas de dorada

La alimentación de las larvas de dorada (Sparus aurata) con el copépodo Acartia tonsa durante los primeros días de vida permite reducir de forma significativa las deformidades vertebrales y aumentar el porcentaje de peces con correcta inflación de la vejiga natatoria, dos factores directamente vinculados a la calidad larvaria y al rendimiento posterior en engorde.
  Investigadores de la Universidad de Patras (Grecia) evaluaron la inclusión de Acartia tonsa en la dieta larvaria entre los días 3 y 17 post-eclosión, comparándolo con el protocolo estándar basado en rotíferos y Artemia. El ensayo se prolongó hasta los 25 días post-eclosión, analizando el desarrollo del sistema digestivo, la ontogenia esquelética y la prevalencia de deformidades.
  Los resultados mostraron que las deformidades vertebrales afectaron al 50% de las larvas en el grupo control, frente al 17,3% en el grupo alimentado con copépodos. La escoliosis, la anomalía más frecuente, se redujo de aproximadamente un 38% a apenas un 10%.
  Asimismo, la correcta inflación de la vejiga natatoria superó el 80% en el grupo con copépodos, mientras que en el grupo control no alcanzó el 60%. Además, el cleitro —un hueso clave de la cintura pectoral que conecta la aleta con el esqueleto axial— fue el único elemento completamente calcificado al final del ensayo, y solo en el grupo alimentado con copépodos.
  Aunque las tasas de crecimiento no mostraron diferencias significativas durante la mayor parte del periodo experimental, al final del ensayo las larvas alimentadas con copépodos alcanzaron mayor longitud total.   Desarrollo digestivo más eficiente
El estudio también evidenció un desarrollo digestivo más avanzado en las larvas que recibieron Acartia tonsa, con vellosidades intestinales más largas y de mayor superficie, aparición más temprana de células caliciformes y mayor acumulación lipídica hepática en fases clave del desarrollo. Según los autores, esta mejora estructural podría traducirse en una mayor capacidad de digestión y absorción de nutrientes durante la transición crítica hacia Artemia y las dietas de destete.
  La diferencia radica en el perfil nutricional de los copépodos, superior al de rotíferos y Artemia enriquecidos. Presentan mayores niveles de ácidos grasos altamente insaturados, una proporción DHA/EPA más próxima a los rangos considerados óptimos, una elevada concentración de fosfolípidos estructurales y una mayor disponibilidad natural de minerales como calcio, zinc y magnesio. Además, al no requerir enriquecimiento, se reduce la formación de película grasa en la superficie del agua, un factor que puede interferir en la correcta inflación de la vejiga natatoria.
  Aunque la producción comercial de copépodos todavía plantea retos logísticos y económicos, los resultados refuerzan una idea estratégica: la calidad estructural del pez se define en los primeros días de vida. En un contexto de creciente presión por mejorar la eficiencia productiva, reducir descartes y aumentar la uniformidad de los lotes, la inclusión parcial o estratégica de copépodos podría convertirse en una herramienta diferenciadora para los centros de reproducción del Mediterráneo. El foco ya no es únicamente el crecimiento, sino la robustez estructural y el rendimiento a largo plazo. Fuente: misPeces

La suplementación funcional refuerza el rendimiento de la dorada en una fase crítica del ciclo productivo
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La suplementación funcional refuerza el rendimiento de la dorada en una fase crítica del ciclo productivo

Un ensayo reciente confirma que la suplementación con aditivos funcionales puede desempeñar un papel relevante en la optimización del rendimiento precisamente en esta etapa estratégica.
  El estudio, desarrollado durante 75 días con juveniles de 2,3 gramos de peso inicial, evaluó el impacto de diferentes aditivos comerciales —probióticos, prebióticos, simbióticos y ácidos orgánicos— en dietas formuladas con un 45% de proteína. Los resultados muestran que la inclusión de estos productos mejora de forma significativa el crecimiento y la eficiencia alimentaria respecto a dietas sin suplementación, evidenciando que la intervención nutricional temprana puede marcar diferencias productivas claras.
  El tratamiento con ácidos orgánicos destacó especialmente en términos de peso final y factor de conversión alimenticia, lo que refuerza la idea de que la modulación del entorno intestinal y microbiano puede traducirse en un mejor aprovechamiento del alimento. En sistemas donde el coste del pienso representa la principal partida operativa, una mejora sostenida en conversión durante el alevinaje puede tener un impacto directo en la rentabilidad global del ciclo.
  Además del rendimiento zootécnico, el ensayo mostró efectos positivos en parámetros fisiológicos y en la calidad del agua. La reducción de niveles de amoníaco en los sistemas suplementados apunta a una mayor estabilidad ambiental, mientras que la mejora observada en la morfología intestinal sugiere una mayor capacidad de absorción de nutrientes y una respuesta inmunológica más sólida. En una fase en la que el sistema digestivo aún está en desarrollo, estos factores adquieren especial relevancia.
  Más allá de la comparación entre tipos de aditivos, el trabajo refuerza un mensaje de fondo: la nutrición funcional no debe entenderse únicamente como un complemento, sino como una herramienta estratégica de gestión en etapas críticas. Optimizar el rendimiento en el alevinaje no solo mejora los indicadores inmediatos, sino que condiciona la uniformidad, la robustez y la eficiencia de los lotes en fases posteriores de engorde.
  En un contexto de intensificación productiva y control creciente de costes, la evidencia apunta a que la suplementación funcional bien diseñada puede convertirse en una palanca clave para consolidar el rendimiento desde el inicio del ciclo productivo.

  Fuente: misPeces

No siempre gana la inteligencia artificial: la genética en acuicultura demuestra que el contexto es clave
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No siempre gana la inteligencia artificial: la genética en acuicultura demuestra que el contexto es clave

El trabajo evalúa de forma unificada diez modelos de predicción genómica —incluyendo GBLUP, enfoques bayesianos y técnicas de machine learning como Random Forest, Support Vector Regression (SVR) o XGBoost— en cuatro especies de relevancia productiva: salmón Atlántico, dorada, carpa común y trucha arcoíris.   Los resultados mostraron no existe un modelo universalmente óptimo. La precisión predictiva varía notablemente según la especie, el rasgo analizado y su heredabilidad. En trucha arcoíris, con una heredabilidad elevada (h² = 0,50), se alcanzaron valores de precisión entre 0,75 y 0,83. En dorada, donde la heredabilidad del rasgo de resistencia fue baja (h² = 0,12), la precisión descendió a rangos entre 0,49 y 0,66.   El estudio confirma así un principio clásico de la genética cuantitativa: la heredabilidad sigue siendo uno de los principales determinantes de la eficacia de la selección genómica. La complejidad algorítmica, por sí sola, no compensa una arquitectura genética desfavorable.   En términos comparativos, los modelos de machine learning lograron los mejores resultados en situaciones concretas —por ejemplo, SVR alcanzó una precisión de 0,853 en carpa—, pero su rendimiento fue altamente dependiente de la especie. Por el contrario, GBLUP mostró un comportamiento más estable y con menor sesgo en todas las especies evaluadas, lo que refuerza su papel como modelo de referencia en programas de mejora.   Uno de los hallazgos más relevantes desde el punto de vista productivo es que la precisión no aumenta necesariamente con el número de marcadores. Mediante una estrategia de selección incremental basada en GWAS, los autores lograron mejorar la precisión utilizando solo una fracción de los SNP disponibles: el 9,64% en salmón, el 4,58% en carpa y apenas el 0,54% en trucha, con incrementos relativos de hasta el 4,2% respecto al uso del panel completo. Este resultado tiene implicaciones directas para la industria: más precisión con menos marcadores abre la puerta a reducir costes de genotipado sin sacrificar eficiencia selectiva.   El mensaje que deja el estudio es contundente para los programas de mejora genética en acuicultura europea: la elección del modelo debe basarse en la arquitectura genética del rasgo, la estructura poblacional y la calidad fenotípica disponible. La inteligencia artificial puede aportar ventajas, pero no sustituye al conocimiento biológico ni a la evaluación estratégica del contexto productivo. La genética en acuicultura entra así en una nueva fase, donde la optimización y el ajuste fino reemplazan la carrera por el algoritmo más complejo.   Fuente: Mis Peces

Acuaponía Solar: ¿El Futuro de la producción de pescados y vegetales?
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Acuaponía Solar: ¿El Futuro de la producción de pescados y vegetales?

Investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos han diseñado y evaluado un sistema de acuaponía impulsado por energía fotovoltaica que promete revolucionar la eficiencia en la producción de alimentos.
  Puntos clave
  Reducción de Huella: El uso de paneles solares redujo el consumo de electricidad de la red en un 52%, bajando el impacto ambiental global en un promedio del 40%.
  Economía Circular Real: Los desechos de los peces (amoníaco) se transforman en nutrientes para las plantas, eliminando la necesidad de fertilizantes químicos y tratamientos de aguas residuales.
  Eficiencia Hídrica: La tecnología de película de nutrientes (NFT) permite un ahorro masivo de agua en comparación con la acuicultura tradicional, que requiere renovación periódica de grandes volúmenes.
  Hotspots Identificados: El estudio de Ciclo de Vida (LCA) reveló que la electricidad y el alimento para peces son responsables del 90% de las cargas ambientales del sistema.   El diseño del experimento: tilapia y lechuga
El estudio se centró en un sistema a escala piloto ubicado en un invernadero de 240 $m^{2}$ en el campus de Móstoles de la Universidad Rey Juan Carlos. Las especies seleccionadas no fueron casuales:
  Tilapia del Nilo (Oreochromis niloticus): elegida por su rápido crecimiento, resistencia y facilidad de procesamiento.
  Lechuga (Lactuca sativa): por su corto periodo vegetativo y alta demanda en el mercado internacional.
  El agua fluye constantemente en una capa delgada (Nutrient Film Technique o NFT), permitiendo que las raíces de las lechugas absorban los nutrientes directamente del flujo.   El ingrediente secreto: energía fotovoltaica
Aunque la acuaponía es eficiente en agua, suele ser intensiva en energía debido a las bombas de agua, aireadores y sistemas de control de temperatura. Para mitigar esto, los investigadores instalaron una unidad fotovoltaica de 2,8 kW con una superficie de 8,61 m2.
  Esta unidad no solo alimenta el sistema, sino que actúa como un escudo contra la volatilidad energética. Durante el estudio, la energía solar cubrió el 52,41% del consumo total del sistema (3062,80 kWh/año), dejando solo el remanente a la red eléctrica convencional.   Análisis de Ciclo de Vida (LCA): midiendo el impacto real
Para no caer en el greenwashing, el equipo utilizó la metodología de Evaluación de Ciclo de Vida (LCA). El LCA analiza todo, desde la fabricación de los tanques de poliéster hasta la producción del alimento que comen los peces.

Los resultados del impacto
El estudio cuantificó varias categorías clave, comparando el sistema con y sin energía solar:
 
La conclusión es clara: la electricidad es el principal «villano» ambiental en la acuaponía. Al sustituirla por energía solar, se logra una mejora drástica en casi todas las métricas de sostenibilidad.
  Acuaponía vs. agricultura tradicional: el duelo de titanes
El estudio realizó una comparación fascinante entre su modelo (AQ-PHV) y los métodos tradicionales de producción de tilapia y lechuga.
  Producción de tilapia
Comparada con la acuicultura en estanques convencionales, la acuaponía diseñada en este trabajo es superior en casi todos los aspectos. Logró reducciones promedio del 60% en impactos ambientales respecto a la acuicultura tradicional. Esto se debe principalmente a que no requiere la renovación masiva de agua que suele causar una alta eutrofización en ecosistemas cercanos.
  Producción de lechuga
Aquí el resultado es más matizado. La agricultura tradicional en suelo sigue teniendo un impacto menor en términos de consumo de materiales y energía directa, ya que no requiere bombas ni infraestructuras complejas de plástico y hormigón. Sin embargo, la acuaponía ofrece una ventaja insuperable: puede realizarse en terrenos no agrícolas, cerca de las ciudades, reduciendo la cadena de transporte y eliminando la contaminación por fertilizantes nitrogenados.   Eficiencia de nutrientes: aprovechando hasta el último gramo
Uno de los mayores logros del diseño fue la eficiencia en el uso de nitrógeno (NUE) y fósforo (PUE). Donde se alcanzaron valores de 36,45% para el nitrógeno y 48,87% para el fósforo. Estos niveles son considerados altamente adecuados y demuestran que el sistema realmente recicla los nutrientes en lugar de desecharlos al medio ambiente.
  Limitaciones y futuro de la tecnología
A pesar del optimismo, los investigadores advierten que el estudio tiene un alcance limitado por ser un sistema a escala piloto. La producción de alimento para peces sigue siendo un punto crítico (hotspot), ya que su fabricación consume grandes cantidades de agua y energía.
  El futuro de esta tecnología pasa por:
  Escalado industrial: Ver cómo se comportan estos ahorros en instalaciones de gran tamaño.
  Alimentos alternativos: Investigar piensos basados en insectos o algas para reducir el impacto de la categoría «Fish Feed».
  Integración urbana: Utilizar azoteas de edificios para producir comida local aprovechando la energía solar del propio inmueble. Fuente: AQUAHOY

Referencia
Espada Sanjurjo, J. J., Díaz de Mera-Sánchez, M. P., & Rodríguez Escudero, R. (2026). Design and Environmental Analysis of an Aquaponics System Coupled with Photovoltaic Unit for Food Production and Reuse of Nutrients from Wastewater: A Life Cycle Assessment Study. Applied Sciences, 16(2), 635. https://doi.org/10.3390/app16020635

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